¡Aiilana is in da house! Yeah, bitc-...ok no ._. xD
Al fin un nuevo capitulo de esta historia, ya era hora si me preguntan (puto bloqueo ¬_¬) y a modo de disculpa por no haber subido tanto, esta capitulo es un tantiiiiin mas largo de lo habitual, tal vez no lo noten pero es largo...créanme, es largo. Y por si no fuera poco si las cosas van bien (ya no prometo nada) el domingo subiré la segunda parte...así sin mas, los dejo leer!
PD: si aman a Ken, aqui lo adoraran, ya que se me hace que solo leen por el xD (y eso que ni siquiera existe!)
-Kendall…-comento Ken.
El rubio le respondió con un "¿Mmmh?".
-¿Ya te dije que odio este pantano?
Kendall se detuvo y se dio la vuelta para mirar a su amigo que se había quedado atrapado en el lodo, de nuevo. EL rubio suspiro con pesadez acercándose a su amigo quien le extendió una mano para que lo jalara. Luego de un poco de forcejeo Ken finalmente pudo sacar su pie.
-¡Demonios, odio este lugar! –se quejo al aire.
-Lo sé, me lo repetiste como 30 veces en los últimos 15 minutos –mascullo Kendall, un tanto molesto por tener que oír a su compañero quejarse sobre ese lugar, el también lo detestaba pero quejándose no lo haría cambiar.
-¡Pero no puedo evitarlo! –Gruño cubriendo su rostro, histérico-¡no se qué te pasa, se supone que el que debe estar histérico, ansioso y eso debes ser tu, no yo! ¡Es como un, un…cambio de roles!
-El vapor de aquí te afecto tu cordura –dijo el rubio segundos después, se dio media vuelta y continuo caminando –deja de perder el tiempo y vamos.
-¡Kendaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaall! –hizo un alarde de puchero Ken pero Kendall lo ignoro caminando hacia la dirección correcta, luchando por avanzar por el fango. Era hora del plan B, tomo aire y dijo –te odio.
-¿Disculpa, dijiste que me odias? –señalo el rubio, volviéndose hacia su sombra.
-Sí, te odio –respondió prepotente Ken –porque eres…e-eres el que ahora está al mando y…y-y te haces el fuerte, mientras yo soy el olvidado que no entiende nada.
Dijo todo esto mirando con nerviosismo a todos lados, de forma inocente, recordándole un poco a Carlos.
-¿Yo estoy al mando? –Inquirió entonces Kendall, con doble intensión -¿y tú eres el olvidado?
-Y confundido, no te olvides –agrego ken, nervioso al ver al rubio de ojos verdes acercársele –sabes, es para hacer balance ente nosotros, porque…bueno, yo era el que sabía todo y tú eras el que me seguía.
-Sí.
-Y ahora soy yo el que te sigo mientras tú me…guías…-sus palabras se cortaron al sentir el cuerpo de Kendall presionar con el suyo, y sentir el amarre de sus brazos por su cintura -¿estás enojado?
En ese instante, todo en Ken era la máxima expresión de "inocencia" para Kendall. Se considera un cursi, pero para él lo era, aquella mirada curiosa que despertaba aun más curiosidad sobre este y su rostro que aguardaba por alguna acción para expresar una reacción.
-No –aseguro con serenidad, mirando a los ojos oscuros de Ken con atención –jamás podría enfadarme contigo.
Apenas término de hablar lo beso en la frente y lo atrajo hacia si en un abrazo cargado de cariño y contención que a Ken le costó entender al principio pero a medida que los segundos corrían se sintió conmovido por los sentimientos de Kendall haciéndolos suyos y acoplándolos a los que ya sentía. Se unió al gesto sin importar la circunstancia ni el lugar, este era un momento que no debía romperse porque tal vez sería el último momento que tendría de disfrutar su "lazo" con ese chico rubio de ojos verdes, que trata de sobrevivir con un corazón roto mientras vaga por el Inframundo buscando a la persona que destrozo su voluntad de vivir y que la restableció.
El "adiós" estaba cerca, tal vez estaba aun lejos pero ahora sabia que tendría la oportunidad de hacerlo bien y sin arrepentirse.
No era la primera vez. Pero sería la última.
-Continuemos –interrumpió el abrazo –debes encontrar a Jamie.
-Debemos –corrigió Kendall un tanto decepcionado por cortar el gesto –no te olvides, estamos en esto juntos.
Kendall le devolvió la sonrisa y continuaron su camino. Mano a mano.
