Geez, al fin termine el capitulo y mucho mas rápido que los anteriores, para reindivicarme por no haber actualizado mas seguido esto, lo siento :S

Ahora sin mas, lean, disfruten y dejen review sobre que pensaron del capitulo, los dejo!


Su cuerpo atravesó la puerta y sintió el vació rodearlo.

No, era más bien algo helado que lo envolvía y le erizaba la piel.

Era escalofriante, tanto como sentir el aliento de alguien en tu nuca o sentir una mirada intensa y pesada sobre uno. La inquietante de sensación de estar tal vez parado sobre una pila de cadáveres daba rienda suelta a su imaginación. Quería abrir los ojos y a la vez no.

-Kenny, abre los ojos, debes ver esto.

La voz de Ken a su lado le tranquilizo, sabía que no estaba solo e hizo lo que su amigo demando: abrió los ojos.

Al principio lo hizo con cautela para no sobresaltarse con lo sea que se encontrara, y al percibir nada de peligro los abrió más confiado. Lo que pudo apreciar no era lo que esperaba.

Estaban en un hospital abandonado por el deterioro de las cosas, paredes, luces que parpadeaban, inmobiliario regado por allí y el extremo frió rondando el aire. Espeluznante quedaba corto para describir ese sitio, solo quería salir de allí y por costumbre miro sobre su hombro y vio la puerta de salida cubierta con tablas, completamente barricada. No había salida.

-¿Qué demonios es esto? –dijo al voltear al frente y mirar un rastro de un liquido carmesí en el suelo, era una flecha y señalaba algo.

-Sigue el sueño –miro a Ken quien leyó en voz alta la frase escrita en la pared cercana a ellos con el mismo color –tal vez debamos seguir el camino.

-Asi podremos encontrar al brujo –asintió en respuesta Kendall pero luego se fijo en la actitud nerviosa de Ken: miraba ansioso e sitio, mordió su labio y tragaba mucha saliva, eso no era normal en el -¿estás bien?

Toco el hombro de este y de inmediato se volteo hacia el dibujando una sonrisa conformista en su rostro. Ken no estaba actuando como él, pensaba el rubio de ojos verdes.

-Sí, ¿Por qué no habría de estarlo? –Reacciono unos segundos después –después de todo estamos más cerca de encontrar a James.

Si, estaban muy cerca y Kendall se quedo con eso, no tan conforme pero debían avanzar sin perder más tiempo, se prometió hablar seriamente con su amigo mas tarde.

Debían seguir un rastro carmesí que manchaba el suelo. Caminaron ese pasillo, luego otro y otro, viendo el mismo panorama, puertas destrozadas, habitaciones oscuras donde recuerdos atormentados de pacientes se escondían y permanecían siendo recuerdos, luces que parpadeaban como la vida de una persona atrapada por un monitor que solo daba falsas esperanzas a su familia, objetos milagrosos olvidados en el camino oxidándose y perdiendo lo mejor de sí. Deprimente estaba escrito por todo el sitio.

Se sentía como un fantasma más que merodeaba a función de sus penas, necesitaba sentirse vivo y sin pensarlo tomo la mano de Ken en la suya, entrelazando sus dedos y reavivando la llama vital en su corazón. Ahora estaba vivo de nuevo. Sonreía por ello.

-¿Quién es el nervioso ahora? –su compañero le recordó, dándole una cálida sonrisa.

No respondió y siguieron caminando siguiendo flechas en paredes, pisos e incluso del techo pasando por pasillos, salas de espera y escaleras pero no estaban preparados para lo que se toparían luego de horas largas de estar caminando por el ese hospital infinito: una bifurcación.

Estaban al final de un largo pasillo y había dos puertas y dos flechas señalando a cada una. Era el momento de elegir.

-Solo una –dijo Ken.

-Solo una –repitió Kendall.

Miraron ambas puertas, ambas opciones para elegir en poco tiempo era absurdo. Simplemente se quedaron allí observando sin decir nada ni oír nada, sus manos juntas como dos niños pequeños que debatían sobre cuál sería su siguiente aventura.

POV James

Quiero irme, solo…quiero irme.

Sé que me equivoque pero solo quiero irme. Por favor. Admito mi error, soy capaz de arrodillarme frente a esa persona y llorar y clamar perdón…no fue mi intención quitarle su vida.

