Capitulo 6
.
Una de las cosas que más odiaba era llegar tarde a algún lugar. Culpaba a ese chico y también a ella por caer en su juego, pero ya no importaba, esa sería la última vez que cruzaría alguna palabra con él.
Jamás debía cruzarse con ese tipo de personas, solo se importaban ellos mismos y su dinero, aunque era más el dinero que ellos mismos. En su mundo, el dinero lo era todo.
Solo le traería problemas y era mejor alejarse, además nunca podría entablar una conversación con él sin que alguien pensara algo más, después de todo, eran de clases sociales diferentes.
Él era un millonario y ella una mosca muerta a los ojos de los demás. Quiso reír ante el pensamiento, había visto las películas suficientes como para saber que personas de sutipo, no se cruzaban con los de su ''especie''.
Estúpidas familias con dinero.
En realidad ella no necesitaba algo así, necesitaba el dinero pero no quería convertirse en una persona podrida, era preferible quedarse como estaba.
Sabia que estaba retrasada en su trabajo y por esa misma razón corría evitando no tropezar, eso le quitaría tiempo. Lo más probable era que el gerente ya estuviera en el lugar preguntando por ella, Juvia jamás se retrasaba.
Se había bajado del auto de Gray y su lugar de trabajo estaba demasiado lejos, pero no podía permitirse pagar un taxi, podría necesitar ese dinero después.
Después de varios minutos por fin logro ver ese asqueroso restaurante de comida rápida, utilizo la última fuerza que quedaba en sus piernas para poder correr. Tal vez no soportaría el resto del día de pie, pero al menos tendría el día pagado.
Apresuró el paso y entro por la parte de atrás como era costumbre, le faltaba el aliento pero ya había llegado.
Lucy se encontraba en el pasillo y paso por su lado entrando a los vestidores.
— ¿El gerente preguntó por mí?- pregunto la peliazul vistiéndose lo más rápido que podía.
— Si, pero ya me encargue de todo, no te preocupes.- respondió su amiga. Siempre podía confiar en ella.
— Gracias.
— Jamás llegas tarde, ¿Sucedió algo?
Por supuesto que había sucedido algo, y ese algo tenía un nombre.
— Tu amigo interrumpió en mi universidad.- respondió molesta, aun no podía creer lo que había hecho.
Lucy frunció el ceño. — ¿Amigo?
Diablos.Lo menos que quería era que Lucy supiera algo sobre eso. Siempre la sermoneaba diciendo que necesitaba tomarse un tiempo para si misma. Su mamá y Lucy eran igual de molestas en ese sentido. Todo era por su bienestar, Juvia lo sabía, pero no podía permitirse tal diversión y dejar todo el trabajo a su madre.
Si le contaba sobre Gray su amiga enloquecería y la interrogaría sobre ello, y en ese momento, lo menos que quería era pensar en él.
— Olvídalo.- evito el tema de inmediato. — Debemos ir a trabajar o el jefe se pondrá furioso.
Cerró su casillero y camino fuera de los vestidores. Lucy pareció querer decir algo pero al final no dijo nada, así era mejor. Lo único que quería era olvidar ese mal momento y continuar con su vida, solo rogaba que pudiera continuar con esa tranquilidad en su vida.
Estuvo preguntándose si en ir al lugar en donde Juvia trabajaba o dejarla sola y opto por la segunda opción.
En verdad lo había arruinado solo por tratar de hacer una broma y aligerar el ambiente, nada salió como esperaba. Esa chica no tenía sentido del humor o tal vez su broma había sido de mal gusto, aun así, no tenía idea de porque había reaccionado de esa manera.
No tenia deseos de hacer absolutamente nada, eso le había quitado la poca energía que tenia. De acuerdo con lo que había dicho Lucy, ir con Natsu no parecía buena idea, dos personas con mal genio definitivamente explotarían; ir con Gajeel parecía la mejor opción, pero no quería dar la vuelta al mundo solo para ir con él, el estúpido vivía asquerosamente lejos.
