BUENO SIENTO LA TARDANZA PERO AQUI LES DEJO CON EL SIGUIENTE CAPITULO, ESPERO QUE SEA DE SU AGRADO Y QUE ME DEJEN REWIEWS.
MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ESTAN LEYENDO MI FIC Y DEJANDOME COMENTARIOS, MUCHAS GRACIAS
Capítulo 9: encuentros y dolor
El chirrido del columpio lo molestó, era irritante y muy molesto, diablos, ¿Por qué demonios tenía que estar columpiándose en él? ¿No podía estar sentada sin hacer ni un solo ruido?
Se acercó lentamente hacia ella, levantó el brazo para agarrar la dichosa cadena que se balanceaba una y otra vez, ya casi lo tenía, lo estaba rozando con las puntas de los dedos.
Se sobresaltó al escuchar la canción de P.O.D-Going in blind. Por lo visto eso había interrumpido el sermón que estaba pensando darle sobre el maldito chirrido. Se quedó quieto con los brazos cruzados y los ojos cerrados, quería escuchar; por lo visto alguien la había llamado; ella ya sabia que estaba detrás suya.
-¿Si?, ah hola papá-la respiración se le cortó-tranquilízate, dime ¿Que ha pasado?-el pulso le tembló, se llevo la mano inconscientemente al corazón, las lagrimas se le escapaban de sus ojos.-v-voy para all-lli.-colgó, sin embargo no se movió, estaba procesando lentamente la información que acababa de recibir, esperando que de alguna forma fuera errónea, pero fue en vano.
Salió precipitadamente del columpio y al girarse chocó contra Kai, que la sujetó fuertemente de los brazos. Ella tenía la cabeza gacha, sus lágrimas no querían dejar de salir de sus ojos.
-M-m-e tt-ttt-en-go que ir…déjame.-ahora las lagrimas se deslizaban mas rápido. Los puños apretados.
Kai le sujetó la barbilla y la obligó a mirarlo. Se le partió el corazón, al ver sus ojos azules tan…hermo…tan llorosos, sí, llorosos era la palabra. Un nudo se le hizo en el estómago, al parecer algo espantoso había pasado por lo que acababa de escuchar. Temblaba. Tras mirar a los lados del parque y comprobar que no había nadie, ya que era un parque muy alejado del centro y con vistas al mar, era temprano por lo que el sol apenas se había se había alzado un poco, pero ya había luz suficiente, era de día; solo podía hacer una cosa. Dejo de agarrarla por los brazos y la atrajo contra sí, abrazándola y reconfortándola.
-E-e-ss…-se abrazó más a Kai, como si eso evadiera la realidad y la alejara de lo malo, de la angustia, de las punzadas en el corazón, de los recuerdos; al igual que él, que la rodeo un poco mas con sus brazos-mi…herma-nna.
-Shsss-le susurró Kai en oído- estará bien…o no…-ella abrió mas los ojos, ¿Por qué se comportaba así con ella? Él no era así.
-Tranquila-dejó de abrazarla y se puso a su altura para poner su mano derecha en la mejilla derecha para secarle las lágrimas que ya no caían-yo te llevo.
Ella solo asintió. Mirando esos ojos marrones que tanto le gustaban.
¿Debía mandar el mensaje o borrarlo?, Aun estando en la sala de espera de el hospital, con la angustia y la desesperación metido en lo más profundo de sus corazón, Fred no podía dejar de pensar en cuestionarse eso. Pero ¿debía mandarlo? Claro que si, a lo mejor si le hubiera ocurrido eso a alguno de los otros, alguien de ellos se habría estado cuestionando lo mismo que él. Claro que lo debía de mandar, era Sam, su hermano, el que todos querían, el que era diferente, el que se preocupaba por todos sin recibir nada a cambio, claro, que el separamiento de los hermanos lo había dejado algo trastocado al partir y al considerarlo un traidor, a él no le importó, solo quería irse con ellos y acompañarlos, porque estaba seguro que los otros estarían bien.
