¡LLEGO POR QUIEN LLORABAN! (?) En fin U_U al fin aparecí con un nuevo capitulo en el cual me sigo preguntando "porque demonios?", les dejare a ustedes que se den cuenta por si mismas xD, sin mas disfrútenlo!
ESPACIO DE COMUNICACIÓN A TODO EL PUBLICO: Ni a mi ni a nadie, excepto Nickelodeon, nos pertenece Big Time Rush, gracias.
-¡Demonios… - corto el brazo de un demonio, se volteo para bloquear el ataque del de atrás -sigo creyendo… -resistió con su espada antes de repelerlo y cortarle la cabeza y continuar con el resto -…que estas demente!
Hablaba consigo mismo mientras luchaba con la docena de demonios que ahora lo rodeaba y deseaban arrancarle los miembros uno por uno, lo único que tenía como defensa era su espada que momentos atrás la tenía el demonio Mayor quien entablaba una lucha con Ken detrás de ese gran hoyo que provocaron en la pared de piedra. Kendall se quedo mirando al orificio unos breves momentos hasta que recordó que estaba en medio de una pelea.
Aun le costaba creer a como habían llegado hasta este punto pero desgraciadamente lo recordó al momento que 3 moles se acercaron a él al mismo tiempo, la única reacción que tuvo fue lanzarse al suelo y rodar por entre sus piernas y entonces cortarles las piernas dejándolos sin poder moverse, solo gemían agonizantes tratando de arrastrarse hacia Kendall.
No lejos de allí, dentro del mismo castillo ahora, Ken luchaba codo a codo con el demonio Mayor en una habitación el doble de mayor a la que estaban antes pero se hallaba destruida con pilares caídos, lo que parecían cuadros y muebles regados por allí, obstáculos que le dificultaban su movilidad y al final de la misma un gran espejo de 3 metros de altura pulcramente limpio. De solo verlo le ponía los pelos de punta.
-¡Concéntrate sombra! –el grito del demonio le hizo reacción y bloqueo el brazo-espada del mismo con su espada –veo que viste mi espejo, eh, pues me alegro porque ese es tu boleto de vuelta a las profundidades de la mente de ese chico…
Por eso no le fiaba mucho, pues de la misma manera que vino esa sería la misma forma en que desaparecería dejando a Kendall solo y a merced de ese mundo traicionera. No lo permitiría, lucharía con todas sus fuerzas para evitarlo.
-Eso jamás…-hablo ken con las voz ahogada debido a su mandíbula chocando contra si -…aun tengo que proteger el corazón de Kendall.
Dijo cada palabra serio pero un segundo después la sangre l hervía debido a la sonora carcajada que su enemigo soltaba rebotando en la piedra y propagando su sonido por todo el recinto. Invadido por la risa retrocedió unos pasos bajando la cabeza al tiempo que apoyaba sus ambas manos, la otra se transformo de nuevo, en sus rodillas e intentaba recuperar el aire mezclado con risas, mas furia creció dentro de Ken.
-¡Definitivamente…eres una sombra muy estúpida! –Gritaba insulsamente en su cara, con los ojos desorbitados, realmente estaba cayendo en la locura -Te juro que te matare y luego a tu amigo y usare sus almas para atormentarlos por el resto de sus vidas pero claro lo recordé ¡TU NO ESTAS VIVO; KENDALL TE LO DIJO UNA VEZ; TU NO EXISTES PARA EL!
Nada. Ken no sabía cómo reaccionar ante la cruel realidad de sus palabras. Kendall lo dijo una vez : Ni siquiera estoy seguro de que estés "vivo"; quería decirse que no era cierto pero para que negarse. La realidad siempre te golpeara con lo que más te duele y este golpe realmente lo hería desde lo más profundo de su ser. Ahora dolía aun mas al darse cuenta que no tenía un "alma" que solo era los sentimientos de alguien más…o eso quería creer.
De inmediato una mezcla de odio, furia e impotencia lo invadió tomando su espada y lanzándose hacia el demonio con un grito tratando de dar un golpe mortífero pero este le gano en reflejos transformando su brazo de nuevo en un arma, desvió el ataque y se defendió sin esfuerzo de cada ataque torpe por parte de Ken. Solo atacaba a diestra y siniestra sin pensar, necesitaba descargarse porque no le hacía bien y antes de darse cuenta estaba llorando con cada ataque.
Otra cosa que noto tarde fue que estaba de espaldas muy cerca del espejo, se sentía acorralado. El demonio se acerco lentamente inspeccionando la expresión del chico, sonrió un poco.
-No te dejare ganar –advirtió el rubio, las manos le temblaban por alguna extraña razón.