Todo transcurrió sin contratiempos, inclusive el sendero estaba libre de la presencia de los pájaros de Mal Agüero para alivio de Kendall y aburrimiento de Ken. Solo había niebla y el fuego que señalaba el camino que los condujo hacia el precipicio donde habían caído antes y la oscuridad del fondo lo trago.
Ken se asomo por el borde a contemplarlo, la piel se le erizo escandalizada por el simple recuerdo. Se alejo sintiendo algo de vértigo.
-¿Cómo cruzaremos? –dijo Kendall, mirando a su alrededor, mas preguntándose a si mismo que a la sombra.
-No hay nada –comento Ken, imitando el gesto del rubio –tu eres el que nos está guiando.
Miro a Kendall y sus ojos se encontraron, el no sabía qué hacer o decir, estaba en blanco. Sacudió la cabeza observando una vez más su entorno, ideando alguna forma de volver al castillo de ese brujo para poder hallar las respuestas que ansiaba sobre James y Jett.
De pensar que estaba tan cerca pero a la vez tan lejos de la verdad lo volvía cada vez más loco. Su sanidad dependía de la verdad, por más dolorosa que sea, tenía el derecho a conocerla y haría lo que sea necesario para averiguarla.
Los minutos pasaron y con ellos el silencio de compañía. Ambos rubios meditaban en sus cosas, conectadas con un propósito pero aun así eran distintos puntos de vista. Tensión y nervios pululaba en el aire entre ellos, sobre todo para el líder de la banda pop, sus manos sudaban ansioso y empeoraba al ver el semblante tranquilo pero serio de Ken. Ahora se daba cuenta porque desde el principio seguía los pasos de su sombra al pie de la letra.
Confiaba en Ken más que nada, incluso su vida.
-Oh, demonios…- salió de su trance al oír mascullar a Ken.
Su mirada estaba hacia el precipicio o mejor dicho, hacia la figura que flotaba en medio del gran hoyo que interfería en su camino, Kendall quedo boquiabierto al notar la figura tan familiar a sus ojos, parada en medio de la nada como si hubiera suelo solido bajo sus pies el cual era inexistente.
El brujo sonrió ante sus expresiones.
-Kendall Knight junto a su sombra –aclamo con superioridad –me sorprende realmente tener sus presencias dentro de mis dominios…pensé que a estas horas ya te habrías suicidado, Knight.
Poso la mirada sobre este que trago saliva con dificultad por esos grandes ojos oscuros que lo juzgaba.
-Yo también lo creí por un momento, pero lamentablemente no tengo tiempo para pensar eso sabiendo que James aun está atrapado –respondió tratando de verse confiado sin embargo los nervios bailaron en la punta de su lengua, sacando una sonrisa socarrona en los labios del brujo.
-Morgiana tenía razón, morirás en cualquier momento y tu "amiguito" se irá contigo –ahora miraba fijamente a Ken haciendo énfasis en "amigo".
-Deja de nombrarme a esa perra –protesto Kendall.
-Es cierto, es una perra o también un animal rastrero pero no debemos olvidar algo –puntualizo el hombre de piel oscura –ella es fuerte, es un demonio y si pudiera ya te habría matado ahora.
Siseo con intimidación, causando un leve efecto en Kendall.
-Pero no lo hizo –volvió a protestar, ahora confiado –solo hizo estas pruebas para poder divertirse mientras yo me revuelvo en mi miseria, salvo que yo no le seguiré el juego. Nunca más. Por eso, quiero que me lleves de nuevo a los recuerdos.
Demando el rubio. El brujo frunció el ceño en interés por la petición del chico. Luego solo se rio airoso.
-Los humanos disfrutan del masoquismo…pero si eso es lo que quieres, eso tendrás.
-Ken viene conmigo –sentencio Kendall, su amigo le disparo una mirada confusa –y eso no se discute.
-Vaya, vaya ¿acaso me estas ordenando a mi? –Cuestiono el brujo –veo que intentas mantener tu inexistente orgullo a flote ¿eh? Me parece excelente, solo que déjame advertirte: aceptare a tus demandas para poder ver como de una vez por todas terminas clavándote la espada en el corazón.
-Créeme, eso no pasara –aseguro el chico de ojos verdes, con el mentón en alto.
-Valiente y estúpido.
Eso es una muerte segura.
Un segundo después, sin chistar, el hombre desapareció en el aire tras una capa de niebla antes de que una puerta tomara su lugar encima de un círculo de piedra y un camino de rocas los uniera a tierra segura.
Ambos rubios se miraron entre sí, alentándose para poder avanzar. Kendall tomo la iniciativa y camino algo inseguro hacia la primera roca, apoyo su pie aguardando a que se hundiera hasta el fondo del abismo pero no ocurrió, convencido de que tal cosa no pasaría continuo con el otro pie y así avanzo hasta la puerta. Ken le siguió los pasos hasta estar finalmente cara a cara con la puerta de madera oscura, una tan común y corriente.