Decidió volver a casa, eso parecía ser la mejor opción. Lo más probable era que Ur no estuviera, pero aun quedaba una molestia.
— Tienes una cara horrible hermanito. No espera, así la tienes.
Lyon se encontraba en la cocina comiendo un emparedado, al parecer apenas despertaba, podía notarlo por su pijama.
— Te crees muy gracioso ¿no es verdad?- pregunto irónico, lo menos que necesitaba era ser molestado por ese cabeza de nieve.
Le lanzo una manzana que había tomado para comerla y despues comenzaron a golpearse como si fueran niños pequeños.
— Chicos, no peleen en la cocina.- la voz de Delia los hizo detenerse, ella era la única mujer aparte de Ur que podía controlarlos.
— Lo sentimos.- respondieron al unisonó.
Ambos inconscientemente siempre se dirigían a la cocina, sabían que Delia estaría ahí. Ella no era la única trabajando en la mansión, pero era la única con quien podían llevarse bien, le habían tomado cariño a pesar de que no tenía mucho tiempo con ellos.
— El joven Lyon…
— Delia.- el chico la reprendió.
— Lyon tiene razón.- sonrió suavemente. — Ese rostro molesto solo significa una cosa.
— Una chica.- terminó Lyon mirándolo divertido.
La mujer asintió y se acerco a Gray. — Deberías cambiar esa cara, esa chica ya cederá.- acaricio su mejilla en un gesto paternal. — Debo limpiar las habitaciones.- dijo girándose para caminar.
— Te olvidas de mí.- dijo Lyon haciéndola sonreír.
— Por supuesto que no.- acaricio su mejilla de la misma manera y se alejo sonriendo. Esos chicos eran adorables, siempre competían por su atención.
— A veces pienso que nos trata como niños.- menciono Gray al verla alejarse. — Nos consiente demasiado, al igual que Ur.
— Cierra la boca.- el peliblanco comía su emparedado y hablaba al mismo tiempo. — Me encanta ser consentido ¿Has visto su comida? Me hizo un emparedado en forma de panda, me encanta.
— Eres un idiota.
— Olvida eso, ¿Qué sucedió? ¿Quién es la chica?
Aunque hubiera decidido ir con Gajeel tendría la misma conversación, a veces deseaba tener cara de poker.
— ¿Por qué piensas que hay una chica?
— Porque jamás en la vida harías esa cara por Ultear, normalmente ni siquiera te interesa.
— Aun podemos cambian los papeles.- comenzó a molestar. — Puedes fingir salir con ella.
— Prefiero lanzarme de un puente.
El solo pensar en esa chica de cabellos negros comenzó a punzarle la cabeza, ni siquiera sus padres podrían soportarla y ahora que lo recordaba, aun no arreglaban las cosas.
Gray suspiró fastidiado. — Yo estoy a punto de hacerlo.
¿Por qué las chicas tenían que ser tan complicadas? Por mas que lo intentará seria siempre el que perdería, ellas tenían ese maldito poder.
Maldita sean las mujeres y malditos sean los hombres por siempre caer en su juego, definitivamente ellas eran la especie más peligrosa del mundo, nadie nunca estaba a salvo.
Necesitaba un respiro de todo aquello, soltó otro suspiro y comenzó a caminar.
— Oye, ¿Qué sucedió con la chica?- pregunto interesado el peliblanco.
— No hay ninguna chica, solo necesito descansar.- respondió el chico sin dejar de caminar.
— Si tú lo dices.- menciono Lyon, lo interrogaría después, tenía otros asuntos que atender en un restaurante de comida rápida.
Gray continuo caminando hasta su habitación cuando sus pantalones vibraron, vio su celular y leyó el mensaje que tenia. Lo que le faltaba, lidiar con una bruja no estaba en sus planes, pero tenían que arreglar las cosas.
Al menos agradecía que Ultear no hubiera abierto la boca y revelado todo el plan entre sus familias, aun había un poco de sentido común dentro de esa cabeza hueca.
