Más allá del lago

Serie: Merlin

Advertencias: contiene spoilers del final de la serie. Aunque no lo parezca al principio, después de algunos capítulos será slash, es decir, mostrará la relación de Arthur y Merlín siendo más que amigos (aunque posiblemente sea muy leve).

Resumen: Arturo sabía que la espera no sería fácil, y eso lo supo desde el mismo momento en el que vio el reflejo de Merlín en el agua. Sin embargo, nadie le advirtió de lo difícil que sería la vuelta.

Disclaimer: para mi desgracia, la serie no me pertenece, y tampoco sus personajes. Hago esta historia solo por el mero hecho de entretener sin ningún tipo de lucro.


28 de mayo de 2013

Al principio es muy raro.

Es vergonzoso, y Arturo siente que va a morir cada vez que ocurre. Se besan una o dos veces al día, de forma rápida y con muchos remordimientos, pero cada vez que lo hacen ambos sienten lo mismo: destino.

2 de junio de 2013

Los besos de Merlín no se parecen en nada a los de Gwen. Los de su esposa eran cariñosos y dulces, y aunque los de Merlín tienen también estas cualidades, sobretodo son necesitados, son todo sonrisas, son te quiero, y son no te vayas nunca más.

Al principio es raro, Arturo siente como si estuviera traicionando a Gwen, pero los días pasan, y a cada beso que comparten se siente más y más correcto.

6 de junio de 2013

El sonido de la risa de Merlín es lo más bonito que Arturo ha escuchado en mucho tiempo.

A cada beso que comparten (algunos rápidos, otros lentos) Arturo siente como Merlín sonríe más y más. No es el mismo Merlín que llegó a Camelot, este ha sufrido demasiado, ha perdido a demasiadas personas y nunca volverá a ser el mismo, pero a cada beso que le da, este se va pareciendo poco a poco a ese Merlín cada vez más, y es por eso que Arturo no dejara de besarlo nunca.

8 de junio de 2013

Merlín visita el lago cuando Arturo se marcha a trabajar. Al principio es horrible, siente como se le forma un nudo en la garganta a medida que se acerca, y cuando pronuncia Freya, sus pulmones se contraen, dejándolo sin respiración durante unos segundos.

—Hola, Merlín —Saluda Freya desde el lago.

Sigue como el primer día, su sonrisa hace que el pecho de Merlín se torne cálido, y el brillo en sus ojos le provoca una sensación de tranquilidad.

—Te he echado de menos —dice Freya, y Merlín sabe que es verdad, ya que el mago siente lo mismo.

—Yo también —le responde, sintiendo como sus ojos comienzan a escocer.

—Deseas preguntarme algo, ¿no es así?

El mago asiente en un movimiento leve de cabeza, y Freya sonríe una vez más.

—¿Por qué ha vuelto? —pregunta Merlín.

Freya guarda silencio y el mago observa como su sonrisa se desvanece poco a poco.

En el tiempo de mayor necesidad para Albion, Arturo se alzara una vez más —susurra Freya, y Merlín siente como su corazón se detiene por una milésima de segundo, recordando el momento exacto en el que escuchó las mismas palabras de boca del dragón, hacía cientos de años.

—Pero todo sigue igual, desde hace más de mil años —Merlín respiró profundamente—. Ocurren catástrofes continuamente, hay guerras, hay hambre… ¿Por qué ahora?

Freya sonrió una vez más, dedicándole al mago una mirada cariñosa.

—Tal vez Albion no sea lo que piensas que es.

Merlín observó confundido como Freya volvía una vez más a desaparecer en el agua.

Año 749

Arturo sabía que Gwen no se quedaría para siempre, por lo que no se extraña cuando una mañana (o tarde, o noche. En Avalon siempre hay luz, aguas cristalinas y una brisa cálida) la reina desaparece y él vuelve a quedarse solo. Solo con sus pensamientos y la imagen de Merlín en el lago.

10 de junio de 2013

A veces Arturo puede sentir la inseguridad de Merlín.

Es como si ambos se mantuviesen conectados mediante un fino hilo dorado, sintiendo las emociones del otro, y provocando que poco a poco fueran incapaces de estar separados el uno del otro. Era una sensación extraña, aún más extraña de lo que ya lo eran los besos, porque esto, el hilo dorado llamado destino había estado siempre presente, desde el día en que se vieron por primera vez en las transitadas calles de Camelot (y muy posiblemente, incluso antes de su primer encuentro).

11 de junio de 2013

—Hubiera cedido mi reino entero solo por ti.

Y al escuchar esas palabras, Merlín sonríe y se permite relajarse una vez más.

15 de junio de 2013

Merlín decide ir al lago por segunda vez, así que agarra la correa de Pendragon y sale por la puerta, seguido del perro.

—Hola, Merlín —Le saluda Freya desde la superficie del agua.

—Hola —Merlín sonríe, y siente que esta vez todo es distinto, siente que todo va a salir bien.

Ambos guardan silencio durante unos minutos en los que Freya dirige su mirada curiosa al cachorro.

—No voy a preguntar otra vez por qué ha vuelto —dice el mago, y la mujer asiente en un movimiento de cabeza—, solo quiero saber… ¿Puede quedarse?

Freya le dedica una gigantesca sonrisa y dice:

—Sí, Merlín, va a quedarse.

22 de junio de 2013

Tal vez, si Gaius lo viera, pensaría que Merlín había vuelto a la adolescencia.

A cada día que pasaba, Arturo observaba como la sonrisa de Merlín crecía y como este reía por cada broma que compartían juntos. Pronto, los solitarios paseos de Arturo se convirtieron en algo más, se convirtieron en tiempo para ambos (para los tres, teniendo en cuenta que siempre los acompañaba Pendragon), y un día (uno cualquiera) Merín decidió que era hora de visitar a Freya para algo más que no fuese trabajo.

Hablaron durante horas de cosas sin importancia, y finalmente, Arturo y Merlín volvieron a casa seguidos de Pendragon.

Ambos durmieron esa noche con una sonrisa en sus labios, sintiendo el futuro brillante que se cernía sobre ellos. Sintiendo que la soledad había acabado.


¡Penúltimo capítulo! Ya solo queda el capítulo que viene y un pequeño epílogo, espero que el fanfic os esté gustando :)