Bueno pues qui les dejo el capitulo 7 de esta histori, espero que lo disfruten y que dejen cualquier comentario, solo asi me animare a seguir continuandola muchas gracias a todos

como ya saben la letra en cursiva son los pensamientos de los personajes mientras que la letra normal es el dialogo

beyblade no es mio.

Capítulo7: sólo quédate conmigo

A la mañana siguiente el reloj marcaba las 5 de la tarde y Ana entraba por la puerta de su casa, esperaba que todos, incluyendo a sus padres, estuvieran durmiendo la siesta, ya que no se había presentado a comer y probablemente estuvieran enfadados con ella por no comer con ellos aunque ellos no se molestaban porque suponían donde estaba si no iba casa durante varios días o algún periodo de tiempo.

Suspiró y fue en silencio hacia su cuarto. Pero una voz hizo que se parara. La de Cristian.

-¿De dónde vienes a estas horas?-la voz de Cristian la sobresaltó, con los brazos cruzados r ecargado en el marco de una puerta., tenia los ojos entrecerrados.

Ella maldijo por lo bajo, no esperaba que ellos se quedaran aquí como invitados.

Pensó una respuesta convincente; por lo menos a ella no le habían dicho nada y esperaba no tener que volver a encontrarse con Fhylip.

-De por ahí.-dijo desinteresadamente mirando a todos a todos los sitios posibles menos a su cara. No esperaba encontrárselo cuando volviera de "por ahí "

-Y donde es de por ahí.

-De casa de una amiga-no sonó muy convincente de eso estaba seguro- oye y ati no te tengo que dar explicaciones de donde vengo.

Empezó a dirigirse hacia su habitación. Cristian se puso serio.

-¿Has estado con Kai?-la agarró por el brazo y la obligó a mirarlo a los ojos, así sabría si mentía o no.

-No lo encontré.-intento no sonrojarse al ver sus hermosos ojos, ya que de por si ya era bastante guapo y le hacia recordar a Kai, pero el intento fue en vano.

-Si no lo encontraste por qué no has dormido aquí.

¿Porqué tenia que mirarla así fijamente? La hacia sentirse culpable sin haber tenido culpa observada por esos ojos azules.

-Oye eso no es asunto tuyo.-desvió la mirada, no quería seguir hablando.

No quería seguir discutiendo con Cristian así que se zafó de su agarre dio la vuelta y siguió el camino hacia su habitación rápidamente por si a el se le ocurría cogerla rápidamente.

-Algunos tenemos órdenes de robar a las 3 bestias así que estate atenta de donde dejáis vuestros blades.

Dicho esto Cristian se marcho a la habitación de Sarah. Ana se fue pensando en eso a su habitación quería descansar y pensar sobre lo que había ocurrido ayer por la noche.

Se quito la ropa y se puso el pijama que tenia, unos shorts azul marino y una camiseta de manga corta negra con un dibujo en la espalda de un lobo enseñando los dientes.

- Pero que se creído este niñato-suspiro-, todavía tengo que buscar una explicación sobre por qué dijo Fhylip eso de que yo era una portadora de las 3 bestias y que significado tiene y ahora este me salta con que tenga cuidado…se ve que no tiene mucho interés en andar cazando Bestias…

Deshizo la cama y se acostó, todavía pensando.

-¿Que les diré a mis padres? Mejor le digo lo de siempre, que hay trabajo que hacer, ¿y si no se lo creen? Bueno me da igual ya pensare en algo, además es verdad, cada día me cuesta mas no caer en sus horrorosas canciones de pacotilla, y hoy he tenido que saltar desde un décimo quinto piso…

Miro el reloj, eran las 5 y cuarto. Cerró los ojos y trato de alejar esos pensamientos para conciliar el sueño.

La habitación de Sarah era grande y muy espaciosa, estaba pintada con tonos rojos y rosas, tenia un amplio ventanal al fondo desde donde se podía ver la piscina grande y lujosa. Al centro había una lujosa cama de matrimonio con almohadones, a los lados había sofá de pelo todo lleno de peluches y muñecos, al otro lado había un escritorio con un portátil ademas de algunos papeles sueltos.

-Oye se puede saber ¿Por qué ha dicho eso tu hermano rojo?-le preguntó mientras se sentaba a la par de el en la cama y lo escudriñaba con la mirada.

-¿Cómo que rojo?-desconcertado, rascándose la cabeza- ¿Y qué ha dicho?-miró al techo.

-Rojo por el pelo so idiota-le pego flojito a lo que soltó un Auch- y por que ha dicho eso de lo de las 3 Bestias.

-Na…. es muy complicado para que lo entiendas…

Lo abrazo por la espalda, ya que estaban sentados en la cama.

-Venga dímelo…podré seguirlo…-le susurró seductoramente en el oído, a lo que le entro un cosquilleo por todo el cuerpo.

-Que nooo… ¿solo eso?

Sarah lo tiro a la cama y se subió encima de el, se sentó en su cadera apoyo los brazos uno a cada lado de la cabeza de él. Intentaba ser muy sensual con él para que le soltara lo que ya sabia, pero no sabia el por qué había dicho eso y que relación tenia todo eso con quienes ya sabia; tenia que estar muy alerta para poder filtrar la información y así poder adelantándose a Voltaire.

