Awwww, regrese :3 y contenta, se preguntaran por que. Pues porque hay nuevo capitulo, mas rápido que el anterior y por sobretodo porque este lo considero mi favorito hasta ahora, en lo personal. Disfrute tanto en escribirlo y yo espero que ustedes lo disfruten leyéndolo!
POV Kendall
Aun no puedo creer que este caminando por estas mismas desoladas y tristes calles de Minnesota en una tarde de otoño, es inquietante el ver hasta donde este recuerdo me ha llevado, ni siquiera me siento dentro de un recuerdo si no que estoy en mi propia realidad.
Luego de atravesar ese umbral una fuerte sensación de vértigo me invadió y mi vista se nublo, segundos después me hallaba acostado sobre una banca en el parque cercano a mi escuela. Era muy raro pero no pensé mucho en eso, pues debía hallar a Jett y obtener su sangre, pero ¿Cómo?
Esa pregunta rondaba por mi cabeza al tiempo que daba vueltas por el vecindario, ideando una manera de obtenerlo, sintiendo el objeto filoso dentro de mi chaqueta y rozar mi piel a través de la tela de mi camiseta. Ni siquiera se con exactitud que recuerdo es o de quien es. Lo único que se me ocurre es tratar de contactar a James…no, nadie debe verme, debe parecer un fantasma o lo arruinare todo. No sé porque pensé primero en el, tal vez la nostalgia de no verlo desde que todo esto comenzó me está trastornando, lo sé, extraño a James a morir.
-¡Carlos, no te escaparas de mi tan fácilmente!
Esa voz es de James y en definitiva se que no es delirio mío, puedo oírla a mis espaldas y noto que se acerca, además de unos pasos. Me doy la vuelta y veo una figura acercarse corriendo, entorne los ojos para intentar ver mejor, era Carlos y corrió directo hacia mi así que mire a todos lados buscando un escondite que fue un árbol justo al lado mío. Segundos después el latino paso como tiro delante mío y más atrás James, también con prisa.
Recuerdo esto como si fuera ayer, estaba por salir de mi escondite cuando recordé que pasaba luego. Mire expectante en la dirección por la que James y Carlos vinieron y allí estábamos: Logan y ¿yo?
-¿Crees que sea buena idea dejar a esos dos solos? –pregunto Logan a mi "yo" a su lado.
-Se cansaran pronto –le respondí o mi otro yo respondió –o al menos uno de los dos.
Ese día Carlos había tomado el peine de la suerte de James para jugarle una broma pero este se entero gracias a Logan que no sabía que era una broma y termino en una persecución entre ellos a la salida de la escuela. Sonreí con algo de añoranza por esos pequeños recuerdos de nuestras vidas antes de ser famosos, cuando James y yo aun éramos una pareja. Ellos continuaron su camino con dirección al parque donde encontrarían a James y Carlos, yo los seguí cuidando mis pasos para no ser descubierto.
Llegamos rápido y allí estaban, persiguiéndose entre los juegos ignorando que eran algo grandes para poder atravesarlos libremente, dando cierta ventaja a nuestro amigo latino lo suficiente para trepar por el tobogán hasta la cima y fue allí donde se quejo observando a James abajo.
-¡Devuélveme mi peine, Garcia! –exigió mi James bastante molesto.
-¿Cuál? Ah, ¿te refieres a este? –fingió sorpresa al sacar dicho objeto de su bolsillo y levantarlo -¿la quieres?
-¡Claro que la quiero, devuélvemela ahora!
-¡No hasta que me devuelvas mi casco! –ahora Carlos exigía por su tan preciado casco, la expresión de james se torno a confusa-¡no te hagas el desentendido, se que tu lo tienes!
-¡No se de que estás hablando!
-James tiene razón –salto Logan en su defensa cuando por fin llegaron –es imposible que el haya tomado tu casco.
-No te metas Logan –interrumpió Carlos –yo se que él lo tiene, el fue la última persona que estaba en los vestidores cuando mi casco desapareció.
-Carlos, por favor deja de ser irracional –ahora hablo mi yo del recuerdo, acercándose a James y tomarlo por la cintura –James jamás tomaría tu casco, el sabe lo importante que es para ti.
