Capitulo 5

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Solo paso la noche en casa de Lucy, ese era el día libre de su amiga y Juvia aun debía ir a la universidad. Despertó dos horas antes para poder tener el tiempo suficiente de volver a casa y vestir su uniforme.

Phantom Lord no era una institución prestigiosa y esos códigos de conducta no importaban demasiado. Según ellos, los estudiantes eran lo suficientemente grandes para cumplir con sus obligaciones, así que los dejaban hacer lo que quisieran.

Afortunadamente ella no era así.

Siempre respetaba las normas y cumplía con todo reglamento como era debido. Ya era bastante complicado tener que pagar sus estudios, no podía darse la oportunidad de desperdiciarlos.

Lucy era una excelente amiga. La había ayudado a estudiar y tenía la paciencia necesaria para hacerla entender todo tipo de ecuaciones, se lo agradecería siempre.

A pesar de que confiaba en ella, no le había contado sobre Gray. Conocía a Lucy perfectamente, su amiga se creía Cupido y más si creía que ese chico valía la pena.

Natsu había sido amable con ella y no era como Lucy lo describía o al menos no se mostró de esa forma, era atractivo pero no su tipo. Juvia no tenía tiempo para estar pensando en chicos, solo la distraerían y no podía permitirse eso. Su familia dependía de ella, jamás podría abandonarlos, eran lo más importante en su vida y siempre lo serian.

Durante el recorrido a casa, el encuentro con Gray no salió de su mente. Era guapo, demasiado y era el hijo de la prestigiada familia Fullbuster, eso lo hacía un chico demasiado guapo, rico e imposible.
Jamás se fijaría en alguien como él. No odiaba a ese tipo de personas pero evitaba relacionarse con ellas a toda costa.

Sabía que no todos eran pretenciosos y tenían buen corazón pero sus pensamientos siempre serian diferentes. Juvia sabía lo difícil que era valerse por sí misma y ellos solo extendían la mano y lo obtenían todo. Eran muy afortunados y la mayoria ni siquiera lo agradecía.

El dinero no traía la felicidad pero era una ayuda muy buena y era necesario para vivir. De todas formas daba igual, jamás volvería a verlo de nuevo y ella se encargaría de eso.

Abrió la puerta lentamente evitando despertar a sus hermanos, aún era muy temprano. Entro en silencio y camino en la oscuridad tratando de no tropezar. No podía ver absolutamente nada y trato de guiarse a través de la pared, estaba a punto de llegar.

— Parece como si hubieras hecho algo malo.

Juvia sintió un escalofrió por su espalda y cubrió sus labios rápidamente resistiendo las ganas de gritar. Respiro hondo y giro su cabeza para ver a su madre detrás de ella.

— ¡Me asustaste!- chillo en un susurro.

— Lo siento.- se disculpó escondiendo una sonrisa. — ¿Cómo estuvo la sesión de estudio?

— Complicada.- admitió. — ¿No deberías estar dormida?

— ¿Cómo podría dormir si mi hija está fuera de casa?

Juvia se cruzó de brazos. — Te lo he repetido mil veces, no te preocupes por mí.

— Soy tu mamá, cariño.- se acercó y acarició su mejilla. — Por supuesto que me preocupo por ti.

La chica suspiró resignada, quería que su madre estuviera tranquila pero después de todo, preocuparse por sus hijos era su trabajo más importante.

— Tomaré una ducha y me iré.- aviso. — Tengo examen a la primera hora.- su madre asintió y ella se alejó hacia el baño.

Dejo que el agua cayera sobre sus hombros, la ayudaba a relajarse. Sería un día difícil y estaría más estresada de lo normal pero debía mantener su buena imagen por el bien de todos, no dejar que nada le afectara, que todos creyeran que en realidad estaba bien aunque el estrés la estaba consumiendo.

Tal vez Lucy tenía razón, debía distraer su mente en algo, el único problema era que no tenía el tiempo para hacerlo. Salió de la ducha y se dirigió a su pequeña habitación sin mirar a su alrededor, no tenía mucho tiempo.