Lo haría y ahora que el problema se había medio solucionado si debía o no, solo quedaba una pequeña cosilla, ¿a quien se lo mandaba? Veamos a Cristian seguro que lo leería y no se preocuparía por que seguro que estaría morreando sin parar con la golfa esa de pelo rojo, a Bobby ¿Bobby? Estaría con Kail y seguro que borraría el mensaje antes de abrirlo, y Kail…...bueno Kail a lo mejor se lo decía a los otros pero no estaba seguro, así que lo descarto, y Kai…bueno, el solo sabia de la existencia de los otros 5, pero no de ellos, así que no, además de que no sabia su numero, no, mejor no; Así que solo quedaba…sí, solo quedaba Grey.
Lo envió a pesar del pulso tembloroso, y la vista borrosa de las lágrimas e intento ser fuerte, solo era una ilusión, nadie podía ser fuerte en esos momentos.
Levantó la cabeza y no le gustó lo que estaba viendo, Max estaba frente suyo, sentado con los codos apoyados en sus rodillas y apoyando las cabeza en los puños, no había dicho nada, solo quería estar en silencio, con la cabeza gacha; nunca lo había visto tan abatido; Víctor estaba destrozado con el corazón roto, en un puño, malherido por dentro, paseaba de un lado de un lado a otro nervioso, rezando en silencio. El medico les había dicho que si hubieran tardado en traerlo un poco mas tarde, no hubieran podido hacer nada y habría muerto. Ahora lo estaban operando; le había dicho que sí lo podrían tratar, así que no esperaba ningún problema. ¿Debía salir bien, verdad? Se recuperaría después de la operación. Había llegado en muy mal estado, la explosión le había hecho que se rompieran y se salieran algunos huesos importantes; pero que no habría problema.
Otra vez las lágrimas brotaron de ojos grises; se deslizo pared abajo sentándose en el suelo y apoyando la cabeza en sus brazos y rodillas.
MUERTO, esa palabra no dejaba de repetirse en su cabeza, no podía dejar de imaginarse el cuerpo, destrozado, la sangre extendiéndose sin parar, la boca entreabierta, escupiendo sangre, la ropa quemada, el olor a muerte, la desesperación que había sentido al no saber que hacer, las lagrimas fluyendo, el casco, despedazado, la cabeza con un gran apertura por la que no dejaba de brotar sangre, la pierna partida, el hueso fuera, tirado y sobre todo la el dolor de ver sus ojos. BASTA, no quería seguir recordando, pero fue inútil; la desesperación y el dolor se le acumularon en el corazón y se le encogió tanto. Las lágrimas que apenas había dejado de salir hacia apenas treinta minutos, escaparon, sintiendo de nuevo el dolor, la perdida. Una vez más la imagen de la muerte había venido a su cabeza; los ojos verdes de Sam, inertes, apagados, sin luz, sin…vida. Todo en conjunto superaba lo que hubiera sido posible aguantar, haberlo visto así lo destrozó.
No pudo aguantar más.
-Me voy a tomar el aire…si hay noticias…me llamáis o algo…-su voz sonaba apagada, aun así, Víctor sabia que le habían escuchado, estaban tan destrozados como el o peor.
-¡Sí abuelo, a sus ordenes!-no sabia que decía, estaba soñando profundamente que se convertía en un profesional de Kendo, y se sobresalto al escuchar la ruidosa vibración del dichoso móvil, que se había empeñado en despertarle justamente cuando iba a recibir los saludos del alcalde por haberle salvado de unos matones. -¿que? ¿Es que no puedo dormir un rato o qué?-le gritó furioso al móvil, como si fuera a responderle, mientras se giraba hacia otro lado y se acomodaba con las sabanas. Abrió los ojos y sintió un punzada en el pecho, miró el móvil, encima de la mesita-por fin ha parado… ¿ha sido un mensaje? Ala mierda, no me importa quien ha sido, seguro que ha sido el dichoso Fhylip y sus bromitas de siempre, nunca me puede ver descansando…no tiene otra cosa que hacer…-alargo el brazo y lo cogio sin ningún problema- ¿Fred?-algo no encajabase levantó de golpe -¿y ahora que querrá? Tengo un mal presentimiento.
No podía dar crédito a lo que acababa de recibir. Sin más tiempo que perder, se puso lo primero que vio, salió de la habitación y cuando ya estaba a punto de llegar al garaje, chocó con Fhylip.
