Woolas!~

Bien volvi y disculpenme por no actualizar antes, por alguna razon este capitulo me costo e igual no salio como lo esperaba porque ademas era mas largo...otra cosa que salio mal...

En fin, espero que lo disfruten y prometo actualizar en poco dias :D!

Advertencia: Big Time Rush no me pertenece al igual que todos los personajes de la serie, excepto Ken y Morgiana, ellos si me pertenecen xD! Nada de esto lo hago con fines de lucro... ;_;


POV Kendall

-Para ser un mortal, eres resistente…veremos si tu "sombra" nos demuestra lo mismo…-

Fue lo último que me dijo el demonio que me capturo, antes de ordenar a sus "sirvientes" que me llevaran a una gran sala circular y me encadenaron al suelo permitiéndome poder retorcerme del dolor por la quemadura en mi pecho. Me deshice de mi camisa o lo que quedaba de ella y no paso mucho tiempo hasta que el frio amortiguo mi carne calcinada relajándome por el resto del tiempo que pase allí. Tal vez solo fueron minutos u horas, no lo sé solo sé que debía salir de allí rápido y encontrar a Ken.

Necesitaba saber que estaba bien.

Recordé cuando se lo llevaron, el aun estaba inconsciente, sin su espada, a merced de esos demonios luego de haber arriesgado su vida para que yo escapara y al final solo lo arruine. Soy un gran imbécil, ¿Cómo se supone que salvare a James si no pude proteger a Ken?

Grandes y largos pasos lograron sacarme de mis pensamientos, era otra vez ese demonio que ahora venía con las manos en su espalda y cierta suficiencia en su rostro, me pregunto qué me hará cuando de su espalda descubre mi espada y le levanto contra la luz de las antorchas. Lo mire con odio pues era lo único que obtendría de mí en esos momentos.

-Bella espada, una verdadera obra de arte…que está en manos de un inexperto –dijo sin prestarme atención, más bien se decía para sí mismo –es un sacrilegio que la tengas.

-Curioso, un demonio que dice la palabra "sacrilegio" ¿acaso los demonios conocen sobre el humor negro? –no dude en decir eso, estaba enfadado y necesitaba descargarme y este tipo era el más indicado al ver su mirada inexpresiva sobre mí.

-Te crees gracioso, eh –levanto una ceja aparentemente enfadado, de un movimiento rápido tenía el filo de la espada en mi cuello, rozando peligrosamente en mi yugular –y es cierto, los demonios amamos el humor negro, sobre todo el sádico.

Presiono ligeramente causando un corte dejando que un poco de sangre brotara, demonios ese corte ardía no se por qué. Cerré los ojos conteniendo la expresión de dolor en mi rostro, el rio socarronamente y alejo la espada de mi cuello, respire aliviado hasta que el chasqueo los dedos para momentos después el techo sobre mi cabeza se abriera y algo bajara colgando con cadenas. El corazón se me detuvo al ver a Ken colgando de cabeza totalmente inconsciente.

Intente zafarme de las cadenas pero me fue inútil, eran fuertes contra mi fuerza humana, era un idiota al pensar que podría contra ese poder sobrenatural con el que me mantenían cautivo.

-Jamás podrás librarte de esas cadenas –el demonio me dijo al verme lidiando con ellas –es inútil, están forjadas con sangre de los más poderoso demonios del Inframundo.

Sentí repulsión al saber eso pero lo olvide rápido al notar que Ken tenía una gran herida en su sien izquierda. Debía liberarme y rápido, mi corazón ya no soportaba la angustia de verlo allí colgado desangrándose hasta morir…

-¿Te preocupa que tu "amiguito" muera? –dijo el demonio con un tono de burla en su voz, soltó una carcajada acercándose a Ken y luego me miro –acéptalo Kendall, es una sombra…ni siquiera esta vivo…

Quería gritarle que se callara porque no era… ¿cierto? Recordé nuestra discusión de antes sobre lo mismo y no lo había vuelto a pensarlo más detalladamente, la verdad no se qué pensar. Puede que Ken sea solo mi sombra pero no puedo evitar pensar que es más que eso…algo mucho más profundo que algo creado con mis más oscuros pensamientos…por eso necesitaba tenerlo una vez conmigo.

-Ya veo…sientes cosas por el ¿no es así? –inquirió el demonio –por eso no avanzas en tu búsqueda, Kendall Knight, porque comienzas a sentir cosas por esa sombra y lo sabes pero temes admitirlo, ¿quieres saber porque? Porque te sientes culpable y mas que responsable por la pérdida de James e intentas enmendar ese error –se acerco a mi hablando con pasión y gesticulando con las manos, luego me tomo de la barbilla con fuerza para que lo viera a sus ojos dorados –se lo prometiste a su madre, a tus amigos y tu familia que traerías a James de vuelta, solo que ahora ya no estás tan seguro de eso…

-¡Mentira! –Grite ya exhausto de que me dijeran que dudaba sobre mis sentimientos por James –todo es mentira, amo a James más que a nada en este mundo y si prometí que lo traería de vuelta, voy a cumplir mi promesa.