Seco su cabello rápidamente, vistió su uniforme y tomo su mochila.

Escucho algunas risas de la cocina/comedor y camino hasta allí. Sus hermanos ya se encontraban comiendo algunas tostadas con mantequilla y ella aprovecho a comer una, no debía irse con el estómago vacío.

— ¡Nee-chan!- gritaron los gemelos en cuanto la vieron.

— ¡Juvia!- grito la más pequeña de todos. — Haru tú también.- replico la niña.

El chico giro los ojos e hizo lo que su hermana pequeña le pidió. — ¡Nee-chan!- su falta de ánimo hizo reír a todos en la habitación.

— Hola pequeño Casanova.- Juvia se acercó a Haru y lo abrazo cariñosamente avergonzándolo.

— Vivir rodeado de mujeres es un fastidio.

— Yo no soy una mujer.- Rei frunció el ceño.

— Es verdad, lo siento.- sonrió y sacudió sus cabellos haciendo reír a su hermano.

— Oh, debo irme.- exclamo Juvia al ver la hora y se despidió de cada uno de sus hermanos. — Si no me apresuro llegare tarde.- salió de la habitación y camino hacia la puerta.

— También debo apresurarme.- Delia la acompaño hasta la entrada. — O sino la…

— No.- su hija la detuvo. — No quiero saber nada sobre esa familia para quien trabajas.

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de la mujer, siempre era lo mismo con Juvia. Desconfiaba de cualquier persona que tuviera dinero y no era para menos. Después de lo de su padre, pensaba que el poder los volvía locos y no le gustaba para nada relacionarse con ese tipo de personas.

— Ellos no son malas personas, me dieron un trabajo y estoy muy agradecía por ello.

— Limpiar son cosas que ellos deberían hacer por si solos madre, hay otros trabajos mejores que privarlos de sus responsabilidades.

— La paga es buena y nos ayuda a mantenernos, así que no me quejo.- contradijo. — Y deja de estar sermoneándome, soy yo quien debe hacerlo.

— Tú querías hijos.- sonrió divertida y su madre le envió una mirada de advertencia.

— Vete antes de que te golpee.- beso su frente. — No llegues tarde a casa.

— Pero aun…- la empujo gentilmente hacia la salida.

— Suerte en tu examen, te quiero.

— Mamá.- replico entre risas, estaba echándola de la casa.

— Nada de peros, mueve ese trasero, cariño.

— ¡Mamá!- no pudo decir algo más porque su madre ya había cerrado la puerta. Se apoyó contra esta mientras paraba de reír. La amaba, era tan divertida y siempre la hacía sentir mejor. Al menos su día había iniciado mejor de lo que esperaba.

Estudio durante el camino hasta Phantom Lord y llego antes de la hora debida como acostumbraba, odiaba retrasarse. Entro al salón de clases y Meredy ya se encontraba ahí.

— Buenos días.- saludo y todos devolvieron el saludo. A pesar de ser una de las peores escuelas (según todos) tenían buenos modales y sabían comportarse.

— Hola Juvia.- saludo la pelirosa. — ¿Nerviosa?- pregunto divertida.

— Demasiado.- admitió. — Odio la química.

— Lo harás bien.

— De pie.- escucharon la voz del profesor y saludaron. No tardó demasiado en ir al punto. Repartió los exámenes y los alumnos se dedicaron a responderlo.

Su cabeza dolía al tratar de recordar cada una de las formulas pero al final logro hacerlo. Lucy era excelente tutora, estaba segura de que sacaría una buena nota.

El resto de la mañana fue largo y agotador, dos exámenes sorpresa fueron demasiado.

La campana por fin sonó y su día en la universidad había terminado aunque todo apenas comenzaba en su atareada vida. Debia ir a la escuela de Mei y Rei para después encontrarse con Haru y Hikari y así ellos pudieran volver a casa mientras ella se dirigía a su trabajo.
Meredy era una de sus amigas que apreciaba demasiado.

