Finalmente llego el capitulo luego de muchos problemas (que les cuento otro dia ._.) en fin me disculpo por tardarme pero ahora que el capitulo esta, leanlo y disfrutenlo!
Levanto el brazo mientras giraba su torso hacia el otro lado dejándolo caer con pereza, sus ojos aun estaban cerrados a la pereza de tener que levantarse de esa suave y confortable cama que luego de varios días de dormir en lugares extraños era como un oasis en el desierto para un viajero. Sus pensamientos volaban al tiempo que sentía un bulto a su lado justo donde su brazo cayó y se sentía cálido, se las ingenio para acercarlo contra su cuerpo y acurrucarse contra este ronroneando como un gato complacido. Sonrió adormilado ante la sensación de bienestar en su cuerpo y mente.
-¿Kendall..? –una voz provino de su "almohada" y sonaba adormilada, el rubio solo la ignoro y se aferro mas a ella –me estas apretando…
Ahora era una voz algo mas estrangulada debido a la opresión en su pecho, realmente tenía ganas de quitarse a Kendall de encima y dormir tranquilo pero al ver su rostro "adorablemente" apretujado en su pecho sumándole a su cabello rubio desordenado y la sonrisa que curvaba sus labios le daba gran culpa de tener que despertarlo.
-Dios…-grazno molesto por la situación, se lanzo de nuevo a la cama dejando que Kendall lo abrazara y continuara durmiendo.
Acerco su mano, que justamente era del lado en que Kendall estaba contra si, y acaricio el cabello de este con suavidad mientras miraba el techo fijamente dejándose llevar por sus pensamientos. Pasaron los minutos en esa posición sin incomodarle porque una vez más el solo pensar en despertarlo lo apenaba, después de todo Kendall se merecía un buen descanso. Sin demonios, ni peleas, sin pesadillas con James…ahora sus pensamientos se volcaron en este último.
¿Dónde estaría James ahora, y si está siendo torturado por Morgiana o simplemente apresado aguardando con el corazón en la boca por Kendall? La única respuesta que se tenía era que tal vez ninguna de esas y simplemente James estuviera inconsciente debido a su propio dolor de haberle roto el corazón a Kendall.
¿Qué como lo sabía? Eso era algo que prefería guardarse para sí mismo, aun faltaba mucho para tener que empezar a atar los cabos sueltos dentro de este gran dilema.
De pronto volvió a la realidad al sentir al somnoliento Kendall removerse contra si, bajo la cabeza y sonrió al ver una vez más su adorable imagen y allí estaba ese sentimiento a culpa aflorando en su pecho…maldita humanidad pensó Ken.
Impulsado a ese pensamiento golpeo el colchón con su puño libre logrando que su amigo diera un respingo asustado por el abrupto movimiento.
-¿Qué fue eso? –pregunto medio despierto apoyándose sobre su codo y tallándose los ojos con su otro brazo.
-Nada solo…vuelve a dormir –se disculpo Ken apenado por despertarlo pero Kendall negó con la cabeza.
-Está bien después de todo no creo que vuelva a conciliar el sueño, a pesar de que realmente lo estaba disfrutando –dijo dándole una sonrisa a su amigo contagiándose el gesto.
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A las afueras del castillo, más precisamente en los jardines internos, sitio de vegetación muerte inundado por el sonido de los gemidos de las almas en rondaban por el aire una figura alta vestido de traje negro caminaba pavoneándose con arrogancia haciendo danzar a su bastón con incrustaciones de piedras preciosas en el mango en dirección al castillo. Detrás de sí una hilera de masas agonizantes de demonios, algunos despedazados y otros hechos polvo, gritando su dolor con lo poco que les quedaba de existen antes de seguirle con el mismo destino que los demás, como polvacera negra llevaba por el viento a los más oscuros lados del Inframundo a cumplir con más penas.