Me sentí orgulloso por como defendí a James en esa ocasión pero estaba tan concentrado en observar la escena escondido detrás de un anuncio que no note a alguien hasta que lo vi pasar por el rabillo de mi ojo. Era el.
-¿Entonces quien lo tiene? –Reparo Carlos –estoy más que seguro que lo tiene James.
-¿Buscabas esto? –los 4 se volvieron hacia el chico rubio que tenía el casco de Carlos bajo su brazo, mi sangre hirvió al volver a verlo, Jett.
-¡Mi casco! –exclamo asombrado el latino, deslizándose por el tobogán y saltar hacia Jett para tomar su casco -¡al fin estamos juntos otra vez!
Ahora abrazaba el casco dando saltitos de felicidad, sonreí por ello pero mi sonrisa se borro al recordar quien tenía el objeto.
-¡Gracias Jett! –Carlos le daba las gracias a Jett por darle su casco que a mis amigos y a mi otro yo no cayó muy bien porque se intercambiaron unas miradas.
-No hay problema, lo encontré en los vestidores luego de ver salir a James –explicaba el con tanta modestia, por supuesto falsa.
-¿Y tu como sabes que fue James el último en salir? –mi yo le inquirió dudoso.
-Yo nunca dije que James fue el último –reparo jett, de nuevos mis amigos intercambiaron miradas.
-Pero yo no te vi –agrego James un poco desorientado -¿Cómo es posible que tú me hayas visto?
El muy bastardo no dijo nada, solo se limito a sacudir la cabeza sonriendo, era obvio que se veía atrapado dentro de su propio juego. Debí sospecharlo en ese momento.
-Creo que eso ya no importa, lo importante es que Carlos tiene al fin su casco –se salvo a si mismo señalando a Carlos que sonreía como un niño dentro de una juguetería –así que mejor me voy.
Comenzó a caminar alejándose de los chicos sin antes dar una última mirada hacia James, recuerdo como él se estremeció por esa mirada y no me refiero en el buen sentido, mas tarde el me conto que se sentí demasiado incomodo con los ojos de Jett encima suyo. Y le creí porque jamás me cayó bien el que anduviera rondando cerca de mí, ahora, ex- novio.
Sin embargo ellos tomaron un camino muy separado de Jett, yo tenía una misión que cumplir así que lo seguí con cautela para que no me viera.
Pasaron como 15 minutos hasta que el entro a una gran casa de dos pisos y de paredes verdes, era su casa o supuse porque jamás había ido allí; el punto es que aguarde a que entrara mientras me escondía detrás de un árbol con ayuda de las sombras de la reciente noche que acababa de caer. Vi luces encenderse en el piso de abajo, fue entonces cuando me anime a acercarme más e ir por el patio trasero buscando una manera de poder entrar sin ser detectado.
Luego de unos minutos sin éxito, me deje caer contra una de las paredes, exhausto por todo lo ocurrido. Deje mi mente volar por un momento entre tantos pensamientos que llegaban a mí: voces, escenas, imágenes, recuerdos…la mayoría trataban de James. Dios, extraño a James y todo lo que viene en el paquete, mi corazón se está resquebrajando otra vez de solo rememorarlo, siento una presión en mis ojos y son las lagrimas (estoy más que seguro) mi garganta se retuerce dolorosamente cuando tapo mi rostro con mis manos.
No luche ni proteste, solo deje que las lagrimas cayeran por mis mejillas, pesadas y calientes en contacto con mi piel. Me quemaban pero sabía que me harían sentir bien en el futuro, cerca o lejano, pero al fin y al cabo me aliviarían.
Mi cuerpo completo temblaba ante la impotencia de los recuerdos que me golpeaban como roca y de la forma en cómo me deje doblegar por ellos, muy en el fondo seguía culpándome por todo: por no ser lo suficiente bueno para James y por no haber notado lo raro que estaba días previos a su cumpleaños y mucho menos haberlo apoyado como debía, solo me rendí porque creí que él era un egoísta…el egoísta fui yo.
Jett, el también era una persona egoísta por haberme quitado a James…por eso necesitaba su sangre, necesitaba ver su cuerpo sin ella, necesitaba verlo muerto. Fije esa meta en mi cabeza, eso hizo a mi cuerpo moverse una vez más en medio de rigidez del dolor, fue gracias a ese impulso que oí la puerta delantera cerrarse y una voz muy débil pero que podría reconocer a millas de distancia. James.