Ella comprendía perfectamente su situación y la ayudaba de vez en cuando con sus hermanos. Era muy buena niñera y adoraba a los niños y ellos a Meredy aunque sospechaba que Haru tenía un pequeño crush por ella. Sonrió ante el pensamiento, su hermanito ya no lo era más, debía comprender que estaba creciendo.

— Nos vemos mañana.- se despidió de la chica y salio corriendo por el pasillo pero alguien la detuvo.

— ¡Señorita Loxar!- escucho a sus espaldas y cerro los ojos con fuerza, sabia de quien se tratraba.

— Profesor, Nab.- respondió. No era bueno que él la llamara, no le gustaba hacer nada y siempre ponía a otros estudiantes a hacer su trabajo.

— Necesito su ayuda.

— Pero…- trato de excusarse, tenía prisa.

— No le llevara mucho tiempo.

Frunció los labios, ¿Cómo podría negar ayuda a un profesor? Eso podría afectar su calificación, no tenia de otra.

— Ahí voy.

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Era medio día ¡medio día! El estúpido de Natsu no se había molestado en despertarlo y también tuvo la delicadeza de dejarlo solo en el departamento, que gran amigo.

Sin su amigo no había prácticamente nada que hacer así que decidió tomar una ducha e irse. Conocía a Natsu desde pequeño así que no había problema si tomaba alguna de su ropa para vestir.

Tener el día libre era de lo mejor, así no tendría que soportar a las amigas de Ultear insultarlo y enviarle miradas de odio, no quería saber lo que esa bruja había dicho de él. También sabía que debían arreglar las cosas tarde o temprano y volver a fingir que en realidad se llevaban bien y eran una pareja perfecta, en verdad todos eran estúpidos al creer eso.
Tomo un pantalón y una playera del armario de Natsu y un bóxer que jamás utilizaba, nunca se podría su misma ropa interior, era desagradable en solo pensarlo.

Estaba a punto de bajar las escaleras cuando recordó la noche anterior y la chica que había conocido. La puerta de la habitacion de Lucy estaba cerrada pero no evito ser curioso, camino hacia ahí y dio unos pequeños golpes esperando a que alguna de las dos abriera pero no hubo respuesta.

Giró el pomo lentamente y miro dentro de la habitación. Todo estaba completamente ordenado, femenino y sin ninguna señal de chicas, no estaban. Tal vez Natsu las había acompañado a alguna parte pero no era una opción muy viable, el jamás haría algo así.

Salió de la habitación y bajo las escaleras hasta que por fin su cerebro funciono. Fairy Tail había suspendido clases por mantenimiento pero Phantom Lord aun debia continuar con su horario y así tendría una oportunidad de poder ver de nuevo a esa linda peliazul.

Bajó a toda prisa y se encontró con Lucy sin Natsu, lo cual era un poco extraño y más importante: sin su amiga. Había acertado, ella debia estar en la universidad.

La rubia pareció sorprendida de verlo y también pregunto por Natsu. La chica lucia linda con ese atuendo y poco maquillaje y entonces entendió que habían salido juntos esa mañana, por eso no los encontró.

— ¿Sucedió algo?- pregunto al ver su rostro de preocupación, si Natsu le había hecho algo se las vería con él. Lucy le agradaba demasiado y no dejaría que le hiciera lo mismo que a las demás, él y Gajeel se encargarían de ello.

— Es una larga historia.- respondió dejándose caer sobre él sofá.

Gray miro su celular, aún tenía una hora y podría ayudarla con su problema.

— Y yo aún tengo mucho tiempo.

Escucho cada palabra y quiso reír varias veces ¿Natsu celoso de Lucy? Era imposible. La había llevado a comer helado por ''agradecimiento''. Como si Natsu Dragneel hiciera algo así. sSolo quería pasar tiempo con ella, su amigo era divertido y un estúpido.

Solo debia aceptar que esa rubia había llamado su atención, al menos Gray si admitia cuando algo asi le pasaba, no era tan tonto. Cuando el cabeza de cerillo enfurecía era difícil hacerlo entrar en razón y sabía que en todo lo que Lucy había trabajado podría arruinarse en segundos.

