!Eh retornado de entre los muertos! ok no ._. eso sono raro...

En fin, al fin re aparecí sepan disculparme pero andaba ocupada con un trabajo y la inspiración no me daba una tunda por la nuca asi que me costo mucho escribir esto, por otra parte explicare que este capitulo no contiene mucho material, solo mas pistas vagas y cosas que a nadie le interesa sin embargo me estoy preparando para el proximo donde finalmente explicare la relación "James-Jett" y que pedo (yo y mi vulgaridad -_-) sucede con ellos...ya me imagino sus caras cuando lo lean! muajajajaj...como sea, recordé el otro día que alguien me dijo (no dire nombres por las dudas) me dije que Ken era demasiado misterioso y que tenia una teoría de que en realidad era James...

NNNNNNNNNeee, error, Ken no es James por si alguien mas pensaba eso xD

Otra cosa es que me pidieron dedicar el capitulo pero no me parecía justo dedicárselo a una sola persona así que lo dedicare a todos los que lo leen, dejen o no comentarios! Sepan que ustedes son lo mejor chicos! GRACIAS :D!

Ahora el capitulo sin mas preámbulos!


-¡Kendall por favor, escucha…!

-¡No, ya dije que no quiero seguir con esto!

Kendall intentaba zafarse de Ken pero el fuerte agarre que este tenía en sus muñecas no se lo dejaba y no era para tanto, el rubio de ojos verdes estaba en un ataque de histeria, no oía lo que le decía su amigo y no pensaba con claridad, solo repetía que quería irse, que ya no quería continuar con su viaje.

-Kendall, escúchame, se que estas en shock porque lo acaba de pasar, pero este no es el momento para andar pensando en esas cosas –repetía Ken por decima vez por si ahora Kendall lo oía sin embargo no lo logro, solo provoco que el otro lo observara descorazonado y con aun mas lagrimas cayendo de sus ojos –Kenny, todo estará bien, te lo prometo…tendrás a James de vuelta antes de que te des cuenta, solo tienes que ser fuerte.

-Fuerte, ¡Fuerte! –soltó Kendall dramático -¡eh sido el maldito idiota que se mantuvo "fuerte" ¿para qué?! ¡Para tratar de salvar a la persona que amo pero que no me ama por culpa de un imbécil que simplemente vino y me lo arrebato!

Su cuerpo actuo de acuerdo a sus emociones y se lanzo a Ken en un abrazo más que desesperado en una necesidad de sentir cariño y sabia que él no se lo negaría.

-Dime donde quedaron los 3 años de relación y los otros tantos en los que anhelaba tenerlo… ¿dime donde están?

Su voz se quebraba en cada palabra, era doloroso oírlo sin poder sentir su dolor y su duelo. Se estaba ahogando en su propia agonía, Ken debía remediarlo o todo habrá sido en vano.

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Ahora eso era parte del pasado pues habían transcurrido varios días desde ese último hecho y Kendall estaba destrozado emocionalmente, afectando a su cuerpo también.

Había despertado en el castillo sin recordar como había terminado inconsciente o como había terminado su discusión con Ken, solo podía recordar lo ocurrido en el recuerdo y como se sentía en aquel instante el saber la verdad. Era peor que morir, eso es seguro, yacía en cama desde entonces, sin levantarse, sin sentir necesidades biológicas que atender, sin sentir la gran responsabilidad sobre sus hombros sumergido en una grave y profunda depresión. Apenas hablaba con Ken que intentaba animarle sentándose a su lado, acariciando su mejilla y susurrándole sobre los buenos momentos que tuvo junto a James, pero era inútil, eso lo empeoraba.

Kendall no tenía voluntad de seguir viviendo. No sin James pero a la vez no podía aceptar la realidad de no volver a tenerlo.

Morir, simplemente eso quería, morir.

-Kenny, vamos amigo…-susurraba Ken sentado a su lado, besando su frente con cariño deseando que Kendall se levantara –no puedes dejar vencer por esto, tu eres fuerte.

Volvió a recibir silencio por parte de este. Es frustrante utilizar su energía para hacer recapacitar a su amigo a pesar de que entendía el porqué de su dolor, sin embargo estando allí postrado en una cama, hecho un ovillo sobre si, no lo haría desaparecer.

-Kendall, reacciona por favor –ahora suplicaba por la angustia en su pecho que lo apresaba –reacciona, amigo, todo volverá a ser como antes…lo será.

