¡Al fiiiiiiiiiiiin! Aparecí a actualizar la historia y discúlpenme por no hacerlo antes pero la inspiración no llegaba a mi U_U pero para el próximo capitulo no pasara :D! Asi que lo tendrán mas rápido que este, ademas de que este es corte, el siguiente lo haré mas largo y completamente visto desde la perspectiva de Kendall...fufufufu ya no puedo esperar para que lo lean, pero esperare xD!

Lean y disfruten!


POV Kendall

-¿Disfrutaste de la siesta? –giro mi cabeza hacia la derecha al oír una voz familiar, era Ken, acostado sobre un bloque de piedra y atado de la misma manera que yo. Me sentí tan aliviado de verlo sano y salvo pero mi inquietud de ese flash momentáneo aun temblaba mis huesos.

Volví mi cabeza a la posición original, mirando hacia un punto en la nada del techo o yo deducía que habría uno porque las paredes se levantaban indiscriminadamente y no había manera de decir si estaba cerca de nosotros o si era como una torre inmensa. No sé porque me preocupo por un techo, tenía un problema más grande, yo y Ken atrapados en un lugar extraño, lo típico de los últimos días. Genial.

Gruñí exasperado al tirar un poco de los amarres de mis muñecas, ardían un poco luego de un tiempo.

-¿Por qué tuvimos que pasar ese estúpido puente? –pensó Ken en voz alta.

-Corrección, ¿Por qué me arrastraste a ese estúpido puente? –repare enfadado ahora mirándolo a la cara.

-Pues porque tú entraste en pánico y alguien tenía que salvarnos el pellejo.

-¡Pues yo no te pedí que me salvaras el pellejo! –grite haciendo ademan de que estabas atados en un sitio desconocido y aterrador, el solo frunció los labios.

-No vengas a lloriquearme luego cuando un demonio intente cortarte a la mitad –ahora parecía más una amenaza por la forma arrebata en que me lo dijo para luego desviar la cabeza, ofendido.

Este chico y sus ocurrencias en momentos críticos, aun que me agradaban cosa que no tengo que volver a repetir. Ken es agradable, punto.

No volvimos a hablarnos por varios minutos más y me dio tiempo de pensar en el sitio en el que nos encontrábamos. Había antorchas tiki alrededor nuestro, dispersas irregularmente como si el que las pusiera no conociera el significado de la palabra "alineación" o "simétrico", del techo colgaban una cortina de hojas iguales a los de los sauces y el olor a pantano que desprendían era aun más fuerte. También note el olor a azufre que también intenso pero con el correr de los minutos mi nariz se pudo acostumbrar y ya no era tan desagradable.

-¿Cómo saldremos de aquí? –murmure inquieto.

De repente una risa se oyó retumbar en ese lugar, miramos a todos lados buscando su origen pero no lo encontrábamos, las sombras nos rodeaban privándonos de una mayor visión del espacio. Sin embargo unos pasos acercándose nos alertaron de que alguien nos observaba, y lo confirmamos al ver alguien emerger de las sombras.

Genial, mas tipos que quieren matarnos.

-Miren a mis nuevos clientes, de seguro aguardaron pacientemente por mí.

Dijo el hombre de piel oscura que llevaba puesto un chaleco de piel marrón, pantalones oscuros y sin ningún calzado. Su rostro era intimidante pues el contorno de sus ojos estaban pintados con dos círculos negros, resaltando el blanco de sus ojos, en su boca unas líneas atravesaban de arriba abajo dando la impresión de estar cocida mientras que debajo de su labio superior una franja la recorría hasta el mentón. Quería pensar que eran tatuajes y no costuras de verdad, era espeluznante pensar de ello.

-¿Por qué no hablan? –espeto en voz grave y profunda caminando cerca de Ken -¿acaso los ratones se la comieron?

Soltó una risa chirriante en la cara de Ken que no movió ni un musculo pero pude intuir por el brillo en sus ojos que de estar libre atacaría a ese tipo.