Una sonrisa de orgullo iba congelada en su rostro ahora que entraba al salón principal, se detuvo a observarlo detenidamente antes de continuar su camino hacia las escaleras de piedras a lo más alto de la infraestructura, siempre con un porte de grandeza inquebrantable.
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Ken se sentó en la cama de un salto y Kendall lo miro sorprendido por su reacción, podía ver preocupación en sus ojos que miraban fijamente la puerta aguardando por algo que la traspasara.
-Ken, ¿sucede algo? –dijo el rubio de ojos verdes al notar tenso a su amigo.
-Puedo sentir algo acercándose…-respondió con aspereza sin quitar la mirada de la puerta.
-¿Algo acercándose? Entonces tenemos que…-hizo ademan de levantarse pero Ken lo empujo devolviéndolo a la cama -¿pero qué..?
-Tú te quedas aquí –ordeno levantándose de un tiro y tomando una camiseta negra de una silla junto a la cama, seguido de su espada y salió como tiro al pasillo.
Un par de demonios pasaron delante de él a increíble velocidad chillando escandalizados por algún motivo y Ken confirmo que estaba en lo cierto, algo se acercaba y era poderoso, demasiado poderoso. Había sentido este poder antes…rogaba que no sea lo que el suponía si no estaban realmente en problemas.
Siguió a los mismos demonios que pasaron delante de él bajo las escaleras hasta llegar al salón de espejos topándose con un panorama desolador.
Una decena de miembros desmembrados cubiertos de líquido oscuro dando por sentado que era sangre demoniaca que mezclado con el polvo del resto de los cuerpos era una masa grumosa y asquerosa que además apestaba a más no dar. Ken se llevo una mano a la nariz para disimular el hedor cuando miro a su derecha, no muy lejos de el, una figura alta se miraba cuidadosamente al espejo, la sangre se le congelo al ver con más detenimiento.
La postura, el traje pulcramente limpio, ese cabello oscuro y un ojo verde esmeralda que lo miraba de reojo se lo volvía a confirmar. Esa persona estaba de vuelta en el agujero en que pertenecía pero que por alguna maldita razón era un invitado VIP que podía venir e irse cuantas veces quiera sin ser detenido. El coraje invadió al rubio que aferro con fuerza la espada en su mano y camino decidido hacia el hombre que ahora se acomodaba el cabello vanidosamente sin prestarle atención a Ken.
-Siento una mosca rondar por allí…y es molesta –dijo el hombre casi al borde del aburrimiento dando los últimos retoques a su traje, Ken se acerco por detrás suyo.
Lo siguiente que sintió fue el suelo duro golpeando contra su hombro y el dolor que convino después acompañado de la risa que retumbo en sus oídos. Levanto la mirada al hombre que caminaba hacia el, sin poder moverse, solo le dirigía una mirada cargada de odio a esa figura se inclinaba sobre Ken sin expresar alguna emoción en su rostro y lo analizo en silencio por unos segundos.
Sus ojos verdes estaban vacios de compasión guardaban algo mas...Algo más oscuro y tenebroso al igual que las sombras donde no sabes a donde ir pero sabes que hay algo malo en ellas.
En tanto Kendall se dirigía hacia la sala, invadido por la preocupación de saber que Ken aun no volvía luego de que se fuera abruptamente sin decirle que o quien se acercaba, necesitaba saberlo con sus propios ojos y asi entender al porque la reacción por parte de Ken.
¿Qué era tan malo para que él, que por lo general era muy tranquilo en situaciones así, reaccionara tan bruscamente?
Y lo averiguo rápidamente, para su desgracia. Se detuvo sorprendido al ver un hombre alto sosteniendo del cuello a Ken, veía el sufrimiento en su rostro reflejado por los cortes y la sangre que lo cubría por completo. Ese tipo miro a Kendall con un brillo maligno en sus ojos y luego se volvió a Ken.
-Sabia que tú no eras Kendall –dijo esto soltando al rubio que cayó como una roca al fondo de un lago, sus huesos chocaron bruscamente con el suelo.