Deposito un beso en su cabello esperanzado con que sus palabras le llegaran en algún momento, pero lo que el no sabía es que el interior Kendall estaba prácticamente muerto. Había dejado de llorar desde el día anterior porque ya no tenía nada más dolor que expulsar pero aun así lastimaba, le destrozaba y lo estaba matando lentamente.

No tuvo el valor de matar a James en ese recuerdo, ahora Kendall era el que estaba muriendo en la realidad.

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-¿En qué piensas tanto Morgiana?

Ella no aparto la vista del punto imaginario en el horizonte, contemplando el panorama que le brindaba el balcón de su imponente castillo que se erguía en medio de un lago de lava, en compañía del brujo de piel oscura.

-Nada en particular, solo que hare primero cuando al fin tenga el alma del rubio –respondió sin ganas.

-¿Realmente estas tan confiada de que el se corromperá?

-Por favor, el acepto esto con un corazón resquebrajándose por el dolor de la separación, ahora solo es cuestión de tiempo para que se convierta en polvo –siseo Morgiana, volteándose hacia el –y créeme, tengo más expectativas de tener su alma que la de James.

-Hablando del chico, ¿Dónde está ahora? –inquirió con la duda rozando su lengua.

-Ahogado en su culpa.

-¿Culpa, cual culpa?-ahora sí, la curiosidad se ganaba su interés.

-Todo a su debido tiempo, brujo, todo a su debido tiempo.

Sentencio sembrando mas duda en el hombre pero la chispa que brillaba en sus ojos le impidió seguir continuando, algo tramaba, estaba más que seguro y tal vez no sea bueno intervenir…pero algo diversión siempre era algo bueno.

-Está bien, todo a su tiempo pero deberías pensar en el otro chico.

-¿Cuál otro chico? –dijo de inmediato ella -¿te refieres a la sombra? No hay porque preocuparse de él.

-A pesar de ser un demonio, eres una terrible mentirosa –ataco el hombre ganándose una mirada atroz de parte de Morgiana –te preocupa y lo sabes porque ese chico es mucho más que una sombra, algo más peligroso para ti y tus planes.

-Soy consciente de ello –Morgiana hablo con tono condescendiente –el es diferente pero no me preocupa, cuando Kendall desaparezca el también lo hará. Es lo lógico.

-Sería lo lógico –corrigió el brujo –pero tal vez debería decirte lo que acabo de descubrir.

Morgiana sostenía el silencio por unos segundos antes de romperlo con una risita socarrona.

-¿Tu descubriste algo sobre el chico sombra? –cuestiono sarcástica.

-Así es, y no te gustara en saber que él no es una sombra sino algo mucho más grande.

-Hare de cuenta que tu opinión me importa y diré ¿Cómo te diste cuenta de tu gran "descubrimiento"?

-Intento en ellos mi pequeño juego de ver si tenían algún lazo, y funciono, tienen uno inquebrantable pero en un nivel muy diferente al que creí.

-¿A qué te refieres?

-El experimento consistía en una pequeña herida en alguno y me sorprendió el resultado; ambos terminaron con la misma herida en la misma mejilla.

-¿Y eso que tiene que ver? Es su sombra, es lo natural –Morgiana resoplo exasperada por lo vacio e irrelevante argumento que el hombre le estaba dando.

-Si fuera su sombra, la herida tendría que ser contraria, como si estuvieras frente a un espejo, a un reflejo, a una sombra –cada palabra salía con malicia e insinuación, una clara advertencia para la mujer demonio que ahora observaba con cautela a su invitado –el no es una sombra, Morgiana, deberías de tenerlo en cuenta para el futuro. El arruinara tus planes.

-No si Kendall muere primero, después de todo…-

Es el amante despechado.

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Era la vigésima vez que veía esa cruz marcada en la pared. Toco su brazo ensangrentado al recordar cuando uso su propia sangre para dibujarlo, pero eso fue hace un largo tiempo, no sabía cuánto exactamente porque no había ninguna manera de establecer una fecha exacta en ese lugar. Solo había pasillos, y cuartos, equipamiento médico abandonado y paredes destrozadas, cables colgando del techo por donde las chispas saltaban de tanto en tanto dándole un gran susto.

A veces sentía la presencia de alguien en ese lugar pero no encontraba a nadie, solo estaba el. En las viejas instalaciones de lo que parecía un hospital, olvidado a través de los años. Estaba exhausto de haberlo recorrido miles de veces sin encontrar una concreta salida o siquiera saber si era de noche o de día afuera. Era una rata atrapada, perdida y confundida con un solo objetivo.