-¿Seguro de que quieres hacer esto? –su acompañante pregunto solo para estar seguros.
Kendall no estaba del todo seguro pero lo estaría luego de cruzarla y hallar todo. Inspecciono la puerta con la mirada antes de voltearse a Ken y decir:
-Las damas primero.
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Otra vez esas calles, los recuerdos que anidaron en su mente los últimos días, ahuyentando su sueño, se materializaban frente a sus narices. Odiaba la idea de tener que recorrer el mismo escenario y repetir el mismo sueño pero debía hacerlo si quería terminar con todo esto de una vez.
Al menos ya no se sentía tan tenso como antes sabiendo que Ken estaba consigo para apoyarlo.
-¿Cuál será el primer sitio al que iremos? –me hablo Ken luego de pasar varios minutos de caminar en silencio.
-No tengo idea, para serte sincero, pero si estamos repitiendo el recuerdo lo más probable es que…-se detuvo de repente al notar que estaban en los juegos del parque. Tomo a Ken del brazo y lo arrastro consigo hasta detrás de unos arbustos –deberían ya llegar.
-¿De qué hablas? –ken hablo entre susurros.
-Así es mi recuerdo, James perseguía a Carlos y terminan aquí, solo es cuestión de tiempo hasta que aparezcan.
-Pues que vengan pronto, no me gusta esperar –se quejo su sombra como ya costumbre.
-Vuelve a quejarte de algo y te golpeare en la cara –amenazo un cansado Kendall.
Ken resoplo ofendido por la advertencia, aguardaron varios minutos pero nada ocurría, solo unas dos personas pasaron delante de ellos sin que los notaran, al menos sabían que su escondite era seguro. Pero aun no había señales de James o Carlos y ya estaba comenzando a oscurecer mientras la temperatura comenzaba a descender.
-Kendall, tal vez este no sea el mismo recuerdo…-tirito Ken, abrazándose a sí mismo, Kendall lo miro –tal vez sea la continuación de lo ocurrido la última vez.
-¿Qué? ¡No, estoy seguro que…!
-Puede que estés equivocado –interrumpió el rubio de ojos oscuros –escucha, esta anocheciendo y a pesar de ser un recuerdo, puedo sentir realmente el frio.
Instintivamente se estremeció haciéndolo notar a Kendall. Es cierto que estaba haciendo frio muy a pesar de ser un recuerdo, no quería estar en la calle durante la noche y más con las heladas nocturnas de Minnesota, sin mencionar que ahora se sentía a cargo de Ken. El podría soportar pero no quería que su amigo quedara arrastrado en esto.
-Tienes razón –admitió –será mejor buscar un lugar y pasar la noche.
Ahora había que pensar donde pasar la noche sin sufrir por el frio. Estaban atrapados en un sueño, obviamente sin dinero o recursos. Estaban jodidos, básicamente.
-Demonios, es un jodido sueño, no deberíamos sentir frio –mascullo Kendall frotándose los brazos, su chaqueta no le brindaba mucha protección contra el viento helado que golpeaba sobre su cuerpo. Mucho menos a Ken que llevaba solo una camiseta.
-Maldito brujo –murmuro su acompañante, temblando hasta la punta de los pies.
Era suficiente, Kendall no soportaba verlo sufrir de frio. Se quito su chaqueta y se la coloco sobre los hombros, sorprendiendo a Ken.
-¿Q-que estás haciendo?
-Preocupándome por ti ¿Qué mas creías?
-Pero ese es mi trabajo –ken parpadeo.
-Pues yo lo tome, y no me molesta hacerlo.
Miro fijamente a Ken a los ojos, y el hizo lo mismo con Kendall. No hacía falta decir más ya que siempre se dijo que los ojos son la entrada al alma, una norma que no se aplicaría correctamente sobre Ken pero eso no le importaba a Kendall porque para él era más que una sombra, era su amigo y lo protegería a cualquier precio. Incluso sobre el mismo.
Y sabía que no se arrepentía al sentir el cuerpo de su amigo contra el suyo, en un estrecho abrazo de agradecimiento.
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-Buenas noches, bienvenidos al Rose Patern.
Los recibió en la recepción una chica alta, de cabello rubio rizado y ojos pardos que apenas pasaba los 20 años.
-Hola –dijo seco Kendall –necesito una habitación.
-Que sorpresa –respondió la chica a modo de broma que no le hizo gracia al rubio -¿efectivo o crédito?
