Kendall caminaba lentamente por ese pasillo de paredes de piedra apenas iluminado en intervalos por antorchas. La humedad en el aire lo estaba asfixiando terriblemente que luego de varios minutos de andar se tapo la nariz con el cuello de su camiseta al comenzar a sentir olor a azufre que mezclado con el de humedad era un coctel nauseabundo para su nariz.

Continúo un trecho más hasta que vio algo de luz reflejada al final del túnel. Troto hasta el final del túnel, al llegar vio unas escalinatas hacia un pequeño muelle en donde una barco lo aguardaba con una figura encapuchada a su lado. Lo sorprendió la luz que reflejaba el agua dándole a ver que estaban en una cuerva subterránea, el azufre del aire era más notorio. Sin dudarlo más se acerco al encapuchado un poco con cautela pues tenía un aire demasiado misterioso pero luego recordó todo lo ocurrido y pensó que nada más podía ser más extraño.

-Ehm, ¿hola? –pregunto tímido pero se sobre salto al ver a la figura levantar la cabeza, el corazón le latía con fuerza, se aclaro la garganta –Ehm, soy Kendall, no sé por qué estoy diciendo eso… -se dijo en voz alto luego de pensarlo mejor.

-Mortal, si lo que quieres saber si este es tu camino para encontrar a tu amigo, pues es el correcto –siseo la figura dejándose ver un rostro marcado de arrugas y cicatrices, a Kendall se le erizo la piel, el hombre rio ásperamente al notar su reacción –pero debes de temer a lo que puedas encontrar en este camino, no, no…un simple mortal no debería andar rondando por aquí…

Murmuraba cosas mientras se subía a la embarcación y tomaba un remo, la lámpara que se balanceaba en la punta ilumino un poco más su rostro y el rubio pudo ver con más detalle como mechones de cabello gris caía sobre su rostro a la vez que sus ojos negros le clavaban la mirada y sonreía.

-No temas humano, yo no tengo poder para hacerte daño pero ella si…-

Ya era definitivo, nada le inspiraba confianza a Kendall pero una vez más su deseo de tener de nuevo a James le dio más confianza y subió al bote un tanto inseguro por cómo se balanceaba por su peso pero se dejo caer aferrándose a la madera, la figura limito a reírse mientras tomaba un remo para hacer mover al bote.

El viaje fue más tranquilo de lo que el rubio pensaba pero llego un momento en que era demasiado monótono así que se tomo ese tiempo para pensar un poco más.

-James, mierda James ¿Cómo terminaron las cosas así, yo viajando al Inframundo porque tú fuiste "secuestrado" por una demonio debido a que un antepasado tuyo demente hizo un pacto con este y te ofreció como su pago? Si alguien me dijera que debía hacerlo hace una semana atrás me hubiera reído en su cara…pero ahora es una realidad –Kendall jugaba nervioso con sus manos –tengo miedo de no volver a verte Jamie, de no poder tenerte a mi lado todas las mañanas, de no poder verte a los ojos y perderme en ellos, de no poder besarte y hacerte el amor mientras nos juramos amor eterno…sin embargo…-

"Estoy terminando contigo...Estoy terminando contigo Kendall Knight!"

-Es verdad, antes de todo esto tu me rompiste el corazón diciendo que terminabas conmigo… -chistaba molesto pasando sus dedos entre su cabello, el encapuchado lo miro de reojo continuando con su trabajo de guía -¿entonces por qué hago esto? ¿Por qué tendría motivos de venir por ti si ni siquiera querías ver mi cara?

-Tal vez realmente no me amas… -Kendall hablo en voz alta, consternado por su respuesta.

-Comenzó la primera prueba…-susurro el navegante.

Kendall levanto la cabeza rápido al oírlo pero no tuvo tiempo de reaccionar pues la figura se volvió a él y lo levanto como si fuese un muñeco por sobre el suelo tomándolo del cuello de su camisa. El pataleo intentando poner resistencia pero ese hombre tenía una fuerza descomunal que no lo soltaba.

-¡Qué demonios, bájame! –Grito el rubio desesperado, su atacante sonreía -¡dijiste que no me harías nada!

-Tienes razón Kendall Knight, yo no te hare nada –en un segundo lanzo como un saco de papas a Kendall hacia el agua –pero ellos no dudaran en hacerlo…

"¿Qué?"

Algo lo sujeto del pie y lo hundió en el agua, luego el otro pie, y sus piernas, sus brazos, su torso…eran miles de manos que lo hundían en la oscuridad y Kendall solo podía gritar en el agua desperdiciando el poco aire que le quedaban en sus pulmones, miraba aterrado la figura borrosa de ese hombre que lo observaba desde afuera hasta que la oscuridad comenzaba a tragársela. Ya no tenía aire, su pecho se cerraba a causa del agua que estaba tragando y finalmente una mano le tapo la boca y ni siquiera ya tenía fuerzas para forcejear como al principio.