-Es grato verte aquí –oí la voz de Jett provenir de adentro, se oía apagada por lo lejos que me encontraba.
Me levante y de inmediato vi un árbol frente mío ¿Cómo es posible que no lo haya visto? De inmediato lo escale y camine por una de las ramas que daba justo hacia una ventana, la abrí y me escabullí adentro en una habitación con una cama doble en medio, debe ser de sus padres pero que me importa me moví hacia el pasillo, con pasos silenciosos continúe hacia las escaleras que daban a la planta baja, veía dos sombras y aguarde en la oscuridad de las escaleras, oyendo la conversación.
-Para mí no, le mentí a mi novio diciendo que iba a comprar más gel para el cabello, solo para venir aquí –definitivamente era la voz de James, y estaba irritado pero mantenía la calma.
-Eso significa una sola cosa.
Ahora Jett hablaba con insinuación. No, no quiero oír lo siguiente sin embargo algo me dice que debo hacerlo.
-No significa nada más que estoy harto de esto –respondió con brusquedad James, cerré los ojos aguardando por lo que diría, que me engaña con él y ya no quería seguir haciéndolo pero al fin y al cabo me había engañado –estoy harto de que estés cerca mío, ¿oíste? Me pones los pelos de punta…-
-Obvio que no por otra cosa que no sea atracción por mí.
-¡Podrías callarte, no me atraes, me desagradas!
Me quede en shock, una pequeña chispa saltaba en mi pecho.
-Al principio creí que podrías ser amigo mío y de los demás, pero estaba equivocado por lo visto, solo eres un enfermo…-James suspiro, apuesto que debe estar pasando una mano por su cabello sin importarle el alborotarlo, no lo nota cuando esta alterado o enfadado –tenía algo de fe en ti, Jett…que podíamos ser buenos amigos…-
-Te equivocas, no podemos ser amigos –la voz de Jett se oía profunda –tu y yo estamos hechos el uno para el otro, ambos somos atractivos, seriamos la pareja perfecta incluso toda la escuela lo cree…no lo niegues mas, Jamie…
-¡Aléjate de mi y no me llames Jamie! ¡Los únicos que pueden son mis amigos y Kendall, mi novio a quien amo, no una basura enferma como tú!
Algo burbujeaba en mi pecho al oírlo, me sentía algo feliz al saber cuánto le importo aunque aun aguardo el golpe que destruirá esa felicidad.
-Pues no parecía que pensaras lo mismo el otro día –allí estaban de nuevo, mis lagrimas de despecho.
-¡Tú me engañaste, creí que eras Kendall!
-Esa no es excusa, Jamie, porque si dices "amarlo" tanto, habrías sido capaz de reconocer los labios que te besaban…-
-¡Me vendaste los ojos! –reprocho James.
Inconscientemente mis pies se movieron bajando las escaleras y me asome para ver los dos discutiendo a menos de 5 pasos de distancia entre sí, James se veía realmente molesto en cambio Jett estaba tranquilo con una sonrisa en su rostro.
-Tú me engañaste y no me importa si me extorsionas con ese video –su voz temblaba del coraje, sus dientes rechinaban en cada pausa –no permitiré que me lastimes a mí ni a Kendall con algo que es una mentira.
-Claro que te importa James, pero no por ti, si no por Kendall, sabes lo que dice la gente sobre él a sus espaldas. Puede que sea el capitán del equipo de hockey, puede que sea tal vez el tipo más amble de toda la escuela; pero a la gente le gusta hablar, le gusta lastimar con palabras escondidas tras pasillos y que corren hasta los oídos de las personas que no deberían oírlas…vamos, lo sabes perfectamente.
-Sí, lo sé pero no me importa, por ambos, el es fuerte igual que yo y siempre estaremos para sostenernos a pesar de las adversidades por que nos amamos, cosa que tu no entiendes porque eres un pobre diablo que no tiene ni un verdadero amigo a su alrededor –pestañee cuando las lagrimas aparecieron de nuevo pero esta vez conmovido por las palabras de James, salidas de su boca se oían tan bellas.
