The bid de vuelta!
Oh si, oh si, ya era hora. Aunque no tuve mucho tiempo para escribir y publicar, repetía en mi cabeza la historia para no perder el sentido xD
Se vienen cosas interesantes, estoy super emocionada por el rumbo que ambas historias (The bid y The deal) tomaran.
Enjoy!
Capitulo 8
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Un suspiro de alivio y a su vez de fastidio viajó desde su tráquea hasta salir por sus labios. Justo después del incidente con Gray, ella misma se encargaría de ir por los niños aunque se retrasara en su trabajo y aun así, ese atractivo chico sentado en el suelo de la sala logró ser más listo.
Jugaba con sus hermanos con lo que parecía ser un juego de mesa y siendo honesta, no estaba sorprendida en lo absoluto de verlo allí.
Afortunadamente, había terminado las clases antes y eso le dio el tiempo suficiente para hacer sus obligaciones y dejar a los pequeños en casa sin ningún problema, pero en cuanto se percató de que los gemelos ya no estaban, ni tampoco Hikari, lo entendió completamente.
Gray se estaba volviendo en un problema y estropeaba el ritmo de su vida diaria con sus apariciones inesperadas.
¿Qué es lo que ganaba con eso? ¿Era otra de las maneras de divertirse de los niños ricos? Si era así, no quería ser su juguete y mucho menos su capricho. Tenía cosas más importantes por las cual preocuparse, que prestarle atención a una persona que definitivamente no la requería.
— ¡Onee-chan!- gritaron los tres pequeños al unísono.
Inclinó su cuerpo hacia ellos y les dio la sonrisa más grande y hermosa que Gray jamás había visto en su vida. La manera en la que el rostro de la chica brillaba cada vez que miraba a sus hermanos, era de completo amor hacia ellos. Nunca había visto una mirada parecida.
¿Realmente era como en las películas? ¿Las personas adineradas no conocían el verdadero significado de la felicidad? ¿Acaso eran unos jodidos sin amor y fastidiosos engreídos?
Si ponía a Ultear de ejemplo, la descripción encajaba a la perfección. Y si se ponía el mismo, también podría encajar.
Ur siempre le proporcionó todo lo que quería y también le dio el amor que necesitaba, entonces, ¿Por qué la vida que tenía no parecía ser suficiente?
Mientras más veía a Juvia con su familia, más sentía que ella podría tener la respuesta; y honestamente, era demasiado extraño.
¿Se sentía atraído por ella? Por supuesto que sí. La chica era dulce, difícil, tenaz y atractiva. No había conocido a alguien igual.
¿Estaba enamorado de ella? Por una mierda que no.
Se había enamorado un par de veces, así que conocía el sentimiento, pero con Juvia no lograba sentirlo. Era como si la necesitara, pero no de la forma en que cualquiera pensaría. Cuando lo notó ya estaba tras ella y ahora no podía dejar de aparecer en su vida.
Era sorprendente incluso para él. Ir tras una chica sin sentir algo por ella no era común en la vida de Gray Fullbuster; un chasquido y conseguía las chicas que quería. No era muy diferente a Natsu, solo que él no era un hijo de puta como su adorado amigo.
Dejaba en claro desde el inicio si solo sería una noche y no daba falsas ilusiones. Ser criado por una mujer fue de mucha ayuda para su experiencia entre las damas. Ur le dijo una vez, que lastimar a una mujer es la perdición para un hombre y lo entendió rápidamente: ellas no se detendrán hasta hacerte pedazos, y fue justamente esa ideología la que lo mantuvo con los pies en la tierra.
La peor pesadilla de un hombre es una mujer.
— ¿Puede alguien decirme… porque este desconocido sigue aquí?- la femenina voz de la chica lo hizo sonreír. Parecía molesta y a su vez no. Juvia era un completo enigma y eso era interesante.
— ¿Te molesta mi presencia?- la retó con esa media sonrisa sobre sus labios.
— Creí que era obvio.- respondió amarga y eso hizo que Gray suprimiera una carcajada. Juvia era demasiado interesante y provocadora que ni ella debía notarlo. — ¿Debería llamar a la policía?- negó con la cabeza al instante. — Olvídalo, no creo que haya algo aquí que quisieras robar. A decir verdad, no hay nada.