-Eres patético, sábelo.
-No tanto como tu…-contraataco Ken pero luego se arrepintió pues ahora su cuerpo entero temblaba, mas lagrimas caían de sus ojos.
-¿Y me lo dice la sombra que llora por su pronta muerte?
No podía discutir ante eso sin exponer otro detalle que definitivamente echaría todo a perder. Aun no era el momento indicado, tal vez en el futuro o cavia también la posibilidad de no tener que hacerlo, mejor para Ken. Pero volviendo al presente la última lagrima caía para dejar una mirada decidida y firme en sus ojos, se planto frente al demonio en una posición de ataque, el demonio le miro con curiosidad a su próximo movimiento que no tardo en llegar.
Se lanzo sin dudar a atacar al demonio que no tardo en responder con rápidos y precisos bloqueos y fintas. Mantuvieron fieramente la pelea donde solo se oía el sonido de metales chocando y deslizándose soltando chirridos molestos para el oído común pero no era problema para ellos, estaban demasiado concentrados en acabar a su enemigo y dar el golpe final. Lamentablemente ambos tenían buen nivel de lucha y estaba dificultándose este último paso.
Cada paso los acercaba a la zona de los espejos, para desgracia de Ken que sin darse cuenta piso una piedra haciéndole fallar una estocada, el demonio aprovecho ese segundo de error y cerro su mano libre en el cuello del rubio, asfixiándolo poco a poco.
-El que pestañea pierda, sombra –rio ronco el demonio, Ken golpeaba el brazo del demonio para ver si lo liberaba pero era inútil, se estaba quedando sin aire.
Y para empeorarlo dejo de sentir la seguridad del piso en sus pies, lo habían levantado sobre el suelo con ahora el peso de su cuerpo ahogándolo aun mas. Su enemigo camino y lanzándolo con fuerza contra el espejo sin soltarlo, el rubio soltó un grito de dolor ante el impacto y vio con furia a su captor.
-¿Asustado? Pues deberías porque de ahora en mas volverás a donde perteneces, a las sombras…
Sin previo aviso algo punzante atravesó el pecho de Ken, se quedo inmóvil unos segundos antes de bajar la mirada al lugar donde provenía el dolor. La espada-brazo de ese demonio atravesaba su pecho, más precisamente su corazón, la sangre brotaba desperezada mente al igual que la sonrisa de satisfacción en el perpetrador que esperaba alguna acción.
No sucedió, entonces la expresión en su rostro se desvaneció en un segundo mientras que la de Ken era todo lo contrario, una mueca de victoria la dibujaba. El demonio no podía creerlo al ver la supuesta sangre que brotaba del pecho del chico que se convertía en polvo, levanto la cabeza hacia el, estupefacto al llegar a una conclusión del porque el espejo no lo absorbía, como se supone que debía ser.
-Tú no eres una sombra…-fue lo único que dijo a través del silencio y sus dudas.
-Es cierto, soy algo mucho peor…para ti. Y Kendall no tiene por que enterarse de eso.
Su espalda choco duramente contra la pared soltando una maldición por lo bajo, se veía rodeado de demonios y estaba exhausto por la batalla sumándole al hecho de que había perdido una buena cantidad de sangre entre sus heridas y el corte en su cuello. La visión le estaba fallando y no pasaría mucho hasta que cayera inconsciente. Estaba en graves problemas.
-Mierda, debo salir de aquí…-se dijo a si mismo aferrando las manos a su espada aguardando a la reacción de ataque por parte de los demonios.
Los segundos de espera fueron una tortura de siglos y siglos para Kendall que seguía en posición defensiva aguardando al tiempo que los nervios lo comían por dentro y se multiplicaron a millones al verlos acercarse aun mas, ya podía verse pronto a colapsar por tanta exaltación emocional.
Sin embargo uno de los demonios se detuvo seguido del resto, extrañando a Kendall que solo podía observar inmóvil como ahora dejaban caer una rodilla al suelo, casi parecía una reverencia a ojos del rubio quien ahora estaba mas confundido.
-No tienes que agradecerme –Kendall se volteo hacia Ken que hablaba con falta de aire, apareció atreves del agujero causada a consecuencia de su pelea con el demonio mayor, con algo en sus manos.
-P-pero…-gesticulaba el otro chico erráticamente –como…
-¿Esto responde a tu pregunta? –levanto el bulto que traía consigo y el rostro de Kendall se contrajo en horror al ver la cabeza decapitada de su captor –gane la apuesta.
Ken se acerco con una ahora radiante sonrisa en su rostro para disgusto de su compañero que seguía en shock, lo golpeo en el hombre para llamar su atención.