Adiós a su día libre.
Condujó hasta el centro comercial para dirigirse a una casa de té. Odiaba el té, odiaba a Ultear, pero no tenía otra opción. Cuando llego la chica ya se encontraba allí.
— Llegas tarde.- dijo sin mirarlo mientras bebía una taza de té.
— Tal vez tu llegaste temprano.- contraatacó.
Alzó la vista mostrándose seria. — No quiero discutir.
— Genial.- respondió de la misma manera, corrió una de las sillas y se sentó quedando frente a ella. — ¿De qué quieres hablar?- cruzo los brazos.
— Debemos terminar esta pelea, todos están comenzando a sospechar.
— Pensé que eso no te importaba.
Jamás estuvo de acuerdo con ello, estaba convencido de que estaría más que feliz al terminar con esa farsa pero…
— No quiero ser pobre.- escupió, podía sentir el veneno en sus palabras. — El dinero es lo único importante en nuestra relación.
Lo sabía.
— Entonces no hay nada de qué preocuparse, continuaremos fingiendo como siempre.- casi vomitó al decir eso, como odiaba todo aquello.
— Perfecto.- no termino su taza de té cuando se puso de pie. — Mañana pasaras por mí, debemos llegar juntos para borrar toda sospecha.
— ¿No vas a pagar?- pregunto Gray al ver como se alistaba para irse.
Una sonrisa se posó en sus labios rojos. — Por eso estas aquí, se puntual.- advirtió y salió girando los ojos detestando todo a su alrededor.
Y vaya que no era la única. Al cabo de unos minutos, Gray también se puso de pie y saco su billetera lanzando el dinero sobre la mesa, todo era por eso, siempre era por eso, a veces deseaba no tenerlo.
Tenia el dinero que tanto quiso, pero no el amor que necesitaba, estaba realmente equivocado al pensar que podría tener ambos.
Lucy también parecía preocupada por algo, pero evito preguntar, ella se lo diría cuando quisiera hacerlo.
El trabajo era agotador como siempre, solo quería terminar la jornada e irse a casa, había sido un día largo. Después de terminar con sus deberes por fin salieron y se despidió de Lucy en el mismo lugar en donde tomaban caminos separados. Tal vez su amiga tenía razón, debía dedicar tiempo para sí misma o tomar un descanso, todo aquello estaba debilitándola y no quería enfermar o algo parecido.
La noche cubría la ciudad y la única luz eran de los autos y algunas lámparas públicas. Nunca temió por su seguridad, ella sabía defenderse y además jamás le había sucedido algo pero en ese momento sentía que su corazón subía por su garganta.
Lo notó poco después de despedirse de Lucy, un auto la seguía.
Normalmente las calles estaban transitadas por personas, pero esa noche estaban desoladas y aunque quisiera pedir ayuda no había nadie que pudiera brindársela.
La parada de autobuses quedaba muy lejos de ahí y la única opción que tenia era subir al subterráneo, porque ni loca caminaría hasta casa con ese auto siguiéndola.
Apresuró el paso lo más que le permitió tratando de pretender que todo estaba normal, si corría podrían acelerar y atacarla. No era su mejor día y ya ni siquiera le causaba gracia, solo quería llegar a casa y respirar tranquila. Solo cruzaría la calle y todo terminaría. ¿Por qué demonios no había personas?
Estaba decidida a correr con todas sus fuerzas cuando el auto aceleró y se interpuso en su camino causándole un susto de muerte. Su cuerpo temblaba y sentía que su corazón se saldría de su pecho, respiraba con dificultad, estaba aterrada.
Las ventanas del auto descendieron lentamente dejando ver a sus atacantes. Demasiadas maldiciones pasaron por su cabeza y apretó los labios mirando a su alrededor tratando de controlarse, su cuerpo colapsaría al sentir demasiadas emociones.
— ¿Qué sucede, camarera? ¿Estás asustada?