Mi corazón latió rápidamente al recordar una de las razones por las que amaba a James, por su fuerza ante todo. Por su fuerza para luchar por mí al principio de nuestra relación frente a las personas que no nos aceptaban, yo también luche por nosotros pero James lo hizo como un león que intenta proteger su territorio y lo que es suyo.
James es el León, y yo soy suyo. Siempre lo fui.
Una risa incrédula aparto ese último pensamiento de mi cabeza, era Jett burlándose en nuestras caras.
-Que buen mentiroso eres James, mucho mejor de lo que creí –dijo Jett aun sonriendo, divertido –pero debes aceptar que no amas a Kendall, a quien amas es a mí y solo a mí.
-Estás loco –mascullo James asqueado.
-Claro, pero por ti.
Mientras hablaba se acercaba cada vez más a James pero lo noto al instante y lo empujo lejos de él, justo antes de que yo saltara para proteger a mi James, me maldije por casi lanzarme por impulso y arruinando mi anonimato, me mantuve a raya.
-¡Estás enfermo y loco! Yo me largo.
Me alivie al a James caminar hacia la puerta pero Jett fue más rápido y la cerro con su mano, yo no lo soporte mas y salí de mi escondite directo hacia Jett. James abrió los ojos asombrado de verme aparecer en la sala antes de que jalara a ese bastardo por la espalda y lo levantara por el cuello con mi otra mano para acorralarlo a la pared más cercana.
-¡Kendall! –oí a James gritar mi nombre entre alarmado y confundido por mi presencia allí, solo lo ignore porque lo único en que pensaba era en Jett y lo bien que le quedaría su garganta abierta de par en par. Presione el filo de la daga contra su piel y este soltó un chillido de horror, me regocije de oírlo lo aterrado que estaba -¡Kendall detente!
-No es asunto tuyo James –corte severo en dirección a él, ya mi mente no estaba funcionando bien, solo tenía en mente en matar a Jett y no me importaba la mirada de suplica en James, debía hacerlo justamente por él.
-¡K-keen-dall, q-que e-sstas ha-ciendo! –chillo Jett reprimiendo una mueca de dolor por la daga que yo presionaba aun mas sobre su cuello.
-¡Cierra la maldita boca, bastardo traidor! –Sisee iracundo –¡por tu culpa, todo esto paso, sin ti, yo no habría perdido a James y el no estaría atrapado por un maldito demonio…!
-¡De que estás hablando! –ahora James chillo confundido -¡Kendall, bebe, detente. Este no eres tú!
-¡¿Qué no lo ves?! Lo hago por nosotros…-
No logre terminar la frase por que James me empujo alejándose de Jett a quien solté y cayó al suelo dando bocanadas en busca de aire, realmente lo estaba asfixiando pero no tuve tiempo de notarlo porque mis labios estaban ocupados en los de James.
Vaya, la añoranza volvía que incluso había olvidado cómo era sentir los labios de Jamie contra los míos, cuantas sensaciones pasaron por mi mente, cuanto amor nos transmitía ese largo y apasionado beso que ahora compartíamos y para mi sorpresa bajo de inmediato el nivel de adrenalina que corría por mi sangre, mis músculos se relajaron por el contacto. Extraño esto, extraño tener a James, mierda, lo extraño demasiado y solo Dios sabe cuánto.
-Kenny, bebe –susurro sobre mis labios al separarnos –está todo bien, estoy aquí…estoy aquí, por favor, por favor, detente…todo está bien-
James me decía entre besos para tranquilizarme, y vaya que tiene efecto aunque el este mas asustado que yo, puedo sentirlo por como tiemblan sus manos en mi cuello en su intento de consolarme.
Estábamos tan concentrados el uno del otro que no note a Jett que ahora veía la daga, que lance gracias a la intervención del niño bonito, con un nuevo brillo en sus ojos, se arrastro hasta esta y la toma para luego acercarse hacia nosotros con cautela.
-Jamie, yo…-estaba por decir algo pero la figura de Jett por el rabillo del ojo me alerto del peligro al verlo con la daga en alto, justo hacia James.