Mis dientes se cerraron con fuerza dentro de mi boca al terminar de hablar aun que aun seguía el coraje estancado en mi garganta, ansioso de salir.

-Y dime, dentro de tus planes, ¿Dónde entra tu amigo?

Se alejo de mi dejándome paso a ver Ken que ahora estaba despierto, algo confundido por su mirada, escuchando la conversación. Sentí una punzada de dolor en el pecho.

Fin POV Kendall

Ambos mantuvieron el contacto visual un largo rato intentado decirse tantas cosas que con las palabras no podían hacerlo o no alcanzaban las suficientes para describir que sentían. Nadie en su alrededor existía para ellos, estaban en su propio mundo, aislado del exterior, aislado de los problemas y trabas. Solo Kendall y Ken, ni siquiera James formaba parte en ese momento.

"…Debes ser más egoísta si quieres salir vivo de aquí…"

Esas fueron las palabras de Ken que lo tenían confundido hasta ahora, ¿ser egoísta con qué? ¿Con James, con él, con Morgiana?, ¡¿por dios santo con quien?!

Miro profundamente los ojos oscuros de su compañero, le intentaban decir algo pero no lograba comprender que era…antes de darse cuenta Kendall estaba dejando caer unas lagrimas por la rabia e impotencia de estar encadenado sin poder para hacer algo.

Esos mismos sentimientos fueron su clave para comprender esa enigmática frase de Ken.

No era alguien en especifico: debía ser egoísta con el mundo entero, el debía convertirse en una persona egoísta que solo piensa para sí.

Necesitaba serlo para su supervivencia, a costa de la de Ken. No…no podía hacerlo, no lo dejaría solo…

-Hazlo…-dijo Ken en un hilo de voz.

Kendall sacudió la cabeza, negándose a hacerlo. Ken volvió a suplicarle con la mirada definitivamente logrando romper el corazón del rubio un poco más.

POV Kendall

Me suplicaba que lo hiciera pero yo no podía acceder tan fácilmente. No tengo la frialdad para negarme que el no es importante para mí porque lo era de una forma que no puedo describir con palabras, y si puede que haya estado conmigo por poco tiempo pero siento que lo conozco de hace años, prácticamente toda mi vida y me siento bien con eso.

POV Ken

¡Maldita sea Kendall, no me lo hagas más difícil! No puedo verte de esa manera: encadenado, sangrando, con esas lagrimas en los ojos por mi culpa, te mereces algo mejor…y es James pero por favor, te lo suplico, debes hacerme a un lado para llegar hasta él, para salir con vida de aquí con él a tu lado.

Hazlo Kenny; solo miente esta vez, hazlo por mí…hazlo por lo que tuvimos y Howard logro destruir con sus caprichos. Hazlo por nuestro pasado alterado y nuestro futuro que no pudo ser…

POV Normal

-Dime Kendall, dentro de tu plan, ¿Dónde entra tu amigo? –volvió a preguntar el demonio con insistencia.

La sala fue tomada por un silencio sepulcral que acompañaban las últimas lágrimas que caían de los ojos verdes de Kendall quien se armo de valor para decir una de las más grandes mentiras de su vida y que lo torturaría de ahora en más.

-No lo está –respondió sin emoción y con la mirada pérdida en el vacio –él no existe porque solo es un reflejo de mi parte oscura…y no lo quiero…solo quiero a James…-bajo la cabeza mortificado.

Su voz se quebró en a ultima parte porque todo era mentira, no había otra cosa en el mundo que no quisiera más que a James pero Ken también era importante y le partía el alma tener que decirle delante suyo. Se sentía la persona más miserable del mundo al traicionar a su amigo de esa forma pero lo que el ignoraba es que en la cara del chico de negro una sonrisa se formaba de oreja a oreja.

El demonio captor noto la expresión pero no le dio importancia después de todo lo "mataría" siguiendo las órdenes de Morgiana.

-Bien –resoplo el Demonio caminando hacia Ken y apuntar a su cuello con la espada –ahora podemos deshacernos de él.

Con esta frase levanto la espada a lo alto antes de dar el último golpe, Kendall levanto la cabeza, aterrado, por lo siguiente que ocurriría, cerró los ojos pidiéndole perdón en su mente a Ken. El simplemente no tenía el poder para detenerlo y salvarlo, era un cobarde, la peor basura del Inframundo al no poder salvar a su amigo…

"NO. Debo salvar a Ken, no lo dejare morir, es mi amigo, mi compañero y no me importa lo que estos malditos demonios me digan: El es importante para mi tal como lo es James"

Ese deseo ardía con fuerza dentro de su pecho, la realización de que Ken formaba parte de si como algo bueno lo completaba de una manera indescriptible, ahora ya no dudaba de nada ni de nadie.

