Wooolas!

Primero y principal, me disculpo si tarde un poco pero anduve algo distraido (y es algo que notaran bastante en el capitulo de ahora) pero alguien me tenia asi...maldito y sensual Pewdiepie ¬_¬...en fin,disfruten del capitulo!

*Copiar y pegar advertencia de que me estoy robando la idea de Big Time Rush para mis uso indiscriminados de fangirl*


-¿Ahora me explicaras que paso hace un rato? –pregunto Kendall, algo irritado.

-Quiero esperar a que te recuperes del todo –dijo Ken con calma.

-¡Estoy bien, no lo entien…! –gimió de dolor al sentir otra punzada en su cabeza de inmediato Ken se acerco y lo tomo de los hombros al tiempo que Kendall agarraba su cabeza entre sus manos.

-A esto me refiero, Kendall. Las pesadillas te quieren debilitar para así atacarte por sorpresa, eres blanco fácil de ellos ahora –explico el chico de ojos verdes, su otra parte respiro hondo intentando relajarse, el dolor ya había disminuido pero sus oídos ahora le zumbaban –solo necesitas descansar un poco y luego podremos continuar.

-No tengo tiempo para eso…-jadeo Kendall –debo salir de aquí rápido y encontrar a James.

-Pues parecía que hace un rato ni siquiera recordaras su existencia -esas palabras salieron como un disparo de la boca de Ken.

Se gano una mirada furtiva de parte de Kendall, aun que este sabia que lo que decía era cierto. En ese momento su mente se nublo y se dejo llevar por el deseo, agradeció de que Ken estuviera allí para detenerlo.

-Lo lamento, no quise ser tan rudo –se disculpo este.

-No, tienes razón –admitió Kendall con pesadez –por un momento me olvide de que estoy aquí por James…aun no se porque lo hice.

-¿Estas mejor?

-Sip, ¿Por qué preguntas?

-Te diré por que actuaste de esa forma –el rubio de blanco lo oyó atentamente –pero primero ¿recuerdas tu trato con Morgiana?

¿Cómo no hacerlo? Se dijo Kendall.

-Seria medio difícil no hacerlo. Si yo lograba pasar todas sus pruebas, me devolvería a James.

-Si pasabas todas las pruebas, sin fallar en ninguna, te lo devolvería –Ken corrigió haciendo énfasis en la mitad de la oración –hace un momento casi fallas en una.

-Entonces…¿eso era…?

-Por dios, Kendall, ¿no te diste cuenta? –exclamo Ken como si fuera lo más obvio del universo.

El silencio entre ambos lo hizo reflexionar mejor: estaba el hecho de que tenía que buscar a James en un mundo sobrenatural en donde demonios querían matarlo, que irónicamente lo mandaban otro demonio que no quería devolverle a su novio por que el antepasado de este le ofreció como recompensa al demonio que lo intentaba matar. Luego estaba su "sombra" con la cual casi tiene relaciones y que lo mantiene confundido respecto a lo que siente por James…una punzada lo hizo detenerse.

-Maldito cerebro…-murmuro molesto por el dolor, su amigo solo suspiro y continuo alimentando la fogata.

Una vez más, disfrutaron del agradable silencio acompañado de la madera que saltaba entre las llamas. Ver las flamas bailar le relajaba a tal manera que los parpados le pesaban terriblemente y eso que había estado inconsciente, pero es muy dudoso descansar al ser acosado por pesadillas. De todas formas inclino su cabeza apoyándola en el hombro de Ken y se acomodo perezosamente. Su apoyo se rio sin quitar la vista del fuego.

-Lamento haber intentado tener sexo contigo –se disculpo Kendall, a media voz.

-Sin rencores –le aseguro Ken, dulcemente acaricio su cuello dándole cosquillas –aun que me lo debes, casi hechas a perder todo el camino que hiciste hasta ahora, solo porque esa maldita de Morgiana se aprovecha de tus sentimientos.

-Lo sé…

-Además de que no tienes buen sexo desde hace un rato –Kendall soltó una carcajada al oírlo decir aquello, en el fondo tenía razón –por cierto, ¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo con James?

Seriamente estaba comenzando a cuestionarse sobre que pensaba realmente Ken.

-Para serte sincero…no lo recuerdo.

-Entonces lo tomare como que hace mucho.

-Déjame preguntarte algo, ¿Por qué estas tan interesado en saber cuándo fue la última vez que tuve sexo? –pregunto Kendall picado por la curiosidad.

-Estoy formando una teoría acerca de las pruebas que Morgiana tiene para ti –dijo Ken rodeando la cintura de Kendall con su brazo, este se acurruco a su lado –maldita fogata, me estoy congelando.

-¿Dónde dejaste nuestras capas? –Kendall miro a su alrededor tratando de hallarlas.

-Créeme, no querrás tenerlas cerca de ti. Apestan a muerte –aseguro ken.

Pero Kendall lo ignoro, se paró a buscar sus capas porque realmente el frio helado que entraba por la abertura de la cueva le estaba congelando hasta la medula. No tardo en encontrarlos, solo estaban unos metros alejados de ellos junto a sus espadas apoyadas contra la pared y de inmediato sintió el hedor a pútrido que Ken le había dicho. Se tapo la nariz casi de inmediato y se alejo para volver a sentarse con su acompañante, en silencio.

-¿Encontraste las capas?-dijo ken divertido.

-No, creo que estamos bien así –respondió Kendall, riéndose nervioso y causando una risita en su amigo que solo lo vio un segundo más antes de pasar una vez más su brazo a su cintura.

-Si tú lo dices…-suspiro Ken –ahora que estamos más "tranquilos", te contare sobre mi teoría.