-Kendall Knight –ahora se dirigía hacia mí con cierta curiosidad en su voz –el joven que intenta cruzar el Inframundo en busca de una persona que le rompió el corazón…oh, qué triste, pero a la vez ingenuo porque cree que puede olvidar la traición y reemplazarla con amor incondicional…

-¿Ahora tu también vendrás a intentar lavarme el cerebro con mi fallida relación con James? –le dije áspero –pues déjame decirte algo, soy más que consciente del dolor que siento al saber que mi corazón no le pertenece, pero él es mi amigo y yo jamás abandono a un amigo.

-¡Pero qué conmovedoras palabras, palabras de un hombre derrotado por la realidad y que se rehúsa aceptarla, realmente muy bellas!

Se hecho para atrás, exclamando en voz alta de una forma tan dramática que me sacaba de quicio, prácticamente se burlaba de mi y de mi dolor. Últimamente soy el hazmerreir de los demonios por eso ¿no se que le ven divertido?

-¿Ya acabaste?

-Aun no, Kendall Knight –se volvió rápidamente hacia mí y continuo balbuceando –de hecho creo que sería bastante conveniente sabiendo que se toparon con mi bella morada en su camino en busca de Morgiana que creo que…

-¿Cómo sabes que vamos en búsqueda de Morgiana? –interrumpió Ken, el hombre se volvió a él con actitud despreocupada.

-¿Disculpa, te di permiso de interrumpirme? –pregunto impetuoso.

Ken me dirigió una mirada extraña que yo le respondí arqueando una ceja porque sinceramente no se dé que iba con la actitud de este tipo que era sumamente rara.

-¡NO! –grito de repente sobresaltando a Ken en sus amarres –así que déjame hablar con mi invitado de honor –una vez mas volvió a fijar su atención en mi –como decía, sería bueno dejar que se relajen un poco, que jueguen conmigo por un rato.

-Definitivamente no, solo quiero salir de aquí y de poder, asesinarte en el camino –masculle enfadado de tener que seguir allí perdiendo el tiempo.

-Cuanta brusquedad, yo solo quería mostrarme mis muñecos… -chillo ofendido, dando unos pasos atrás.

En un segundo sus labios se curvaron en una sonrisa turbada, levanto sus manos y en ellas apareció una pequeña caja negra, Ken y yo nos sorprendimos de ellos preguntándonos que podía haber allí adentro. Ese hombre nos observo más que divertido por la risita que soltó.

-Oh, ahora veo que están interesados en jugar conmigo. Bien, pues juguemos a un juego que me gusta llamarle…"Lazos".

Durante su discurso abrió la caja y vimos algo brillar en su interior, era una daga justo en medio y un pequeño muñeco blanco con puntitos donde iban los ojos y una línea recta donde se suponía era la boca.

-Demonios, muñecos vudú –gruño Ken.

-Vaya, tenemos a un listo por aquí –respondió el hombre, sarcástico –si, son mis preciosos muñecos vudú y eso no es lo más divertido de todo…-

Tomo la daga y se acerco a Ken que para mi sorpresa la caja estaba flotando en el aire pero mi atención se volcó en la mirada de ese hombre encima de Ken, no me gustaba como lo hacía, moría por sangre, necesitaba el líquido carmesí…si le pone un solo dedo encima a Ken juro que lo matare.

-Déjalo –exclame amenazante pero ese tipo solo me ignoro provocando que la desesperación creciera dentro de mi pecho -¡Te dije que lo dejaras!

-Me temo, Kendall Knight que necesito a su amigo para poder jugar de lo contrario no tendría el mismo resultado…-canturreo, parado junto a mi amigo que aspiraba con fuerza aguantando las ganas de partirle la cara.

Y mis deseos de mataron aumentaron al ver como acercaba el filo de la daga a su cuello, acariciando peligrosamente su piel con el arma, la forma en la que sonreía me enfermaba pues él lo disfrutaba pero Ken no, el miedo en sus ojos me lo dejaba claro. Me necesitaba.

-¡Le haces algo y te mato! –esta vez grite desesperado por el temor de ver a Ken lastimado.