"Algo me dice que moriré…no quiero morir, necesito a James, debo ver a James al menos una vez más…"

Estas últimas palabras resonaron en su mente antes de cerrar definitivamente los ojos y dejarse llevar por el frio de la oscuridad sobre si.

¡Ve al grano James!

Su voz, podía oír su voz…esa frase la recordaba.

Abrió lo ojos sorprendido y vio su alrededor. Era la misma escena, la misma casa, el mismo momento, estaba justo a lado de James en lo alto de la escalera y podía verse a sí mismo más abajo con los invitados por detrás. Se veía molesto…

-¡Estoy terminando contigo!

Su cabeza se volvió como resorte a la persona a su lado, James también estaba enfadado con la ira en los ojos y también… ¿dolor?

-Jamie no lo digas, por favor…-suplico Kendall en un susurro, una lagrima cayo por su mejilla.

-¡Estoy terminando contigo Kendall Knight, desearía jamás haberte conocido!

Algo en su interior se marchitaba y dolía, dolía demasiado. Sus ojos estallaron en lagrimas al ver como James se marchaba y azotaba la puerta del cuarto dejándolo en esa escalera con el corazón roto como lo tenía ahora mismo al volver a presenciarlo.

No, dolía mucho mas…ninguna parte de su cuerpo respondía a una mínima reacción, su pecho subía y bajaba por aire que no le hacía falta por qué no se sentía vivo si no tenía el amor de James para sí y solo para sí. Estaba desesperado así que se lanzo detrás de James.

-¡James espera…!

Abrió la puerta pero no encontró la habitación destrozada de la mansión, vio el pasillo de su vieja escuela. Había mucha gente transitando el pasillo pero al aparecer nadie podía verlo. Genial, pensó, se adentro en él y de inmediato vio a uno de sus mejores amigos, Logan sacando los libros de sus casilleros, en eso una chica de cabello castaño se le acerca a susurrarle algo. Era Ashley Cocktber, una conocida no muy agradable del grupo.

-¿Ya escuchaste el ultimo rumor? –dijo ella solo para que logan la oyera.

-¿Rumor, que rumor? –pregunto el genio, cerrando el casillero de golpe.

-No te hagas el tonto, toda la escuela comenta de ello –logan levanto una ceja sin saber de que hablaba –ashh bien, dicen que James engaño a Kendall con el chico transferido.

¿Cómo? Se pregunto Kendall. Eso no era posible…aun que los murmullos de las personas a sus espaldas dijeran otra cosa.

"Oíste…"

"Era obvio que pasaría, ósea, ¡ya lo viste!"

"Esas cejas, su nariz es muy grande…"

"Definitivamente Jett es mejor…ojala James terminara con ese idiota del Hockey…"

-No, basta…cállense… -sus oídos zumbaban de tantas cosas que oía, todas malas, todas sobre su relación. Todas sobre el -¡BASTA YA!

Se tapo los oídos y se contrajo contra si, haber si eso las acababa con las voces pero no allí estaba aun. Volvió a llorar deseando que se detuviera, ellos no sabían nada de su relación, no tenían derecho a hablar de esa manera sobre James y el.

Y justo en ese instante el alma de la fiesta apareció en el pasillo, de inmediato todos callaron llamando la atención de Kendall que levanto la visto para sorprender de verlo otra vez aun que fuera solo una ilusión. Su hermosa figura cruzo el pasillo hasta su casillero un poco mas allá de Logan para tirar su morral allí ignorando la mirada de todos. Ashley de inmediato corrió a James sacando una grabadora de su chamarra.

-James, todos han oído del rumor sobre que tu….-

-Eres una perra –le interrumpió James, la chica pestañeo sorprendida.

-Disculpa ¿Qué?

-Que eres una maldita perra chismosa que no tiene nada mejor que hacer con su vida que andar creando rumores sobre los demás porque si le preguntas al menos a la mitad de la escuela de quien escucho ese rumor, todos dirán que de ti –señalo a Ashley con una gran sonrisa en su rostro, una cínica por cierto –así que no vengas a molestarme a mí con tus estupideces, ya madura.

Dicho eso se marcho sin antes chocar manos con Logan y muy sonriente con su victoria. Todos quedaron boquiabiertos incluidos Ashley y Kendall que se sentía sobrecogido por las palabras de James.

-¡P-p-p-pero! –balbuceaba la chica.

-Acéptalo Ashley, todo lo que dijo de ti es verdad, eres demasiado molesta además es imposible que James engañe a Kendall solo porque ellos discutieron –se acerco Logan –te doy un día con esos dos y morirás de diabetes por tanta dulzura que transmiten a tus ojos. A veces es muy empalagoso.