-Efectivo –dejo caer su mano sobre el mostrador unos cuantos billetes.
Minutos después, con la llave N° 34, Kendall y Ken desfilaban agotados y con frio hacia la habitación.
Fue una gran coincidencia que Ken haya encontrado los billetes en el bolsillo frontal de la chaqueta que el rubio le prestó, y si, Kendall creía que era mucha coincidencia. Pero que daba, tendrían un lugar donde dormir.
Entraron a la habitación, tan monótona y normal cualquier habitación de un motel; paredes beige, piso oscuro, una televisión, un min bar, una cama matrimonial en medio y un pasillo que conducía al baño.
Cama matrimonial, cualquiera pensaría que habría un problema hasta que oyes que es la única habitación disponible. Tan mala no era la idea cuando la oyó, después de todo no es la primera vez que compartía la cama con Ken, no se le hacía extraño y no estaba tampoco en humor de ponerse quisquilloso. Solo quería dormir.
Se quito los zapatos y se metió bajo las sabanas al igual que Ken, cada uno en los lados opuestos de la cama, utilizaron frazadas extras debido al frio entonces Kendall se acerco a su amigo y lo rodeo desde atrás con un brazo, su pecho pegado a la espalda del otro chico mientras acomodaba su otro brazo bajo la almohada.
Menos de un minuto después ambos dormían pesadamente pero tranquilos sabiendo que estaban el uno con el otro y se protegerían entre sí ante todo.
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-James, ¡¿De qué demonios hablas?!
-¿No lo recuerdas? –Dijo estupefacto un James confundido frente a un Kendall aun mas confundido, ambos dentro de la habitación del moreno –tú y yo terminamos ayer.
-¡Esa es la parte que no entiendo! –Exclamo Kendall al borde de romper en llanto, James había estado llorando desde el día anterior -¡yo nunca rompería contigo!
-Pues ayer si parecías capaz –susurro James, herido –ayer eras otra persona…yo no…no se-
-¡No entiendo, y-yo no estuve aquí ayer! –Se defendió Kendall, aun descorazonado por ver a James tan frágil -¡James, dime que sucede!
-Kendall, tu sabes que sucedió.
Se sumieron en el silencio absoluto, solo se miraban tratando de analizar la situación. James estaba emocionalmente destrozado por la reciente ruptura con el amor de su vida, mientras Kendall intentaba comprender lo que le decía su novio, luego de recibir una citación por parte de los padres de Jett por una supuesta agresión.
-Te amo –artículo el rubio, una lagrima cayo por su mejilla.
-Yo también te amo –respondió James, conteniendo las lágrimas –y lamento todo…realmente lo lamento.
Kendall parpadeo confundido.
James hablo sobre lo sucedido con Jett, y ocurrió lo que el supuso: su discusión termino con un portazo luego de que Kendall se marchara, despechado y herido.
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Había despertado hace como 10 minutos, en los que había estado haciendo una sola cosa: observar a Ken dormido. Se despertó con el antojo de observarlo durante su descanso no sabía porque, era algo raro pero no se lo pensó mucho ya que era relajante el mirar a su acompañante dormir a su lado, en paz, tranquilo.
A Kendall le daba paz estar allí, sin preocuparse por los demonios o el tener que perseguirlos y matarlos procurando no morir…solo quería estar, estar en paz con Ken.
Le daba la espalda a la ventana por donde la luz se filtraba iluminando la habitación, el ruido de la ciudad sonaba de fondo muy a lo lejos porque dentro de esas cuatro paredes el silencio reinaba.
Era demasiada tranquilidad para poder estar sin cabecear, Kendall cerraba sus parpados por unos segundos y los abría al recordar que debían dejar esa habitación antes de las 10 o tendrían que volver a pagar, y no conseguían el dinero de los arboles, muy dentro de él no quería dejar ese pequeño y acogedor lugar donde se sentía seguro ni tampoco irrumpir el sueño de su amigo.
Ken era la expresión máxima de lo adorable mientras se está dormido. Kendall comenzaba a sospechar que era algo apropósito y que a pesar de ser idénticos, el nunca podría alcanzar ese estandarte…era algo en Ken que lo convertía en eso…siempre brillando, siempre deslumbrando con su presencia.
Agh, no quería despertarse, quería estar tumbado al lado de Ken, dormir sin tener que pensar en nada del mundo exterior que los pudiera lastimar…pero algo faltaba en ese anhelo.
James.
Sería mejor si James estuviera aquí, claro, en un plano diferente. Pero lo reconfortaba el hecho de que pronto lo tendría pronto a su lado, no en una forma romántica pero era mejor que no tenerlo.
