Atenea Metrejon

Hoy es un día triste, no sé porque pero tengo un mal presentimiento, todo ha ido de mal en peor esta semana, Jonathan y Claire, que son las personas que me recogieron, cuando era apenas una niña de cuatro años, me avisaron que tengo que dejar la casa, ya que soy un estorbo para ellos, aquello no me sorprendió ya que siempre supe que no me querían.

Luego en la universidad me comunicaron que para poder graduarme debo realizar prácticas, he ahí mi dilema, no sé en dónde hacerlas, las pocas solicitudes que he mandado, han tenido respuestas negativas, ya que dicen que no tengo la experiencia que se necesita. Al hablar de aquello con mi supervisor, él me dijo que la otra opción era que yo hiciera un proyecto sola, aquello es imposible ya que no poseo los recursos para hacerlo, al explicarle aquello al decano él se ofreció a ayudarme a conseguir una pasantía. Espero poder conseguirla o sino mis sueños acabarían antes de empezar.

El resto del día ha sido normal, me han dado dos turnos más en el trabajo, algo que agradezco enormemente, ya que necesito el dinero para poder pagar un cuarto. Mientras cubro el turno de la tarde, escuche en la radio el nuevo sencillo de mi banda favorita. Aquella canción me infunde fuerza y siento que todo obstáculo puede ser superado.

Atenea préstame atención necesito comunicarte algo

Discúlpame Gerard, me quede pensando en la letra de la canción que acaban de poner en la radio

Si ya me di cuenta, sigues siendo una echelon de corazón

No solo de corazón, sino de espíritu, que era lo que me ibas a decir

Atenea yo sé que tienes problemas en tu casa, y por eso te quiero ofrecer mi departamento

Como crees que lo puedo aceptar Gerard tu sabes que yo no puedo, ni quiero nada que no me haya ganado con mi trabajo.

No te lo estoy diciendo de mala onda, ni por lastima si es lo que piensas, te lo ofrezco porque necesito que lo cuides, ya que mi madre está enferma y debo ir a Boston a cuidarla, y no tengo a nadie que lo vigile, además voy a estar por allá cerca de seis meses y no quiero perder el pago ni el contrato para cuando regrese.

No lo sé, sería algo maravilloso, pero no me sentiría cómoda.

Veamos, ya sea como convencerte, ya que no quieres nada gratis, que te parece si me pagas cada mes una pequeña cuota, que equivaldría al arriendo

Está bien te lo acepto, acabas de salvarme la vida, no sé cómo agradecértelo.

Lo único que quiero es que seas feliz y nunca te des por vencida en cumplir tus metas.

Te lo prometo, siempre luchare por mis sueños, te voy a extrañar mucho ya que eres mi único amigo.

Yo también te voy a extrañar, aquí están la llaves, yo me voy ahora directo al aeropuerto. Cuídate

Ambos nos despedimos con un fuerte abrazo y con un beso, al verlo salir por la puerta le deseo lo mejor, y le agradezco por todo el apoyo que me ha brindado.

Al terminar el trabajo me voy a la casa, a recoger mis cosas, para poder cerrar cierto capítulo de mi vida, pero aquel presentimiento que tuve se volvió realidad, cuando al decirle a Jonathan que ya me iría de su casa para siempre, el me abofeteo y comenzó a golpearme, y aquello no fue todo, el me comenzó a gritar que era una mal agradecida que hubiera sido mejor que yo estuviera muerta y no su hermana, aquello me cayó como un balde de agua fría, ahora lo comprendía, yo era su sobrina, era la hija de Sara, al tratar de reclamarle, él se fue de la casa, yo aproveche y recogí mis cosas; Salí de ahí sin mirar atrás ahora tenía una pista de quien era yo.

Al llegar al departamento me puse a pensar en lo que acababa de descubrir, Así que yo era hija de Sara Green, pero no entendía porque yo no tenía su apellido, será que Metrejon era el apellido de mi padre, de aquel hombre que me dejo a mi suerte. Tenía muchas preguntas, y ninguna respuesta, lo único que me asegure a mí misma es que iba a averiguar toda la verdad así se vaya mi vida es esto.