En ese instante mi cuerpo reacciono siguiendo mis instintos, aparte a James antes de que sea apuñalado por la espalda, y tome a Jett por su muñeca con mi mano envuelta en llamas. Como dije, mi cuerpo actuó por instinto, al igual que el suyo que soltó un desgarrador grito de dolor por las llamas que quemaban su piel a pesar de que solo duro como 3 segundos pues el dejo caer la daga y yo finamente lo solté.
-¡Diiiios, maldita sea! –jadeo del dolor sujetando su brazo calcinado -¡e-eres un mons-monstruo!
¿Un monstruo? El único monstruo aquí era él, o eso creí hasta que me voltee a James y vi una expresión que jamás se me va a olvidar. Dolor, y mucho pues él también se agarraba un brazo, el mismo que Jett tenía y había una quemadura en el…al igual que Jett.
¿Qué demonios sucede? ¿Q-que, está pasando?
"Realmente dan pena…llevan demasiado tiempo juntos y aun no saben la conexión que tienen"
Esa frase vino de repente a mi no sé porque. Me tomo unos segundos analizarla y luego me arrepentí.
Jett y James tenían un lazo que ellos mismos ignoraban…eso significaba que…que…maldita sea, ¿realmente ellos tenían algo tan profundo para tener ese lazo? ¿Tanto como Ken y yo? Nosotros tenemos excusa de que bueno, el es parte mía, pero ¿Jett y James?
No sé qué pensar.
-James –su nombre raspaba mi garganta, por la culpa que me carcomía por dentro.
Sus ojos ahora con lágrimas me miran por un segundo y eso es como disparo al pecho, letal.
Se suponía que solo necesitaba la sangre de Jett pero con el paso del tiempo, quería verlo muerto, sin embargo ya no puedo porque de matarlo a él…
…también matare a James, al amor de mi vida.
-J-james, yo…-
-Vete, solo vete Kendall.
Sucedió tan rápido, su rechazo me congelo la sangre y mi corazón pero debía aceptarlo, mi lazo con James solo era una mentira. Todas las cosas que dijo sobre nosotros no eran ciertas, solo eran una fachada, solo quería ocultar lo que realmente siente por Jett para evitar que yo sufriera al ser la "victima" en esta relación.
Victima. Irónico, siempre creí que era él la victima de esta jugarreta del destino. Que equivocado estaba.
Me reía de mi propia desgracia, ahora caminando en medio de la noche por las calles desoladas y tristes de Minnesota en una noche fría de otoño, es inquietante el ver como termino este recuerdo, ni siquiera me siento dentro de un recuerdo si no dentro de una pesadilla de la que acabo de despertar y caer de cuenta que era cierta.
Y ahora pienso en lo idiota que soy al ver como mis mejillas se mojan por mis propias lagrimas, sonrió con amargura por mi estupidez. ¿Qué le debería decir a Brooke cuando vuelva? Tal vez le mienta, tal vez le diga la verdad…tal vez yo no regrese y me quede estancado en el Inframundo, y pensándolo mejor si me quedo con Ken no será tan malo, tendré una buena compañía si es que no me suicido en el camino.
Sería lo mejor….claro que lo es.
-¡Kendall!
Que gracioso, estoy alucinando con la voz de James detrás de mí. Definitivamente, si me estoy volviendo loco prefiero matarme ahora mismo.
-¡Kendall, espera!
Algo me jala de mi brazo tirando de mi cuerpo también para quedar frente al fantasma de la persona que me volvió loco, James que con sus grandes ojos café-verdosos me suplica que lo escuche. Estoy desorientado y mas que convencido de suicidarme luego, así que, ¿Qué pierdo escuchando sus excusas?
-Kenny, yo…-
-Ve al grano, James –dije cansado, recordando que nuestra primera ruptura en su fiesta comenzó exactamente con la misma frase.
Abre su boca pero no dice nada y la cierra, vuelve a intentarlo pero falla para solo hacerlo en el tercer intento.
-Lo lamento, lamento haber dejado que Jett me besara y me haya extorsionado, y-yo lo siento…-baja la cabeza ocultando a vista de mi –y es por eso que no podía dejarte hacer lo que tenias planeado.
-¿Qué cosa, matarlo? –respondió frio.
-Así es, no quería que arruinaras tu vida por mí, por culpa de un idiota enfermo…Te amo y lo lamento.