De repente noto algo extraño, nadie se movía como si el tiempo se hubiera congelado de la nada, era extraño ver las dos figuras delante de él sin mover un musculo ni siquiera pestañear. Pero luego observo más detenidamente todo; no era que el tiempo se había congelado solo pasaba más lentamente de lo que debería, la forma en que la espada caería sobre Ken era desconcertante porque sabía que pasaría pero a la velocidad que ahora avanzaba le daba a entender que no terminaba nunca de llegar, era casi una tortura.

Debía detenerla, aborrecía esa espada y el destino que marcaria si completaba su camino. La rabia burbujeaba en su pecho como un volcán a punto de hacer erupción y las manos en su espalda temblaban ansiosas de golpear a ese demonio frente a Kendall.

-¡ALTO!

Milésimas de segundos después el demonio ardía de pies a cabeza en llamas, gritando con toda la potencia de sus pulmones del dolor, dejo caer la espalda dando pasos atrás alejándose de Ken que solo sonreía en su interior. Su plan había salido a la perfección. En tanto Kendall no entendía que sucedía, solo estaba inmóvil observando cómo su captor ahora en el suelo retorciéndose como lombriz pero el sonido del metal golpeando el suelo lo saco de su trance, pudo sentir un alivio en sus muñecas y se sorprendió al ver las cadenas que lo mantenían apresado se habían derretido y ahora ardían al rojo vivo. Miro sus brazos.

-¿Qué demonios…? –dijo sorprendido al ver sus brazos cubiertos en llamas pero no le provocaban daño, las levanto para observarlas perplejo tan sorprendente acto, no tenia palabras para explicar cómo podía suceder.

-¡Kendall! –Ken grito sacándolo de sus pensamientos -¡úsalas para desatarme!

Pestañeo confundido bajando la vista a sus brazos y luego a Ken. Tardo un poco en reacción y sin dudarlo se levanto corriendo hacia el rubio en su ayuda. Titubeo un poco antes de poner sus manos en las cadenas logrando lo mismo que con la suyas, derretirlas permitiendo a Ken liberarse cayendo al suelo con pesadez. Intento ayudar y para su sorpresa las llamas habían desaparecido, dejándole paso a auxiliarlo, lo levanto cuidadosamente al tiempo que miraba por el rabillo del ojo al demonio que ahora se levantaba tambaleando aun envuelto en llamas.

-El efecto está pasando…-comento con gravedad Ken.

-¿Cuál efecto? –pregunto Kendall, alarmado.

-De las llamas, las que creaste, mira…-señalo con la cabeza a su enemigo.

Kendall miro con terror como se acercaba con paso firme a ellos, su piel estaba machacada dejando ver la carne viva inclusive hasta el hueso pero a cada paso iba regenerándose a velocidad monstruosa. La expresión en su rostro en el proceso era de la de un psicópata, sus ojos reflejaban ansias de sangre, la sangre de ambos en sus manos. Torcio el cuello provocando sus huesos crujir cuando el ultimo trozo de piel se reconstruía. Los dos rubios estaban inmóviles y exhaustos.

-Buen truco, mortal…-siseo el demonio de forma amenazante antes de pasar su lengua por sus labios –pero eso no te servirá de nuevo, voy a matarlos a ambos…poco a poco.

-Mucha charla y poca acción –rio burlonamente el rubio de negro, Kendall le dirigió una mirada asustada por que realmente no estaban en condiciones de hacer chistes en esos momentos -¿Cuándo te pondrás a hablar en serio? Demonio de cuarta…

-¡Ken! –mascullo Kendall entre dientes.

-Déjame arreglar esto…-murmuro el otro con una sonrisa en su rostro, se volvió hacia el demonio -¡Hagamos un trato, si tú me derrotas podrás matarme a Kendall y a mi…!

"¿¡QUE?!" pensaba horrorizado el rubio clavando su mirada sobre la expresión de total confianza de Ken, luego volvió la vista al demonio que se veía inexpresivo por unos momentos oyendo atentamente.

-¡Pero si yo te gano, me darás tu ejercito! –cada palabra que salía de su boca era una clara señal de una hostil amenaza y a Kendall estaba a punto de darle un paro cardiaco por el descaro total de su compañero por que definitivamente esto no estaba dentro de sus planes.

-¡Dios Santo Ken! ¡Mi plan era liberarte y poder salir con vida no que nos hicieras que nos maten a ambos, cabeza de zoquete! –reprendía a su amigo mentalmente con deseos de escapar de allí a como dé lugar.

Realmente tenía ganas de golpear a Ken en la nuca por descabellada idea y con más razón al ver como se extendía una sonrisa torcida en el rostro de su captor y amenazante demonio al tiempo que reia con malicia.

-¡ACEPTO! –bramo con voz potente.