Wooolas! volvi muy rapido xDDD, bueno sin mas rodeos: este capitulo es mucho mas largo que el anterior ¬¬U y otra cosa: aca entra un nuevo personaje que se que lo van a amar (algun dia, pero lo haran) tanto como lo hago aun que parezca medio extraño y mas adelante le ire desarrolando mas ya que aun sigue en modo de prueba.
Ok no las molesto mas y lean! :D
PD: Big Time Rush no me pertenece, desgraciadamente ¬¬, sino a Nickelodeon y blablablabla...~
-¿Una espada? –dijo Kendall, acercándose a la mesa.
El arma que brillaba en los ojos verdes del rubio emitía un resplandor llamativo y enigmático, Kendall podía sentir como lo llamaba desesperadamente, deseaba tenerlo entre sus manos, acariciar su filo y contemplar el pomo firme de la misma. Solo se quedo allí parado en esa habitación blanca al otro lado de la puerta que Morgiana le señalo.
Las ansias de tenerlo le ganaron, tomo con cautela el arma y la lanzo delante suyo. Era hermosa. Rompió contacto visual al ver una hoja en la mesa de piedra por el rabillo del ojo, frunció el ceño al tomarla y leerla.
"Esta espada no protegerá tu vida, te la quitara pero si la usas como es debido tal vez no te apuñales a ti mismo. –Morgiana."
Kendall rodó los ojos al leer la firma. De pronto un golpe seco lo hizo voltearse, vio otra puerta y esta vez era de madera oscura con detalle en dorado. Parecían figuras desfiguradas que gritaban, eso le causaba escalofríos.
-Ok, creo es momento de buscarte Jamie.
Se dijo con confianza antes de caminar hacia la puerta y abrirla, de inmediato una brisa helada lo golpeo en la cara calándole hasta la médula Se tomo a si mismo frotándose para recuperar algo de calor y por reacción volvió la cabeza y vio una capa sobre la mesa de piedra, se le hizo raro.
-Claro, deseas que me vaya pero me das todo para que me quede –murmuro, refiriéndose a Morgiana que sabía que lo estaba oyendo.
Intento tomar la capa y se sobresalto que ahora llevaba ropa blanca, una camiseta, jeans y botas blancas que en cambio con su capa negra no lo hacía pasar desapercibido. Gruño enfadado sin motivo aparente, se cubrió con la capa, se empuño la espada en su cinturón (blanco también) y salió como tiro sin importarle nada.
La penumbra golpeo su vista en un segundo, la esterilidad del suelo entro por su nariz y el pútrido olor a muerte confundió a su razón. Ese desierto muerto le causo escalofríos, arboles retorcidos se veían cada tanto, el cielo teñido de rojo le recordaba las lagrimas de James la última vez que lo vio y la luna en el cielo le recordaba a el que se sentía tan devastado y solo. La puerta detrás de él desapareció como polvo así que ahora ya estaba por su cuenta y sin retorno.
Camino y camino no supo cuanto tiempo, el panorama no le daba una idea clara de cuán rápido o lento pasaba el tiempo, simplemente no pasaba nada, como si un reloj de arena se congelara sin embargo Kendall continuo sin saber a dónde iba, el solo continuaba con la cara de James fija en su mente.
Harto de tanto caminar se dejo caer cerca de un conjunto de rocas pro que los pies le estaban matando y la sed se apoderaba de su garganta. Jadeo al mirar a su alrededor y no encontrar indicios de agua, estaba agotado pero debía continuar, otra no le quedaba. Descanso 5 minutos y continuo aun con la ventisca helada golpeándolo de frente, se ajusto la capa para evitar que no entrara alguna ráfaga de frió en contacto con su piel, con muy poco éxito.
Prácticamente arrastraba los pies contra el suelo árido ya exhausto cuando vio algo no muy lejos de el, tirado en el suelo. Troto hacia allí para encontrarse con un trozo de papel doblado a la mitad, se agacho a recogerlo y leyó la leyenda:
"¿Estas aburrido? Puedo contarte una historia…"
Miro extrañado el papel al levantar la vista y ver otro unos metros mas allá, corrió hacia el y lo leyó:
"No es larga porque es triste pero al menos es linda…"
Ahora estaba confundido y pensó que tal vez esta era la segunda prueba de Morgiana, pues volvió a levantar la cabeza y vio otro pape, y mas allá otro y otro. Un camino de papelitos lo conducían a un lugar y eso seria hacia James, su corazón salto de alegría de solo pensarlo así que continuo el camino tomando a cada uno y leyéndolos los cuales conectaban para formar una historia:
"Había un niño pequeño, el no tenía amigos porque era tímido y los demás lo molestaban porque era diferente y a las personas lo diferente siempre le asusta. Aun que este pequeño niño era de gran corazón nadie lo reconocía, así paso varios años hasta conocer a un chico nuevo que extrañamente era muy delicado y bello ante sus ojos. Supo que se había enamorado de este mucho tiempo después cuando crecieron juntos, eran amigos y su amor por el crecía. Pero el tiempo es traicionero. Los sueños de su amigo incrementaban y por eso su caída fue muy fuerte pero el siempre estaría allí para defenderlo y protegerlo…"
Kendall respiraba agitado al llegar a unas ruinas de lo que parecía un castillo tras haber seguido el camino de papelitos, no había ni un alma y no le daba confianza alguna pero algo le impulso a seguir. Incursiono entre los escombros con cautela.
