Reto semanal del Gremio de HP: Debe incluir las palabras anillo, cabizbajo/a, gato, algodón y labios.
Rating: G
Notas: Siguiendo mi afición, vuelvo a escribir sobre Bellatrix, de nuevo con Sirius, mi pareja favorita, aunque esta vez tan solo sea una leve insinuación de su relación. Todo relacionado con el hecho de que las mujeres en Inglaterra adoptan al casarse el apellido del marido. Distinta a las anteriores viñetas, pero ha sido complicado reunir en una misma escena palabras que tienen tan poco que ver. Es más como una escena cotidiana. Me gustan más las otras... pero bueno.
Saña
IX. El anillo
Recorrió silenciosamente el pasillo, asomándose con cautela a la habitación de su tía. La vio sentada ante su tocador del siglo XIX, dándose los últimos retoques al maquillaje con un pequeño algodón blanco.
-No le gusta que entres –dijo una voz de pronto, sorprendiendo a Bellatrix-. Le he oído decírselo a padre.
La chiquilla se volvió para encontrarse con Sirius, que cabizbajo, algo aburrido supuso ella, acariciaba al gato negro de la familia. Bella contempló cómo sus finos dedos se deslizaban entre el suave pelaje del animal, que ahora se restregaba contra las piernas del niño y maullaba con suavidad, reclamando toda su atención.
Sin decir nada, apartó la vista y entró en la habitación de la señora Black. Su tía clavó en ella sus ojos oscuros, a través del reflejo del espejo, pero Bellatrix la ignoró y se dedicó a recorrer la sala. Sus tíos siempre tenían cosas que le resultaban muy curiosas.
-No toques nada, Bella –ordenó la mujer, pintándose los labios de color rojo oscuro.
La niña apartó la mano del cepillo de plata que iba justo a coger, rozando apenas el mango. A su lado yacía sobre el mueble un anillo con el emblema de los Black, engastado en obsidiana.
-¿De quién es?
La señora Black se volvió, y vio a su sobrina con el anillo entre las manos, sujetándolo con extremo cuidado.
-Mío –respondió-. Es el anillo familiar.
-Pero tú no eres una Black –replicó, y luego levantó la vista rápido, dándose cuenta de que tal vez había sido demasiado osada.
-Ahora lo soy. Y tú cuando te cases recibirás el de la familia de tu marido.
Bellatrix se quedó callada un segundo, contemplando el pequeño tesoro que tenía entre las manos. Era delicado, y, sin embargo, su leve peso le resultaba extrañamente reconfortante.
-Me gustaría tener uno como éste.
Ahora fue el turno de la madre de Sirius de quedarse en silencio, mirándola fijamente. Sonrió, con un nuevo brillo en sus ojos, y se volvió a retocarse los labios.
-Podrías tenerlo.
Nota: Hecho un cambio en la viñetaentre el guardapelo por el cepillo, porque no caí en que para esas alturas es imposible que aquél estuviese en casa de los Black.
