NOTA: Dragon Ball es propiedad de Toriyama-san.

Adicionalmente, este fanfic es la traducción de "Bardock's story" por ravenclaw_scorceress29, y no es de mi autoría.


Capítulo 18: Segunda oportunidad


Era casi media noche y Caliry caminaba de un lado a otro en su habitación. Se había enterado de que Kayla había salido corriendo del palacio y estaba furiosa. Roka la estaba buscando, pero no había regresado todavía.

"Esto es patético," Caliry se dijo a sí misma, "¿Cómo pudo haber sido tan estúpida? ¿Escapa, aun sabiendo que el rey Vegeta estaba a sus pies? ¿Qué se supone que debo hacer con esa niña?"

Los pensamientos de Caliry fueron interrumpidos por el sonido de una puerta abriéndose. Corrió hacia el pasillo y se detuvo al ver a su hijo, y sólo a su hijo.

"¿Dónde está ella, Roka?" preguntó.

"Busqué por todos lados, Madre," replicó Roka, "pero no hay rastro de ella. Ni siquiera ese viejo loco sabe dónde está."

"¿Cómo pudo hacernos esto? ¿Acaso esa niña no tiene orgullo?"

Roka observó a su madre mientras ella volvía a dar vueltas. Tenía una idea de dónde estaba Kayla pero sabía que su madre no estaba de humor para adivinanzas. Tenía que estar seguro que Kayla estaba donde pensaba que estaba. Pero, mientras Roka debatía consigo mismo y Caliry caminaba de un lado a otro, alguien tocó la puerta. Parpadeando, Roka se volteó y la abrió. Lo que vio lo hizo arrodillarse. Caliry alzó la vista hacia la puerta, e hizo lo mismo que su hijo.

Mientras tanto, aún recostada en la hierba, Kayla comenzó a despertar de una pequeña siesta. Olvidó dónde estaba por unos momentos. Abrió los ojos para encontrarse a sí misma a las afueras de la ciudad y darse cuenta de que era de noche. Pero no sentía frío, gracias al calor que la envolvía. Bajó la mirada y vio el brazo de Bardock sosteniéndola firmemente y pudo sentir su cola enrollada alrededor de su muslo. La suya estaba encima de la cintura del guerrero. En ese momento y en ese lugar, se sentía tibia, segura y contenta, justo como quería sentirse. Sonriendo suavemente, Kayla apartó su cola y se dio vuelta cuidadosamente para ver el rostro dormido de Bardock. Lo tocó con gentileza y acarició su piel mientras sus ojos observaban sus rasgos. A pesar de ser un guerrero saiyajin veterano, Kayla se sorprendió al ver lo cuidadoso y gentil que fue al hacerla suya. La había sostenido firmemente hasta el final y se tomó las cosas con calma. Nunca se sintió mal.

Antes de que Kayla pudiera perderse en el recuerdo de las horas anteriores, los ojos de Bardock se abrieron sólo un poco, lo suficiente como para ver a Kayla observándolo. Le sonrió con satisfacción.

"Hey, ¿Cómo estás?" Preguntó.

"Bien," ella sonrió de vuelta, "¿y tú?"

"Igual."

Levantó su barbilla con su dedo y besó sus labios, un gesto que ella devolvió. Pero antes de que el beso pudiera volverse más apasionado, Kayla se separó.

"¿Qué sucede?"

"Nada, pero debería irme. Ni mi Madre ni Roka necesitan una razón para venir a buscarme y he estado afuera más de lo normal."

"Tienes una buena razón para llegar tarde."

"Hmm, pero sería mejor si no dijera nada. Ya estoy en muchos problemas por escapar del palacio."

Bardock asintió y ambos se levantaron y se vistieron.

'Es una pena cubrir esa belleza con armadura,' pensó Bardock mientras Kayla se arreglaba.

Una vez vestidos, se besaron una vez más y Kayla voló a casa, Bardock yéndose unos momentos después.

Kayla voló a casa incapaz de borrar la sonrisa de su rostro. Aunque su madre y Roka la presionaban para que se emparejara con el rey Vegeta, sólo podía pensar en Bardock. Sí, no era tan poderoso ni refinado como Vegeta, pero tenía cualidades que lo volvían atractivo, como ser valiente y guapo, para nombrar unas pocas. Estaba feliz de que al fin hubiesen dormido juntos, incluso aunque fuese un secreto. Pero pronto divisó su hogar y su ánimo bajó. Se detuvo por un momento, preparándose para el regaño de su madre. Finalmente, bajó hacia la puerta y la abrió lentamente. Entró en shock al entrar.

La atención de Kayla fue dirigida inmediatamente hacia la capa azul y el cabello marrón oscuro y el miedo se apoderó de ella. Se mantuvo de pie, congelada mientras Caliry y Roka se enteraban de su presencia. Unos segundos después, el rey Vegeta se volteó a mirarla.

"Kayla," llamó Caliry, acercándose a ella, "¿dónde has estado?"

"Y-yo estaba…"

"Creo que es mi culpa." Dijo Vegeta.

La familia observó al majestuoso gobernante con confusión. El rey de los saiyajin nunca antes había reconocido una falta. Se acercó, sus ojos fijos en Kayla.

"Mi propuesta fue un tanto prematura," explicó, "sólo nos vimos una vez, después de todo. Incluso siendo miembros de una raza tan impulsiva como nosotros los saiyajin, estaba esperando demasiado de ti."

Kayla estaba impactada. Estaba esperando que el rey la agarrara y la arrastrara al palacio en contra de su voluntad. Pero ahí estaba él, pidiéndole disculpas por presionarla. Observó, con desconcierto, mientras Vegeta se acercó y tomó su mano.

