Hola de nuevo aqui dejo otro capitulo de esta historia, pero antes que nada quiero agradecer a todas estas personas que leen esta historia pero aun más a las personas que dejan sus comentarios, dandome el apoyo para seguir con estoy trabajos, antes que nada quiero aclarar algo, no suelo escribir de humor ( y bueno supondo que eso es algo que a muchos de ustedes fans no esperan de estas historias) sin embargo eso no me importa porque un buen drama siempre puede llevarse a buen humor.


Capitulo 12 Sueño

Un hombre se escabullía entre los blanco pilares, entre las sombras, sin que alguna alma lo viera, tenía su misión y no por nada iba a fracasar en ella, estuvo esperando mucho tiempo para este momento, ahora si nadie dudaría de que es estaba mejor capacitado para ello que la débil de su hermana, miro la puerta donde estaba guardado el premio mayor siendo custodiado por dos guardias, se acercó un poco más para observarla mejor, pero se tuvo que ocultar nuevamente entre las sombras, cuando esta se abrió dejando ver a unas doncellas que llevaban consigo una charola de plata mientras hablaban entre ellas, hasta que los pasos dejaron de escucharse, tenía que ser cuidadoso, así que saco entre sus cosas una pequeña piedra y la lanzo hacia el otro lado del pasillo, provocando que algo se callera y esos guardianes fueran a investigar; cuando hizo eso, sus predicciones fueron las correctas pudo ver como los dos soldados dejaban sus puestos para investigar, rozando a unos pocos centímetros de donde estaba oculto, sus ojos rojos miro como los ilusos se habían ido y aprovecho para poder entrar a la habitación sin custodia.

La habitación era de un blanco inmaculado, grandes ventanas eran las que tenía la habitación donde dejaban entrar la luz del sol, cortinas blancas serna las que la cubrían, en el centro de esta había una mesa de madera tallada, mientras había una gran variedad de fruta fresca para algún antojo para que estuviera ahí mismo, buscada con sus fieros ojos lo que buscada, hasta que lo encontró, ahí acostado en una cama grande de madera y varias pieles en ella, un pequeño instante de unos escaso 10 años de edad, durmiendo plácidamente, con una triste sonrisa en sus labios, sus cabellos que apenas se llegaban a la altura de sus hombros, eran negros como la noche y su piel blanca como la nieve, que contrarrestaba completamente con la de aquel hombre que sus cabellos eran rojos como el fuego y su piel morena como la tierra mientras sus pupilas eran rojas como la sangre, sonrió cínicamente al ver a aquella indefensa criatura que no tenía la menos idea de lo que estaba por suceder, entre sus ropas, saco una daga con su funda, le retiro la funda dejando ver una hoja dorada resplandeciendo con el contacto del sol.

-esta es mi venganza por las humillaciones que me han dado, ahora aprenderán que conmigo nunca debieron haber jugado- acercándose determinadamente han aquella daga amenazando al pequeño infarte, se colocó a un lado de la cama, tuvo que hincarse para que su mano llegara a pequeño pecho que respiraba tranquilamente, un golpe certero y así su venganza estaba hecha.

Un movimiento por parte del menor acompañado de aquella intranquila atmosfera logro sacar al infante de su sueño, viendo a través de sus pequeños ojos, la figura de aquel hombre mayor que trataba de quitarle la vida, en cambio el mayor al ver que lo habían descubierto, ahora tenia el arma con que quitaría la vida en los aires

-¿viniste a tomar mi vida?- acomodándose mucho mejor en la cama, sentándose al frente de su agresor.

Aquel hombre apretaba los dientes al verse descubierto por aquel niño, y a pesar de eso se negaba a renunciar a su objetivo, sin embargo todos sus pensamientos se esfumaron cuando el niño se descubrió su pecho, se acostó dándole la espalda, cerró los ojos esperando el golpe final.

-puedo ver el dolor de tu alma así que ven toma mi vida, así lograras aliviar un poco ese dolor que tiene desde hace mucho tiempo.-

Aquel intruso sorprendido por las palabras de sabiduría del menor, nuevamente tomo impulso en el mango de su arma bajarla con gran velocidad atravesando las telas que cubrían la cama.

El menor abrió sus ojos, rodo sus ojos a un costado de su cama, mirando que aquella filosa cuchilla había rozando y cortado unos cuantos cabellos a la altura de su mejilla, volvió a la posición origen descubriendo que su verdugo se mordía el labio evitando cualquier sonido que saliera de su boca.