-Shhh, Knight, me distraes –me mando a callar, enfureciéndome aun mas –haber, ¿por dónde deberíamos hacer el primer corte?

-¡DETENTE!

Continuo en su macabro juego de si y no….

-¡POR FAVOR PARA!

En un movimiento, demasiado rápido para mis ojos, Ken tenía el rostro volteado hacia mí y sus ojos abiertos de par en par. Estaba pasmado, no podía reaccionar igual que yo al ver un hilo de sangre bajar desde su mejilla derecha hasta la comisura de sus labios. El hombre observaba la daga manchada con su sangre con total satisfacción en su rostro.

El silencio reino entre nosotros por un segundo, hasta que vi a Ken mover sus labios pero no podía oir lo que decía.

-¿Qué? –inquirí confuso.

-Kendall…-susurro, alarmado –tu m-mejilla…

Mi mejilla ardía, sentía mi piel adolorida y partida, podía sentir mi sangre correr por ella. Me tomo unos segundos entender que era un corte en la misma mejilla que Ken había recibido, solo que en mi.

Lazos.

Ahora tenía sentido. El y yo tenemos un lazo espiritual, emocional y físico.

Lo que a uno le pasara le pasaría también al otro, y ese bastardo lo sabe.

-¿Sorprendidos? Realmente dan pena…llevan demasiado tiempo juntos y aun no saben la conexión que tienen…-

El siguió hablando pero no tenía tiempo para oírlo hablar sobre algo que no me importar, solo tenía una sola idea en mente: mi relación con Ken, en un nivel más profundo de lo que ambos teníamos por sentado. Sé que es mi sombra, mi lado negativo pero que igual formaba parte de mi persona…solo que ahora me he dado cuenta de lo que realmente significa eso. Estamos unidos por ese lazo y nada ni nadie pueden romperlo.

-…lástima que tu lazo con James fue una mentira todos estos años.

Mi cabeza se volvió hacia el cómo resorte. Mi sangre ardió como la lava y mis pensamientos se vieron intoxicados por las intensas garras del odio que se crecían a medida que de su expresión neutral se transformaba en una sonrisa ponzoñosa de un niño que se ríe de sus propias travesuras solo que esta no es una travesura y tampoco es un gesto agradable. Era retorcido e incomodo.

-¿Qué dijiste? –mis dientes rechinaron al hablar, cada musculo de mi mandíbula estaba tenso.

-Lo que oíste, Knight. Tu vida con James siempre fue una mentira.

No es cierto. Es mentira, todos mienten. ¡Mienten!

-¡Kendall!

Oigo la voz de Ken tras mis espaldas. Esperen, ¿Qué?

-Al fin muestras las garras, tigre.

Ese tipo me dedico una sonrisa mientras mis manos estaban alrededor de su cuello, y estaban en llamas. En ese momento mi cabeza comenzó a girar, sentía gran vértigo. ¿Cómo llegue hasta aquí?

De inmediato solté a ese tipo que cayó al suelo con la dureza de un roca y me di cuenta que logre levantarlo unos centímetros del suelo. Aun estaba confundido, vi mis brazos que aun continuaban en llamas que finalmente se extinguieron cuando mis rodillas tocaron el suelo por el shock en el que me encontraba.

¿Cómo pude liberarme?

Ah, claro, las llamas; otra vez volvieron a aparecer sobre mi cuerpo sin quemarme. Aun sigo buscándole una explicación a eso, pero por ahora mi atención está puesta sobre ese tipo que nos mantiene encarcelados allí, ahora de pie mirándome fijamente como uno de esos cuervos que vimos antes. Intenso y escalofriante. Así describiría la sensación que me electrifica mi piel con pánico y desesperación, la furia por sentirme despechado quedo atrás como un borroso recuerdo de hace unos segundos al igual que las llamas de mis brazos.

De repente volví mi cabeza hacia Ken que estiraba su cuello para poder observarme, estaba consternado, yo también lo estoy por lo que acababa de suceder y no podía explicarme aun como. Por mi oído izquierdo oía pasos acercarse y alejarse dándome la impresión de que esa persona se paseaba alrededor mío, observándome con cautela, divertido con mi propia ingenuidad ante una situación así.