Su situación económica era difícil y por la misma razón, carecían de lujos y así eran felices, aunque tener algo bueno por una vez en la vida no era tan malo.
— ¿Y si quiero robarte?
Juvia se detuvo un segundo y después lo miró fijamente sin apartar su mirada y sin importarle que los niños estuvieran a escasos metros, jamás entenderían la conversación. La sostuvo como si quisiera entender lo que pasaba por la mente del chico.
Se perdió en sus pensamientos unos segundos más y después respondió:
— El flirteo no va a funcionar conmigo, Gray.
Ahora fue él quien mantuvo el contacto visual: penetrante, divertido y hechizante.
— Tal vez no, pero al menos hice que mi nombre por fin saliera de tus labios.
Y fue en esos labios en donde se formó una leve sonrisa. Había dado la respuesta correcta. Juvia sintió que algo tiraba de su blusa y bajó su mirada encontrándose con la más pequeña de la familia.
— ¿Qué es el fiteo?- preguntó la pequeña con su inocente voz, incapaz de pronunciar la palabra correctamente.
— Es algo muy molesto que las personas tontas intentan hacer.- se inclinó y sonrió mientras explicaba. — Justo lo que hacía Gray.
Hikari lo miró y después nuevamente a su hermana.
— ¿Gray es una persona tonta?
La chica soltó una risada mientras él fingía estar molesto.
— Lo es.- respondió sin apartar la mirada del chico. — Tengo algo de tiempo antes de ir al trabajo, ¿Qué te parece si preparo algunos emparedados?
La pequeña niña asintió felizmente y se unió de nuevo a sus hermanos. Le envió una mirada desaprobatoria a Haru, quien se encontraba sentado sobre el sofá cuidando de los tres traviesos.
¿Cómo podía permitir que Gray entrara sin ninguna preocupación? Ese adolescente recibiría su castigo.
Intentó controlar su desagrado enfocando su mente en solo preparar los emparedados y a su vez tratar de ignorar a ese atractivo niño rico.
— ¿Estás bien con enseñarle ese tipo de cosas?- preguntó en cuanto Hikari se alejó. No obtuvo respuesta. — Supongo que ahora trataras de ignorarme.- acertó y efectivamente es lo que hacía. — Puedo leerte, Juvia, no puedes ocultar tus pensamientos de mi.
¿Qué se creía ese tonto? ¿Solo por tener dinero tenía que darle atención? ¡Por favor! Si algo sabia de la vida era que nada nunca sería fácil, y si Gray jamás había tenido dificultades en su vida, recibiría una excelente bienvenida en el imposible mundo de Juvia Loxar.
— Juvia...- intentó hablar siendo interrumpido por la peliazul.
— ¿Qué es lo que planeas?- lo encaró, colocándose frente a él y evitando a su vez alzar la voz. No quería que sus hermanos presenciaran una discusión. — No tengo dinero como tú y no soy una bomba sexy a la que puedas sacarle provecho, así que no encuentro una razón por la que estés detrás de mí.
Al parecer no sabía lo atractiva que era, aunque esa no era la razón por la que abogaría.
— ¿Crees que estoy tras de ti?- preguntó sarcástico y aun así tenía toda la razón.
— Si tienes una mejor respuesta que haberme perseguido hasta mi universidad, conocer mis horarios, mi lugar de trabajo y mi casa…- sonrió irónica y divertida por lo ridículo que sonaba aquello. — Quisiera escucharla.
Por una gran y mismísima jodida, lo había descubierto. Era la primera chica que podía enfrentarlo sin necesidad de insultos, no como cierta bruja en su memoria.
— Si te refieres a la noche anterior…
— No salgas con la mentira de que no era tu auto, porque es imposible engañarme.- continuó preparando los emparedados. Lo había visto frente al local de comida rápida, aun no podía creer que llegara hasta ese grado.
— Ya sabía desde hace tiempo en donde trabajabas, así que eso no cuenta en tu lista.
Y de nuevo se detuvo. ¿Desde hace tiempo? Eso no podía ser, la primera vez que lo vio fue…
— En el apartamento de Natsu.- dijo en voz alta. — Te conocí ahí, ¡Jamás te había visto antes!