Salir de allí y encontrar a Kendall.

'James'

La piel de su nuca se erizo de inmediato al oír ese gélido susurro. Allí estaba de nuevo, la presencia que lo aterraba pero que aun no podía ver. Su estadía en ese terrorífico lugar le había enseñado algo, las pesadillas cobran vida y vuelven, siempre vuelven para atormentar a uno.

No lo pensó dos segundos para comenzar a alejarse de allí lo más rápido posible, la temperatura estaba bajando, podía comenzar a ver su aliento, sus huesos se congelaban, sus pies descubiertos se estaban entumeciendo a cada paso que hacía para alejarse de esa cosa invisible, desesperado por salir de allí.

Comenzó a correr dictado por sus instintos de supervivencia, corrió pasillo por pasillo viendo las marcas que había dejado anteriormente pero que no tenía tiempo de rememorar, solo quería salir de allí aun sin siquiera saber cómo acabo allí, simplemente despertó en una camilla dentro de una lúgubre sala de operaciones con la misma ropa de su fiesta y desde entonces anda vagando por el lugar, huyendo de su error.

Tropezaba con las cosas regadas a suerte de Dios, miraba por sobre su hombro por si veía algo pero era inútil no había nada a pesar de sentir esa presencia muy cerca suyo. Deseaba tener a Kendall con él, siempre lo hacía sentir seguro, protegido. Kendall era su guardián.

De pronto un sonido lo detuvo en seco. Era el llanto de un bebe y se oía muy cerca, demasiado para la avanzada paranoia del chico causada por estar tanto tiempo aislado y perdido en ese lugar. Contuvo el aliento a medida que el llanto incrementaba, significado que estaba más cerca de él, James rogaba porque no llegara debido a que no es la primera vez que lo oye, y algo le aseguraba que tampoco sería la última vez.

En tanto el llanto se acercaba cada vez más, James solo quería salir corriendo, cerró los ojos llenos de lágrimas hasta que en un momento el llanto ceso, abruptamente. Parecía que se había ido pero él sabía que no pasaría tan fácilmente, podía sentirlo cerca, justo detrás de él.

Lento y calmado se dio la vuelta para toparse con una incubadora neonatal, donde los bebes prematuros o con problemas se aíslan hasta que se recuperen, podía observar algo moverse dentro de la misma; un pequeño bulto envuelto en manta daba manotazos intentando agarrar algo mientras gimoteaba. Lo típico de los bebes.

-No, no, no, no, no…-llevo las manos a su boca en un gesto de horror mientras lagrimas caían por sus mejillas –yo no quise…lo lamento…-

Impulsado por alguna fuerza extraña dio unos pequeños pasos hacia la incubadora y sus peores miedos se hicieron realidad al ver a esa pequeña criatura que se movía sin control de su cuerpo. Su delicada piel pálida brillaba bajo las luces de los corredores al igual que el dorado de su ligera capa de pelo en su cabeza, James se estremeció aun mas cuando el bebe abrió apenas sus ojos, el verde se hizo presente al instante.

-¡Deja de perseguirme…¡-suplico dando la vuelta con intención de salir corriendo pero de inmediato choca contra algo que lo agarra por los hombros y lo inmoviliza, el castaño levanta la mirada hacia esta cosa y para su desgracia unos profundos ojos verdes le recibieron –H-howard…-

-James, sabes que no puedes escapar –hablo Howard en un tono atemorizante –y mucho menos abandonar tu culpa…-

-¡Yo no quería hacerlo!

-Pero lo hiciste, y debes pagar por tus errores, Jamie, siendo perseguido por tu culpa por el resto de la eternidad.

"No, no, yo no…lo siento Kendall, realmente lo siento…"

-James…James…James…-Kendall murmuraba entre sueños, oyendo la voz del chico en su cabeza- James, no…-

-¡Kendall!

Ken sacudía al rubio para que despertara luego de oírlo hablar dormido, preocupado por como pronunciaba el nombre de James.

-¡Kendall, despierta! –Ordeno con voz potente y su amigo se levanto de golpe sudando a montones, respirando con dificultad mientras su cuerpo temblaba -¿estás bien?

Kendall no respondió, solo se quedo mirando a un punto invisible en el espacio como oportunidad de recuperar el aliento y recordar con exactitud porque oía la voz de James en su cabeza. Era ilógico, o tal vez no tanto si se trataba de la culpa que intentaba torturarlo por decidir no continuar con su misión, tal cual como el James de sus sueños decía.

