Crepúsculo no es mío, aunque me encantaría.
DUELE, DUELE MUCHO
Forks. Lunes, 23 de noviembre de 2009. 00:10 horas
Edward's POV
Duele, duele mucho. Todo.
Me duele la cabeza. La cabeza me lleva doliendo todo el día, desde la mañana ya antes de salir de guardia... es como si con cada latido de mi corazón un cacahuete atravesara mi cerebro de lado a lado. Así una y otra vez. Continuamente.
También me duele el estomago. Y no se muy bien de que puede ser, podría ser cuestión de que en las últimas horas no he comido mucho, aunque también se puede deber a los últimos acontecimientos de este largo día, o de la semana, o del mes que me hayan contraido y retorcido el estomago como si de un trapo viejo y húmedo se tratase. Me siento como si ahí dentro tuviera una lavadora en pleno centrifugado. Y creo que voy a vomitar.
La espalda. Mi pobre espalda. Está rígida, dura, tensa y cuando muevo el cuello de un lado a otro cruje. Mi espalda cruje. No creo que un masaje aliviara el dolor, quizás solo si dos rusos y tres irlandeses bailaran y saltaran sobre ella podrían deshacer los nudos, y yo podría volver a estirarme y sentirme cómodo.
Llevo 20 minutos sentado en una triste silla, muy bonita, muy decorativa, preciosa, igual hasta es de diseño y cuesta un riñón pero cómoda, lo que se dice cómoda, pues no, no lo es. No me he movido de ella desde que deposité a una pequeña princesa en su cama y me dejé caer en el primer sitio que encontré. Dando por casualidad con esta mierda de silla. Creo que apenas he pestañeado porque me duelen los ojos, los noto irritados y secos, escuecen, pero no los podía cerrar, no si no me quería perder ni una sola instantánea de la escena que se desarrollaba delante de mí. Una bella estampa familiar en la que una amorosa madre acuesta, acuna y arropa a sus dos polluelos. ¡Viva Hollywood y su manía en generar deseos de escenas utópicas en nuestras mentes!
También me escuece la garganta, soy incapaz de salivar y humedecerla. Duele, duele mucho.
Los pies, mis piernas se han dormido. Millones de hormiguitas las recorren provocándome entumecimiento y cosquillas. Las odio. A las hormigas, no a mis piernas.
Los dedos, las manos también me molestan. Pero de esto asumo yo toda la culpa. Apreté tanto las manos que me clavé las uñas y me hice sangre, y eso que siempre las llevo cortitas para entrar en quirófano. Luego mordisqueé un par de ellas para recortar los presuntos piquitos, pero no medí demasiado y, en dos de mis dedos, me hice sangre. Después, localicé algunos pellejos sueltos, que inmediatamente, mordí y arranqué, después, volví a sangrar. No es que me esté desangrando, ni mucho menos, pero duele, duele mucho.
Podría seguir enlistando: la mandíbula por la presión de los dientes entre sí, los pulmones por la ausencia suficiente aire, los intestinos por la revoltura, y para rematar, me estoy haciendo pipi, desde el principio, con ganas, y también duele, duele mucho. Pero ahora mismo tengo que aguantarme. Para aliviarme tendría que levantarme, moverme, salir de esta habitación durante al menos diez minutos, quizás cuatro si me desabrochaba y abrochaba por el camino y me secaba las manos en el pantalón. Pero ni aunque fuera Flash y tardase 10 segundos iba a perder de vista a mi familia. MI familia.
Si cerraba los ojos, si pestañeaba quizás podrían desaparecer. Seguro. Siempre hay opciones para que algo así suceda. Eso pasaba por todo el mundo, todos los días y a todas horas, seguro que en algún lugar, en algún momento alguien había desaparecido así, sin más, sin despedirse, de un segundo a otro, quizás ahora mismo estaba sucediendo, qué cojones... a mí ya me había sucedido. De hecho, en la tele denuncian estas cosas, constantemente. Tanto desapariciones voluntarias como involuntarias. Y en el cine también sucede, yo lo he visto. Y los guionistas tendrían que haberlo sacado de algún sitio, ¿no? Tampoco se lo iban a inventar todo, ¿no? Además las abducciones eran otro maldito hecho comprobado, ¿no? Cierto es que había gente un poco pasada diciendo que habían tenido contacto con otros mundos, pero seguro, seguro, que alguno de ellos decía la verdad. Miles de personas no podrían estar equivocadas. Y por mis huevos que ni un puto extraterrestre verde, naranja, plateado, ni lleno de purpurina, iba a robarme a mi maldita familia. O íbamos todos o ninguno.
Además, ya estaba decidido, a partir de ahora estaríamos juntos siempre, comeríamos juntos, jugaríamos juntos, dormiríamos juntos y viviríamos juntos. Las chicas podrían ir al baño juntas y nosotros, los chicos, también, juntos. De dos en dos y a cinco metros de mí, podría lidiar con ello. Por supuesto, nosotros tendríamos que dejar el trabajo y ellos dejarían el colegio. Entiendo que ellos tendrán que socializar con niños de su edad, pero podríamos llevarlos por la tarde al parque. Tampoco es mi intención convertirlos en raritos o sociópatas, solo quiero lo mejor para ellos. Solo quiero que estén conmigo, a mi lado. Demándenme, pero solo quiero que mi corazón deje de hacer lo que ahora mismo está haciendo, o sea nada, y vuelva a hacer con normalidad su trabajo, o sea latir.
Cuando Bella y yo nos perdimos, mi corazón se resintió, dolía, sangraba, pero siguió funcionando, latiendo. Hoy, al menos en un par de ocasiones, se había paralizado, y eso si que acojonaba. Durante mi conversación con Bella en la tarde, este se había ralentizado, como entumecido, pero cuando ese chiquitín, ese pedazo de cielo se lanzo sobre mí, mi corazón se detuvo. De miedo, de alegría, de conmoción, de amor, de pérdida todas esas mierdas juntas y un millñon más. Y cuando mi chiquitina, ese otro pedazo de cielo, se acomodó en mis brazos, mi corazón se volvió a detener. Joder. Como eso siguiera ocurriendo me iba a pasar algo malo. Ostia puta, la gente muere todos los días por ello. Yo había sido testigo. Y yo no quería morir, no ahora, ahora no. Por eso mismo, debía poner toda mi atención en permanecer vivo, en alerta y vigilante como un león cuida a sus cachorros, como un aguilucho a sus polluelos, como un macho alfa a su manada, como un padre a SU familia.
Me siento tan avergonzada por haber tardado tanto tiempo en actualizar que no se muy bien como disculparme. Ha sido una temporada un poco complicada, y de una u otra manera era incapaz de escribir este capitulo. Era imprescindible meternos en la mente de este chico pero, simplemente, pero no conseguía hacerlo, pero finalmente se hizo la luz. Ahora ya quedan muy pocos capítulos y espero poder subirlos en las próximas semanas. Me concentraré en este fic y después retomaré Diez años después, para también dejarlo cerrado.
En cuanto al capítulo espero que os haya gustado. En el próximo, que ya está en el horno y se titula ¿cómo lo aguantas?, recuperaremos algo de cordura con un BPOV.
Un besazo y mil gracias y disculpas por la espera
