Holaaaaa! Yo por aquí de nuevo... Gomenne! por no actualizar pronto T_T tenia previsto que fuera para el fin de semana pasado pero tuve una semana super pesada en el trabajo y se planeó la comparsa del día de Muertos con los niños del Jardín y trabajo y más trabajo T_T aparte de que no tenia Internet para buscar acerca de las enfermedades de las que hablo xDDD

En lo personal el capítulo me agradó xD Espero que a ustedes también...

No más choro... A todas esas hermosas personitas que dejaron un Review, los adoro. Muchas gracias por sus Follows y Favoritos...

Andy-nee... esto es para ti.. Ti amokoto

Disclaimer: Free! no me pertenece es de Koji Ooji y Kyoani... Un Angel enamorado es de 20th Century Fox creo xDDD

Nos vemos abajo.


En el pequeño cuarto que la mayoría de los doctores ocupaba para descansar se encontraba Haruka recostado, perdido en sus pensamientos. La lógica le decía que no podía haber nadie más en el quirófano pero su visión le decía otra cosa. Por más vueltas que le daba, no se explicaba la aparición de aquel muchacho de orbes esmeralda, decidió atribuirlo al cansancio e intentó dormir sin gran éxito. Cerca de media hora se revolvió entre la incómoda camilla cuándo su viper sonó rompiendo el silencio que había reinado hasta el momento. "Ala de Pediatría. Nagisa" Al leer el mensaje, Nanase entornó los ojos, se acomodó la bata y salió con desgano.

Nagisa era uno más de sus preciados amigos pero, no entendía como podía tener tanta energía. Supuso que la pediatría le iba bien. A veces, el rubio podía ser tan exasperante como un niño y eso le abrumaba un poco.

-Estoy aquí Hazuki ¿Qué sucede?- la voz y el rostro de Haruka anunciaban que había tenido un día pesado.

-¡Haru-chan! Digo… Doctor Nanase-se corrigió el pediatra-te llamé porque hay un caso que quiero discutir contigo. Es acerca de un paciente mío. Él es Ren, Ren Tachibana y tiene 8 años. No lo sé con certeza ya qué no es mi campo pero, al parecer padece de una insuficiencia cardiaca. Esa es tu especialidad y solicito por favor le hagas un chequeo-A veces, el doctor de ojos rosáceos llegaba a ser muy serio con su trabajo. Era una de las cosas que al ojiazul le agradaba.

-Sí, vamos-se acercaron a la camilla del pequeño y al mirarlo, por un momento la imagen del chico que vio en el quirófano asaltó su mente. Se sacudió intentando concentrarse de nuevo en el que se convertiría en su nuevo paciente. Haru no era bueno hablando con los niños, en realidad no era bueno hablando con nadie pero hacia su mejor esfuerzo.

-Ren-chan-habló primero el rubio-Él es el doctor Nanase y vino a hacerte un chequeo ¿Está bien?-el pequeño asintió con un poco de desconfianza.

-Hola soy el Doctor Haruka Nanase, Ren ¿cierto?-intentó dibujar una leve sonrisa para el niño mientras tomaba su estetoscopio.

-Sí, soy Ren Tachibana, 8 años. Estudio en la primaria Iwatobi. Mucho Gusto-a pesar de hablar mucho el de ojos oceánicos se sorprendió con los modales del pequeño, y al escuchar "Iwatobi", fragmentos de sus memorias de infancia acudieron haciéndole sentir algo cálido en el pecho. Nagisa observaba la escena divertido pues sabía que su amigo no podía con los infantes pero de igual forma los recuerdos creciendo al lado de Haruka y Rei en el pequeño puerto le hicieron dibujar una linda sonrisa en su rostro.

-El gusto es mío ¿Puedes por favor descubrir tu pecho? Vamos a escuchar tu corazón-dicho esto, el niño obedeció la instrucción de Haru y éste inició su revisión. En esta, pudo detectar levemente un sonido que no le agradó. Posiblemente era solo un soplo así que le mandó a hacer un electrocardiograma que descartara Enfermedad de Kawasaki y Síndrome de Brugada. Una vez hecho este los estudios revelaron una Tetralogía de Fallot.

Haruka pidió hablar con los padres del niño, debía ser operado. Él se encargaría personalmente del caso. Comentándole también a Nagisa el Estado de su paciente y mostrando el resultado de los análisis realizados.

Rayaba la media noche cuando inició el nuevo turno de Guardia del Azabache, decidió pasar por varias áreas antes de llegar a Pediatría para monitorear a Ren. Una vez ahí, checaría si el niño dormía, de ser así solo tomaría algunas lecturas y volvería después, así que se acercó tratando de ser cuidadoso. Escuchó al niño que conversaba amenamente con alguien "tal vez sus padres" pensó. Pero al poner atención a lo que decían lo dudó.

-¿Vives por aquí?-se oyó decir de la vocecita de Ren.

-No, pero puedo estar aquí y en otros lados-la voz que oyó contestar era varonil pero dulce. Haruka sabía que espiar era malo. Lo sabía. Pero su curiosidad era más grande.