-un alma así no merece ser arrebatada por mis manos, aun cuando lograste ver mis propósitos, no me juzgas como los demás, hasta aceptarse con gusto lo que sería tu muerte ¿Por qué?

El menor miro al mayor esperando su respuesta

-¿Por qué todos tenemos derecho a un segunda oportunidad, aun siento el más maldito de todos?

Tiempo despues...

-amigo- grito emocionado un adolescente, de solo 12 años, hacia el mayor que procuraba no ser visto, más todos sus intentos fueron fallidos por aquel grito de felicidad.

-shhh, no ves que me estoy escondiendo-lo reprendió el mayor, el menor al saber que había frustrado los planes de aquella persona se sintió mal por ello, una gran energía saliendo del menor envolvió el mayor hasta desaparecer, este estaba a punto de protestar por aquello cuando las puertas de aquella habitación donde ambos estaban se abrieron dando paso a tres soldados fuertemente armados y dos sirvientas al servicio del menor.

-Mi señor, escuchamos un grito, creímos que alguien había entrado a sus habitaciones sin permiso.-

El menor sonrió de la forma tan inocente que sorprendió al mayor, por un momento estaba tentado a hablar cuando cayó en cuenta que aquellos que ingresaron a la habitación no había dado alerta de su presencia, entonces se dio cuenta que el menor había usado de su energía para ocultar su presencia o…

-usted-hablo uno de los soldados dirigiendo sus la palabras al mayor de los dos amigos- que hace una doncella en estas habitación-

-el mayor estaba a punto de protestas si no fuera que el menor hablo antes

-había pedido que me trajeran un poco de agua, ella fue quien me lo proporcionó

-pero…

-acaso quieres cuestionar mi voluntad, se a la perfección que tu ama, no quiere que reciba visitas, no soy tan iluso como creen, sin embargo también tengo mis necesidades y deseaba un poco de agua, acaso es mucho pedir-

Aquel soldado se puso pálido por las palabras del menor, mientras el mayor solo se mordía la lengua para no reírse

-perdone mis actos señor, cualquier asunto solo háganlo saber-

El menor asistió, el soldado estuvo a punto de ordenarle al aquella "sirvienta" su retiradasin embargo el menor dio específicamente instrucción que aquella persona tendría derecho de entras a su habitación cuando gustase; aun cuando a aquellos hombres les sorprendió las palabras dichas por el menor; estos obedecieron las palabras del menor

-así será-

Los dos miraron cuando las puertas fueron cerradas, cuando el último de los hombres cerro por detrás, el mayor no pudo reprender aquellos gestos de indignación, el menor a punto de salirle una burlona risa nuevamente con algo de su poder, logró desvanecer aquella ilusión que había puesto sobre el mayor

-Ahora si no tendrás que esconderte para visitarme, cuando quieres llegar hasta aquí, todos creerán que serás otra de las sirvientas, sin embargo solo mis ojos serán capaces de ver la realidad.

El mayor por tercera vez estuvo por protestas sin embargo se sorprendió cuando vio como el menor se acercaba y sacaba por dejabo de su cama un grupo de sabanas blanca, perfectamente atadas a las esquinas, el menor ato la primera de las sabanas a los pies de su cama para luego

-¿pero que…?

-¿a qué me le temes Teritas?-burlonamente el menor se acercó hacia una de las ventanas dejo caer las cortinas hacia afuera , estas apenas y llegaban a tocar la base del suelo, el menor rápidamente se cambió aquellas costosas y exageradas prendas por unas más cómodas y gastadas, el mayor se acercó por la ventana donde salía las cortinas, mientras el menor terminaba de alistar sus pertenencias, el mayor cruzo los brazos a la altura del peso y fingiendo estar enojado con el menor.

-¿que fue lo que me hiciste, pequeño engendro del mal?-lo regaño, el menor solo lo miro antes de sacarle la lengua antes de comenzar a descender por las sabanas.

-nada solo uso mi cosmos para crear una ilusiones a todos ellos, que no hayan despertado por completo mis memorias no me hace una persona inocente, tengo mis secretos no lo olvides y mejor vamos a cabalgar un poco, me aburro estar aquí encerrado además estoy seguro que no recibiré visitas hasta que ella regrese de sus deberes-

El mayor no sabía que contestas sin embargo le gustaba aquella mente traviesa que poseía el menor, lo siguió hasta la ventana donde igualmente descendió, si sus cálculos eran correctos tendrías hasta el entrando la noche para regresar, que mejor aprovechas aquella tarde que domando los caballos.