Acerca su mano a mi rostro y puedo notar las vendas en ella, la quemadura. Yo me aleje un paso atrás antes de que me tocara, quería terminarlo rápido así no podría arrepentirme luego, noto decepción en los ojos de James. Este es el momento.
-Debemos terminar –anuncio sin emoción en mi voz, luego me alejo de él y continúo mi camino dejando a James atrás.
-¡Te protegía! –Grita desesperado -¡Kendall, Kendall, por favor no te vayas…!
Ignore sus gritos. Continúe caminando sin rumbo alguno y antes de darme cuenta estaba en el parque junto a la misma banca en la que me desperté ese día. La contemple por unos momentos y me senté, me quede allí con la mirada en el suelo pensando en nada en particular hasta que me recosté por mi propia fatiga que me hizo caer dormido en poco tiempo.
-"Abre los ojos"
Abrí rápido mis ojos y ya no me encuentro en ese parque, solo veo a ese hombre de piel morena parado frente a mí y a una mujer a su lado, con descontento plasmado en su rostro. Morgiana.
-Felicidades, Knight, pasaste la prueba –dijo inexpresiva, yo no supe que responder, nadie venia a mi mente dejándome paralizado en mi lugar.
-Si te preguntas de que trataba tu prueba, te lo diré –ahora hablo ese hombre al notar mi reacción –tu debías traerme la sangre de Jett y eso significaba que tu debías matarlo, pero no lo hiciste.
-Porque sabias que Jett tenía un lazo con James y preferiste que este viviera a expensas de alguien que tanto detestas –agrego Morgiana, sonriendo con maldad.
-Fue un error –pensé para mí antes de hablar –si, aunque eso signifique que la persona que creí que me amaba, no lo hace realmente.
-¿Qué no era que no te importaba, que te llevarías a James solo como tu amigo?
-Es cierto, lo prometí, pero el dolor sigue ahí.
-No llores, rubio –ella se me acerco y acaricio mi mejilla a pesar de que me repulse, no sentía nada en aquel momento –tienes un premio consuelo por ello.
Se hizo a un lado dejándome camino a ver a un rubio parado unos metros lejos de mí, sus ojos oscuros palpitaban de preocupación y su cuerpo temblaba al ritmo de su corazón acelerado al lanzarse directo hacia mí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello. Yo me quede inmóvil con la mirada perdida en algún punto del suelo, me costaba sentir lo que Ken me transmitía en ese abrazo pero para no ofenderlo le correspondí el gesto segundos después, enterrando mi rostro en la curva de su cuello.
Inconscientemente, inhale la esencia que su piel desprendía. Fue cuando todo mi dolor se desbordo y antes de poder decir algo estaba llorando en su hombro.
-Repone energías, Knight, aun tienes un largo camino por recorrer –hablo Morgiana pero no le preste atención –si quieres recuperar a James.
Esa última parte se me hizo algo sugerente y era porque ella sabía lo que ocurría, la muy serpiente venenosa, de seguro lo sabía desde el principio pero no dijo ni una palabra para poder jugar conmigo y mis emociones. Muy bien jugado, si me permiten ser honestos.
-Nos veremos pronto…-su voz se apago como una brisa gélida en el bosque, al igual que el tipo junto a ella, ambos habían desaparecido. Solo estábamos Ken y yo unidos en ese abrazo interminable hasta que el rompió el silencio.
-¿Estás bien? –murmuro contra mi cuello, yo asentí solo para hacerlo sentir bien, obvio que mentía.
Subestimo a Ken, porque ahora me estrecha un poco mas entre sus brazos, tenía que decir algo pero la agonía estaba matándome al igual que mataba las palabras que querían salir de mi boca. Simplemente llore ya sin importarme que él lo notara, a estas alturas ya me es imposible mentirle bien a Ken pues me conoce demasiado bien, no por algo es mi sombra. Aunque irónicamente, para mí, es la única persona más cercana a mí en esos momentos, con la que comparto los mismos sentimientos, con la cual mi corazón puede latir al ritmo del suyo.
Reafirmo mi decisión, podría quedarme aquí por el resto de la eternidad, solo con Ken.
-No quiero seguir…-llore en su cuello –ya no quiero seguir con esto…-
Chan, chan, chan! xD, ignoren eso ._.