-¿Qué pasa? ¿A dónde vas con tantas prisas? Y ¿y por que llevas esa cara?, me parece que has tenido una pesadilla por no haber dormido bien…-no le dejó hablar, tenia la mirada gacha.
-Cállate, no sabes nada ¿verdad?-fhylip negó, como siempre, con actitud de indiferencia.
Fhylip lo miró, por lo visto Grey estaba triste, ¿triste? ¿Pero de que?; ¿de que se hubiera interrumpido su siesta? Él solo pudo mirarlo, parecía muy afectado.
-Voy al hospital-solo pudo decir antes de que Fhylip le interrumpiera, él no sabia a que se refería.-Sam esta en el quirófano, descuartizado.
Dicho esto se fue a donde tenía que ir, al hospital, dejando a Fhylip atontando y con miles de preguntas, dudando de que debería hacer. ¿Cómo que Sam estaba en quirófano? ¿Y…descuartizado? ¿A que se refería? De repente un nudo se le formó en el pecho, ahogándolo. De repente todo encajaba.
-¡Espera ! ¡Voy…voy contigo!
Ana y Kai llegaron al hospital. Ella seguía aferrada a el, sujetándolo con sus finos brazos alrededor de la cintura de el. Kai apagó el motor. Ella se bajo de la moto azul y gris de kai, todavía con el casco negro puesto; por alguna extraña razón no se lo quería quitar, ya le había causado bastantes problemas a kai, por su culpa, y se sentía mal, preocupándolo por tonterías, ella no quería que se molestara sin necesidad, ademas acababa de pasar lo de su hermana y no quería que kai la viera así, llorando, vulnerable. Era cierto que se habían conocido hacia dos años y que la había visto de todas las maneras posibles: riendo, llorando, triste…
-¿Entramos?
Le sorprendió kai. Puesto que ella se había sumido en sus propios pensamientos y no le había puesto atención a lo que había estado haciendo kai, que ya había dejado su moto en un lugar seguro y se había quitado el casco.
-¿Eh? Si- dijo ella un poco nerviosa, puesto que sabía lo que iba a encontrar cuando cruzara aquellas puertas corredizas, ya se había calmado de camino al hospital pero el corazón lo seguía teniendo encogido.
-Ya…por lo menos podrías quitarte el casco…podrías darle un susto de muerte a alguien-dijo Kai intentando sonar gracioso, además quería quitarle la cara de pena que tenia, todavía no se había muerto nadie, aunque por supuesto era un asunto serio.
Una vez que se quitó el casco y lo dejo en la moto junto con el de Kai, Kai le ofreció su brazo para que lo agarrara y no se cayera, ya que ella era la persona más torpe del mundo, y no exageraba . Ella lo agarró fuertemente y atravesaron las puertas.
Demonios ¿Dónde estaba la maldita puerta? Llevaba buscándola un buen rato, desesperado, necesitaba salir de allí un rato o se pondría a gritar como un histérico, ya no se podía controlar durante mucho tiempo, necesitaba salir y expulsar todo lo que llevaba dentro dañándolo, en forma de grito. La angustia metida en el fondo de su corazón le iba aumentando cada vez mas, la ansiedad también iba en aumento. Sus ojos no se estaban quietos, estaban buscando la maldita puerta, le escolian a rabiar ¿por qué todo parecía un puto laberinto? Ah, ya, era un hospital. Y debía ser un laberinto para que los enfermos no escaparan. Fantástico. Después de ir a lugares equivocados, de subir, bajar y dar rodeos por fin lo encontró, solo debía doblar un par de esquinas y por fin podrías salir de aquel infierno laberíntico. Lo necesitaba de verdad; todavía tenia las imágenes paseándose repetidamente por su cabeza, el cuerpo roto, quemado y destruido de Sam, y sus ojos, opacos, sin vida; incapaz de borrarlas, necesitaba salir y expulsar todo aquello, gritar y librarse de la angustia, pensar las cosas con calma y actuar cuerdamente.
Por fin la encontró, solo quedaba una maldita esquina y sería libre. Pero nunca la doblo ya que su intento fue en vano, al chocar contra alguien, la salida ya se le hacía cada vez más lejos. Maldita sea.