"Pero aún deseo conocerte mejor," dijo suavemente, "así que me gustaría que nos encontráramos los dos cada tarde durante una hora hasta que sea el momento adecuado."

A Kayla no le gustaba esa idea; aún estaba siendo presionada a hacer algo que no quería. Pero el rey Vegeta seguía siendo el rey y sus deseos eran órdenes.

"Eso estaría mucho mejor, Señor," sonrió, "Gracias."

"Excelente," la sonrisa de Vegeta se hizo más grande, "Comencemos mañana a la hora de la cena con la mejor comida en todo Vegetasei."

Besó la mano de Kayla, asintió a Caliry educadamente y entonces se fue de vuelta al palacio.

Incluso después de la partida del rey, Kayla seguía de pie en el mismo lugar. Podía sentir a su madre fulminándola con la mirada. Unos momentos después, Caliry se puso al frente de su hija, obteniendo su atención.

"¿Qué sucede contigo?" preguntó Caliry, "El rey te estaba ofreciendo algo que todos matarían por tener, ¿y tú lo rechazas? El trono y la corona podían haber sido tuyos. ¿Cómo pudiste haber sido tan estúpida?"

Kayla no respondió de una vez. Sabía cuál era la razón, Bardock. Pero de ninguna manera podía dejar que su hermano ni su madre lo lastimaran.

"No parecía ser lo correcto," dijo finalmente, "puede ser el rey, pero no lo conozco bien. No puedo ser la reina de un hombre a quien no entiendo."

"Eso es pura mierda. Todo lo que necesitas saber es que él es el rey Vegeta y que te quiere como su reina."

La expresión de Kayla no cambió. Esto hizo enojar aún más a Caliry.

"¡Kayla! Podías haber sido la saiyajin más poderosa del planeta y nuestra familia sería aún más reconocida. ¡Seríamos intocables!"

Las palabras de su madre hicieron que Kayla la fulminara con la mirada. "¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres que el rey y yo tengamos relaciones sólo para que puedas jugar a ser la señora de la casa?"

"Por suerte para nosotros, el rey sigue interesado en ti. Así que no es demasiado tarde. Ahora, si ustedes dos me disculpan, me voy a la cama."

Una vez más, Kayla estaba de pie en el mismo lugar y sintió un par de ojos perforando la parte de atrás de su cabeza. Roka observaba a su hermana con el ceño fruncido.

"Sé dónde estabas." Dijo finalmente con calma.

"oh, ¿en serio? Bueno, ilumíname, hermano."

"Estabas con el tipo de clase baja, Bardock. Y no lo niegues. Puede que no te haya visto, pero lo sé."

Finalmente, Kayla volteó a mirar a Roka y, en ese instante, pudo ver que tenía razón. El brillo en los ojos de su hermana menor era obvio.

"¿Qué ves en ese bastardo? Es débil, patético y primitivo, ni siquiera nos llega a los talones."

"Bardock no es como tú piensas. Es más fuerte que cualquier guerrero de clase baja y… no tengo idea de por qué me importa tanto. Todo lo que sé es que lo hago."

"Estás desgraciando a esta familia. Somos parte de la aristocracia y ambos tenemos roles que cumplir. El tuyo es convertirte en la pareja del rey Vegeta."

"¿Y qué si no quiero?"

"Pues qué mal, deberías saber que todos tenemos que hacer cosas que no queremos. Además, si descubro que estás con ese tal Bardock otra vez, no dejaré rastro de ninguno de ustedes."

Roka fulminó a Kayla con la mirada una vez más y entonces se fue a la cama también. Ahora, todo lo que Kayla quería hacer era hacer la casa pedazos. ¿Qué iba a hacer ahora? No quería ser la reina pero su familia no la dejaba en paz. ¿Qué hacer…?

Mientras tanto, Bardock había regresado a la barraca y estaba escurriéndose hacia su litera para descansar. Afortunadamente, la mayoría de los demás saiyajins estaban en el bar o dormidos. Algunos incluso estaban roncando. Una vez en el área de su equipo, Bardock se alivió al ver que no había rastro de Shugesh, Borgos ni Tora.

'Deben seguir en el bar,' suspiró, 'bien, no me van a extrañar mucho.'

Rápidamente, Bardock se comenzó a desvestir. Mientras lo hacía, sintió que alguien lo estaba observando. Cuidadosamente, echó un vistazo por encima de su hombro y vio la sombra de Tora.

"¿Me esperabas?" Preguntó Bardock.

"Sí, pero no debes mentir con respecto a donde estabas," dijo tranquilamente, "sé que estabas con Kayla. Y que estaban teniendo una sesión de entrenamiento diferente."

"No es de tu incumbencia, Tora. Además, eso es más que perder el tiempo."

Los ojos de Tora se abrieron como platos mientras Bardock se mordió la lengua para no decir el resto. El guerrero de la cicatriz sabía que decir algo más revelaría sus emociones. Pero Tora lo descubrió.

"L-la amas, ¿no es cierto?"

"¿Y qué si la amo? ¿Qué vas a hacer al respecto?"

"Mira, Bardock, Me alegra que hayas encontrado a alguien que te haga sonreír. Es bueno saberlo luego de todo lo que tuviste que pasar. Pero, ¿vale la pena el riesgo? Y no estoy hablando de su hermano. Su madre, Caliry, hará todo lo posible para incrementar su estatus. No hay duda de que hará que Kayla se case con un tipo en la súper élite, como el comandante Nappa. Si eso sucede, deberías ir cavando tu tumba, porque te van a matar."

Bardock y Tora se observaron mutuamente en silencio. Bardock estaba muy feliz de que Tora no supiera quién tenía su atención en Kayla.