Sus amigos rieron con él. Los reconocería en cualquier lugar, lo reconocería a él.
— ¿Te parece divertido hacer esto?- pregunto furiosa.
— Oh, mira Lyon, está llorando.- se burló uno de sus amigos.
Juvia limpió sus lagrimas con fuerza, estaba molesta, asustada y ellos solos se burlaban de eso. Pensó que algo le ocurriría, pensó que ya no sería capaz de ver a Haru, a los gemelos, a la pequeña Hikari, a Lucy pero sobre todo a su madre, y ellos solo estaban jugando.
Lyon soltó una carcajada y bajo del copiloto. — Vamos camarera, fue solo una broma.
— ¿¡Esto parece una broma para ti!?- el peliblanco asintió sonriendo y eso solo despertó mas su furia.
— Es mi pequeña venganza por lo de aquella vez.
Hablaba sobre cuando derramo la bebida sobre su cabeza y lo echo del lugar. Bien, lo entendía, pero no tenía porque hacer eso.
— No tenías que hacer esto para vengarte.
— Oh, créeme, podría hacer que perdieras tu trabajo, pero es más divertido si te molesto de esta manera.- su sonrisa se borro optando un gesto aterrador. — Te dije que te arrepentirías por eso y vas a pagarlo caro, camarera.
No lo dudaba, podía notar que tenía el poder para hacerlo. No podía dejarse intimidar, pero no podía pronunciar ninguna palabra para defenderse.
Lyon acerco su oído. — Esto apenas está comenzando.- advirtió y beso su mejilla haciéndola sentir el frio de sus labios.
La peliazul le envió una mirada de odio y observo como el chico abordaba el auto y se iban riéndose de ella.
Las lágrimas quemaron en sus ojos pero se negó a llorar. Él podía hacerla perder su trabajo y no podía permitir eso, ya era bastante difícil conseguir uno. Se había metido en un problema del cual no podría salir, siempre tuvo razón; las personas con dinero eran las más podridas y eso jamás la haría cambiar de parecer, no después de eso.
Viajó en el subterráneo en completo silencio mirando los edificios de la ciudad hasta que llego a la terminal. Solo camino algunas calles para poder llegar a casa.
Suspiro y golpeó sus mejillas antes de cruzar esa puerta tratando de verse lo más feliz posible, lo menos que quería era preocupar a su madre y a sus hermanos.
— ¡Juvia!- la más pequeña de los cinco se acerco sonriendo, recibiéndola. Era lo único que valía la pena después de un largo día.
— Hola, bebe.- saludó y se inclino a besar su frente.
La pequeña Hikari sonrió aun más y se alejo corriendo para seguir jugando con los gemelos. Haru debía estar en su habitación.
— ¿Sucede algo, cariño?- pregunto su madre, siempre se percataba de todo.
Negó con la cabeza. — Solo estoy agotada, tomaré una ducha y dormiré.- fingió una sonrisa y la beso en la mejilla alejándose por el pasillo.
El agua cayendo por sus hombros era lo más tranquilizante que podía sentir. No se molesto en comer algo, solo quería dormir y tener tranquilidad esa noche, se dejo caer sobre la cama y se quedo completamente dormida.
A la mañana siguiente desayuno lo más rápido que pudo y salió rápidamente a la universidad, no quería que su madre la interrogara con preguntas que no podía responder. ¿Cómo le diría el problema en que se habia metido? No podía hacerla preocupar más y tampoco quería agregar más problemas a la lista.
Aun no olvidaba la noche anterior y no lo haría, tenía que preocuparse por ello y solo ella debía tomar la responsabilidad de sus actos. Los problemas eran su única diversión, aunque quisiera relajarse jamás lo conseguiría.
Sintió la mirada de varias personas en cuanto entro a la universidad y los observo murmurando, definitivamente no estaba alucinando, estaban hablando sobre ella.
En su salón de clases fue lo mismo, odiaba ser el centro de atención, siempre procuró mantenerse al margen de todo.