Kendall levanto la espada con miedo al verlo ahora acercarse cauteloso hacia él, la adrenalina era bombeada a su sangre con prisa por la anticipación de peligro. Pero aun así no estaba preparado para lo que pasaría ahora.
Lo único que alcanzo a ver fue a este hombre levantar su mano antes de salir impulsado por los aires varios metros atrás cayendo al suelo como Ken, su espada voló lejos de el así que estaba desarmado ante esa figura que ahora estaba delante suyo observándolo desde arriba con omnipotencia.
-Kendall Knight, al fin nos vemos las caras, es un placer –susurro el hombre –ahora veo que James tiene un buen gusto a la hora de elegir novio.
¿James? El conocía a James, lo sabia en su tono de voz, en su mirada de víbora traicionera…lo odiaba por alguna razón al oírlo, ese mismo odio irracional que sentía por…
-¡El es Howard! –oyó a Ken gritarle desde donde estaba, con todas sus fuerzas.
Abrió los ojos sin poder creérselo. El hombre que le arrebato al amor de su vida estaba frente a sus ojos y encima sonreía con tanta confianza y supo lo que debía hacer. Matarlo.
Sin embargo una vez más los reflejos de este ganaron pues cuando cayó en cuenta de su situación tenía el filo de una espada en su cuello, vio con detenimiento y era fina y alargada no como la suya, la analizo más detalladamente y aprecio que esa cuchilla venia del bastón que Howard portaba pues tenía el cartucho en su otra mano.
Se maldijo por no ser tan rápido.
-Oh puedo sentir tu odio hacia mí, es exquisito si me dejas opinar. Sentir el odio, la desesperación, el pánico en la presa antes de descuartizarla es una de los mayores placeres de la vida, oir sus gritos de misericordia mientras le arrebatas su vida…
La excitación brillaba en sus ojos, las palabras salían con frialdad de su boca logrando atemorizar a Kendall, realmente se veía más aterrador que un demonio…parecía la reencarnación del mismísimo Lucifer en persona. Tenía que salir de allí con vida pues realmente estaba asustado por su vida, cada célula de su cuerpo le gritaba que debía salir rápido si no moriría a manos de un monstruo, el mismo que le quito a lo más importante en su vida.
Todo el miedo desapareció de su cuerpo en un segundo al recordar quién era este ser y el odio que sentía recobro el espacio en su ser. Matarlo, deseaba verlo sufriendo y agonizando en ese maldito agujero llamado Inframundo, quería verlo arder entre las llamas suplicando por misericordia, como el recito, mientras su vida se iba consumiendo.
-El único que suplicara por su vida, eres tu…-siseo iracundo Kendall.
Por unos segundos la duda afloro los ojos de Howard pero desapareció cuando estallo de la risa, enfureciendo más a Kendall.
Sin embargo algo mas se apodero del rubio, un sentimiento que hasta ahora solo lo había sentido una vez cuando vio que Ken estaba en peligro excepto que ahora el que estaba peligro era el mismo. Su supervivencia estaba en manos de esta sensación que crecía en su pecho, ardía como el fuego, el mismo que una vez cubrió su piel sin hacerle daño, que lo protegió del peligro. Tal vez este era el momento de volver a utilizarlo.
Sin pensarlo, solo guiado por sus instintos estiro su mano hacia donde estaba tirada su espada y de inmediato esta voló hacía el, encendiéndose en llamas en el camino antes de caer en sus manos que hizo de inmediato sobresaltar a Howard que dio unos pasos atrás dejando el camino libre de Kendall para levantarse.
-¿Qué pasa Howard, un poco de fuego te asusta? –pregunto el rubio recuperando su confianza.
-Po favor, solo eres un niño que pronto se quemara –advirtió Howard un segundo antes de lanzarse en un ataque contra Kendall que lo esquivo.