Sin embargo volviendo a la realidad, miro al reloj sobre la pared frente de él, eran las nueve y media, debía despertar a Ken quien dormía sobre su estomago, sus brazos abrazando la almohada posesivamente y la boca apenas abierta. Kendall se reía conmovido por tal imagen.
Se acerco y sacudió ligeramente a Ken en el hombro, su amigo gimió perezoso y volteo la cara al lado contrario.
-Ken, vamos, despierta –el líder de la boyband susurro a su amigo, atrayéndolo hacia el por la cintura pero Ken se resistía al contacto, igual Kendall logro atraerlo hacia el – ¿Qué sucede, porque te alejas?
-Porque quieres que nos vayamos…-un murmuro salió del rubio que escondió su rostro en la almohada, ignorando a Kendall –yo quiero quedarme aquí, contigo.
-Oh, Ken… -Kendall abrazo y beso su mejilla antes de descansar su cabeza en el hombro de este –yo también quiero quedarme aquí, realmente quiero…pero debemos irnos, ni siquiera es nuestro mundo, solo es un recuerdo.
Suspiro con aires de tristeza a la posibilidad de no poder quedarse.
-Nos quedemos…y hagamos como en los viejos tiempos –dijo volteándose y escondiéndose en el pecho de Kendall, aun con los ojos cerrados y adormilado –como en los viejos tiempos…-
-¿Qué…? –Pensó Kendall confundido –Ken, ¿Cuáles viejos tiempos?
-Cuando tu y yo estábamos juntos…como antes…-respondió Ken, medio dormido y sonriendo complacido.
-Siempre estuvimos juntos...-
-Estábamos…
Kendall estaba ahora sorprendido, Miro a su compañía hecho una bolita entre sus brazos y frunció el ceño. Quiso pensar que Ken estaba delirando o hablando en sueños pero había algo en su voz que le hacía pensar lo contrario, que había alguna verdad tras sus palabras. Se oía triste, con añoranza, como si hablara de algo que realmente paso.
-Ken…-
-¿Kendall? –bajo la mirada a Ken que lo llamo nervioso, estaba sonrojado y los ojos abiertos con temor –y-yoo no-o, solo estaba…-
-¿Estabas soñando con algo? –no evito preguntar el rubio de ojos verdes al notar el nerviosismos en Ken.
-C-creo que…si.
Su amigo sombra se mordió el labio con ansiedad al darse cuenta de lo que decía, había hablado entre sueños con Kendall sobre cosas que él no debe saber, y temía que el sospechara. Pero se tranquilizo al ver una sonrisa en Kendall, creyéndose esa mentira.
-Tienes sueños locos, amigo –dijo Kendall y beso su frente –ahora vamos, debemos seguir.
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-Me gusta más este clima –comento Ken, caminando junto a Kendall quien tenía la mirada perdida y pensativa.
-Debemos ir a casa de James.
-¿Por qué? –pregunto de inmediato Ken.
-No lo sé…necesito verlo.
Sin necesidad de decir más, emprendieron camino a casa de James, con la angustia creciendo en su pecho. La reiteración de su ruptura el día anterior seguía latente en su memoria y de solo pensar en volver a verlo tan rápidamente lo estaba carcomiendo desde adentro. Se sentía más tranquilo al tener a Ken a su lado para calmar sus nervios.
Minutos más tarde, estaban parados frente a la puerta de James. Kendall muriendo de nervios y Ken muriendo de aburrimiento.
-Toca –alentó Ken a su amigo rubio –o ¿piensas quedarte parado allí todo el día?
El chico le golpe en el hombro en señal de que lo hiciera, Kendall miro de nuevo la puerta y levanto su mano con intenciones de tocar pero por un segundo se detuvo, tomo aire y golpeo la puerta con inseguridad. Oyó pasos del otro lado y de inmediato Ken se escondió apegándose a la pared para que no lo vieran, Kendall estaba confundido por ello pero decidió no darle importancia, Ken volvía a actuar extrañamente como siempre, eso le aliviaba, que le duro poco al ver la puerta abrirse y ser Brooke la que lo recibía.
La mujer pronuncio el entrecejo.
-¿Kendall, q-que haces aquí?
-Necesito hablar con James –hablo apresurado, ganado por sus nervios –es urgente.
-Me parece que eso es…imposible.
-¿Por qué?
-Tú ya estas arriba, con el…-la mujer no pudo continuar, estaba boquiabierta –oh dios mío, ¿Qué eres?
Brooke cuestiono anonadada, retrocediendo unos pasos, aterrada por alguna razón que Kendall ignoraba.