— No te preocupes.- mintió, debia tratar de hacerla sentir mejor. — Estoy convencido de que se le pasara.

— ¿Estás seguro?- pregunto esperanzada.

— Espero.

— ¿Cómo que ''esperas''?

Hundió los hombros. — Natsu tiene un carácter del demonio, creo que ya lo notaste. – la rubia asintió mientras lo escuchaba hablar. — No quiero mentirte, Lucy, pero será demasiado difícil que las cosas vuelvan a ser como antes.

— Entonces… ¿Qué puedo hacer?

— Solo espera a que se tranquilice.- se acercó un poco como si tratara de evitar ser escuchado. — Todos queremos que Natsu vuelva a ser el mismo y aunque solo sea un poco, hemos visto un cambio en él y no soy el único que lo ha notado.- la rubia le prestaba atención. — Yo te ayudare, Gajeel también lo hará. Sera un largo camino para traer a Natsu de vuelta.- sonrió levemente. — No te dejaremos sola.

Lucy pareció tranquilizarse y sentirse más aliviada, ya había hecho su parte.

— Gracias, Gray.- le sonrió.

— Todo sea por el estúpido de Natsu.

Tal vez en otra situación se habría sentido atraído por Lucy pero gracias a los cielos que no lo hizo y eso no se escuchó para nada bien.

Ella era muy linda pero él sabía cuándo algo jamás funcionaria y no veía a Lucy de esa forma, podrían tener una linda amistad sin necesidad de sentimientos románticos, a Natsu le correspondía esa labor. Ya habían pasado un buen tiempo hablando y olvido que tenía algo importante que hacer, saco su celular y miró la hora.

— ¡Mierda!- exclamo. — Debo irme.

Se puso de pie y Lucy lo siguió hasta el elevador.

— Gracias por todo, Gray.

Acercó las manos a su rostro y apretó sus rosadas mejillas como una niña pequeña. — Todo estará bien, no te preocupes.- la rubia trato de zafarse. — Ahora muéstrame una sonrisa.- Lucy sonrió y el también lo hizo. Estaba decidido, la utilizaría como su hermana pequeña. — Buena chica, nos vemos, Lucy.

Se despidió y espero a que el elevador llegara hasta el estacionamiento. Camino a toda prisa hacia su auto y condujo hasta Phantom Lord mirando la hora en cada oportunidad que tenía.

Se le había pasado el tiempo y llegaría tarde aunque existía la posibilidad de que ella ya no estuviera ahí. Afortunadamente, la universidad no estaba tan alejada y llego en diez minutos.

Se estacionó a pocos metros y sin salir del auto miró a cada estudiante que salía, ninguno parecía familiar. Luciría sospechoso si se acercaba más de la cuenta, su auto era demasiado lujoso. Estaba a punto de rendirse hasta que vio una melena sacudirse con el viento.

Juvia caminaba rápidamente o prácticamente corría, parecía preocupada y acelerada. Esquivaba y pasaba a todos los estudiantes que estorbaban en su camino. No debia sentirse emocionado pero lo hizo, algo tenía esa chica que lo hacía hacer esas locuras porque jamás pensó que seguiría a una chica con tal de verla.

Encendió el auto y condujo hasta la entrada, Juvia parecía apresurada y miraba hacia ambos lados de la avenida esperando la oportunidad correcta para cruzar. Estaba a punto de dar un paso cuando Gray posiciono su auto frente ayuda asustándola un poco.

Bajó la ventana para mostrarse. — ¿Necesitas que te lleve?- la peliazul tenía sus ojos bien abiertos y parecía sorprendido de verlo. — Sube.- hizo un ademan con la cabeza invitándola a subir.

¿Qué es lo que debia hacer? Gray era prácticamente un desconocido pero en serio necesitaba un aventón o no lo lograría. Debia ir por sus hermanos lo más pronto posible. Sabía que todos la miraban curiosos, nadie jamás se acercaría a Phantom Lord en ese tipo de automóviles y definitivamente seria el tema de conversación si subía con él, pero sus hermanos eran más importantes que los chismes.