Comenzaron una danza de ataques, eludidas, bloqueos más que admirable para los ojos de Ken que con esfuerzo se pudo incorporar dejando su cuerpo apoyarse contra las paredes de piedra a observar la batalla entre ambos, estaba preocupado por Kendall a pesar de que su cuerpo se movía con agilidad ante cada ataque como si alguien lo guiara, debía ser realista era casi imposible que él pudiera mantener tanta igualdad contra alguien como Howard Diamond por mucho tiempo.
Y su teoría se confirmo unos segundos después cuando Howard hacia retroceder a Kendall cada vez mas contra la escalera de piedra haciéndolo tropezar, este aprovecho para dar un ataque desde arriba pero el rubio lo detuvo interponiendo su espada en frente, la fuerza de su enemigo era muy superior a la suya alarmándolo hasta el punto de preguntarse cuanto tiempo podría manejarlo por sí mismo. Le dio una rápida mirada a Ken que los observaba y definitivamente no estaba en condiciones para luchar por lo que no le quedaba de otra que hacerlo por suerte. Además este era el momento de retribuirle a su amigo por todas las veces que este se había arriesgado para salvarlo.
-Gracias por todo hasta ahora, es mi momento de devolvértelo.
Pateo a Howard en el estomago obligándolo a volverse sobre sus pies mientras él se levanto y enterró su espada en el pecho del hombre que abrió los ojos asombrado al igual que Ken que se le congelo el aliento.
Todo quedo sepultado en el silencio, Kendall atino a soltar su arma que seguía enterrada en el cuerpo de su enemigo el cual se tambaleaba hacia atrás con la vista fija en el objeto extraño dentro de su pecho. Las palabras no llegaban a la escena aumentando la tensión de oirá la respiración acelerada de Howard que de vez en cuando soltaba chillidos de terror al verse de esa forma.
Sin embargo uno de esos chillidos se convirtió en risa, tan escalofriante para congelar la tensión del aire y convertirla en miedo, terror que pululaba entre los jóvenes al punto de hacerles sentir lo mismo. Kendall, más preocupado por estado de Ken, corrió hasta este y logro sostenerlo en el último segundo antes de caer al suelo por falta de fuerzas debido a sus heridas.
-¿Estás bien?
-Estoy bien…gracias –agradeció falto de aire Ken tratando de aferrarse al rubio.
-Eres un idiota, ¿Por qué intentaste enfrentarte a él, solo? –cuestiono Kendall.
-Tenía que hacerlo, el es muy podero…-su rostro se frunció en una expresión de dolor que le impidió continuar.
Que rabia sentía en ese momento, contra Howard por hacerle esto a Ken. Definitivamente esto era más que personal. Howard se había metido con dos de las personas más importantes para él y le enseñaría las consecuencias de ello.
Pero ignoraban que Howard los observaba más que divertido a lo lejos, los chicos lo notaron después al sentir su pesada mirada sobre ellos, la mirada de un monstruo sediento de sangre que observaba a sus presas, lista para atacar.
Para sorpresa de ellos se quito la espada del pecho sin mostrar signos de dolor en su rostro y torció una sonrisa macabra en su rostro lanzando el arma a un lado. Camino hacia los chicos que solo podían aferrarse entre si aguardando lo peor, debido a que ya no tenían fuerzas para seguir luchando pero para su sorpresa el hombre se detuvo en seco a unos 3 metros de ellos como si cambiara de idea. Vacilo por unos segundos, luego una chispa de maldad brillo en sus ojos verdes y su sonrisa macabra se alargo aun mas.
-No los matare, aun, les dejare ese trabajo a Morgiana y sus monos. Yo disfrutare del espectáculo en el mundo real.
-¿Mundo real? –dijo Kendall sorprendido –espera, ¿ósea…?
-¿Acaso no lo sabías? –Howard rio –Gracias a mi último deseo, en el cual ofrecí el alma de James, pude hacer posible mi mayor sueño: el poder de la inmortalidad.