Ahora pago por mis pecados rondando por este hospital, cuna de mi error y de sus recuerdos. Perseguido y atormentado por voces y fantasmas de un alma inocente cual yo puse un fin a su existencia, quien detuvo su llanto alarmante la segunda noche luego de haber venido a este mundo, quien dibujo una línea recta en su monitor con solo aire, arrebate sus posibilidades de crecer, comer, respirar, amar, saborear lo mejor y lo peor de esta vida.

Lo asesine… ¡dios, no era mi intención! Yo no-

Oigo ese llanto de nuevo, tapo mis oídos al sentirlo lejos de mi pero que igual me lastimaba de recordar todo, me hundo sobre mis talones y me mezo deseando que parara, yo también lloro por su dolor que se siente tan mío. Es la culpa que me carcome desde adentro, punzando mis pulmones y quemando mi garganta.

¡Solo vete ya, se lo que te hice y lo lamento!

Ahora el llanto es más fuerte, como si estuviese a mi lado, restregándome en la cara lo que cometí y que no me dejaría en paz por el resto de la eternidad, que es exactamente el tiempo de mi condena. Lloro aun más por mi culpa y por el miedo, de querer salir de allí, de tener a mi mama, a mis amigos, a mi familia, a Kendall.

Es un deseo egoísta luego de lo que hice porque a la persona que más quiero a mi lado es la que más me odiara. Y no lo soporto, debo esconderme junto con mi vergüenza de verlo a los ojos y tener que decirle la verdad.

POV Normal

Kendall y Ken decidían que puerta seguir. Una llevaba hacia el brujo y la otra hacia un destino incierto donde ningunos de sus sueños eran verdaderas proezas para recordar, sino bosquejos de soñadores patéticos.

Kendall miro a Ken y Ken miro a Kendall. Ambos pares de ojos distintos entre sí pedían alguna señal sobre qué camino tomar.

-Debemos elegir una, no podemos estar así por el resto de la eternidad –aconsejo Kendall.

-Esta vez debes elegir tu solo –dijo Ken, neutro.

-¿De qué estás hablando? –El ceño en su cara se frunció –estamos en esto juntos.

-Yo hare lo que tu digas –maquino como un robot al decirlo.

Los labios de Kendall se unieron en un silencio abrupto. Ese no era su Ken, el lugar tal vez consumía una parte de él o era otra cosa. Quería pensarlo y replantearse la posibilidad pero como el dijo, no había mucho tiempo. Sus ojos saltaron hacías las puertas, un "izquierda" y "derecha" dominaba su mente, brillaban como carteles de neón imaginarios sobre las dos aperturas tratando de ganarse su atención y las eligiera, necesitaban ser elegidas para sentirse únicas. Eso no era muy justo para la lógica de Kendall.

No menospreciaría a ninguna. Debía tratar con ambas. Siempre era bueno tener un plan de apoyo.

-Yo iré por la izquierda, tú iras a la derecha –declaro frio hacia su compañero, soltando su mano con brusquedad.

Camino decidido a su puerta sin mirar el rastro de dolor en la mirada de su sombra. Desapareció por las puertas de vaivén sin preocuparse por que el otro chico no siguiera su orden, era más que obvio que lo haría.

Ken se quedo de pie en silencio mirando la mano que antes tenía la de Kendall entre sí con sus dedos. La sensación de vacío era muy familiar puesto que era lo más sentía al pisar ese lugar.

-Solo un poco mas –se dijo, animándose y camino hacia la derecha, a su puerta y también desapareció tras dos maderas que se balanceaban.

Por el camino de la izquierda, Kendall caminaba revuelto por la ansiosa expectativa de poder llegar a un final luego de recorrer mas pasillos y habitaciones siguiendo flechas rojas y marcas en las paredes, dedos marcados y corridos por fuerzas que pedían ayuda.

Por el camino de la izquierda, Ken caminaba como si fuese un paseo pero su cabeza era un huracán de cosas, tristeza y resignación bailaban eufóricos sin medir que sus movimientos le estaban dando un terrible dolor de cabeza al rubio. Se detuvo al pasar un viejo ascensor que conectaba aéreas, tomo su espada para sentirse seguro ya que percibía algo cerca y ese dolor le quitaría desventaja por si algo saltaba hacia él para atacarlo.