La culpa lo perseguiría por el resto de la eternidad.

Sus ojos se humedecieron con solo imaginar la idea de abandonar a James en este lugar, ¿porque había siquiera pensado en esa posibilidad? Luego el recuerdo lo golpeo, el dolor del rechazo y despecho.

Pero que daba, iba a ser un maldito egoísta si dejaba a su mejor amigo atrapado allí a merced de un demonio que le sacaba de quicio con solo recordarlo. No señores, Kendall Knight no haría eso aunque su corazón estuviera al borde de romperse en mil pedazos, aguantaría su agonía y seguiría adelante hasta encontrar a James y llevárselo consigo a casa. Como debió ser desde el principio.

-Ehm, ¿Kendall estas bien o te mordió algún demonio o algo…? –preguntaba Ken algo confuso cuando vio a su compañero levantarse de golpe y recoger sus cosas, revitalizado y lleno de energía.

-Ken, déjate de tonterías. Vamos –Kendall se detuvo un momento para lanzarse una mirada y continuo, Ken sonrió aliviado ante la viveza en el rubio –dije vamos.

-Ok, ok, como digas "Capitán Gruñón" –bromeo su acompañante levantándose y caminando hacia este.

Kendall continuaba en lo suyo hasta que sintió una mano en la parte baja de su espalda atrayendo su cuerpo y sus labios contra los de Ken en un beso de apenas unos segundos, al apartarse ambos sonrieron.

-Me alegra que hayas vuelto –suspiro el rubio de ojos oscuros, aun a escasos centímetros de Kendall.

-A mi también –aseguro este –aunque falta mucho tiempo para que este del todo recuperado, aun debo encontrar a James y descubrir que sucede con él y Jett.

-Deja de torturarte ya con eso.

-Lo sé, pero necesito saber que sucede realmente con su "lazo". No me quedare tranquilo hasta saberlo, aunque eso signifique perder totalmente la esperanza con él.

El tono usado en su voz era triste a pesar de disfrazarlo con una sonrisa, pero Ken podía ver perfectamente a través de esa fachada, cosa que Kendall también sabía.

-Bien, te ayudare solo si prometes que no te rendirás, nunca más –puntualizo Ken.

Su amigo se rio mirando a otro lado por un segundo.

-Lo prometo –dijo con la atención puesta sobre su sombra –no volveré a rendirme, a pesar del dolor porque estoy seguro que estarás allí para sostenerme, amigo.

-Obvio, ¿Quién mas a estado cuidando tu trasero desde que llegamos?

-Tú.

-Exacto, y tendrás que lidiar con eso hasta el final.

Y esa era la peor parte, que llegara el final y tener que separarse de Ken. Ni siquiera quiso pensar en eso porque sabía que sería en vano, el momento llegaría algún día y hasta eso era mejor aprovechar al máximo el tiempo con Ken y así en el futuro recordar los buenos momentos, no los malos.

-No te pongas triste, esto se acabara algún día –el comentario de su amigo dio en la tecla de sus pensamientos, dándole aun mas tristeza –no me hagas que te bese.

-Tampoco quiero que me beses –contesto rápido Kendall –mira, estuve pensando acerca de "los besos" y el "contacto físico" excesivo y…-

-Quieres que paremos. Me parece una excelente idea porque si soy sincero, el hecho de besarte y saber que nos parecemos físicamente idénticos, es incomodo.

-No pude haberlo dicho mejor –argumento Kendall de acuerdo a la reflexión de Ken.

-Entonces –comenzó a hablar este alejándose ahora de el moviendo sus manos en el aire –con todo esto ya resuelto de manera pacífica y sin matar demonios, debemos plantear nuestros próximos movimientos que queremos hallar al tipo del vudú.

-¿El brujo? –inquirió el oji-verde cruzando los brazos.

-El mismo y si no te diste cuenta, el es una prueba más –levanto su dedo índice, geste que le hizo recordar mucho a su amigo Logan cuando estaba en faceta de "maestro" –por lo tanto ahora que te recuperaste "milagrosamente" debemos encontrarlo, patear su trasero de brujo y buscar a James, y patearle el trasero a Morgiana.

-Y buscar a Howard –agregó Kendall.

-Eso aun esto en discusión –objeto Ken –pero no te desvíes del punto, ahora prepara tus cosas, nos iremos pronto.

-A la orden, Señor –volvió a reírse, más que convencido de que extrañaría a Ken.