Le dio unas palmadas antes de irse. Kendall no sabía que decir, toda la escena era demasiado para procesarlo en ese instante solo tuvo el impulso de levantarse y correr tras la persona que amaba que ahora desaparecía tras una esquina. Al llegar vio otra puerta, esta era de caoba oscura y la reconocía pero no sabía de donde.

Entra.

Una voz le ordeno. Sin temor a nada tomo el pomo y la abrió adentrándose a su vieja habitación en Minnesota mucho antes de ir a Los Ángeles y ser la gran banda que son ahora.

-Kendall…-

Oyó un gemido proveniente de los bultos en la cama. Camino despacio para observar mejor pero al ver la ropa regada en el suelo, la nieve que caía por la ventana y la fecha marcada como 17 de agosto le hizo recordar que estaba pasando.

Ese día ambos perdían la virginidad con la persona que amaban.

Una gran emoción lo invadía al recordarlo pues ese era el mejor día en su vida. Sin darse cuenta una sonrisa ya surcaba su rostro al oír la conversación.

-¿Si Jaime? –susurro su yo joven rozando su nariz con la del castaño.

-Eso fue magnífico –James rio corto de aire –no me imagino hacerlo con alguien más que contigo.

-Yo tampoco –se acerco a besarlo con dulzura –te amo.

-También te amo –respondió entre besos quedando encima de Kendall –te amo mas allá de esta vida, mas allá de este mundo…

Irónico. Ahora debía buscar a James en el mundo de los muertos, vaya buen chiste volvió a pensar Kendall aun que la idea de pensar de que estaba entre personas muertas lo inquietaba, el no estaba muerte y James tampoco o eso esperaba.

-¿Ahora dudas sobre salvar a tu novio?

Kendall se volvió y vio a Morgiana que lo observaba desde fuera de la habitación.

-No estoy dudando...

-Soy un demonio Kendall no puedes mentirme –señalo la mujer en tono serio –no por algo las sombras te trajeron a estos recuerdos, quieres saber si James realmente te ama por eso decidí que este fuera tu primer reto.

-Déjame adivinar ¿Por qué quieres divertirte un poco con mi dolor, no es así? –Kendall inquirió con frialdad, Morgiana sonrío.

-Un poco pero por otra parte quiero darte la oportunidad de poder escapar de aquí.

-¿Escapar? ¿De qué hablas? –dijo el rubio, confundido.

-Así es, escapar. Esta de más decirte que quiero el alma de James después de todo es lo que me prometieron, lo que Howard me prometió si yo cumplía su último deseo y es por eso que quiero darte la oportunidad de irte, de volver a tu vida normal con tus amigos, tu familia…

-¡James es parte de mi familia y mi mejor amigo, lo amo!

-Pero no estás seguro de que el sienta lo mismo por ti –Kendall se mordió el labio –tengo razón o ¿no?

Ella se acerco a Kendall quien se dio cuenta que ya no estaba en su habitación si no en un espacio en medio de la nada y por alguna razón no podía mover su cuerpo, solo tenía atención para los ojos de Morgiana que extrañamente ahora eran de un marrón claro casi miel como los de James. Ella tomo su rostro entre sus manos.

-¿Estás dispuesto a correr el riesgo?

Kendall estaba por protestar pero ella cerro la distancia entre los dos uniendo sus labios, el no hizo nada, no podía mover su cuerpo solo cerrar los ojos así que cuando los labios sobre los suyos comenzaron a moverse el no se opuso pues había algo en ellos que eran adictivos, tan suaves…tan conocidos. Cuando el aire era necesario el se aparto lentamente aun sin abrir los ojos.

-Porque no me importa tu decisión…-Kendall abrió los ojos de pronto al oir la voz de James y mas se sorprendió de verlo allí parado frente a él, con el rostro de Kendall entre sus manos. Fue tanta la emoción que sus ojos se llenaron de lagrimas y unas cuantas se escaparon las cuales James limpio con sus pulgares –no llores, no me gusta verte llorar, yo estaré bien…

-No James, escucha…-

-Estaré bien con tu decisión…porque creo que lo mejor es tomar caminos distintos.

Kendall miro confundido antes de abalanzarse con deseo a los labios del James que tenía en frente, no quería dejarlo ir jamás pues su vida se iría con el también. Nada tendría sentido sin James en su vida sin embargo este tenía otros planes pues se separo mirando fijamente al rubio que no dejaba de llorar para alivianar el dolor. Alejo sus manos del rostro de Kendall y dio unos pasos hacia atrás perdiéndose en la oscuridad del cuarto dejando a Kendall solo una vez más.