-Eh nena ¿quieres guerra?-dijo en voz baja pero seductora, pero ella cogió un mando que estaba al lado le dio a un botón y toda la iluminación se bajo, quedándose con muy poca luz lo que hacia que la habitación de tonos rojos y rosas tuviera un ambiente muy seductor.

Ella se mordió el labio inferior.

-Venga dímelo y te daré…nada, bobo-dijo con una sonrisa nada de inocente

-¿El que me darás?-

-Que me digas el por que y pasaras una noche inolvidable…- se acostó encima de el, sonrosada, el también empezaba asentir excitación de tenerla encima de el, medio acurrucada.

De todas formas Cristian ya había pasado noches inolvidables con chicas. Sonrió, eso le gustaba bastante, pero lo hacia con discreción, no como Fhylip, que se las tiraba en plena calle. Y quería pasar otras de esas noches así que no le importaba mucho decírselo o no, además el viejo no le había dicho si lo podían decir o no.

-Bueno…tú ganas…pero no olvides lo que has dicho…

-V ale...Que yo no lo olvido…

Se bajo de su asiento y se sentó al lado, el se incorporo.

-Que el viejo,-empezó- nos ha dicho que le llevemos a tres bleyders de esos que posean las 3 bestias y el que le lleve la gárgola azul será recompensado con el mayor poder que haya existido.

Sarah al oír eso se quedo de piedra, así que eso es lo que el planeaba hacer, entregar a su hermana al viejo odioso y quedarse con su blade, de todas formas eso ella no lo iba a permitir, que le entregara a su hermana, pero tendría que impedirlo discretamente.

-¿Y tú piensas entregar a mi hermana?

Cristian reflexiono un momento, no lo sabia si la iba a entregar o no, tendría que pensarlo, pero por una parte entregar al viejo morboso a su cuñada, tampoco le apetecía mucho, ahora era mas o menos de la familia, y a su familia la protegía, menos al viejo.

- No, pero a las otras dos, si.

-No deberías de entregar a nadie.-seria

Lo miró con una mirada fría, indescriptible.

-Oye,-se defendió- no los conozco y si no los conozco no tienen por que preocuparme-miro a otro lado evitando la mirada de ella, que era de todo menos romántica.

-A mí si me preocupan y no te pienso decir como lo se.- se cruzo de brazos y miró hacia otro lado.

-Bueno ya,-trató de sofocarla dándole un pequeño beso y funciono- cambiemos de tema, que esto me molesta.

Sarah se acerco lentamente a el y se empezaron a besar, lo tumbó en la cama, y le empezó a desvestir.

-Oye, poco a poco, quedémonos en ropa interior y durmamos que tengo sueño.

-Un poco de confianza ¿no? Pensaba hacerlo así.-molesta, ¿Qué se creía que era ella?

Se volvieron a besar, ella sentada encima de el, le subió la camiseta y se la quito. Las manos de el hicieron lo mismo con la camiseta de ella, rozando la suave y blanca piel de ella

Le quito los pantalones con torpeza (N/A: no era muy experta) y los arrojó fuera.

-Bonitos bóxer.-los alabo, aunque no tenían nada de especiales…

Cristian tenía por calzoncillos unos bóxer negros que le hacían marcar bien eso.

-Gracias…supongo… igual que tus bragas y tu sostén.

.

Ella llevaba un conjunto de ropa interior a juego, de colores azul y gris, que destacaban con su larga cabellera roja y sus ojos azules. Ella le empezó a besar el cuerpo, lentamente, dejando marcas rosáceas a su paso, este cerró los ojos y dejo que ella le hiciera.

Se arroparon.

-¿Sabes que? Solo quiero que te quedes conmigo para estos momentos en los que estamos los dos así de bien. -la abrazó bien fuerte por la cintura y la arropó mejor.

- C laro que si solo quédate conmigo y no con ninguna más.

Se dieron un apasionante beso con lengua. Ella tenia a ambos lados de la cintura de el la rodilla y a ambos lados de la cabeza de el un brazo apoyado en la almohada.

Grey estaba en el parque de la ciudad eran las 6 manos cuarto. Estaba sentado en un banco que había enfrente de una estatua. Estaba aburrido de estar siempre en la mansión sin hacer nada, ya había buscado al chico ese que su abuelo le dijo que buscara, pero no lo había encontrado, y tampoco iba amargarse la vida para buscarlo si tanto quería su abuelo a los chicos esos del demonio que fuera el a buscarlo.

Se había sentado ahí por que quería descansar de todo. El parque a esa hora estaba lleno de parejas, paseando, besándose, cogido de la mano. Se pregunto por que no tenía a nadie. Entonces los vió.

No, no podía ser, no podía creer que se hubieran atrevido a venir, esa era su zona y ellos no tenían derecho a nada. Los vio a lo lejos estaban todos juntos. Los demás hermanos además de ellos. En total eran 10 hermanos gemelos. Antes de venir a Japón con Kai ellos eran normales, pero alguien de ellos hizo que se pelearan y que cambiaran de bando. Todavía seguían peleados. Distinguió a un lado sus respectivas motos 4. El motivo por el que estaban allí no lo sabía.

muchas gracias por haber llegado hasta aqui, ahra si no tem importa deja un comentario, te sentiras mejor y no tardaras mas de 1 minuto. muchas gracias.