Tiempo despues...

Acostando en la habitación, ambos estaban agotados después de un día de entrenamiento, habían entrenado en uno de esos estadios que el mayor tenía, y ahora estaban completamente agotados, ni sabían cómo le habían hecho para volver a aquellas habitaciones.

-el día de mañana ya cumples 20 años, ya cumples el máximo de edad y podrás salir de aquellas cuatro paredes- para ese entonces aquel que era mayor desde hacia varias lunas, era difícil de diferenciar con aquel que conoció siendo un niño ahora siento otro un joven de 19 años de edad casi veinte.

-así es, los ojos garzos me ha dicho que poder salir de aquí a conocer el mundo-

-me alegro por ti-hablo el mayor, pero sabía el más joven que algo tenía su amigo y sus ojos era la prueba más clara de ello.

-¿qué tienes?-Levanto la cabeza para mirar a su compañero de cama, este evitaba cruzar la vista con el más joven-¿Por qué nuevamente tienes esos ojos tristes?

El mayor de los dos desvió la vista, no tenía la capacidad de verlo a los ojos sin embargo el mas joven tomo su hombro transmitiéndole confianza, el mayor de los dos encaro aquellos ojos que lo observaban con sinceridad

-A esta edad podrás tener por completo tus memorias, aquello lleva de gozo mi corazón, sin embargo también hace que uno desee que nunca hubiera corrido el tiempo.

-sabes una cosa-interrumpio el menor- eres el primer amigo que tengo, después de todo este tiempo así que no tienes por qué estar así- el más joven se levantó de su asiento- tengo mucho tiempo con esto es algo muy valioso para mí y quiero que lo tengas tu-

-pero si esto es…-el mayor no podía hablar porque aquello que tenía en sus manos era algo que cualquiera mataría por tener.

-así es, quiero que lo tengas, así nuestra amistad aun con el paso del tiempo, no importa lo que pase pero nuestra amistad será legendario- el menor se acercó al mayor para colgarle una cadena dorada con un huevo órfico.

Al día siguiente...

Este era el día tan esperado para el más joven, vistiendo aquellas prendas que le habían proporcionado, había pedido que lo dejaran a solas en sus habitaciones quería al menos recordar cada detalle de aquella habitación antes de que se saliera de ahí, sin embargo aquella mentira solo era un pretexto, no quería irse sin despedirte de aquella persona, lo espero con mucha paciencia, hasta que apareció, el menos se acercó para darle un abrazo fraternal, el mayor abrazo a su amigo, palmo su espalda varias veces hasta detenerse, el menor abrió los ojos antes volver a abrazarlo, por un intenta el mayor titubeo hasta minalmente correspondió el abrazó que el menor le había presido; el más joven se alegró por la acción que cerró los ojos mientras una línea de sangre salía por su boca, el flequillo del mayor ocultada sus ojos, sin embargo eso no evito que hiciera un gesto de dolor.

-todo estará bien…-el más joven observo a su entrañable amigo ahora bañado en sangre mientras aquella daga que hacía años había atentado contra su vida la primera vez que se conocieron ahora estaba manchada en sangre, ambos se separaron para verse por última vez antes de que el menor entrecerró los ojos sonriendo antes de caer al suelo muerto, el mayor aunque había el esfuerzo de no derramar lágrimas le era imposible no hacerlo, había sido la primera vez que alguien se había preocupado por él y ahora el hacia esta acción, no sabia porque pero tomo el cuerpo frio de su amigo acuñandolo a sus brazos lanzando un grito de furia y dolor...

Agitada su respiración no lograba llegar a la normalidad, sus ojos dilatados, una traicionera lagrima circulaba por su mejilla, su cuerpo estaba erizado, tuvo que abrazarse a sí misma para tranquilizarse, por unos segundos su cosmos estaba alterado, pero tuvo que cambiarlo para que nadie en el inframundo se enterara de su estado, las gotas de sudor corrían en su frente, tuvo que quitárselas con sus manos busco a un lado de su cama una jarra de agua y un vaso para poder tranquilizarse.

Lo había sentido tan real que por instinto se llevó la mano hacia donde aquel hombre le había clavado aquella daga a ese joven que lo quería como un hermano.

-¿que habrá sido eso?.

Continuara...