-¡¿Qué demonios quieres con mi hijo?!-demando ahora tomando de la mesa de entrada un revolver apunto hacia el rubio que se puso en una posición más sumisa que defensiva, con ambos manos levantadas hacia el frente -¡Aléjate de él!
-Brooke, vamos a tranquilizarnos ¿quieres?
Mientras tanto arriba, en la habitación de James, él y un rubio intentaban charlar sin levantarse la voz o llorar en el intento pero la tensión era tan alta que fue lo primero que sucedió.
-No quiero hablar de esto otra vez –suplicaba Kendall sentado en la cama y el rostro cubierto con sus manos.
-¡Solo escúchame!
Imploro un James desesperado, el rubio levanto la mirada para encontrarse con un par de ojos llorones que solo lo hacían sentir peor de su decisión pero ese mismo dolor le hacía recordar la traición, no lo perdonaría tan fácilmente.
De repente se oyó un sonido estremecedor. Un disparo desde el piso de abajo. Y un golpe seco.
Ambos chicos se miraron por un segundo y después corrieron escaleras abajo para toparse con una escena más que desconcertante.
Brooke estaba en el suelo y un rubio estaba encima de ella, la tenia inmovilizada por las muñecas y sus caderas, James miro con terror al ver la cara del atacante. Kendall, quien resultaba estar parado al lado suyo contemplando la escena también.
Miro a su exnovio y al que estaba en el suelo, confundido, su cabeza comenzaba a palpitar por tal "ilusión" que su mente le estaba jugando, eso creía él.
-¿C-como es…posible? –articulo.
-Puedo explicarlo –respondió rápido el Kendall del mundo real, aun sobre Brooke.
-Claro que no puedes, imbécil –dijo Ken –además levántate de Brooke, se ve raro.
Su amigo tenían un punto, el rubio se levanto rápidamente y ayuda a la mujer a ponerse de pie, luego dio un paso atrás por precaución, Brooke apunto el arma hacia ambos rubios por si intentaban hacer algo mas y James miro horrorizado el artefacto en manos de su madre, sin lograr entender que sucedía allí.
-Mama –llamo el moreno, parte con miedo, parte con nervios -¿q-que está pasando?
-James, quédate atrás –advirtió Brooke aun apuntando el arma.
-Vamos Brooke, nadie tiene que salir herido, solo déjame hablar…-dijo Kendall, tratando de ser cauteloso.
-Sé lo que eres –le corto la mujer –y no dejare que te lleves a mi hijo sin pelear, demonio.
-Ahora somos demonios –suspiro Ken –esa no me la esperaba.
-¡Ken! –Reprimió su amigo rubio –cállate.
-Solo digo.
-¡Basta! –Exclamo Brooke -¡ya lárguense!
-¡Mama, dime que sucede! –exigió James.
-Brooke, dile la verdad a tu hijo –ordeno el chico que fue al Inframundo a buscar a su amigo –tarde o temprano tendrá que saberlo.
-Aunque estemos en una ilusión –murmuro Ken, ganándose una mirada furtiva de Kendall.
-¿Ilusión? –repitió la mujer, bajando un poco la guardia al oír a Ken.
-Sí, una ilusión –afirmo Kendall.
-¡Déjate de mentiras! –De pronto grito Brooke, a la defensiva –solo lo dices para que me trague la mentira, pero te diré algo: no eres el primero que viene por mi hijo.
James miro incrédulo hacia su madre por lo oído, incluido Kendall, el de ese tiempo y el otro. Ken no parecía sorprendido pero era mejor aparentarlo.
-¿Ya vinieron a buscar a James? –Pregunto picado por la duda Kendall -¿te refieres a…Jett?
-¿Jett? –ahora era James quien preguntaba, dirigido a la mujer que le dio la vida.
-Jett –mascullo el rubio, parado a su lado, con resentimiento -¿Qué tiene que ver Jett en todo esto?
-Creo que ya metimos la pata –opino Ken.
-¡Cállate de una vez Ken!
Volvió a reprenderlo Kendall.
-¡Qué demonios tiene que ver Jett Stetson aquí, ese idiota rubio! –grito Brooke, para poner orden.
-Muchas cosas, más de lo que creas –espeto Kendall, mirando a James y de nuevo a Brooke –primero, Jett tiene algo que ver con…creo, que tiene que ver con Howard.
La expresión en el rostro de la mujer se torno turbada y aterrada al oír ese nombre ser pronunciado por boca de ese rubio. En tanto Kendall no tenía idea de porque había dicho lo que dijo, fue una corazonada lo que hablo por él. Era arriesgado proponer esa teoría alocada pero no le quedaba de otra. Necesitaba aferrarse a esa posibilidad.
-¿Cómo sabes tú sobre Howard?
