Entonces se escuchó el sonido que la gran puerta principal hacía cuando se abría, y eso significaba que el doctor estaba en la mansión. Yui se acomodó el cabello y puso sus manos sobre sus piernas, estaba emocionada de que por fin un doctor viniera a revisar su estado de salud.
Estaba cansada de los remedios y medicinas extrañas que Reiji preparaba para ella, además de saber horrible la dejaban inconsciente y este aprovechaba el momento para beber su sangre sin impedimentos. Tenía la impresión de que la usaba como conejillo de indias y para empeorar las cosas rara era la vez que se sentía mejor con una de sus creaciones.
El doctor abrió la puerta de la habitación cuidadosamente y se asomó un poco para verificar que no se había equivocado de habitación. Era un hombre de baja estatura de una edad avanzada y usaba unos pequeños lentes. Llevaba puesto un traje café oscuro con una corbata negra. Parecía un hombre bastante serio y sabio en lo que hacía.
-Buenos días, al parecer ustedes me llamaron ¿De quién me voy a encargar? – Dijo mientras caminaba hacia la mesita de café donde puso su maletín negro de cuero tradicional de un doctor.
-La señorita Yui se ha sentido muy mal últimamente y sus energías han disminuido considerablemente, ya no es tan ruidosa como solía serlo. No sé si eso sea una bendición – Dijo Reiji de una manera muy natural, lo último hizo que Yui se molestara un poco.
-Ya veo…¿Puedes contarme un poco de cómo te sientes y que has estado haciendo y comiendo?
-S-sí – Yui asintió tímidamente
- aaaa…eem pues yo…- No sabía que era lo que tenía que contestar porque era más que evidente que estaba en ese estado por la culpa de los hermanos Sakamaki, que bebían su sangre tan constantemente que no la dejaban recuperarse por completo. Además de recibir las acostumbradas visitas de Ayato en su cama cuando ella intentaba tener un digno descanso. Se acostaba junto a ella y la aprisionaba con sus brazos, con el pretexto de que se aseguraba que no escapara mientras él dormía.
Yui volteó hacia los muchachos y pudo observaba que la estaban viendo de una manera tan sería que la estremeció, ella interpretó que cuidaban que no se atreviera en ponerlos al descubierto frente al doctor, así que se las ingenió para decir una mentira lo suficiente convincente para asegurarle que estaba bien y se marchara, aunque esto significara perder la oportunidad de recibir un tratamiento adecuado.
-Verá ..Doctor yo.. – En ese instante el médico le metió un termómetro en la boca que la obligó a callarse, por el momento.
-Es bastante lenta señorita – dijo mientras le sacó el termómetro para verificar la temperatura.
-L-lo lamento… - dijo mientras se miraba los grandes pantalones que traía puestos
-Su temperatura es bastante normal – contestó y guardó el aparato. –Que extraño…¿podría quitarse ese gran suéter para poder revisar sus respiraciones con mi estetoscopio?
-U-últimamente no está comiendo adecuadamente – Se apresuró a contestar Raito con su gran sonrisa típica mientras se acercaba por detrás del sillón donde estaba sentada Yui, puso sus manos sobre sus hombros y se los apretó ligeramente, ella entendió que debía decir algo creíble.
-Es cierto doctor. – Contestó.-Así que no se preocupe comeré mucho más y seguro estaré mucho mejor. – La rubia se levantó del sillón se arremangó las mangas y se subió el pantalón que le quedaba enorme. Comenzó a caminar hacia los hermanos lentamente pero a paso seguro, no quería aparentar algo preocupante. Cuando estaba a punto de llegar empalideció y cayó de rodillas, Subaru al instante la tomó en brazos.
-Será mejor que la revise en la comodidad de su habitación – Dijo este mientras la cargaba delicadamente
-No debiste molestarte, gracias.- Subaru la ignoró
Ayato era el que parecía menos preocupado de todos, estaba sentado en un sillón tranquilamente, contando los minutos que faltaban para que ese "anciano" se fuera y poder tener tiempo de acosar terriblemente a Yui.
Él no tenía intenciones de estar en esa habitación en esos momentos a pesar de ser el principal causante del mal de Yui, pero su hermano Reiji lo había forzado y planeaba descargar todo su enojo con la pequeña rubia como de costumbre.
Pero en el momento en que Ayato vio como Subaru tomaba a "su Yui" como era de esperarse explotó y se fue directamente hacia su hermano.
-¡Quien te crees que eres! Quiero que la sueltes ahora mismo – le susurró duramente, en sus ojos se reflejaba la furia. Yui asustada intentó safarse del agarre del chico y hacerle caso a Ayato, al percatarse de esto Subaru la presionó más con sus brazos.
-No tienes por qué escuchar todo lo que te dice ese perdedor. – Contestó Subaru bastante tranquilo con la intención que el muchacho lo escuchara.
-Eres un… -Ayato bastante molesto levantó su puño dispuesto a golpearlo, Subaru ni siquiera parecía alterado, esto molestaba más al pelirojo. Ayato tomo más fuerza con su puño y cuando estaba a punto de golpearle el rostro. Algo detuvo su ataque, era Reiji que había tomado su muñeca evitando el impacto. Ayato giró la cabeza hacia el impactado
-Dije que no quería ningún comportamiento insolente Ayato. –Dijo mientras se acomodaba sus lentes con uno de sus dedos.
El pelirojo se soltó bruscamente del agarre de su hermano, y salió a pasos apresurados de la habitación cerrando la puerta con tanta rabia que el sonido resonó en la habitación
Yui sabía que eso no significaba buenas noticias para ella.
Hasta aquí el cap, espero les haya gustado batallé mucho en hacerlo estoy corta de imaginación no fue muy de mi agrado, pero ya tengo que terminar esta historia Un.n el siguiente capítulo estará lleno de celos de nuestro Ayato sexy jajaj ya le toca sufrir por la Yui
