N/A. Uf. Llevo tiempo sin estar inspirada. Esta mañana mientras estudiaba supuestamente Estadística, tenía papel y boli a mano y me he puesto a describir xapis que debía hacer. No sé de dónde ha llegado esta idea, y me ha gustado. Espero que me quede como quiero, porque no sé si voy a saber pasar la imagen que quiero dar... Whatever. Yo lo intento, y ya me diréis.
Joanne
SAÑA
XVIII. Paladar
Íntimo, como si las lenguas echaran lazos alrededor del alma al sumergirse en la garganta. Provocador, y sí, incitante, pues ambos saben que no se detendrán hasta el final. Bellatrix besa para vigilar mi territorio, para saber a qué atenerse, para saber qué puede esperar de ellos.
Sirius sabía a prohibido, a traición. Dejaba un regusto ácido, que te provocaba una mueca, pero que te hacía volver, rogando por más. Ella nunca suplicó, nunca regresó, y no había podido saciarse.
Regulus sabía a complacencia, sus besos mezclándose con palabras que buscaban satisfacerla, preguntas cuyas respuestas quedaban ahogadas por los labios ansiosos. Leía en ellos ambición, pero también miedo. Él nunca la atrapó.
Lucius tiene el sabor metálico del dinero. Metal... Acero o plata en sus ojos, que se cruzan con sus besos. Siempre frío, siempre calculador. Sus brazos no son ningún refugio, pero ella tampoco busca eso.
Fenrir sabe a sangre. Sabe a tortura, sabe a sus más delirantes deseos. Psicópata. Bellatrix se deja llevar, porque con él no hay límites, y se hunde en un mundo donde las pesadillas gustan.
Rodolphus sabe a madurez. Sabe a madurez desde su infancia, desde que lo conoce. A conocimientos, al polvo de libros tétricos. Oscuridad e inteligencia, todo se mezcla en él con brutalidad, sin compasión, y cae en un pozo de negrura donde pierde la cabeza. Besos secos y violentos, que quizá prefiere no dar pero que ella le arranca. Su marido es el loco con más prudencia que conoce.
Su Señor... Nunca se atreverá a probarlo. Moriría por hacerlo, y moriría si lo hiciera. Pero puede soñar, y sueña que Tom, en otro tiempo, supo a poder.