— Pero yo sí.- sonrió
Juvia soltó una carcajada, ganándose las miradas de sus hermanos que obviamente no notó.
— ¡No puedo creer esto!- exclamó. ¿Gray estaba tras ella desde antes? ¿Tal vez él…? Por dios, por supuesto que no y no lo permitiría. Se volvió nuevamente a los aperitivos, endureciendo su expresión, ignorando todo lo que había dicho. Miró a sus hermanos y estos apartaron sus miradas de la animada conversación que tenía con el chico. Lo habían escuchado todo. — Buen intento.- fue lo único en que pensó.
Gray no dijo nada, le fue imposible responder. Era lo suficientemente inteligente, como para entender que se había molestado por haber cambiado el tema de conversación para así evitar responder a su pregunta.
¿Qué es lo que planeaba? Ni el mismo lo sabía.
¿Qué quería de Juvia? Nada.
Entonces, ¿Por qué estaba tras ella como un acosador? Era ridículo y por fin lo entendía.
Pensó que tal vez al pasar el tiempo con ella, descubriría esa inquietud dentro de su mente, aunque seguía aun más confundido.
Tenía prohibido tratar con otra chica que no fuera Ultear, además no quería involucrar a Juvia en un problema, porque él significaba problemas.
La chica terminó los emparedados y cuando se dirigía a sus hermanos, le indicó con un gesto para que se dirigiera a pasillo. Solo basto una vez para comprender lo que quería decir.
Esperó por ella en el lugar indicado; suponía que lo hacía para mantener una conversación privada, sin que sus hermanos escucharan alguna palabra y si era honesto, sabía perfectamente lo que diría.
Cuando por fin apareció y llegó la hora de hablar, únicamente fueron necesarias unas palabras.
— Gray…- su nombre sonaba bien en cuando salía de esos labios.
— No es necesario que lo digas.- le causaba problemas y si continuaba viéndola lo haría más.
— Eres divertido, en verdad lo eres.- admitió. — Pero solo te conozco desde hace días y no…- busco las palabras correctas. — No me gusta hacia dónde va esto.
— Parece como si terminaras conmigo.- intentó hacer una broma, sin embargo, así lo sentía. Hubiera sido agradable llegar a conocerla.
— Hablo en serio. No quiero cambiar mi estilo de vida y estas afectándolo. Tampoco sé que es lo que planeas al acercarte, pero debes dejar de hacerlo. No quiero problemas.
— Y yo soy los problemas.- logró ver como su simple rostro formaba un ''si''. Sonrió y suspiro resignado, se sentía extraño ser prácticamente dejado por una chica que apenas conocía. Ridículamente estúpido. — No es necesario que digas más, ¿quieres? Lo entiendo, Juvia, voy a dejarte tranquila.
— Lo siento…
— Oye, fui yo quien molesto con esto. Tienes razón, tal vez solo buscaba algo para matar el tiempo, ni siquiera yo se que hago aquí.
Aunque ya lo sabía o al menos presentía, sus palabras fueron duras y frías. Primero se comportaba amigable, después amable y ahora esto. Afortunadamente no se estaba ligada a ese tipo y podía echarlo de una vez.
Aún así, había algo anormal en él, como si ocultara algo. Todos siempre tenían algún secreto, pero en Gray era diferente… y eso ya no debía importar. Desde un inicio solo buscaba algo para divertir a su vida llena de lujos.
— Me alegra no haberme equivocado.- sus palabras fueron lo más honestas posibles; es lo que pensó de él desde la primera vez que fue tras ella.
Gray solo le dio una sonrisa y sintió una punzada de culpa al echarlo de esa manera. Tal vez solo buscaba una razón o persona para sentirse mejor o que notara que algo sucedía con él, necesitaba que alguien lo viera y ella lo hizo… y lo ignoró.
Habrían otras personas que lo notarían y si no, tenía el dinero para pudrirse y ser feliz.
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Cuando por fin terminó la pesada jornada de trabajo, volvió a casa como acostumbraba a hacerlo. Ella no era de las chicas que buscaban la manera de escaparse y tener una buena aventura; conocía bien sus responsabilidades y aunque a veces se volvía pesado, todo lo hacía por su familia.
Se despidió de Lucy y se dedicó a solo regresar a casa, tomar una refrescante ducha y dejarse caer sobre el colchón de su cama.