-¿Algo así como un fantasma?-el pequeño esperó intrigado. Al ojiazul le intrigó también aquella pregunta y se asomó. Abrió los ojos grandes como platos al ver que quien estaba con su paciente era el mismo que apareció durante la operación.

-¿Un fantasma?-la risa que se escuchó sonó con el trinar de las aves en primavera, cálida y bella-No, tampoco soy un fantasma. No todos me pueden ver pero estoy seguro de que no lo soy.

-Uffff… Qué bueno-el castañito suspiró aliviado-porque tú no das nada de miedo.

-¿¡E-Ehh!? ¿Yo?-la sorpresa adornó su lindo rostro-También me alegra no serlo, no quisiera tener miedo de mi mismo-el muchacho sonrió dulcemente. Las Pupilas de Nanase de repente relucieron como cuando el radiante sol se refleja sobre el mar, esa era la sonrisa que no había podido sacarse de la mente. La que no le había dejado dormir y que incluso en ese momento le paralizaba la respiración.

-Ya deberías dormir-la voz de aquel ser le sacó de su trance-ya es muy tarde para que un pequeño como tú esté despierto-Por un momento, Nanase no sabía si se estaba dirigiendo a él o al niño recostado en la camilla.

-Yo ya no soy pequeño, dice mi mamá que cada día estoy más grande. Debo cuidarlas a ella y a mi hermana Ran-el castañito sonrió con suficiencia y el muchacho de orbes esmeralda le miró con ternura.

-Lo harás Ren, lo harás. Ahora duerme-acto seguido aquel muchacho arropó al chico. El azabache salió de ahí antes de ser descubierto, pero ¿Por quién? Si esa conversación le había dejado más confundido que al principio. No sentía miedo o al menos eso creía, solo confusión. ¿Cómo que "estar y no estar"? Casi sonaba al "Ser o no Ser" de Shakespeare que había leído en sus días de escuela. Mientras avanzaba sin saber a dónde iba en realidad, pensó que si aquel individuo hacia eso, podría salirle de improviso o que podría estar observándole, miró a su alrededor y se encogió de hombros.

Nunca en su vida creyó en historias paranormales, su raciocinio siempre se basó en la ciencia para dar respuesta a cosas que otros creían sobre naturales, llevándolo así a no creer en religiones; solo en su capacidad. Ahora comenzaba a dudar. De repente, Gou salió de improviso de uno de los pasillos casi chocando con el ojiazul y éste estuvo al borde del paro cardiaco.

-¡Por Dios Gou, no me des esos sustos!- la mano del cardiólogo reposó en su pecho. La afligida enfermera se disculpó muy apenada.

-Se ve demasiado agotado Doctor, debería descansar-la pelirroja se preocupaba por sus compañeros- vamos le invito un té en la sala de enfermeras. Tal vez eso le tranquilice un poco-Haruka se limitó a asentir y seguir a la chica. Ya lo había dicho ella, agotamiento. Su parte racional trabajaría mejor después de un pequeño descanso.

Una vez que ambos se sentaron frente a frente y con las humeantes tazas de té y café respectivamente en la mesa, Haruka quiso confiarle a aquella mujer lo qué pensaba. Solo que no encontraba como abordar el tema, era en esos momentos cuando odiaba ser tan callado y poco conversador.

-Gou-dijo de repente el azabache-puedo… ¿puedo preguntarte algo?-la enfermera se sorprendió pero sonrió al ver que el joven médico frente a ella desviaba la mirada y un leve sonrojo se formaba en sus mejillas. Estaba haciendo un gran esfuerzo.

-Claro que si doctor, dígame ¿en qué puedo ayudarle?-la chica se mostró accesible y Nanase se sintió en confianza.

-Dime…-se quedó pensando por un momento para formular la pregunta, tal vez sería tirado a loco pero debía intentarlo-¿Qué es lo más raro que has visto trabajando en este hospital? O bueno… ¿Cómo enfermera?-el de orbes azules finalmente habló diciéndolo todo casi de corrido tomando por sorpresa a la chica de ojos escarlata.

-¿Ehh? Bueno… ¿A qué se refiere con raro Doctor?-necesitaba algo más especifico para seleccionar su respuesta.

-Fan-fantas-fantasmas o cosas así-diciendo en un susurro de voz, Nanase se sentía un poco tonto al querer hablar de ello.

-¡Ohhh… eso!-a la pelirroja le brillaron las pupilas, le encantaban esos temas así que colocó ambas manos en su mejillas-realmente no he visto cosas, las compañeras cuentan de susurros, ruidos, pasos y que en ciertas partes del hospital el ambiente es pesado, he llegado a sentir temperaturas más bajas en algunos lugares pero, trato de no sugestionarme. El miedo y nuestra mente son malos jugadores, siempre terminan haciéndonos una pasada.