Le tomo unos segundos a Kendall asimilar lo que acababa de oír, estaba paralizado.
¿Inmortalidad? Entonces eso lo hacía…Howard estaba vivo y se encontraba en su mundo, viviendo entre ellos sin saberlo, a costas del alma de su amado James. Su odio hacia él se incremento un millón de veces más. Ese bastardo literalmente se reía en sus caras.
-¿Qué paso Knight, los demonios te comieron la lengua? –el hombre pregunto con descaro solo para enfadar mas a Kendall que le lanzo una mirada cargada de odio.
-¡Voy a matarte, Howard aunque sea lo último que haga, traeré a James de vuelta!
Howard estallo en risas por la declaración del rubio que ahora tenía sus ojos inundados de lágrimas y una tuvo chance de escaparse, mientras Ken solo podía observarlo con empatía, mas descorazonado por el dolor que Kendall sentía en ese momento.
-¡Tan seguro de ti mismo que me dejas impresionado, rubio, te propongo algo!
Se oía seguro al caminar al otro lado de la habitación, los dos rubios solo le siguieron con la mirada, expectantes a lo próximo que diría.
-Pasa todas tus pruebas, vuelve al mundo Real y búscame si tanto deseas matarme, te daré una oportunidad solo si vuelves con James.
Dijo con cautela levantando un dedo a modo de condición.
-Si así lo quieres, que así sea –acepto Kendall mas impulsado por su rencor hacia ese nombre que con lógica.
-¡Kendall! –le reprimió Ken.
Pero él lo ignoro pues tenía la mirada puesta sobre Howard.
-Nuestro trato esta hecho, disfruta el resto de tu aventura, Kendall Knight.
Soltó una risa final para luego convertirse en un polvo negro que floto en el aire hasta desaparecer. Un segundo después Ken se desplomo inconsciente en los brazos de Kendall que lo sostuvo.
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Sintió algo en su mejilla, era suave y cálido, le puso la piel de gallina por el toque. También sentía un peso a su lado, abrió los ojos con pesadez sintiendo de inmediato un dolor en su cabeza pero se le paso rápido al ver a Kendall sonriendo mientras le acariciaba la mejilla. Estaba en la habitación que estuvo compartiendo con él la noche anterior, en cama.
-Me alegra que despertaras –dijo Kendall.
-Me alegra que tú seas la primera persona que veo –sonrió Ken, sonrojando un poco a su amigo.
-¿Por qué todas nuestras conversaciones comienzan coqueteándonos el uno al otro?
-No lo sé –ken lo pensó unos momentos antes de agregar –tal vez seas un poco egocéntrico y te ames demasiado.
Kendall levanto una ceja con picardía al replanteárselo mejor, en el fondo le daba gracia porque el único egocéntrico que conocía era James, y él lo amaba…o eso creía. Ahora formaba parte del pasado y en su presente solo podía pensar en James como su amigo, este pensamiento le bajo completamente la autoestima, Ken noto a Kendall triste.
-¿Estás bien, dije algo malo? –pregunto, tocando el hombro del rubio quien dibujo una pequeña sonrisa en su rostro.
-Estoy bien, solo recordé un poco a James, es todo…-explico en un tono un tanto de tristeza -será mejor que descanses, tus heridas no se curaran si no lo haces. En unos días nos iremos.
Se levanto de la cama dirigiéndose hacia la puerta, Ken no entendía que pasaba y más con esa actitud extraña y distante que ahora Kendall tenía.
-¿Irnos? ¿A dónde iremos? –Ken estaba picado por la curiosidad.
Kendall se volvió hacia él y lo miro por unos segundos antes de suspirar con pesadez.
-Iremos a buscar a Morgiana y acabar con esto de una vez.
Ahora el odio oscureció sus ojos verdes, esta no era una buena señal para Ken pero se contuvo de decir algo pues Kendall ya se había marchado con su espada en mano.