-Disculp-no pudo terminar la frase al chocar contra los ojos marrones y fríos de Kai que lo miraba como si el hubiera perdido la cabeza y no creyera lo que estuviera viendo, con los ojos entrecerrados.
Víctor no podía creer la mala suerte que tenia ese día. ¿Por qué tenia que encontrarse con kai en ese momento? Un momento, había chocado con Kai, estaba en un hospital, ¿Qué carajo hacia Kai en un hospital? ¿Acaso se había enterado de lo de Sam? No, imposible, además Kai no sabia de su existencia, seguro que los otros no se lo habían notificado, sí, seguramente, porque cuando se dividieron borraron la existencia de los demás y solo se contaron ellos. Ahora que lo observaba mejor era igual que Kail, claro, pero Kail estaba un poco mas canijo y sin los triángulos, de todas maneras, un momento, ¿Qué estaba haciendo una chica agarrada fuertemente a su brazo con insistencia? ¿Y por que lo miraba como lo hacia kai? ¿Acaso era su novia? Eso sí que era raro.
Los tres se quedaron sin respiración. Kai no podía creer que hubiera más como él, ¿acaso no le dijeron que solo estaban ellos? ¿Por qué aparecía otro? Ademas, su abuelo le había dicho que no tenía más hermanos que los que estaban en casa molestándolo y fastidiándolo a todas horas. Todo esto le parecía raro, pero sin duda era otro más. Todo esto era muy raro, ¿y qué se supone que estaba haciendo en el hospital?
-¿Quién eres?-habló sin rodeos kai, mirándolo fijamente, con frialdad.
-yo...yo...-no supo que responder, la pregunta lo había pillado desprevenido- me llamo Víctor...-estaba claro que ese no era su día- Hiwatari…y creo que soy…tu hermano…-Víctor tragó saliva fuertemente, quería desaparecer, estaba empezando a sudar, un sudor frío.
Kai lo había sabia desde que le miró a sus ojos azules y todo el físico, era idéntico a el, solo lo diferenciaba el pelo bicolor lila y los ojos.
-¿Qué estas haciendo aquí?-no podía esperar mas, kai tenia que averiguar el por qué había venido aquí, justamente este día, ahora que lo observaba mejor diría que de un momento a otro iba a tener un ataque de ansiedad, ya estaba empezando a sudar, y miraba nerviosamente detrás de él, hacia la salida, daba la sensación de que enloquecería de un momento a otro, ademas, tenía los ojos húmedos, ¿había estado llorando? O ¿había algo mas? No lo sabia, ni le importaba en aquel momento. Pero algo le decía que algo estaba por venir y que todavía quedaba más.
-Nuestro hermano Sam-y no se equivocaba, todavía había mucho mas-ha sido atrozmente atropellado por algún descerebrado que no tenía ninguna consideración por la vida humana y de la responsabilidad y eso ha ocasionado que su estúpida moto haya eclosionado-notaba su angustia en su voz, rota- con la se Sam, dando lugar a una explosión, que lo ha dejado casi en coma, y por no decir, que el otro tipo está en perfectas condiciones, solo se ha torcido el tobillo y se ha dislocado algo- ironía- no se podía morir él, espero que se pudra en el infierno y no salga nunca de allí. El hijo de puta está vivo, mientras que Sam, está en quirófano…casi…m-mue-r-ttt.o.-la angustia se desvaneció casi instantáneamente, dando paso a la ira, los ojos estaban ya en su punto, escocidos, para abrirse paso a las lagrimas que salían directamente de su corazón, ya no sentía pena por el otro tipo, sentía odio. Y todo se volvió blanco.
No supo por qué lo había dicho delante de Kai, solo le quería decir que Sam estaba en quirófano, pero al abrir la boca, todo salió afuera, todo dentro de el, se le escapó en un mar de angustia y dolor. Tampoco supo por qué se deslizaban las lagrimas en silencio de la chica que se aferraba a Kai, por qué aferraba fuertemente el brazo de Kai. Tampoco supo el por qué le dolía la mandíbula; Kai le había pegado un puñetazo bien fuerte que le tiró al suelo. Ni por qué todos los que estaban cerca de ellos los miraban sin comprender lo que había pasado. Ni por qué Kai le dirigió una mirada de profundo odio cuando paso por su lado, ni porque se le rompía el corazón. Solo sabia una cosa; se sentía como una mierda, y sí, la había cagado.
