Capitulo 4 Resurgir de las cenizas (1ª pate)

Durante esos días me la pasaba en compañía de la señorita Pandora, he había proporcionado unas cuantas prendas, un pantalón y una camisa negra, pues la falda que había sido la única que tenia, ya no me servia, se tuve que cortar el cabello hasta que me llegara a los hombros por lo maltratado que estaba manchado de lodo, tierra, rocas que se me habían enredado, pero aun así, estaba feliz por la nueva oportunidad que me ofrecían Pandora, algo que me extrañaba era Pandora era a la única que vivía en ese enorme castillo, no encontraba a alguien mas que nos hiciera compañía, y en ese entonces me preguntaba ¿porque esta ella sola en este lugar tan solo y abandonado?, pero al final de todo ahora estaba yo para que Pandora no estuviera sola, un mes estuve en compañía de Pandora ayudándola en los deberes del castillo cuando tuve la fuerza suficiente para caminar, desde limpiar los rincones más oscuros, y mientras ella tenia sus practicas en una hermosa arca dorada , yo estaba a su lado, solo escuchándola en silencia, era muy hermoso verla asi tocar las mas hermosas melodías que ella personalmente componía, pero algo en mi interior me llamaba la atención que Pandora, pues ella era aunque un año mayor que yo, era apenas una niña comportando como alguien que no aparentaba su edad, era como si tuviera miles de años y eso me era sorprendente, en ocasiones le veía y observaba en sus ojos una sabiduría milenaria, y con eso me confortaba, pero a la vez me daba mucho miedo, porque me hacia sentir como un experimento ante sus ojos.

Estuve mucho tiempo con ella y gracias a ella me menciono a los dos hombres que me recogieron y salvaron de morir en aquel bosque, grande fue mi sorpresa al enterarme que eran dioses y es ahí donde conoció a los dioses Hypnos y Thanatos, los dioses del silencio eterno, los dioses gemelos, su nombres me parecieron exóticos, pero a la vez me daban mucho miedo el solo recordarlos.

No paso ni dos meses cuando una mañana después de hacerle el desayuno a mi señora, pues desde que había llegado al castillo y me recogió, ya le hablaba de usted, después de todo era su castillo y yo solo era alguien que no tiene nada.

-Akira, después de hacer tus deberes, quiero que me acompañes a un lugar-

-si señorita Pandora- reponiéndose de ahí para empezar con la limpieza del castillo, aunque de por si no era muy desordenada, pero aun así, no me gustaba que nada estuviera fuera de su lugar, y fue hasta un poco antes del medio día, cuando termine todo y utilizando las simples prendas que me otorgaba mi señora, y ella portando un hermoso vestido blanco haciendo contraste con su largo cabello negro, me fue guiando hasta las bodegas del castillo, en un principio, me extraño que al llegar a unas puertas, de las cuales nunca antes había visto, ella las fue empujando dejando ver varias escaleras hacia abajo, era una recorrido sin fin.

-ven sígueme Akira- me pedía Pandora, así ambas fuimos bajando las escaleras hasta que la oscuridad del lugar nos rodeaba, solamente me iba guiando por las paredes de aquel lugar, hasta que una luz nos cubrió a ambas, aquella luz me obligo a cerrar los ojos hasta que una corriente frio toco mi piel obligándome a abrir los ojos, es ahí donde todo había cambiado, una atmosfera árida, un sinfín de gritos se escuchaba en todo el alrededor, el ambiente era lúgubre, el aroma de la muerte invadía mis pulmones y con el simple contacto era como acido que consumía la piel.

-Akira, este es el inframundo, lugar donde gobierna mi hermano Hades-

Aunque todo eso para cualquier persona podría asustar, para mi me parecía, algo hermoso, no entendía porque esos pensamientos llegaban en mi mente, pero los deje a un lado.

