Capítulo 8 Cambios (primera parte)
Pov. Akira
Todo cambio tiene que hacerse tarde o temprano, no importa cuando tratemos de pelear por el, los cambios se hacen presentes e inclusive en nuestros cuerpos.
Fin Pov
Aunque en un principio, lo que menos se esperaba de ella, era la delicadeza, una presencia femenina en el carácter de la joven espectro, aun cuando en sus infantiles años, portaba sencillos vestidos mostrándole una angelical apariencia en su infantil rostro , pero después de que toda su tragedia comenzara a tomar parte de su vida, su aspecto fue cambiando aunque todavía portaba bellos rasgos infantiles, sus ojos dejaban de brillas, cubiertos de esperanza para que la sombra de la desilusión y realidad las cubrieron, siempre mostrando esa mirada triste, cuando se encontraba en compañía de su señora, eran tal vez los únicos momentos que brillaban a través de la oscuridad, la espectro cuando le cubría su vestimenta guerrera, siempre la portaba con todo el orgullo que su cuerpo podría realizar pero cuando no era así, mientras se le veía con una camisa café, con un pantalón color negro y unos zapatos para poder caminar en el inframundo en sus rondas o vigilancias.
Cuando una persona cambia, siempre los cambios son para bien o también para mal, pero cuando una persona está en el ambiente de la guerra, uno no sabe cómo actuar ante esos cambias y eso lo podía presenciar Akira, prácticamente toda su vida estaba entorno a lograr ser digna en el ejército pero ahora que vio como poco a poco su cuerpo comenzaba a cambiar, no sabía como tomar aquellos cambiar, miraba y sentía como su cuerpo estaba cambiando, sentía el dolor de aquellos cambios cuando ella recientemente comenzaba con su entrenamiento, desde dolores en el pecho y caderas, como cambiar en su interior y pensar que todo aquello seguiría siendo igual, muchas veces mostraba un poco de vergüenza por esas condiciones.
Siempre que pasaba por ello trataba de pasar desapercibida por la tal vez a la única que podría confiar y que estaba presente, pero Pandora no era una tonta, podía ver como aquellos cambios estaban afectando el rendimiento de la espectro y tenía que hacer algo si no quiere que eso les perjudique, sobre todo porque ella se estaba transformando en una mujer, una mujer muy hermosa, con aquellos cabellos negros y esos ojos lilas, que contrarrestaban por completo sus pálida piel; en cambio su ya no tan pequeña discípula, con ese cabello negro y su blanca piel que esos ojos azules con destellos purpuras, podía ser el objeto de deseo que cualquiera estrella masculina (es que comenzaban a despertar), la regente esta vez tenía que tomar cartas en el asunto y contactar con la única persona que podía ayudar a Leviatán.
Como cualquier día de esos, cuando la joven espectro iba a salir a hacer una de sus rondas por el inframundo, se encontró con la sorpresa de observar a su señora al pie de la entrada del inframundo son una hermosa túnica de color negra, mientras tenía su largo cabello cayendo con gracia sobre su espalda, pero estaba ligeramente arreglado hacia atrás.
-mi señorita Pandora-
-Akira, por favor despréndete de tu armadura y ven acompáñame vamos a un lugar para que puedes encontrar las respuestas que tengas-
Akira estaba soprendida, pero no tanto, al final de cuenta tarde o temprano pandora se iba a enterar de su angustia.
No sabía que decirle por un lado tenía la cuestión de contrariar una orden pero la otra, le pedía a gritos que aquella pregunta sea resuelta, así que sin esperar un momento más, se desprendió de su manto sagrado y seguido en silencio a su señora, ella al ver la respuesta de la menor, tuvo que elevar su cosmos para luego desaparecer en un rayo oscuro hacia su destino.
Ambas habían llegado a un templo completamente diferente al inframundo, un sinfín de rosales adornaban el ambiente, unas blancas columnas semejantes a las que tenía el templo, sostenían una cúpula con un cristal dejando caer los blancos rayos solares, la espectro supo al momento que estaba en la cella de algún templo, pero no lograba descifrar cual era.
Ambas mujeres se arrodillaron al momento de sentir un poderoso cosmos, no tuvieron que sacar conclusiones de que ambas estaban en el templo de algún dios, lo único que faltaba era saber qué tipo de dios era.