-¿La cual me preguntaste antes sobre el trato que hice con Morgiana?

-Así es, y era para estar seguros y definitivamente ahora lo estoy. En fin creo que este ultimo reto se trata un poco sobre tu "intimidad" con James.

-¿Mi intimidad con él? –Kendall arqueo una ceja, incrédulo.

-Piensa un poco: los recuerdos a los que fuiste a parar, tus dudas sobre si James te ama, tu abstinencia sexual…Morgiana está utilizando esos factores en tu contra, quiere quebrarte, Kendall y no se detendrá hasta hacerlo.

Ken lo miraba fijamente, preocupado, podía sentirlo a través de su piel. Kendall reflexiono sus palabras sin notar como sus ojos se conectaban con los del otro creando una sensación indescriptible dentro de su pecho…su mente se desconecto de su cuerpo una vez más: ya no podía pensar en otra cosa que no sea el chico que tenía delante suyo. Sus labios moviéndose a un ritmo apasionado y frenético con los suyos inundo su subconsciente cual mensaje subliminal, incapaz de controlarse acerco su rostro al de Ken quien noto algo raro en la mirada de Kendall y por la manera que se acercaba a su rostro.

No tuvo mejor idea que abofetearlo para hacerlo reacción y lo logro provocando una mueca de dolor en el rubio, gimiendo le lanzo una mirada asesina mientras se sobaba la mejilla golpeada.

-¡¿Por qué hiciste eso?! –exclamo Kendall más que adolorido.

-Intentabas besarme de nuevo, ¿no es así? –le acuso Ken a lo que Kendall respondió con un resoplido sacudiendo la cabeza -¡lo sabía, a pesar de que te advertí!

-¡No se dé que estás hablando!

-Entonces contéstame; mientras te hablaba ¿tu mente divago en la nada, tus ojos se perdieron en los míos, tanto deseabas probar mis labios que nada en el mundo te importaba hace un segundo atrás? Porque de no ser así, me disculpo por estar equivocado.

Escupió cada palabra con severidad filosa ya harto de que Kendall no lo admitiera de una maldita vez, pero luego lo replanteo, él no tenía la culpa si no ese maldito lugar. Al mismo tiempo Kendall estaba confundido y dolido por las palabras de su amigo, solo quería salir de allí y gritar a la nada haber si así se iban sus preocupaciones, sus miedos y sus problemas…lástima que no era tan fácil como parecía. Debía ser fuerte por ellos, por James y por él.

-Estas equivocado…-bajo la cabeza y murmuro –amo a James, solo tengo ojos para él y… -ken le pellizco en el brazo y o miro enfadado -¡ahora porque me pellizcaste!

-Porque sigues mintiendo y no lo aceptas. Mira Kendall, debes ser un poco más egoísta si quieres llegar a Jamie porque si no, no pasaras el Inframundo vivo…Morgiana se aprovecha de tus debilidades, de la única "mancha" en tu relación con James….-dijo el de negro con sinceridad –déjame ser tu apoyo mientras estés en este sitio, solo así lograras lo que quieres.

-Ken…yo n-no se…-balbuceo Kendall tomando del cuello de la camiseta a Ken, desesperado -¿Por qué intentas hacer esto por mi?

Se sentía confundido, solo podía ver a Ken como si fuera un fantasma, asustado por razones que desconocía pero en su interior una calidez le brindaba cierta tranquilidad de sabe que tenía un apoyo en su largo camino hacia James. Ken sonrió dulcemente y de inmediato eso lo calmo.

-No tengo algún argumento para mentirte ahora, solo sé que debo hacerlo porque me preocupas Kendall –lo abraza –no tienes idea de cuán importante eres para mí.

Ahora estaba más confundido con sus sentimientos, miles de cosas pasaban por su pecho: cariño, miedo, atención, preocupación, amor…solo que no sabía para quien o que iba dirigido cada uno de ellos. Abrumado por tantas sensaciones juntas se dejo llevar por el abrazo apegándose al cuerpo de Ken y dejar que su calidez lo bañara por completo.

Se sentía a salvo después de mucho tiempo.


El silencio era más que perfecto para poder, finalmente, descansar luego de tantas emociones sucedidas en el dia. Kendall se acurruco en el pecho de Ken mientras usaba el brazo de este como almohada, sonrió entre sueños al sentir el calor que este emitía. El fuego seguía ardiendo pero a falta de algo que cubrirse decidieron que dormir juntos, en lo más inocente de la palabra, era la mejor solución para no pasar frio y ninguno se opuso en absoluto a pesar del conflicto que por suerte lo solucionaron, a medias.

Kendall enredo sus piernas a las de su acompañante que dormía plácidamente, ambos cuerpos encajaban de la misma forma que un rompecabezas. A la perfección.

Sin embargo los dos estaban demasiado cansados como para notar la presencia que los observaba desde la entrada a contraluz y sonreía con malicia acercándose lentamente a ellos.

-Aww, miren que hermosa escena…-siseo Morgiana antes de escupir con repudio a un lado –me enferma la dulzura…

Se detuvo al notar como Ken rodeaba la cintura de Kendall con su brazo de forma protectora y no evito ensanchar su sonrisa aun más.

-Así que tú fuiste el que echo a perder mi plan, eh…no sé quién o que eres, pero cuando lo descubra te voy a destruir al igual que a Kendall y me quedare con el alma de James…ya verán los dos…

Le dirigía una última mirada cargada de odio antes de dar unos pasos atrás y convertirse en polvo que se llevo el viento dejando todo en calma otra vez, pero esto no duraría por siempre.