-Bueno, por fin hemos llegado-Fhylip y Grey ya habían llegado al hospital, había sido un camino largo, mas en los semáforos se le habían hecho eternos al ponerse en rojo, y eso les había hecho perder mucho tiempo.
Grey solo se precipitó dentro del hospital una vez que hubo terminado de aparcar en los aparcamientos de dos ruedas, al lado de la de Kai, un momento ¿la de kai? ¿Qué hacia Kai aquí? ¿Acaso se había enterado? No, imposible, mejor que no lo supiera o se le crearían mas traumas que superar, pensó para si mismo Grey. Bueno eso no era lo importante, ahora, ya hablaría con él mas tarde, de momento lo único importante era Sam, y su imán para los accidentes, pues siempre era el más patoso de todos y se accidentaba por estar pensando en las musarañas y no en mirar por donde iba.
-Eh, mira, la moto de Kai esta aquí…que raro… ¿Qué estará haciendo aquí?-Fhylip se puso a pensar mientras que era ignorado por Grey, que ya se dirigía hacia dentro con el corazón en un puño y los puños apretados.
Grey entró en el hospital y se fué directamente a recepción a preguntar, seguido de Fhylip que se entretuvo mientras que Grey era atendido el miró el sitio, era grande y parecía un laberinto, todas las paredes eran blancas y el suelo era con baldosas azules. Había ascensores que ascendían a una segunda planta, a una tercera y hasta a una quinta, que tenia las paredes de cristal. Se quedo tieso al ver la imagen. Allí en la segunda planta estaba Kai con Ana ¿agarrada de su brazo? ¿Pero qué se estaba proponiendo Kai con ella? Iría ahora mismo hacia ellos y ajustaría las cuentas con el maldito de Kai, que no sabía respetar nada de su propiedad, después iría a ver a Sam, total, estaba en quirófano, así que tardaría tiempo que saliera. Mientras los escudriñaba por el cristal del segundo piso pensando miles de maneras de ajustar cuentas con el payaso de Kai, perdió de vista a Grey, que ya no estaba en la recepción, diablos, ahora sí que no sabía donde se había metido. De regreso a donde se encontraba su punto de mira antes de perder a Grey, lo vió, esta vez saliendo del ascensor del segundo piso, seguro que iría tras Kai para saber que cipote estaba haciendo con su prometida. Pero se equivocaba, iba en sentido contrario, alejándose de Kai y de su novia.
Subió al ascensor dispuesto a despedazar a Kai por haber tocado su territorio…con los puños apretados.
Solo estaban ellos dos en la sala de espera. Max seguía en la misma posición que antes, no se había movido para nada, juraría que estaba durmiendo, en cambio Fred se cambiaba cada dos por tres, incomodo, hambriento. El ambiente era tenso y Víctor hacia mucho que se había ido, seguramente a desahogarse. Pero por alguna extraña razón se esperaba cualquier noticia del medico menos buena, y eso no le gustaba a Fred ; de un momento a otro terminaría todo y sabrían el resultado de la operación, que dios quisiera que fuera positivo.
-Voy a comprar algo de beber ¿quieres algo?- Max no dijo nada, se quedo quieto y negó con la cabeza, después asintió, en verdad, no lo sabia.- bueno, ya te traeré algo.
Fred salió de la sala de espera y recorrió el mismo camino que antes, pero al contrario, antes de toparse con Grey. De verdad no se lo esperaba tan temprano, esa era la hora de su siesta, y nada lo interrumpía, el que lo hiciera lo lamentaría.
-¿Qué pasa? ¿Adónde vas? ¿Y Sam? ¿Cómo esta?- Grey lo bombardeó a preguntas. Quería saber como estaba, era su hermano y debía estar con el en un momento así.
-Voy a la cafetería a comprar ¿quieres algo?- Grey negó con la cabeza, impaciente.- esta todavía en quirófano, no sabemos nada mas…
Fhylip había asomado media cabeza por la esquina, con la vista en el objetivo, procurando que nadie, ni las enfermeras ni nada, lo viera escondiéndose detrás de objetos, como si estuviera loco, intentaba esconderse sin que se notara, pero algunos que lo habían visto lo habían mirado como si estuviera loco.