-sígueme por favor- le pidió pandora, fue donde recorrimos todo el lugar, desde las altas temperaturas hasta los fríos mas extremos,

-estamos en Giudeca Akira, así que ten cuidado y camina rápido, te puedes morir congelada- en eso tenia razón mi señora pues en ese momento solo llevaba la ropa de sirvienta que usaba y unas cuantas vendas de lo que mis heridas todavía no estaban mejorando los pasos de Pandora eran rápidos y casi corriendo tuve que ir, ahí en medio de un desierto congelado se levantaba un hermoso edificio completamente de blanco y hasta la punta de la cúpula se observaba lo que en un momento pensé era un ángel; ambas entramos al extraño edificio, recorremos por los pasillos vacíos hasta llegar al centro del edificio, donde unas cortinas blanca transparentes era la sala, no se veía casi nada de donde estábamos nosotras pero del otro lado de las cortinas se lograba apenas divisar un trono blanco vacío, en ese momento Pandora se arrodillo al frente del lugar, yo la seguí al instantes con la vista baja mirando el suelo, al momento que baje mi vista se escucho unos pasos dirigiéndose hacia nosotras, eso me sorprendió y a la vez me dio miedo ya que se suponía que estábamos solas y que nadie mas estaba aquí, estaba concentrada en mis pensamiento hasta que veo como un par de pies que se posaron al frente de mí, Pandora tenía su cabeza mirando hacia el frente, mientras la mía hacia el suelo, solo esperando a que quien estuviera al frente de mi me corrieran del lugar, algo que ya no me sorprendería, pero no llego aquellas palabras que estaba preparada, en cambio siento como mi cabeza era tocada por una helada mano, haciendo que mi cuerpo se enrizara la piel, pero solo fue por unos minutos cuando siento como aquel contacto era familiar, por muy extraño que fuera podía sentir algo, aparte de la frialdad del tacto, algo en mi interior me decía que era algo familiar, una sensación que no podría describir.

-Levanta tu vista- me dijo una voz elegante, por un momento dude pero esa mano para mi parecer era muy calida, tal vez porque esa era el único contacto que me habían hecho durante mucho tiempo, levante mi vista y vi a un hombre muy hermoso, su cabello le llegaba a la cintura y eran negro como la noche, pero eran sus ojos los que me hipnotizaban, eran tan puros que no sabía que color los podía describir, pero eran azules como una par de lagos virgenes, su piel era muy palida pero a la vez muy fina como la porcelana, Pandora se coloco a su lado, mientras me miraba sin ninguna emoción en su rostro, pero podía ver que en en sus ojos morados una chispa de alegría.

-mi señor Hades, esta humana ha…-

-ya se la historia querida Pandora, se que esta humana logro pasar mi barrera sin morir en ese instante, tambien se que ella no posee un cosmos pero eso es lo interesante de esta humana, junto con toda la historia que tuvo que pasar para llegar hasta aqui-ahora mirándome- pequeña niña, me llamo Hades, y soy el señor de este lugar y lo que te estoy ofreciendo ahora mismo es mas haya que cualquier sueño, estar aquí porque el destino te trajo aquí y ahora tienen la oportunidad de cambiar el mundo-

-¿A que se refiere mi señor?- pregunto temerosa Pandora, mientras aquel hombre no dejaba de mirarme.

-a que esta humana tiene un gran destino, y más en esta filas-

- ¿entonces eso quiere decir que…?-

-si Pandora pero te tocara entrenarla hasta que despierte el cosmos, es ahí donde ella sola tiene quede mostrar que es digna estar aquí, si alguna de las estrellas la quiere podrá tenerla, que todo eso va a depender de ella-

Ya me había quedado en silencio, escuchando, no entendía muchas cosas de todos modos durante el tiempo que estuve con Pandora, me dedique a sanar mis heridas y la servidumbre como parte de mi pago por permitirme estar en su hogar, y ahora estaban hablando de algo que no entendía, tal vez podría hablar con ella en privado

Nos salimos del lugar, ella delante de mí, íbamos bajando los escalones cuando ella se detuvo y al mismo tiempo yo lo hice, dio media vuelta y colocándome un talismán en el cuello, era como una cadena pero con dos pares de curva que cruzaban en el centro , muy hermoso, hecho de piedras de color verde jade y oxidiana conbinado.

-te ayudara a que puedas estar todo el tiempo posible en el inframundo, hasta que puedas despertar tu cosmos-

En ese momento algo en mi interior se despertó, era como despertar de una pesadilla y encontrarse un nuevo mundo, en donde me ofrecía la señora Pandora y el señor Hades una nueva oportunidad de vivir sin estar en vida.