Abrió la puerta del auto y subió haciendo a sonreír disimuladamente a Gray.

La chica le dio el nombre del colegio y rápidamente lo localizo, no estaba muy lejos de ahí pero si hubiera tomado el transporte público no habría llegado a tiempo.

Juvia trato de arreglar sus cabellos disimuladamente, después de haber salido a toda prisa sabía que lucía horrible y no era como si le importara, pero estaba en un auto con un chico.

Ninguno de los dos dijo nada durante esos diez minutos y se creó un silencio incomodo, afortunadamente llegaron al colegio. La peliazul bajo del auto y corrió hasta la entrada y Gray solo se quedó mirándola esperando a que saliera de nuevo.
Se sorprendió cuando la vio tomando la mano de dos pequeños que le sonreían adorablemente, salió del auto y espero a que se acercaran.

— Gracias por traerme.- agradeció.

Gray negó con la cabeza y se dedicó a ver a los dos pequeños que lo miraban sospechoso. — ¿Son tus hermanos?

Asintió. — Ella es Mei.- miro a la niña a su izquierda. — Y él es Rei.- miro al otro pequeño.

— Hola.- saludó y los pequeños sonrieron.

— De nuevo gracias pero tengo que irme.

— ¿Vas a…

— Debemos encontrarnos con Haru y Hikari.- una vocesita femenina llamo su atención, la niña comento coquetamente haciéndolo sonreír.

— ¿Haru y Hikari?

— Nuestros hermanos.- respondió el pequeño varon.

— ¿Tienes más hermanos?- pregunto a Juvia levantando una ceja.

— No tienes por qué saberlo.- argumento tratando de sonar lo más amable posible. — Debemos irnos.

— ¿Qué tal si los llevo?- la chica le envió una mirada de advertencia que ignoro y se inclinó hacia los niños. — ¿No quieren subirse a mi auto? Puedo llevarlos con sus hermanos.

Los gemelos sonrieron y gritaron emocionados tratando de convencer a Juvia. Gray sonrió complacido mientras la peliazul lo miraba amenazante.

Suspiro. — De acuerdo, pero solo por hoy.- aclaro.

— ¡Sí!- gritaron los dos gemelos al unísono.

Subieron al auto, los pequeños en la parte trasera y ellos dos en los asientos frontales. Se dirigieron hasta el lugar en donde siempre se encontraban.

Durante el camino Juvia trato de controlar a los gemelos que parecían demasiado emocionados al ver semejante auto y Gray solo se dedicaba a decir que no importaba.

Llegaron al lugar y Juvia bajo con los gemelos y Gray los siguió.

— ¡Haru!- gritaron los pequeños y corrieron hacia su hermano. Hikari estaba con él, ese era su turno de ir por ella a la guardería.

— ¿Por qué tardaron tanto?- pregunto y después frunció el ceño. — ¿Quién es él?

Juvia miro a Gray que estaba de pie junto a ella.

— Él es…- busco la palabra correcta. — Un conocido.

Auch. De alguna forma eso había dolido. El mayor de los hermanos lo veía de manera sospechosa, tal vez era celoso con su hermana o simplemente desconfiaba.

— ¿No tienes que irte ya?- pregunto Haru a Juvia. — Llegaras tarde al trabajo.

— Lo se.- admitió. Se despidió de cada uno de sus hermanos. — Los veré más tarde.- giro y se golpeó con un cuerpo masculino. — ¿Aun sigues aquí?- el cuerpo de Gray era duro y musculoso pero aun así trato de no verse afectaba al sentirlo por pocos segundos.

— Puedo llevarte si quieres.

— Ya hiciste suficiente, no quiero molestarte más.

— No es una molestia, además no tengo nada mejor que hacer.- hundió los hombros.

No debía aceptar pero llegaría tarde a su trabajo. Se mordió el labio inferior mientras lo pensaba, no se conocían y se comportaba amable con ella.