-sean bienvenidas al templo de Afrodita, bella Pandora y hueste infernal – una voz en la oscuridad les daba la bienvenida, escuchaban con atención los pasos silenciosos de aquel que sea dueña de esa voz.- por favor, levanten su vista, me gustaría ver como dos las dos personas que entraron a mi templo-
Sus ojos miraban con asombro a la bella mujer que estaba al frente de ella, hermosos rizos dorados caían con gracia hasta su cintura, mientras una túnica Jade la cubría algunas partes de su porcelada piel, una sonrisa seductora se posaba en aquellos rosados labios, caminaba con los pies desnudos hacia las dos pelinegras que seguían arrodillas.
-Hermosa Diosa Afrodita, la saludamos con el respeto que se merece una deidad con el poder y la belleza que representa usted-decía Pandora desde su lugar arrodillada mostrando su respeto.
-es un gusto tenerte sirviente de Hades, el hermoso y temible señor del inframundo, pero ¿Qué les trae a dos de sus seguidoras en esta que es mi fortaleza?
-mi señora, hay una cuestión que solamente usted puede resolver- mirando a la menor y así sin decir más, la diosa entendió al momento de ver a la mas joven de las tres, tuvo que usar su cosmos para descubrir que aquella pequeña niña comezaba a dar piel en la trasformación física y en la maduración de su cuerpo.
-oh ya veo, un pequeña mujercita al servicio de tu señor pandora, me es muy extraño que Hades le haya aceptado estando bajo su cuidado aun siendo una niña, por lo general él es una persona que no acepta a personas infantes en sus final a muy corta edad-
-pues ya vio mi hermosa diosa, ella ha sido la única que logro estar a muy bueno ojos en mi señor-
-si eso es lo que veo y también veo cuál es su problema- tocando un poco la cabeza de la menor que no había producido algún ruido desde que comenzaron hablar las dos mayores- ¿jovencita como te llamas y dime que rango tienes en el hades?
-me llamo Akira, Akira de Leviatán, soy la estrella celestial de la retirada-
-muy bien ¿Dime cuántos años tienes y cuántos años tienes a su servicio en el inframundo?-
-tengo apenas 12 años, y he estado al servicio de mi señor cuando apenas era una infante de cinco años-
-¿apenas eras una cría cuando comenzaste tu entrenamiento no es así?- recibiendo única mente una afirmación con su cabeza- ¿y acaso sabes que es ser una mujer y sabes el poder que tienes al ser una mujer y mas estando tu en este estado?- esta vez solo recibiendo una negación por parte de la menor- muy bien tenemos mucho que trabajar-mirando a Pandora- hermosa pandora eres bienvenida a quedarte, pero si gustas puedes retirarte cuando lo desees-
-le agradezco su invitación diosa Afrodita, pero como sabe no puedo dejar el inframundo solo-
-esta bien, fue un gusto volverte a ver, ya sabes que eres bienvenida cuanto quieras-
La pelinegra, oji violeta sonrio al momento de ver a la diosa y a su fiel amiga
-Akira aquí encontraras las respuestas que necesitas y no tienes que preocuparte la diosa Afrodita te ayudara mucho en relación a tu cuerpo y los cambios que tengas-antes de que una luz oscura la hiciera desaparecer el templo
Una coqueta sonrisa por parte de la diosa solo logro colocarla un poco nerviosa aunque ella trataba de hacerse la fuerte por ello.
-eres un alma muy inocente, que termino en el campo de batalla, Akira, pero no por ellos hay que olvidarse de que eres una mujer y a diferencia de los hombres tu eres más sensible a esos cambios, nosotras las mujeres somos muy diferentes a los hombres, ellos por naturaleza son criaturas que les gusta el dominio sin importar lo que pase, ellos pueden o no aceptar los cambios que la vida les coloque, puede o no desarrollas aptitudes que les hace cambiar sus propias personalidades, en cambio nosotras somos diferentes, nosotras somos mucho mas susceptibles, nosotras podremos cambiar a gusto o no nuestros pensamientos y aptitudes, puede que tu se comportes fría, despiadada, arrogante, pero también puedes ser honesta, humilde, justo, solo es cuestión de que tu decidir lo que quieres ser-
El discurso de la diosa de la belleza continuo para largo, pero al menos eso logro tranquilizar el atormentado corazón de la menor, su conciencia ya no le pesaba, pero todavía tenía muchas cosas que hacer en el templo de Afrodita y ahora sería la diosa Afrodita su guía por un tiempo indefinido.