— ¿Qué es lo que sucede?- pregunto a Meredy confundida por el comportamiento de todos.
— Es…
— Juvia.- escucho una voz detrás de ella y se giro, una chica de su clase se acercaba con otra. — Ayer subiste a un auto después de clases.- sonrió y levanto una ceja. — Un auto último modelo.
Por supuesto que sabía lo que quería decir con eso.
— ¿Qué hiciste para atraparlo? Necesito dinero para algunos vestidos.
— No soy una interesada.- frunció el ceño respondiendo. Jamás se interesaría en alguien por el dinero, es más, los evitaba.
— Si, claro.- dijo sarcástica. — Al menos que te pague por otros servicios.- miro su cuerpo sonriendo burlona. — Tienes razón, nadie con ese dinero se fijaría en ti.
— Será mejor que te vayas antes de que te saque los dientes.- advirtió Meredy.
Las chicas bufaron y caminaron hasta sus lugares.
— Son unas aburridas.- escucharon decir pero ambas chicas ignoraron.
Lo que Juvia mas temía estaba sucediendo. Jamás debió subir a ese auto con Gray, ahora no solo debía soportar esos rumores en la universidad, sino también lidiar con ese estúpido chico de cabellos blancos, además de sus problemas económicos, la universidad y su estúpido trabajo.
Sonrió amargamente. — Mi vida no podría ser más perfecta.- dijo sarcástica.
— Juvia…
— No te preocupes Meredy, estaré bien, siempre lo estoy.- tomo asiento. — Gracias por defenderme.
Trato de concentrarse en clases pero fue inútil, todo lo que sucedía en su vida rondaba en su cabeza.
Al final de clases, comenzaba su rutina de nuevo, afortunadamente tenía el tiempo suficiente para ir por sus hermanos. Mientras salía de las instalaciones escuchó a varias chicas emocionarse por algo, no supo a lo que se referían hasta que fijo su vista al frente.
Ahí estaba él, otro causante de sus problemas.
Gray estaba apoyado sobre el mismo auto del día anterior, ningún chico debía lucir así de atractivo, ahora entendía el porqué las chicas casi se derretían al verlo. Definitivamente captaba la atención de cualquiera, nadie así jamás se acercaría a Phantom Lord.
No tenía idea de porque estaba ahí y tampoco le importaba, había dejado en claro que jamás intercambiarían palabras.
Caminó hasta la salida ignorando su presencia completamente, pretendiendo que no lo había visto ahí.
— Oye.- lo escucho llamar y continúo caminando. Juvia sintió que alguien la tomaba del brazo y la detenía. — Hey.
Trato de zafarse pero Gray no se lo permitió. Bien, hablaría rápido, no quería que los chismes se incrementaran.
— Estoy hablándote.- dijo el moreno algo molesto. Vestía el uniforme de Fairy Tail, al parecer también acababa de terminar las clases.
— Lo sé, estoy ignorándote.
— ¿Sigues molesta? Solo fue una broma.
Una broma.
Al parecer todos los chicos adinerados les encantaban hacer bromas de mal gusto.
— Debes irte de aquí, creí que ya habíamos hablado sobre esto.- aclaró. — No vuelvas a pasearte por aquí.
— Estoy tratando de disculparme, ¿Y te comportas así? ¿No crees que estas siendo un poco infantil?
— No era necesario, tú y yo no nos conocemos.
— Eres imposible.- gruño fastidiado.
— Estoy hablando en serio, Gray.- se soltó lentamente de su agarre. — Déjame sola.- y se giro dejándolo solo.
En realidad no le importaba ser descortés pero no tenía otra opción. Solo quería tener una vida tranquila y al parecer, todo estaba saliendo mal gracias a todos ellos.
Estúpidas familias con dinero.
.
.
.
Tengo una debilidad por Lyon en este fic *3*
Gray no se queda atrás, me encantan estos chicos!
Queda uno más, continúen.
.
.
.
.