-No me digas que te pusiste así por ver una simple cabeza decapitada –dijo Ken en tono molesto para el rubio de ojos verdes.
-¡Es la cabeza de un demonio decapitada! –Kendall la señalo escandalizado recibiendo como respuesta a Ken volteando los ojos -¡además por que todos estos pararon!
Señalo a los demonios delante de él que seguía en posición de reverencia. Ken respiro hondo mientras contaba mentalmente hasta 10.
-Gane la apuesta con este tipo, ¿recuerdas? –Kendall lo miro confundido –si yo ganaba, me quedaba con su ejército.
El silencio se hizo presente unos momentos.
-¡ACASO ESTABAS LOCO! –grito Kendall recordando todo de golpe, el enojo y furia volvio de repente e inconscientemente golpeo a su amigo en el brazo, Ken gimió del dolor -¡no me mires así, te lo mereces y más!
-¡Pero salve nuestros pellejos! –puntualizo su amigo.
-¡Pudiste haber muerto!
-¡Deja de ser tan…!
No tuvo tiempo de reprochar pues los brazos de Kendall rodeaban su cuello en un estrecho abrazo. Le tomo segundos caer en cuenta del gesto para luego corresponderlo con dulzura.
-Eres un idiota….no puedo perderte Ken…no me imagino…-decia entre sollozos Kendall.
-Ya no tienes de que preocuparte, estoy justo aquí Kenny…no me vas a perder –sonó ken con serenidad, consolando al rubio que lloraba en el hueco de su cuello –por cierto… -se separo del abrazo –esto es para ti.
Deposito la cabeza en manos de Kendall que la miro con horror antes de levantar la mirada a Ken que no contenía la risa de su expresión.
-¡No la quiero!
-Pues lo tendrás que hacer, después de todo –paso su brazo por el hombro del rubio horrorizado –su ejército ahora te pertenece.
-¡¿Qué?!
-Amo…-hablo de repente uno de los demonios, con respeto –aguardamos sus nuevas órdenes.
Definitivamente iba más allá de la poca cordura que conservaba Kendall. Un segundo más tarde la oscuridad lo trago. Había caído inconsciente.
….¿Kendall?
-Cabeza…-gimió adolorido intentando abrir los ojos pero se topo con una sombra borrosa delante de el -¿Qué demonios…?
¿Kendall, estas bien, bebe?
Esa voz. Abrió los ojos y vio a James mirándolo fijamente y con preocupación. Esto no era real, se dijo, no, no lo era…pestañeo varias veces, su visión volvió a ser borrosa.
-¿Kendall? Vamos despierta me tienes preocupado, amigo…
Esta vez abrió los ojos lentamente y se sintió aliviado de ver a Ken. Intento incorporarse sobre sus codos pero un dolor en la cabeza lo hizo tirarse de nuevo a la suave y confortable cama…¡espera! ¿Una cama? Se levanto asustado al sentir la tela bajo su cuerpo sobresaltando a su acompañante que solo se rio.
-Ya veo que estas mejor –observo este aun divertido, sentado a su lado.
-¿Dónde estamos? –pregunto confundido Kendall analizando la habitación en la que estaba. Era grande, muy grande, al parecer seguían en el castillo por las altas paredes de piedra, las banderas que colgaban de las mismas, el tapete de intrincados diseños en el medio de la habitación y la gran cama en la que estaba.
-Estas en el departamento….nah, mentira, seguimos en el castillo, TU castillo.
-¿Mi castillo? –arqueo una ceja hacia este, el asintió –dios…- se paso una mano entre su cabello –no entiendo…
-Pues básicamente…-
Pero un alboroto los distrajo de su conversación, una gran ráfaga de viento sacudio la habitación mientras un humo espeso negro apareció flotando en el aire congregándose en un punto en especifico, ambos miraron preocupados la escena. Lentamente ese humo formo una figura humana que al final tomo la imagen de alguien que conocían muy bien. Morgiana.
-Llego el pájaro de mal agüero…-suspiro Ken sin disimular su fastidio. Morgiana le dirigió una mirada arrolladora pero este la ignoro no como Kendall que aun estaba aturdido.
-Sí, si claro como si a mí me emocionara ver sus estúpidas caras, mortales –sonó agresiva la mujer caminando de un lado al otro de la habitación, irritada -¡es imposible que hayan….que hayan podido!
-¿Superar tu prueba? –añadió Kendall.
-¡Exacto! ¡Eso es lo peor de todo, ustedes la pasaron! –ambos rubios intercambiaron sonrisas al ver la actitud de histeria en la demonio –pero déjenme decirles algo, la próxima no será tan fácil, te voy a destruir Kendall Knight y a tu sombra…tanto tu alma como la de James serán mías.