Yo seguía perdido en la mirada de Ken, como desde el principio de nuestro viaje, el siempre lograba cautivarme con sus ojos oscuros, eran tan enigmáticos, tan atrayentes, tan seguros pero no ahora, solo estaba asustado por mi. Me fije en el rastro de sangre seca que caía por su rostro desde ese corte en su mejilla.

Gracias a eso recupere el coraje de ver de nuevo a la cara a ese hombre.

-Eres lento, Knight, por eso perdiste a James –dijo intentando provocarme.

-Lo sé y por eso lo recuperare, para reparar mi "lentitud" y eso es algo que no te concierne un cuerno –respondí en un arrebato de odio hacia ese tipo, dios, no soporto más que me digan esas cosas.

-No tendrías que fijar tu odio en mi, si no en la persona que te quito el amor de James –puntualizo cínico, yo levante una ceja confundido –no te hagas el tonto, lo sabes perfectamente. Ese chico, que antes veías todos los días en la escuela y deseabas que desapareciera de sus vidas apareció como un fantasma en la recepción alegando que quería ser actor, pero todos sabemos la verdad, Kendall, el iba a arrebatarte a Jame, una vez más.

-Vuelves a mencionarme a ese maldito y te juro que me conocerás…-advertí, frio a la vez que me levante de golpe y mis brazos ardieron otra vez –real pero realmente enfadado.

POV Normal

-¿A quien? ¿Jett? –Kendall se movió como un rayo y lo tomo de su chaleco y levantarlo sobre el suelo, una vez más –con que era Jett.

-¡Cállate de una puta vez!

Impulsado por la cólera del momento lanzo al hombre sobre el bloque de roca donde él estuvo momentos atrás aprisionado, su espalda choco con fuera oyendo como sus huesos crujían por el impacto, de inmediato una mueca de dolor se formo en su rostro pero no impidió a Kendall agarrar la daga que este lanzo y tirarse sobre él para clavársela en el pecho. Pero su enemigo lo tomo de las muñecas, evitando ser apuñalado por el rubio que batallo para que el filo de la cuchilla atravesara su pie sin éxito. Forcejearon unos momentos hasta que el hombre de piel morena pateo a Kendall en el estomago haciendo a este caer al suelo y corrió hacia Ken, clavando la daga en la mano izquierda del mismo quien grito del dolor al igual que Kendall. Se agarraba su mano izquierda que tenia la misma herida que traspasaba su mano y sangraba.

-Es cierto, ustedes si tienen un lazo estrecho, demasiado –observo satisfecho por su "plan" mientras ambos rubios se retorcían de dolor.

-Eres un…-mascullo Kendall entre dientes.

Luchando contra el dolor logro ponerse de pie, aun agarrando su mano con fuerza para detener el sangrado, las llamas de sus brazos habían desaparecido apenas la daga toco la mano de Ken. Ahora las deseaba más que nada para poder carbonizar a ese tipo pero con su herida seria aun más doloroso.

-¿Un qué? Yo solo digo la verdad, Knight, Jett fue el que te quito a tu preciado James…-cada palabra siseaba llena de malicia cual serpiente, eso enfurecer mas a Kendall pero el dolor no lo dejaba moverse mucho y menos el saber que cualquier cosa que le pase a él, le pasaba a Ken –por eso, te propongo un trato.

-¡Jamás, estoy harto de tener que hacer contrato con demonios como tú! – Kendall levanto la voz furioso, estaba más que harto y el dolor que sentía en su mano en ese momento no ayudaba a disminuir su ira.

-Ah no, créeme, este te interesara –espeto el "brujo" pretencioso -¿Qué me dirías si te doy la posibilidad de eliminar esa molestia, a ese parasito que se interpuso entre tu novio y tú? Puedo ver en tus ojos el odio que sientes por él y yo puedo ayudarte…-

-Ni se te ocurra –siseo Ken, amenazando al hombre.