-Ohh ya veo-Haru escuchaba con atención lo que la enfermera le decía, tenía razón acerca de que la mente a veces te hacía ver y escuchar cosas que en realidad no existían pero, él lo dudaba. En el fondo esperaba que ese chico no sólo fuera una visión provocada por la extrema fatiga que venía sintiendo desde hacia algunas semanas.

-Y ¿Por qué la pregunta doctor? Acaso ¿Usted vio algo?-el entusiasmo de la de cabellos rojos se dejó ver al inclinarse un poco más sobre la mesa para poder escuchar mejor lo que el ojiazul pudiera decir.

-Pues…-no sabía si continuar o cortar ahí la conversación, la enfermera estaba demasiado entrada en el tema y él no sabía cómo relatar todo lo que había visto y oído ¿y si mejor se lo contaba a Kisumi? No, muy mala idea. O a Nagisa… Pero Nagisa se ilusionaría demasiado y querría santo y seña de todo, reportes escritos y hasta fotografías. Y Rei, bueno… Rei simplemente no le creería, algo que no pudiera ver ni tocar para él no podía existir. Aquella muchacha que lo miraba con ojos expectantes era su única opción-creo que sí, lo he visto.

Nanase le relató a la enfermera sobre el chico que vio en aquella operación y también sobre la plática que éste tuvo con Ren. Esta le escuchó con detenimiento, y había quedado fascinada con la historia. Aunque a Haru se le había quitado un peso de encima, no dejaba de preguntarse quién o qué era aquel ser. Extrañamente el temor que comenzaba a invadirle se había ido. Hablar resultó muy provechoso.

-Tal vez… Tal vez ese chico aparece para anunciar cosas buenas-dijo de repente Gou-lo que me ha contado me da esa impresión. No creo que sea alguien malo. Además pude notar algo-una sonrisita apareció en los labios de la enfermera.

-¿Q-Qué? ¿Qué es Gou?-la reacción del azabache solo provocó que la chica sonriera con más ganas.

-Al hablar de esa persona, usted… Sus ojos se iluminan-el de orbes oceánicas sintió el calor elevarse en sus mejillas, esperando que eso pasara desapercibido para la perspicaz enfermera.

-A decir verdad Gou… Tengo muchas dudas, espero verle una vez más-las palabras del médico sonaron tan sinceras para la pelirroja que deseó que su compañero pudiera ver realizado su deseo.

Mientras esto sucedía, en la azotea del Hospital estaban paradas dos personas conversando. Una, aquel que era el protagonista de las dudas e inquietudes del ojiazul; la otra, un imponente chico de cabellos escarlata y orbes rojas como el mismísimo fuego. Ambos vestían de negro.

-Al parecer alguien desea verte, Makoto-una sonrisa de medio lado dejaba ver unos dientes afilados-no deberías dejarte ver por cualquiera.

-El mismo que no quiere verte ni en pintura, Rin-respondió el aludido con una sonrisa-Ser la Muerte no te trae muchas amistades.

-Yo solo cumplo con mi trabajo. Y él es uno de los que lo obstaculizan. Un día de estos será él a quien me llevaré-una sonora risa salió del de cabellos rojizos.

-No seas cruel, Rin. Después de todo el también cumple con su trabajo. Además sabes que me gusta ayudar a la gente, así como él-las orbes verde bosque se posaron en la figura del médico que observaba. Quería hablarle y decirle que no le temiera, el también deseaba encontrarlo una vez más.


1. La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir, una inflamación generalizada de las arterias del organismo. Aparece generalmente en niños menores de cinco años. Inicialmente se presenta como un cuadro febril que no responde a antibióticos. Su complicación más temida es la aparición de aneurismas coronarios, que se da hasta en el 20% de casos si no se administra el tratamiento adecuado.

2. El síndrome de Brugada es una enfermedad de origen genético. Se produce por la alteración en los genes que dirigen la formación de las proteínas cardiacas que regulan el paso de los iones a través de la membrana celular, conocidas como canales iónicos, es por ello que esta enfermedad se engloba en el grupo de las conocidas como canalopatías. La alteración en el flujo de iones a través de las membranas de las células cardiacas crea alteraciones eléctricas que favorecen la aparición de arritmias, generalmente ventriculares, que pueden provocar síncopes o incluso muerte súbita.

3.

La tetralogía de Fallot es una cardiopatía congénita compleja que incluye:

Comunicación interventricular.Estenosis de la arteria pulmonar.Acabalgamiento de aorta (la arteria aorta no sale del ventrículo izquierdo, sino que lo hace por encima de la comunicación interventricular, es decir, entre el ventrículo derecho y el izquierdo).Hipertrofia del ventrículo derecho (el ventrículo derecho está engrosado por aumento de la carga de trabajo).

ASDFGHJKDÑSLKJJDAKSHDKSJAHDAJLDJALS pues espero que le entiendan xD no sé por qué me aventé a escribir algo de medicina cuando es una rama que no me agrada, mucho complicada xDD

Espero les haya gustado. Reviews? Tomatazos? la Pala-chan? Los amo n.n