Aun sentía esa culpabilidad sobre el asunto con Gray, ¿Por qué siempre alejaba a cualquiera que intentaba acercarse? Después de todo lo sucedido con su padre, confiar en alguien no volvería a ser una opción. Las personas en su vida eran suficientes, no necesitaba a nadie más.
Quizás si no hubiera sido tan desalmada y al menos escucharlo, pero él fue quien dijo solo lo hacía para matar el tiempo y también sabía muy bien que mintió. Con el tiempo, las mentiras se convirtieron en acertijos para ella, engañarla no era fácil. Lo había aprendido de la peor forma posible.
Los hombres eran lo más estúpido que había conocido jamás. Solo se necesitaba una falda, buenas piernas y un excelente culo para volverlos unos simios.
Si no quedaba claro, no odiaba a los hombres, pero evitaba tener algún tipo de contacto físico o sentimental, así era mejor. Tenía miedo de salir lastimada, al igual que su madre.
Caminaba absorta en sus pensamientos cuando logró visualizar un auto deportivo, lujoso y familiar, demasiado familiar. Un auto que había visto rondar anteriormente fuera de su trabajo. Gray.
Ese chico era imposible y completamente imprescindible, no podía creerlo. El auto se acercó hacia ella y escuchó un sonido que indicaba que la ventanilla estaba bajando. Aprovecho ese momento para hablar.
— No sé qué clase de juego estas tramando, pero…
— ¿Pero que, camarera?
Su sonrisa desapareció de inmediato. Esa molesta voz fue la causante de incomodidad y fastidio, terminaba con uno y continuaba el otro.
¿Desde cuándo su vida se convirtió en un problema gigante? Oh por supuesto, su vida siempre había sido así, no tenía razones para sorprenderse.
Lyon sonreía pretencioso y era bastante molesto solo sentir su presencia. Juvia podía verlo desde la ventanilla del auto y rápidamente lo ignoró, continuando con su camino como si nada hubiera pasado, obviamente Lyon no aceptaría eso y la siguió de cerca en el auto.
— Tengo un juego mejor, ¿Qué tal si entras al auto?- exigió. Maldito estúpido.
— ¿Y si me niego?- contraatacó. No le tenía miedo, pero…
— Sabes de lo que soy capaz, ¿acaso quieres que…
— Lo sé.- interrumpió amarga. — No es necesario que lo repitas.
— Entonces, entra al maldito auto.
Con todo el disgusto del mundo, lo hizo. Dejo caer su trasero en el asiento del copiloto sin decir nada más; era increíble que ese imbécil aun continuara con su juego de hacerle la vida imposible solo por derramar soda en su cabeza… frente varias personas y avergonzarlo, por supuesto que continuaba molesto.
Para ellos, la reputación lo era todo y si tenía el dinero para nadar en él, debía importarle lo que pensaran los demás.
Honestamente sería mejor si Gray hubiera sido el piloto y no Lyon, al menos Fullbuster sería fácil de tratar.
No debía sorprenderle que ambos tuvieran el mismo auto, los chicos adinerados compartían los mismos gustos costosos y al parecer, también ese capricho por molestar a una chica que apenas podía comprar ropa de rebaja en el centro comercial.
¿De qué familia importante seria Lyon? A decir verdad, le importaba poco. La cuidad de Magnolia era el explosivo en comercio y negocios; su economía se incrementaba incontablemente, pero afectaba a clases medias y bajas con los estúpidos impuestos y hurtos de las mismas. Las autoridades fiscales ni siquiera eran importantes, todo lo controlaba la Familia Dragneel y otras detrás de ellos.
Por esa razón, todas esas familias se creían el centro del universo. Mientras menos supiera de ellos, mejor sería.
— Hace un momento me hablaste demasiado familiar, ¿conoces a alguien más que pueda pagar un auto como este? ¿Tu?
— ¿Qué es lo que quieres?- lo cortó, no quería seguir escuchando sus comentarios venenosos.
Le lanzó lo que parecía ser una invitación y efectivamente lo era. Leyó con detalle cada palabra y deseo no haberlo hecho, tenía idea (y no muy agradable) de lo que Lyon tramaba.
