Capítulo7 Nacimiento

Los días se hacían semanas, las semanas se hacían meses y los meses se transformaban en años y así fueron, la única vida en todo el inframundo fue la de Akira, solamente ella y con el paso del tiempo aquella pequeña muestra de vida se fue fusionando con todo su alrededor, para luego ser considerada solo un fragmento de todo el concepto de la muerte algo que ni la misma Akira se había percatado, todo lo que conoció de sus escasos años en el mundo de la luz se fue transformando en un sueño nada mas, una visión que rara vez se aparecía en su mente logrando des conectándola porque ya no lograba reconocer lo que para alguien fuera un árbol, el sol, una flor, ya no lo recordaba; aunque no lo suficiente para no dejar su ardua labor en proteger lo único que conocía a sus escasos diez años de existencia, el reino de su señor Hades, el único que tal vez ella daría su vida y su propia existencia para verlo a él volar, pero sin darse cuanta ella misma estaba expandiendo sus propias alas para volar.

Comenzó a olvidar que es la luz, los colores, todo aquello se lo hacía humana fue haciéndose cada vez más nula en todo su ser, hasta que se aparentaba a mas a un ser inflexible, Pandora la observaba en silencio, como aquella niña que acepto a voluntad ser parte de ese mundo iba desapareciendo aunque algo en su ser se negaba a desaparecer, pues siempre a escondidas ella tenía el privilegio que ver una risa infantil a pesar de su frió comportamiento o que ella la acompañara a cerciorarse de las prisiones y hay mismo ella le compartía su nuevo poder y una habilidad que aprendía, después de despertar el cosmos, la azabache de ojos azul violetados tuvo que fortalecer su propio cosmos , hasta la misma Pandora lograba regalarle una sonrisa como agradecimiento por aquel humilde gesto, pero aun así se preguntaba las veces que ella le confinaba la supervisión de alguna de las prisiones del reino de su hermano siempre por algunas almas rebeldes que se negaban a recibir su castigo, pero siempre se preguntaba ¿si hicieron lo correcto en la trasformación de aquella mortal a las final del ejercito infernal?, los dos únicos dioses estaban complacidos por los resultados de aquella mortal, cada día podían ver como mejoraba en sus movimientos, su cosmos aumentaba cada día logrando a sus ya once años de edad un cosmos que podía llegar a los de las primeras estrellas mercenarias, sus ojos color azul violeta podían brillas en la oscuridad, siempre al acecho pero siempre obedeciendo cualquier orden que le diera Pandora.

En una de las ocasiones donde ambas niñas estaban recorriendo el inframundo, la mayor de ambas estaba complacida por el orden que tenía el inframundo, todas las almas sufriendo su castigo, ninguna sin excepción, caminando en silencio llegaron hasta Giudeca, donde la menor se iba a retirar para hacer su rutina de ejercicios pero las gentiles manos de Pandora la detuvieron

-¿Señorita Pandora que es lo que se le ofrece?

-Akira, quiero que vengar a ver algo-fueron caminando hasta llega a una puerta de metal, Pandora la empujo provocando que las sombras las cubrieran, pero al mismo tiempo, era como si la misma oscuridad nos formara parte de la misma, aquella habitación estaba cerrada por completo pero lo que no sabían es que ahí mismo estaban en perfecto orden y en un buen estado todas las 108 sapuris del ejercito de Hades, todas mostrando su explendor y aun asi que estas tuvieran su portados se podía sentir el poderoso cosmos que emanaba en cada una de ellas, los ojos de Akira mostraban sorpresa por estar ahí, era como estar en un palacio de juegos para los ojos de la azabache, Pandora seguía en silencio cada movimientos hasta que la menor cruzo sus ojos con los suyos .

-Vamos Akira camina, tus ojos son los primeros en ver aquí reunidas todas las armaduras sin portar, ahora si arrodíllate porque voy a dar una información importante- de las cuales el día de hoy les quiero dar la bienvenida a nuestra primera espectro, asi que ven ante mi, estrella del infortunio que la cubrirá ante ella-

Todas las armaduras brillaban, era un brillo oscuro, frio, que pasa suerte para las dos los les afectaban hasta que finalmente una

-Leviatan!, veo que por fin te has decidido participar- dijo Pandora, desconcertando a la menor, mientras la armadura le contestaba via cosmos a la ojimorada-ya veo-

-señorita Pandora… -

-Akira, levántate, porque a partir de ahora serás conocida como Akira de Leviatan, y hasta que todas las estrellas se despierten, Leviatán será la única que podrá transitar, levántate Akira- la menor se levanto al mismo tiempo que el casco que formaba la cabeza del animal se despendio para caer a la cabeza de la azabache, cubriendo parte de su frente y que la sombra cubrían sus ojos dejando solamente parte de la nariz y boca al descubierto- hoy a nacido Akira de Leviatan, Estrella celestial de la retirada-