Wooolas!

Primero lamento que sea un capitulo tan corto...no me di cuenta de que lo era hasta que corregia xD, enserio mis disculpas por que ni siquiera se tendria que llamar capitulo por lo corto ... no me maten ._.


No supo cuanto tiempo paso desde que la visión de James desapareció y se sentó en el suelo abrazando sus piernas meciéndose como un lunático. No quería continuar porque ahora sabia que James no lo amaba realmente, que durante este último tiempo solo fueron palabras vacías…aun pensaba en qué momento su relación dejo ser lo más maravilloso del mundo a ser una farsa que el ignoraba, se culpaba internamente por no ser lo suficiente para James. Quería llorar pero ahora las lágrimas no querían salir, supo que su corazón ya estaba muerto sin el amor de su vida consigo, no quería vivir así si eso se le podía llamar estar "vivo".

"Te amé, te amo y te amare hasta el final de mis días y creo que no será dentro de mucho, no puedo vivir sin ti, eres todo en mi vida; TU ERES MI VIDA…dios…¡DIOS!…Howard no sabes lo cuanto te repudio por hacer ese maldito pacto con Morgiana y ofrecerle el alma de James en vez de la tuya maldito cobarde y si te tuviera de frente te mataría con mis propias manos por arrebatarme lo que me mantenía con vida, lo que la iluminaba y le daba sentido a mi mera y simple existencia. Te maldigo Howard donde sea que este tu espíritu ahora, retorciéndose como el gusano que eres: aquí en el Inframundo."

Su corazón ardía ahora por el odio y la ira hacia esa persona que nunca conoció pero que le quito lo que más quería y eso ya era algo serio. Juraba desde el fondo de esa piedra fría y sin vida que antes era su corazón que lo que quedara de su existencia como ser humano odiaría a Howard Diamond por el mal que le hizo.

¿Me dices que odiar está mal?

Levanto la cabeza sorprendido por oir esa frase acompañado de esa voz familiar, para su sorpresa ahora estaba sentado en el suelo en medio de la sala de la casa de James, frente el estaba el televisor encendido pasando una película arbitraria. Miro confundido una vez mas ahora apreciando que no era el único, Carlos saltaba sobre el sofá con un tazón repleto de palomitas de maíz del cual la mitad cayó al suelo por su maniobra.

-¡Carlos estas desperdiciando las palomitas! –Kendall miro a izquierda al oír a Logan gritar enfadado.

-¿Quieres unas? –pregunto el latino ignorando por completo la reprimenda con total inocencia. Logan arqueo una ceja antes de meter su mano en el tazón y engullirse las palomitas en su boca -¡lo vez, la palomita de maíz ahoga todas las penas!

Ojala fuese tan fácil para Kendall. Una sonrisa irónica se congelo en su rostro al volver la cabeza al televisor encendido pues recordaba esa noche. Un sábado por la noche entre amigos, nada fuera de lo normal para cualquier persona normal pero esta noche fue la que tal vez hizo que todo su destino fuera escrito para terminar metido dentro de ese doloroso recuerdo que ahora tenía lugar tras sus espaldas.

-¡Kendall trae a James así podemos ver la película! –dijo Carlos en dirección a la cocina donde los dos chicos estaban preparando los últimos detalles antes de la velada, el rubio se paro y camino hacia allí suponiendo que nadie noto su presencia pues después de todo era solo una alucinación del pasado.

-Litos no fastidies…-murmuro el genio golpeando en el brazo a Carlos –recuerda el plan.

¿Plan? Kendall se volvió al oír la conversación casi en secreto de sus dos mejores amigos en el sofá.

-Ya lo sé pero….siempre me pongo nervioso cuando tengo que fingir algo –susurro el latino con nerviosismo -¿y si lo arruino y no logramos que James se le confiese a Kendall , y si ellos no están juntos no podrán ser felices por el resto de sus vidas por que no están con la persona que aman por mi culpa y….

-Eso jamás va a pasar Carlos –murmuro Kendall para sí, sonriendo conmovido –hiciste bien tu trabajo.

En ese mágico momento dentro de la cocina dos chicos, un rubio de grandes cejas y ojos verdes como la pradera y otro de cabello castaño y ojos del color del chocolate compartían el primer beso que ambos soñaban desde hace muchas lunas atrás y que era mucho mejor que los de sus sueños. Kendall volteo hacia allí sin dejar de sonreír ahora con un poco de nostalgia al rememorarlo. Su primer beso con James era siempre el que más recordaba con cariño pero ahora le agregaba un sentimiento más. Añoranza.

Añoraría esos labios que le susurraban "Te amo" todos los días pues se conformaría con que esos labios le sonrieran. Tal vez James no lo amara mas como lo hacía a un principio…

¡Estoy terminando contigo Kendall Knight!

…Pero seguía siendo su mejor amigo.

-Tome mi decisión.

Hablo con claridad al aire, de inmediato la escena en la que estaba comenzaba a desmoronarse como arena arrastrada con el viento para terminar una vez más en ese lugar oscuro rodeado de nada donde una luz desde lo más arriba lo iluminaba. Clavo sus ojos verdes hacia la mujer con largo vestido rojo frente suyo, inclino la cabeza con cierta curiosidad felina rondando por sus ojos dorados.

-Espero que no te arrepientas en el futuro, Kendall Knight por que no pienso darte una segunda oportunidad –dijo Morgiana.

-Luchare por tener mi segunda oportunidad con James.

-Aun que no sea más tu novio.

-Porque será mi amigo –sonrió con una nueva confianza brillando en su interior, la mujer torció su boca en un gesto de disgusto.

-Claro, claro un premio consuelo…-agito la mano despreocupada luego chasqueo los dedos y una puerta se materializo a su lado –felicidades participante Knight, pasaste la primera prueba.

Voces diabólicas se escucharon en el aire a modo de abucheo mientras ella aplaudía con sarcasmo. Kendall apretó los dientes de la exasperación.

-¿Ya paraste con tu espectáculo? Necesito encontrar a James.

-No si te lo impido, el será mío, rubio –siseo Morgiana.

Saltaron chispas de sus ojos en el choque de miradas, ambas eran buenos adversarios y tenían el mismo objetivo, James.

-Que el mejor gane –extendió la mano hacia la mujer, Morgiana levanto una ceja antes de estrechársela de mala gana –te deseo suerte.

-No la necesito mortal, ahora vete.

Señalo a la puerta que ahora se abría y una gran luz blanca salía de allí, Kendall se cubrió el rostro con el brazo antes de cruzarla sin antes lanzar una última mirada a Morgiana. Respiro hondo y la cruzo.