Esperar durante segundos dio sus frutos, oyó pequeños golpes, piel golpeando algo, pies descalzos pero no veía nada, miro revuelto a todos lados sin encontrar nada excepto hacia el lugar de donde provenían y decidió ir a averiguar al final de ese pasillo, al llegar solo había otro largo corredor perpendicular al que estaba pero aun oía los pasos avanzar por allí, incluso vio una botella de vidrio rodar como si alguien la hubiese tocado.

POV James

Correr, correr, es lo único que puedo hacer, escapar aunque sé que es inútil. No puedo salir de aquí, ya lo intente.

Busco un camino por el que ya pase como unas cientos de veces, eh recorrido el lugar de arriba abajo, a lo largo y lo ancho y todo sigue igual, no creo poder soportar estar aquí para siempre, me volveré loco. Lástima que no puedo suicidarme para salir de aquí.

Demonios, siempre tropiezo con la misma maldita botella de alcohol, que importa, yo sigo desesperado como las últimas veces. Continuo por continuar, tengo la pequeña chispa de esperanza planear en mi de que encontrare algo o alguien que me saque de aquí. Ahora llego al área de cirugías, paso la puerta precipitado y miro sobre mi hombro por impulso, siempre a la defensiva, miro a todos lados buscando algo sin resultado. Repito la misma rutina de siempre, desesperarme hasta que me desconozco en un intento de probar si alguien se apiada de mí y me saca de allí.

Hasta que huelo algo en el aire, y no era el hedor a pánico mezclado con decadencia, olía al fresco pino de Minnesota que tanto recuerdo. Y había una sola persona que siempre tenía consigo ese aroma tan natural. Su recuerdo vino a mí solo para destrozarme aun mas, las lágrimas seguían apareciendo y mi dolor solo aumentaba.

¿Por qué maldita sea tenía que estar Kendall aquí también, que ya no tengo suficiente sufrimiento?

Me detuvo de golpe observando un punto invisible en el suelo, en medio del pasillo, apenas sentía ese aroma y rogando por no ver el fantasma de mi ex novio paseando por allí buscándome para divertirse de mi agonía que en cada momento alimentaba mi locura.

Veo una sombra fugaz pasar por mi rabillo, levanto la mirada y veo el rastro visual de una cabellera rubia que pasa de largo al otro lado del pasillo principal, donde estoy justo de pie.

Sentí esperanza. Y era un tonto al hacerlo.

-Kendall…-digo mientras corro hacia la dirección por donde su imagen desapareció, doble esa esquina y vi su espalda, alejándose.

-¡Ken! –el gritaba tratando de llamar a alguien, solo que yo no sabía quién era -¡donde estas!

Una parte de mi se sentía destrozada, ¿Quién era Ken? El era Ken, o Kenny, como yo siempre le decía de cariño. O tal vez Kendall también se está volviendo un poco loco luego de estar un tiempo en este lugar.

-¡Kendall! –grite sin pensarlo, esperanzado a que me oyera, pero no lo hizo.

Continuaba de espaldas hacia mí, alejándose más y más. Entre en pánico, no podía dejarlo ir pero si lo seguía lo perdería, entonces pensé en tomar un atajo, ya estuve mucho tiempo aquí y me recorrí todo el lugar para sabérmelo prácticamente de memoria.

Me volví y me fui hacia el área de las habitaciones, cruzando algunas que estaban conectadas y otros corredores hasta llegar a la entrada del quirófano. El lugar donde si o si terminaría Kendall siguiendo su camino.

-¡Ken! –oi su voz acercarse, me adentro en la sala, y termine sorpresivamente en la habitación donde se higienizan los cirujanos antes de entrar a cirugía, el gran ventanal me da una vista de la habitación donde me desperté por primera vez.

Que hago aquí, no lo sé, solo sé que intento salir y no puedo, la puerta está cerrada y no puedo abrirla por más que intento empujarla o forzar el pomo pero me detengo al oír pasos del otro lado del vidrio.

Era Kendall entrando al quirófano y mirando minuciosamente el desastre en la habitación. Me pegue al vidrio de inmediato sin salir de mi asombro de volver a verlo cara a cara; todo sigue en su lugar tal como yo lo deje: ojos verdes que ya no brillan con amor sino con dolor, pesar en cada facción de su rostro que lo hacía ver mayor, más abatido por la vida y cansado. No era el Kenny que yo conozco, yo destroce su corazón ese día en mi cumpleaños, pero era lo mejor…sin embargo no puedo dejar de amarlo. Lo necesito.