— Acepta.- escucho la voz de Haru a sus espaldas. —De otra forma no lo lograras.- no lucia muy convencido pero sabía que el trabajo de su hermana era esencial para poder mantenerse.

— De acuerdo, vamos.- acepto dudosa y abordo el auto junto a Gray. Hizo algunos ademanes con la mano despidiéndose de sus hermanos hasta que los perdió de vista, ahora solo eran ellos dos.

Miro de reojo al chico. Lucia tan varonil y sus cabellos oscuros cayendo por su frente lo hacían ver más atractivo. Su perfil era perfecto y su mandíbula fuerte hacia su aspecto más varonil, parecía un modelo.

Gray posó sus ojos en su linda acompañante y la descubrió mirándolo disimuladamente. La chica desvió su mirada con las mejillas sonrojadas, adorable.

— No sabía que tenías hermanos.- fue Gray quien hablo.

Se aclaró la garganta. — Y no tenías por qué saberlo, acabamos de conocernos.

— Tienes razón, solo soy un conocido.

— No trates de lucir herido, solo te he visto una vez, ni siquiera sé quién eres.

— Eso podría cambiar.- le envió una media sonrisa y Juvia soltó una carcajada. Perfecta.

— No.- negó divertida y muy enserio.

— ¿No qué?

— Te agradezco lo que hiciste por mi hoy pero no significa nada. Solo somos desconocidos y así continuaremos.

— No hablamos como desconocidos.- contraatacó.

— Aun así lo somos y…¿A dónde vamos?- pregunto la peliazul al no reconocer el lugar, ese no era el camino.

— Conozco un buen lugar para pasar el rato, así dejaremos de ser desconocidos como tú lo dices.

— Pero debo ir a mi trabajo.- lo miró seriamente
aunque Gray solo miraba el camino.

— Puedes tomarte el día, no hay nada de malo con divertirse.

Juvia lo miro sin poder creerlo ¿estaba hablando en serio? Pero por supuesto que lo estaba, aunque debió de haberlo esperado. El auto se detuvo esperando el cambio del semáforo.

— Esta es la diferencia entre tú y yo.- Gray la miró. — Yo tengo responsabilidades con las cuales debo cumplir. Debo ganarme mi propio dinero con esfuerzo, no tengo el dinero para estar jugando como tú lo haces.

— Oye, estaba bromeando, es solo un atajo.- trato de tranquilizarla.

— Una broma de mal gusto.- abrió la puerta del auto y el semáforo cambio a color verde.

— ¿A dónde vas? Yo…

Asomó su cabeza. — Diferencia.- repitió. — En serio, agradezco demasiado tu ayuda pero no cambia nada, no seremos amigos y no volveremos a vernos.- suspiro y los autos comenzaron tocar las bocinas, estaban impidiendo el paso. — Las personas como tu… no se relacionan con personas como yo. Desconocidos, Gray, y lo digo en serio.- cerró la puerta y se alejó a toda prisa de allí. Al menos recordaba su nombre.

Algunos de los conductores gritaron esperando a que por fin se pusiera en marcha y así lo hizo. Al parecer hacer una broma no era lo suyo. Ella no quería saber nada de él y debía respetar eso.

¿Desconocidos? Si claro, como si él fuera capaz de rendirse tan fácil.

Juvia se ocultaba bajo esa mascara de chica fuerte, lo sabía, no podía engañarlo, tenía un amigo con la misma mascara. Por fin después de mucho tiempo, una chica había despertado su curiosidad y Gray Fullbuster jamás retrocedía.


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Me encanta la idea de que sea Gray quien este detrás de Juvia xD

Para que no se confundan *3*:

Delia Loxar: Mamá de Juvia, 37 años.

Haru Loxar: Hermano de Juvia, 15 años.

Rei Loxar: Hermano de Juvia, gemelo de Mei, 6 años.

Mei Loxar: Hermana de Juvia, gemela de Rei, 6 años.

Hikari Loxar: Hermana de Juvia, 4 años.

Continúen -


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