-¿Hola, hay alguien allí? –Pregunto inseguro, rogando encontrar a alguien -¡hay alguien!
Se interno entre las paredes de piedra desmoronadas hasta lo que aprecia una escalera, la luz fantasmagórica de la luna entraba por el techo derrumbado dándole algo de visión que lo guió hasta la escalera. Dio un respingo al oir la madera crujir bajo sus pies pero continuo con su camino hacia la planta de arriba, danzando con cuidado por los pasillos para evitar caer por la frágil construcción que prácticamente se caía con solo el viento, hasta llegar a una habitación que le llamo la atención.
Había un gran espejo en ella que reflejaba los rayos de luz de la luna iluminando la sala como un gran caleidoscopio de luces y colores, Kendall estaba fascinado al ver su reflejo en tan pulcra superficie incluso se animo a tocarla y se llevo una sorpresa al ver como lo que parecía vidrio se sacudía cual hojas que caen al agua y provocan ondas en la misma. Se animo un poco más e introdujo más su mano pero luego lo retiro asustado al sentir que algo lo tocaba del otro lado.
-¿Quién está ahí? –dijo con la voz agitada tomando la espada de su cinturón.
El silencio le respondió con nada y Kendall sabia que eso podía ser malo. Aguardo con el corazón en la boca y las manos aferradas fuertemente a la espada a una señal mínima de peligro, todo seguía en calma. Pero noto algo raro en su reflejo del espejo, se acerco por curiosidad y lo noto, pequeño pero allí estaba: sus ojos eran negros por completo entonces su yo del espejo sonrió malignamente. Kendall se sobresalto y su reflejo se movió con vida propia, se enderezo con la espada a un lado continuando con la expresión y asusto aun más al rubio cuando hablo.
-¿Sorprendido de verte? -
-¿Cómo….como puedes…? –Kendall pestañeo pasmado.
-Déjame mostrarte –su reflejo hablo con una sonrisa aun en su rostro.
Levanto los brazos al tiempo que su ropa se teñía de negro acercándose para salir del espejo sorprendiendo al rubio original que por meros reflejos logro bloquear un ataque de la copia con su espada que se abalanzo sobre él en un segundo. Forcejearon unos segundos antes de que el falso Kendall retrocediera manipulando el arma con total maestría.
-Nada mal, no por algo eres el Kendall original –opino la copia.
-Nada mal para ser mi copia barata –repuso Kendall.
-Cierto pero no creo que debamos charlar de eso ahora.
Guardo la espada en su cinturón y camino por lado de Kendall que solo se le quedo mirando y la copia se volvió con una mirada expectante.
-¿Vienes o no? –Kendall sacudió al cabeza confundido masajeándose las sienes –no te preocupes, te contare en el camino.
Así dicho camino fuera de la habitación y el Kendall original le siguió rezongando, no iba a dejar las cosas así nomas pues ya estaba un poco harto de que le tomaran el pelo en un lugar que no conocía y mucho menos en el Inframundo o lo que fuese. Mentalmente podía oír la risa vil de Morgiana en su cabeza.
-Tengo preguntas y quiero que me respondas –el rubio alto se paro frente a su copia cuando ay estaban fueran de las runas, sus ojos se veían decididos -¿Qué se supone que eres? No me vengas con eso de que eres mi parte oscura porque…
-Eso soy. Soy tu parte oscura, tus más oscuros y tenebrosos sentimientos es lo que me crearon, son parte tuya y no puedes discutir contra eso.
-Entiendo…entonces ¿tú eres una prueba que debo superar?
-Más o menos –la copia respondió sentándose en una roca no muy lejana –estaré contigo en lo que resta del viaje en tu búsqueda de James o hasta que me aceptes del todo y por cierto para evitar confusiones llámame Ken.
-¿Ya te diste nombre propio? Esto es genial –exclamo con exasperación, Ken rodó los ojos -¡no pongas esa cara, no pongo esa excepto cuando James…!
Se calló de inmediato al recordar en los momentos que pasaba con James como pareja antes de…todo esto. Y no eran precisamente los buenos recuerdos.
-Lo sé, hacías esa expresión muy a menudo en la secundaria cuando lo veías con Jett, ¿lo recuerdas? Esta de más preguntarte por que la respuesta es sí.
-¡Podrían dejar de hablar de la secundaria! –grito Kendall y sin darse cuenta se tapo los oídos y cerro los ojos por un segundo al recordar esas voces que le insultaban.