— ¿Qué es esto?- agitó el pedazo de papel.
— La fraternidad de la que soy parte tendrá una fiesta de disfraces, será divertido.
— ¿Eso que tiene que ver conmigo?
— Que serás mi pareja.- respondió lo suficientemente convencido de que aceptaría, vaya idiota.
Evitó por todos los medios no reír y fue un intento que no logró suprimir. De su boca salieron risas sutiles, pero que lograron molestar al chico.
— No.
— No fue una pregunta, iras conmigo.- respondió tajante.
Hablaba muy en serio.
— Puedes conseguir otra pareja, ¿Por qué tengo que ser yo?- imaginar otra razón más que solo joder, no se adaptaba a la situación. Lyon planeaba algo más. — Soy una camarera, no creo que quieras llevarme con tus amigos millonarios. Puedes conseguirte alguien mejor.- hacerse de menos no era algo que cualquiera haría, pero era la verdad y tenía que encontrar una manera de cambiar ese pensamiento en él. Ir a una fiesta con un montón de engreídos seria una pesadilla… y esa era justamente la razón por la cual quería llevarla. Ahora la idiota era ella.
— Necesito a mi camarera para un poco de diversión, ¿Qué no es obvio?- ¿Por qué simplemente no la dejaba tranquila?
Estaba molesta y fue por eso que casi derrama lágrimas de furia, irritación, coraje. Si en su vida había una razón para evitar a todo ese tipo de personas, era esta; por eso decidió alejar a Gray. El dinero y poder les pudría el alma y no parecía importarles.
— No tengo nada hermoso para lucir.- mencionó con la cabeza inclinada. Avergonzada por tener que decirlo, no por ninguna razón en particular, sino porque él se burlaría.
— Puedes usar este uniforme.- señaló su atuendo para trabajar. — Seria un buen disfraz, te queda perfecto, camarera.
Su labio inferior tembló y decidió que era buena idea al menos mirar las luces de la cuidad para distraer esas incontrolables ganas de llorar, y fue ahí cuando notó que ya estaba frente a su humilde casa.
Ni siquiera le sorprendió, Lyon era capaz de cualquier cosa, incluso de investigar sobre ella.
— ¿Qué? ¿Ahora vas a llorar? ¿Solo sabes hacer eso?- la molestó y aunque quería golpearlo con todas sus fuerzas, solo empeoraría las cosas.
Si decía que no importaba, estaba convencida de que Lyon encontraría la manera de hacerle la vida imposible. El problema era que no solo le afectaría a ella, sino también a su familia y no quería eso, por supuesto que no.
Lo miró con odio y apretó su mandíbula, conteniendo todo el aborrecimiento hacia él.
— Eso quisieras, ¿no es verdad?- aunque ya estaba a punto de llorar. — Espero que estés disfrutando tu venganza.- abrió la puerta del auto y salió sin volverlo a mirar.
— Y yo espero que no vuelvas a avergonzarme. Esa estúpida actitud que tienes voy a pisotearla.- hablo igualmente enfurecido. Estiró su brazo y antes de cerrar la puerta, dijo: — No se te ocurra escaparte.- amenazó. — Mañana en el estacionamiento de Lamia a las diez.
El sonido del auto contra el pavimento fue la amarga despedida. Su cuerpo temblaba en frío e impotencia, incapaz de controlar el líquido de sus ojos.
Con algunas lagrimas cayendo por sus mejillas, caminó hacia la puerta del único lugar en donde su vida parecía tener sentido. Limpió con fuerza la humedad de sus ojos, suspiró y sonrió, abriendo la puerta después de eso. Pretendiendo que todo estaba bien y así mostrarse como la hermana mayor: fuerte, inquebrantable, alegre y valiente, que la mayor parte del tiempo no era.
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;-; Lyon hijo de su madre... aunque me encanta escribirlo así xD
Gray es un amor, pero en el siguiente capitulo tal vez no tanto. Dudas, dudas.
Muchas gracias por su paciencia y comentarios que me alegra la vida kjhdkfjg :'3 Aquí seguiré, no me iré a ninguna parte.
Y si! Lo que la mayoría de mis lectores están esperando ya viene... la próxima actualización es The deal /._./
Gracias por todo, en serio :'3 Estaremos en contacto, bye bye!
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