-¿Quién es Howard? –cuestiono James.
-No es nadie. No hace falta mencionarlo –corto Brooke con dureza.
-Sí, si hace falta –salto Kendall –el nos quito a algo que nos importa.
De nuevo miro a James por unos segundos, dolorosos segundos de ver al amor de su vida aunque ese no fuese el James real.
-El nos quito a James.
Pronuncio la última palabra y un estruendo se escucho desde afuera de la casa. Todos se volvieron hacia allí antes de de Kendall y Ken intercambiaran miradas y salieran afuera. A Brooke le tomo unos segundos procesar lo que sucedia luego seguir a ambos.
-Esto definitivamente es un sueño –oyó decir a Ken.
-Ese maldito brujo –siseo Kendall.
La mujer no entendía, hasta que vio a un chico rubio de pie en medio de la calle. Entrecerró la vista al ver que era Jett Stetson y sonreía, con cinismo mientras en sus ojos brillaba la malicia como un fuego.
-Vaya, vaya, pero si es Kendall Knight, el chico que-
-Sí, si ya lo sé –le corto el discurso el rubio –por qué mejor no te saltas esa parte y dices de una maldita vez, ¿Qué quieres, Jett?
-Tan impaciente, Knight y no me sorprende, después de todo estas desesperado por encontrar a Jamie –espeto el otro chico rubio, apropósito para provocarlo.
-Aun no entiendo que tienes que ver tú aquí.
-Es obvio que no entiendes, pero para tu información tengo mucho que ver. Y es enserio, estoy mucho mas involucrado de lo que crees…mucho mas, pero claro mi verdadero yo no lo sabe, simplemente se deja llevar por sus impulsos –explico Jett.
-Explícate mejor –demando Ken.
-Si así lo quieres, así será –suspiro el otro chico –todos sabemos la historia: Howard es el antepasado de James, sigue la línea de sangre directa, por eso el lo ofreció como pago de su trato pero lo que nadie sabe es que Howard era un verdadero cretino.
-Lo sabemos todos –señalo Kendall como si fuera la cosa más obvia del mundo.
-Veo que no me entiendes, Knight –el rubio de ojos verdes frunció el ceño –Howard no era un jugador muy apegado a las reglas, es más que obvio, por eso el tenia su familia, su amada familia….los Diamond, con poder tanto económico como jerárquico, de buen status quo pero nadie sabía que él tenía un hijo bastardo.
Jett lucho para contener la risa al ver la expresión en los rostros de las personas que los oía, no había palabra que los describiera mejor.
Como si hubiesen visto al mismísimo Diablo.
-Eso significa…-balbuceo Brooke.
-Así es, mis queridos amigos, gracias al fruto de una noche de bebidas y mujerzuelas, la familia Stetson nació –anuncio benevolente, con sus manos extendidas, cual guía espiritual dando su sermón.
Y todos lo oían en respetuoso silencio, admirando cada detalle de sus palabras, tratando de hallar su significado. Aunque no era tan difícil entenderlo, era difícil el digerirlo.
-¿Ahora qué sucede Kendall, no aceptas que James y yo tenemos la misma sangre? Algo disuelto por los años pero con la misma esencia, corriendo por nuestras venas –siseo Jett, disfrutando del desconcierto en sus caras.
-Estas mintiendo –mascullo Kendall en un intento desesperado de convencerse así mismo que esto no era verdad.
-Tú quieres creer que miento, pero hay que aceptar la realidad.
-No… ¡Tú mientes! –sin darse cuenta hizo aparecer su espada, a causa de sus sentimientos.
-¡Kendall!
Grito Ken un segundo antes de poder atrapar al rubio que se lanzo hacia Jett con arma en mano, pero el otro chico era más rápido y logro evadirlo, logrando que Kendall perdiera una gran estocada directa al pecho. Dio tropezones al esquivarlo pero al segundo miro de reojo a Jett, este se veía más que complacido, serenamente inalterable.
Tal gesto que hirvió la sangre del rubio de ojos verdes pero antes de que pudiera hacer otro movimiento, Jett estaba esquivando los ataques de su compañero, quien era mucho más habilidoso con la espada que el mismo. Entonces volteo a ver a Brooke que estaba plantada en su lugar, solo observando la lucha entre los dos rubios y detrás de ella su otro yo, acompañado del amor de su vida.
-James –pensó mortificado Kendall al notar el desconcierto en sus hermosos ojos avellana.
Deseaba regresar el tiempo atrás y pasar los momentos más felices de su vida, al lado de James. Le destrozaba el corazón tanta impotencia de estar ahora en un sueño, persiguiendo a un viejo brujo vudú para salvar al chico bonito. Y hasta ahora no lo había conseguido.