-¡Silencio! –se volvió hacia este y tomo su cuello con su mano, cerrando el paso del aire a través de su tráquea –eres un insecto molesto.

-¡Suéltalo!

Kendall se levanto de un salto incentivado por su necesidad de proteger a Ken pero se detuvo al ver como la daga estaba peligrosamente empujando la piel de su cuello, el mismo podía sentir la presión en el mismo sitio sobre si, mientras su captor sonreía en una mueca macabra.

-Haces un solo movimiento, y ambos mueren.

-Si quieres matarme, pues bien, hazlo pero a él no le tocas un solo pelo –recito con aires de advertencia, sin embargo el hombre hizo más presión logrando que un hilo de sangre brotara de la piel de ambos –no me hagas…-

-Me detendré si aceptas mi proposición –corto el discurso de Kendall, el rubio resoplo molesto pero no respondió –asi me gusta, tú aceptas y yo dejo a tu amigo libre, solo si aceptas.

Hubo un incomodo y largo silencio entre ambos que se intercambiaron miradas con gran peso antes de Kendall mirara por unos segundos a Ken quien gesticulaba con sus labios un sordo "No", sin embargo el rubio de ojos verdes no permitiría que ese sujeto le haga daño mientras él estuviera presente para evitarlo.

-Acepto –sentencio su decisión para mala suerte de Ken que suspiro resignado.

-Bien, sabias que dirías que sí.

Camino a su lado internándose en las sombras a sus espaldas pero aun oyéndose sus pasos. Kendall aguardo con cautela con la mirada clavada en la oscuridad que lo había zambullido hasta que un sonido seco lo sobresalto, una luz verdosa brillaba desde el suelo y se incrementaba hacia arriba justo frente él, era un bloque de piedra levantándose y revelando una entrada, de la misma provenía esa luz verde y niebla que se escabullía entre sus pies.

-Aquí comienza nuestro trato –la voz del mismo hombre provino desde la sombras, antes de que volviera a emerger de las mismas, esta vez extendiendo una mano hacia Kendall, sosteniendo algo – necesito la sangre de Jett Stetson, y tú me la traerás.

-¿Qué? –es lo único que salió de los labios de Kendall, absorto.

-Me tienes que traer la sangre de Jett Stetson.

Kendall parpadeo estupefacto.

Su mente se quedo en blanco.

La confusión lo mareo.

Cerró los ojos del vértigo y respiro hondo. Jett, su sangre, necesitaba su sangre.

Odiaba a Jett, deseaba verlo muerto. Su sangre, tener su sangre en sus manos. Las miro imaginándose el líquido carmesí, tibio, manchando su piel pálida.

Sus ojos brillaron con una realización. Mataría a Jett.

-Eso era la reacción que esperaba –el hombre de piel oscura irrumpió sus pensamientos, extendiéndole la daga con la que antes lo ataco y Kendall la observo maravillado –tráemela, bañada en la sangre de Jett y dejo a tu amigo libre.

El rubio no respondió y se limito a tomar el arma entre sus manos, examinándola detalladamente con la mirada. Podía verla, la sangre en ella, la sangre del bastardo que le quito lo que más amaba en el mundo. La razón por la cual su corazón estaba roto y destrozado, él era el amante despechado, el novio descorazonado…ya no tenía a James por culpa de ese rubio diabólicamente bien vestido y falsa personalidad.

-Iras a viejos recuerdos, y recuerda, nadie debe verte. Debes realizar el crimen perfecto.

-Kendall… ¡no lo hagas es una tram…! –intento advertir Ken pero su voz callo de repente, ningún sonido salía de su boca a pesar de moverla, estaba mudo por arte de magia…o brujería.

EL hombre sonrió finalmente aliviado de saber que el estorbo de Ken no interferiría esta vez, ahora solo podía observar con detenimiento a la expresión de Kendall que seguía perdido en sus pensamientos con la vista puesta sobre la daga que le acababa de entregar.

-¿Estás listo, Kendall Knight? –pregunto, o más bien, incito hacia el rubio que finalmente lo miro con determinación.

-Estoy listo.