N/A. Acabo de traducir un fic muy corto Bellatrix-Rodolphus. Me ha encantado juju. Ahora sólo espero el permiso de la autora para traducirlo, y mientras me ha entrado el venazo de escribir algo de ello (sí, otra vez). Como en nada me voy a una cena familiar (sos, salvadme!) pues no tengo mucho tiempo, así que viñeta, que es lo más rápido. Voy a improvisar como Voldy manda.
Joanne
SAÑA
XII. Hilos
Si hay algo que no falta en ninguna familia de Sangre Limpia son las tradiciones. Las reglas y las normas que se deben cumplir, desde el principio hasta el final. Porque pertenecer a estas familias es un servicio de por vida.
Rodolphus sabía que como heredero de la fortuna Lestrange, como primogénito, debía casarse. Debía elegir una muchacha joven, hermosa a ser posible, que continuase su linaje.
Bellatrix también lo sabía, su madre se lo había repetido demasiadas veces en cuanto cumplió la mayoría de edad. A veces se había hartado tanto de esas palabras que ya conocía que se había planteado si no rebelarse ante esas tradiciones, e imponer las suyas propias, las que considerase correctas. Como que una mujer podía hacer cualquier cosa.
Pero muchas veces los pensamientos quedan en nada.
Ellos se conocían de Hogwarts. Eran Slytherin, miembros dignos de su casa. Convivían juntos día a día, coincidían en clases, se cruzaban por los pasillos.
De vez en cuando, se cruzaban y no se separaban. Se recorrían enteros, apasionados, o tal vez despacio, una lenta tortura para ambos. Ocurría a menudo, cada vez más, y su relación pasó a ser un secreto bien conocido entre sus compañeros.
-Bellatrix.
-¿Sí, madre? –masculló sin apartar los ojos del libro.
-Este mes vas a comprometerte.
-¿Con quién? –preguntó burlona, enarcando las cejas y obviando algo a su madre, porque cuántas veces habían hablado de lo mismo...
-Buscaremos a alguien. No hay muchos que sean dignos de los Black, pero encontraremos a alguno, no te preocupes.
Su madre la divertía y la asustaba a la vez. Hablaba más para ella que para Bellatrix, intentando convencerse a sí misma. La notaba tan desesperada y desquiciada por todo el asunto que ya la veía comprometiéndola con cualquiera al final, alguien que intentase relegarla a un segundo plano, que la asfixiaría por ello. Y los Black habían nacido para triunfar.
Bellatrix soltó un bufido que fingía hastío, ocultando una sonrisa.
-Pues como no sea con los Lestrange ya me dirás.
Silencio largo, que provocó un escalofrío por la espalda de Bellatrix, como cada vez que Rodolphus la rodeaba con sus brazos y ella estaba desnuda. Ojos penetrantes clavados en ella, como cuando él la miraba fijamente, hasta el punto de que le daban ganas de abofetearlo, porque odiaba sentirse vulnerable.
Los pasos de su madre repiquetearon por el suelo cuando ella salió a toda velocidad de la habitación.
Y, por fin, esbozó esa sonrisa oscura contenida. Porque ya había empezado a mover sus hilos.