-¡Vamos, Kendall! –la voz de Jett llamándole le devolvió al momento en que el tenia a Ken agarrado por detrás, presionando la espada en el cuello de este -¡Únete a la fiesta!
Empujo a la sombra hacia Kendall quien lo atrapo entre sus brazos, y miraron a Jett que torcía su cuello logrando tronar sus huesos de una forma que se viera dolorosa a la vista.
-No seas un aguafiestas, Knight…-
Su voz recorrió el aire como una brisa helada, congelando huesos en su paso y deteniendo latidos de corazón.
De repente una chispa azul brillo en sus pies y lentamente ascendió por sus piernas, revelando otra ropa de bajo, continuo por su abdomen y vieron un estomago de piel morena, su pecho, sus hombros, su cuello y finalmente la cabeza. Sus labios cocidos y sus ojos delataron finalmente su identidad. El viejo brujo vudú.
-¿Por qué no me sorprende que seas tú? –dijo Ken con ironía.
-¿Por qué no me sorprende que no se hayan dado cuenta? –contraataco el brujo en el mismo tono.
-¡Dios, no soporto a este tipo! –exclamo exasperado Kendall.
-Pensamos igual –asintió su amigo sombra, dándole la razón.
-¡Silencio! –Bramo el brujo –Demonios, ustedes sí que son un dolor de cabeza, no entiendo como Morgiana los subestima tanto…-
-¿Ella…nos subestima? –pensó Kendall
-Pero que va, veo que aun sigues empeñado en buscar a James –continuo el brujo.
-Estamos empeñados en encontrar a James –corrigió Ken.
-Como sea, no lo encontraran…-
-Eso vamos a verlo –dio un paso hacia adelante la sombra, sosteniendo su espada.
El brujo entorno los ojos hacia este, Ken imito el gesto, las chispas de tensión saltaban de entre ellos. Era una batalla de miradas que Kendall dudaba poder soportar, se aliviaba de saber que no era él quien miraba a ese asqueroso brujo, se lanzaría de cabeza a atacarlo los primeros 2 segundos.
Finalmente el hombre pestañeo y sonrió de lado, un plan se maquinaba en su cabeza, solo para pasar el rato.
-Si están tan determinados por encontrarlo, síganme, les diré donde esta Morgiana.
Chasqueo sus dedos y un bastón apareció en su mano, y golpeo el suelo con el mismo produciendo chispas. Detrás de él una puerta apareció, tenía intenciones de escapar pero los dos chicos no se lo dejarían fácil.
-Les doy la oportunidad de jugar en mi laberinto, si me encuentran les diré donde esta Morgiana y te daré un regalo muy pero muy valioso, Knight –sentencio modestamente –pero solo, si me encuentras.
Agrego antes de dar media vuelta y meterse por esa puerta, desapareciendo en la oscuridad detrás de ese umbral.
Ken sostuvo la mirada hacia ese punto por 2 segundos y se volvió a Kendall quien fruncía los labios, indeciso.
-Hay que ir –comento el líder.
-No esperaba otra respuesta –ken sonrió con empatía.
Exacto, no había otra respuesta. Pero eso significaba al fin dejar ese sueño, uno casi perfecto si olvidábamos la aparición de Jett y su inoportunidad participación en el mismo, donde había tenido chance de ser él quien terminaba con James, aun siendo una mentira su propio coraje le sorprendió y lo atormentaba. Se consolaba al saber que eso nomas era, un sueño, una ilusión, que nada era real.
Se volvió hacia Brooke, al amor de su vida y a su otro yo. Debía dejarlos atrás, ellos no eran reales así que no debía sentirse mal. Pero lo hacía.
-Es hora de irnos –sintió la mano de Ken en su hombro, dándoles fuerzas para seguir a pesar del trago amargo.
-Sí, mejor nos vamos –finalmente se sintió seguro de continuar con su viaje.
No miro hacia atrás mientras avanzaba hacia esa puerta, planteándose la posibilidad de lo que podría encontrarse al otro lado: monstruos, demonios, un pantano putrefacto como el que había atravesado. Eran tantas las opciones y solo se martirizaba al pensarlas, lo mejor era dejárselo al destino que en muchas ocasiones sabe cómo actuar de maneras misteriosas.
Su cuerpo atravesó la puerta y sintió el vacio rodearlo.
PD 2: andaba pensando, mientras escribia, acerca del ultimo capitulo y ahora estoy bastante segura que me odiaran pero me amaran por otra xD, lo se no tiene sentido...me AMODIARAN! cof, cof, mal chiste perdón ._.