Ken se levanto y camino hacia Kendall, tomo sus manos y este abrió los ojos para encontrarse con los oscuros de su contraparte.
-Está bien, no tienes de que temer Kendall –susurro –ya todo eso paso y ya eres mas fuerte, lo suficiente para poder rescatar a James y ganarte su corazón otra vez.
-SI me dejo por algo será…aun que quiero verlo y besarle otra vez pero jamás va a pasar. James es mi amigo y por eso lo rescatare.
-No lo dudo pero admítelo de una vez, no vas a dejar de amarlo…
-¿Acaso tu también me rompes el corazón? –dijo Kendall con la voz quebrándose al final de la oración y lagrimas en los ojos.
Ken sonrió, triste ante las palabras de Kendall.
-En algún momento te lo destrozare pero te hará mas fuerte, Créeme.
El rubio de blanco suspiro para evitar que las lagrimas cayeran de la inmensa impotencia que sentía en ese momento, Ken noto esa impotencia y le dio unas palmadas en la mejilla a modo de ánimo.
-Animo campeón, tenemos un largo camino que recorrer y aun no encontraste todas las notas.
-¿Notas, te refieres a esas? –señalo al suelo no muy lejos de ellos un pedazo de papel.
-A esas mismas. Te contaran una historia que tal vez conozcas –Ken se acerco y levanto una para entregársela a Kendall –vamos, aun faltan algunas.
Emprendieron el camino que las notas le dejaban y si, contaban una historia muy conocida para Kendall. Contaban a forma de cómo se había enamorado de James y el preciso momento en que se dio cuenta de aquello, eso era algo que no quería recordar por el momento, no quería que su corazón se rompiera una vez más ante tanta impotencia. Pero con el transcurso de ese viaje la compañía de Ken le agradaba, no hablaba mucho pero sabía cuando debía hacerlo y le daba confianza para continuar por ese árido y desértico lugar que le daba escalofríos.
Un tiempo más tarde, sin saber con exactitud cuánto, Kendall recogía la que era la última nota y la leyó en voz alta:
-"…No se por qué lo hace pero lo hará, no sabe si lo volverá a ver pero vive con esa esperanza…solo sabe que lo ama y es lo único que necesita saber…"- su voz se quebró en las últimas palabras, se sentó en el suelo a llorar amargamente al saber que todo era verdad, su contraparte se le acerco y puso su mano en su hombro para que supiera que no estaba solo.
-Llora, te hará sentir mejor –opino Ken con dulzura antes de sentir los brazos de Kendall alrededor de su cuello y las lagrimas mojar su hombro pero no le importo, lo recibió con los brazos abiertos pues él sentía el mismo dolor.
Ambos lo sentían y era demasiado para soportarlo por si solos y Kendall lo entendió. Las sombras, los matices, el dolor y los pensamientos retorcidos que convenían el saber que nunca más tendría el amor de James y Ken era el conjunto de todos ellos y si él estaba bien en un futuro no muy lejano él podría superarlo. Pero sería difícil no imposible. Tal vez también podría recuperar a James aun que eso sería en un momento más adelante, necesitaba sanarse a sí mismo ahora para poder continuar.
Kendall se alejo de Ken y se limpio las lágrimas sin levantar la cabeza, el rubio de ojos oscuros solo lo observo atento con un nuevo concepto sobre este y uno bueno.
-Lamento lo de recién –se disculpo Kendall dibujando una sonrisa en su rostro para mirar fijamente a Ken –necesitaba desahogarme.
-Entonces, ¿ahora estas mejor?
-Mucho mejor y gracias a ti en parte –sonrió mas aliviado al igual que su contraparte que se levanto y le ofreció una mano –déjame confesarte algo. No confiaba en ti al principio y aun no lo hago del todo pero me alegro de tenerte conmigo.
-Me harás sonrojar – bromeo Ken golpeando el hombro de Kendall suavemente.
-Ya deja de hacerte el chistoso…
-Soy tú y soy chistoso, no lo niegues.
Ambos se rieron con gusto por primera vez desde que se conocieron. Un golpe seco los distrajo y vieron una puerta delante suyo, se intercambiaron miradas significativas antes de que Kendall tomara de la mano a Ken cosa que le sorprendió a este último.
-¿Listo? –pregunto el chico de negro.
-Por James.
Un segundo después los dos cruzaban esa puerta hacia un nuevo y desconocido lugar.
Mientras tanto en el Mundo Real, un hombre observaba todo atentamente a través de una bola de cristal sentado en un gran sillón frente a una chimenea disfrutando de una buena copa de vino que ahora descansaba entre sus manos. Su cabello azabache brillaba por la luz del fuego al igual que sus ojos verdes cuya malicia brillaba aun mas, las comisuras de sus labios se extendieron en una expresión de regocijo.
-Hagas lo que hagas Kendall Knight no te dejare a James…no permitiré que me quites todo lo que tengo.