-Parloteas mucho ¿lo sabías? –dijo Ken.
La sonrisa de burla en su rostro irrito aun mas al demonio que solo carraspeo dándose la vuelta y llevándose las manos al entrecejo tratando de controlar su ira. Por detrás Kendall solo sonreía divertido por la actitud despreocupada de Ken ante la situación y reafirmaba su opinión sobre él. Realmente lo necesitaba a su lado si quería salir de allí con James. Pero al pensar esto se dio cuenta de que al final de su viaje se tendría que separar del joven y eso lo entristecía, sin embargo sacudió esos pensamientos fuera de su cabeza pues por ahora disfrutaría de Ken lo mas que pudiera.
Morgiana inhalaba y exhalaba bastante fuerte dando señal de que realmente se estaba controlando. Casi un minuto después se volvió hacia los chicos, con una expresión inerte en su rostro.
-Esta vez tu ganas Knight, pero te lo vuelvo a advertir, vas a caer…los dos caerán –miro a Ken y luego a Kendall –y ese día lamentaras no haber aceptado mi propuesta. Hasta eso, disfruta tu mugroso castillo y tu "ejercito", veamos cuanto te dura.
Sus ojos ardían en odio mientras hablaba llegando realmente atemorizar a ambos chicos pero por suerte no duro mucho porque con un grito de furia la mujer desapareció convirtiéndose en humo negro que se escabullo por cada grieta de la habitación. El silencio sepulcral se adueño de la escena unos momentos y que al final Kendall se sintió más relajado al saber que esa mujer ya se había marchado. Se lanzo a la cama otra vez lanzando un gemido de cansancio, ken solo le sonrió inclinándose sobre el usando sus manos como apoyo a cada lado de las caderas del rubio.
-Un castillo ¿eh? –pensaba Kendall en voz alta contemplando arduamente el techo sobre el -…¿Por qué me diste la cabeza?
-¿La cabeza? Solo es un simbolismo, pero ya lo sabes, el trato establecía que si yo ganaba me quedaría con su castillo y su ejército…pero yo decidí dártelo a ti, lo necesitas más que yo –explicaba amablemente su amigo –después de todo soy una sombra, nadie importante que digamos…
-Para mi si, y mucho –ken quedo sorprendido al oírlo –tengo que confesarte algo; en el momento en que me dijiste que dijera sobre que solo me importaba James, mentí en gran parte porque…eres igual de importante para mí como James lo es.
Sin darse cuenta se apoyo sobre sus codos acercándose al rostro de Ken a unos escasos centímetros de distancia del suyo, ambos se miraban a los ojos de forma intensa, Kendall sentía de nuevo un impulso de querer besarlo pero en algún lado recóndito de su mente una voz le decía que no debía hacerlo sin embargo esa voz quedo ahogada por sus impulsos, nublando sus sentidos y mandando al diablo a su razón.
-¿Puedo besarte?
Pero antes de que Ken respondiera Kendall se lanzo a sus labios con la urgente necesidad de tenerlos entre los suyos pero a la vez era dulce y lento en el que se demostraba cada emoción, cada sentimiento vivido hasta este momento.
Sin embargo todo cambio de un segundo al otro: Kendall se daba cuenta de que ese sentimiento que compartían no era el mismo tipo de amor que el tenia por James, este era muy diferente pero igual de profundo, casi como…un amor fraternal. Junto la entrecejo en medio de su beso que ahora se estaba tornando en algo tosco, intento arreglarlo acercando su mano al cuello de Ken para profundizarlo pero la misma sensación de incomodidad lo detuvo, se alejo abruptamente corto de aire sin abrir los ojos aun.
-Eso fue…-comenzó Ken respirando con agitación.
-Incomodo –completo Kendall y con esa sensación descripta en su rostro, esta vez con los ojos abiertos.
Se miraron entre sí abrumados por lo que acababa de ocurrir. Tal vez así debían haber sido las cosas desde un principio, pensaba Kendall, en parte aliviado al por fin darse cuenta; tarde pero mejor que nunca. Se dejo caer de nuevo en la cama mientras Ken se frotaba la parte de atrás de su cabeza buscando algo para decir en ese momento de tensión.
-Entonces…realmente pasaste la prueba –asintió este, algo nervioso –mejor te dejo descasar…tenemos que continuar pronto.
Sonrió un poco antes de inclinarse y darle un beso a Kendall en la frente relajándolo hasta el punto de querer conciliar el sueño una vez más y ver a esa persona que tanto anhelaba ver. James.
