N/a. Estaba algo nerviosa porque hacía días que no escribía nada. Hoy me he obligado a dormir una horita menos, y a continuar con el Bella-James que tengo empezado ya. Escribiendo éste, se me ha ocurrido una frase, y en mi mente ha aparecido una nueva viñeta. Llevaba queriendo subir otra desde hace tiempo. La he hecho rápido, pero espero que os guste. No he buscado frases extrañas, ni que suenen musicales. He intentado pasar a papel la superioridad con la que Bellatrix se ve a sí misma, según creo yo. Ahora es vuestro turno para decirme si lo he conseguido, y si coincidís o no con ello. Reviews, plz.
Joanne
SAÑA
III. Alma vacía
El destino no reine sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad. (Giovanni Papini).
Bellatrix está convencida de que nadie comprende lo que significa ser mortífago. Sólo ella es capaz de ver el alcance de esta palabra, y, por eso, sólo ella es de verdad fiel a la causa del Señor Oscuro.
Ella ya sabía que, cuando aceptó servirle, le entregó su vida. Lo que muchos desconocen es que ese momento no fue cuando la silueta de la Marca Tenebrosa, de esa calavera y de esa serpiente, de ese símbolo de muerte, fue trazado en su piel. Ocurrió antes, mucho antes, cuando aún siendo una adolescente soñadora bebía las palabras que escupían con odio y miedo los inconscientes periodistas sobre su Lord. Palabras sobre asesinatos, que a muchos horrorizan, y que a ella le provocaban un inagotable fuente de tremendo placer, porque vislumbraba todo el poder, el atractivo poder, con el que siempre había soñado.
Nunca ha rechazado las pruebas impuestas. Las abraza todas, convirtiendo las causas de su Señor en suyas, como si fuesen una misma mente, una misma alma; es todo idealización por ser su amante. Aunque sabe que nunca podrá compararse con él.
No importa que tenga miedo, terror a él y terror a la muerte, muchas veces una misma cosa, porque en el fondo se cree que él sólo puede contar con ella. Se ha hecho a sí misma indispensable. Pobre niña tonta.
Una y otra vez se arriesga por él, por su Lord. Sus instintos, los que la obligan a no decepcionarlo, están a flor de piel. Una descarga de energía recorre su Sangre, haciéndola más noble, más digna para la causa. Sus movimientos son entonces más rápidos, sus sentidos están alerta, su piel se eriza de excitación y su mano no tiembla.
Se hace cruel, sanguinaria, pero lo hace por él. Con esa seguridad que da el fanatismo pisotea los remordimientos, despreciándolos, hasta que ya no surgen, y se convierte en un alma vacía, volcada sobre Lord Voldemort.