Su objetivo seguía, andando, juntos, aferrados y para él eso no era bueno. Los siguió sigilosamente por el pasillo largo, sin que se notara, saltando de un objeto a otro, ya que estaba abarrotado de muebles y enfermeras rellenitas, para su suerte, así que le era fácil esconderse por si miraban hacia atrás, pero sin perderlos de vista. Escudriñando cualquier intento de meterle mano a ella por parte de Kai. Los tenía que separar y ya mismo. Y por no mencionar que tenia pendiente una paliza entre ambos que había sido interrumpida, pero no pudo evitar pensar en lo que había experimentado momentos antes con ella.
Eso había sido el colmo viniendo de parte de ese tal Víctor. ¿Acaso no sabía lo que era el respeto hacia los demás? Le había tenido que parar los pies pegándole un puñetazo porque aunque no le cayera nada bien su hermana, no podía dejar que la ultrajase aquel niñato y menos delante de ella, aunque si ella no hubiera estado delante, le hubiera dicho algunas palabritas, pero no le hubiera pegado por que para él Sarah no era nada importante. No quería pensar más en eso y pensó en otra cosa, o más bien en otra molestia que se avecinaba. Su prometida. Que todavía él no se había dignado a aprenderse su nombre, porque no estaba interesado en ella ni en nada que estuviera relacionado con lo que le rodeaba a ella. Su abuelo le había dicho que llegaría en una semana de Inglaterra. Tan pronto como llegara se escondería de ella y seria lo más desagradable con ella, por que estaba segura de que no haría otra cosa que perseguirlo y molestarlo. Un momento ¿se escondería? ¿Él? ¿De ella? ¿De una chica? él era Kai hiwatari y NO iba a huir de nadie y menos de una chica. Le dejaría las cosas claras desde un primer momento. Pero de todas formas todavía tenía una semana de libertad para pensar en todas las estratagemas que utilizaría para asustar a la pobre chica y sacarla lejos de su persona.
Apartó esos pensamientos inmediatamente de su cabeza, no quería pensar en el estorbo que llegaría en una semana, ya tenía bastante en su casa, como el rojo o el negro, que así era como los llamaba. Aun así caminando y acercándose cada vez más a su destino, no quería pensar más en esas cosas hasta que llegaran. Ahora mismo lo más importante era la chica que seguía insistentemente aferrada a su brazo con demasiada fuerza y miraba al suelo. Si lo hubiera sabido, no le hubiera ofrecido el brazo, ya que le estaba cortando la circulación de apretar tan fuerte, seguro que estaría sin poder moverlo durante unos días y eso esa también una molestia. Dirigió una fugaz mirada hacia ella, que aún estaba triste, no sabía que hacer para que para que se alegrara un poco. En verdad esa chica lo desesperaba y lo sacaba de sus casillas. Siempre estaba seria, casi nunca sonreía, en realidad lo hacia muy pocas veces al día, y además era muy llorosa y muy débil y frágil por dentro. Pero le agradaba un poco y sabia que podía contar con ella, por eso la había considerado su a…am…ami…sí, esa palabra que empieza por a y que le había llegado dos años aceptar. No pudo evitar sonreír interiormente.
-Ya estoy mejor, no hace falta que te preocupes por mí- sacó a Kai de sus pensamientos, que en ese momento se cernían sobre ella.
-¿Seguro?-no la veía muy diferente a como estaba, solo que ya había dejado de llorar y se veía un poco normal.
-Sip, no te preocupes..-dijo ella sonriendo un poco y dejando a Kai un poco extrañado.
-menos mal-dijo Kai cuando ella se soltó por fin del agarre y dejó su brazo libre- pensé que me iba a tener que cortar el brazo- se restregó la mano derecha por todo el brazo izquierdo, molesto.
-¿Qué se supone que estas haciendo con mi PROMETIDA?
Kai y Ana se quedaron tiesos, mirando poco a poco hacia atrás para ver si realmente era él.
CONTINUARÁ….
espero que os haya gustado, acepto cualquier critica.
¿Rewiews?