-Te necesito –llore de nuevo, golpee suavemente el vidrio con mi frente y cerré mis puños sobre el mismo –por dios, te necesito, Kenny…-

-Dios, al fin te encontré.

Levante la mirada al escuchar tan mágica frase, sonreí al creí que me había visto pero solo era imaginación mía. Allí estaba, la pesadilla, la sombra…la sombra mía y de Kendall.

-¿Me buscabas? –pregunto él con inocencia.

-Pues claro, ¿no me oíste? –reclamo Kendall.

-Lo siento pero este lugar es demasiado grande –se excuso el otro mirando hacia el suelo –por eso no te oí.

Para mi desconcierto veo una leve sonrisa quebrarse en el rostro rígido de mi Kenny, yo soy el único capaz de hacerlo sonreír así, no él. Todo se rompe, me estoy rompiendo otra vez.

-Yo debo lamentarme por haberte tratado tan…frio.

Vuelvo a cerrar los ojos para no ver como Kendall lo abraza contra su cuerpo y como el devuelve el abrazo. ¿Cuántas veces debo morir? Es injusto, lo vuelvo a decir, cada recuerdo atormenta mi mente ya sucia y retorcida, no me hacía falta esto, quiero salir de aquí y tener a Kendall otra vez.

-¡Kenny, bebe, escúchame! –Grito desgarrando mis cuerdas vocales pero no me importa, golpeo el cristal con las fuerzas que me quedan -¡Kendall, tienes que escucharme!

Lloro en el proceso, grito, ruego, suplico para que me oigan. Pero solo recibo miradas asustadas hacia mí apenas comienzo a golpear, me alivie pero ese alivio desapareció cuando vi que solo estaban allí parados sin decir o hacer algo.

Tontamente pensé que no podían verme, que tal vez era un espejo unidireccional así que insistí de nuevo.

-¡Aquí estoy Kenny, escúchame, por favor! –repetí el proceso, mi garganta dolía -¡¿Por qué demonios no me oyes?!

-¿Qué demonios golpea el vidrio? –Oigo murmurar a Kendall, consternado –no hay nada.

-Debe ser un recuerdo desesperado por salir –le responde la sombra –eso puede significar…-

-Que nos confunden con algo más y nos quieren –complemento mi ex novio –debemos encontrar a ese maldito brujo y acabar con esto de una vez.

-¡No te vayas, por favor! –Me lance sobre la puerta apenas salieron del quirófano, quería abrir la puerta pero estaba cerrada, otra vez -¡No me dejes, sácame de aquí, Kenny por favor escúchame, estoy justo aquí! ¡TE AMO, no me abandones!

Se fueron sin antes ver el rostro de Kendall volverse hacia mí en mi desesperado intento de llamar mi atención.

No podían verme u oírme además de mis golpes. Me costó aceptar la realidad. Estoy atrapado en mi propio infierno y ellos solo están de pasada, soy un huésped permanente. Patético, jamás saldré de aquí.

Me aleje de la puerta y cubrí mi boca para acallar mis gemidos y sollozos, cerré con fuerzas mis ojos que dolían como el demonio y me encogí sobre mis talones a llorar como lo venia hacia desde el principio. No quiero que acabe asi, se que cometí errores pero no quiero estar aquí para siempre. Suficiente tenia con saber que Kendall no era mío nunca más y que me odiaba.

Ese era mi infierno perfecto.

Sin embargo, escuche un clic y era la puerta abriéndose, salte y salí, corrí tras ellos, buscándolos como último recurso. Sé que no saldré pero la desesperación ya estaba instalada en mis huesos y siempre que las personas que saben que están en el final de sus vidas hacen cosas desesperadas porque perdieron todo en su vida. Eso me pasara dentro de poco.

Baje escaleras al oír sus voces y llegue a otro piso con estrechos pasillos, eran la zona de guardia, ya estuve aquí antes pero continuo, debo hallarlos. Miro en cada cuarto, algunos están a oscuros y otros a medias.

Perdido en mi desesperación me asume en donde una está a oscuras y cuando me volteo veo de nuevo esa incubadora y a ese bebe mirándome, salto espantado y caí de espaldas al suelo, me las arregle para arrastrarme hacia atrás y chocar bruscamente contra un armario de vidrio que se rompe por mi golpe.

Ya no pienso en nada coherente. De ahora en mas solo soy llanto, miedo, terror, pánico, un puñado de males y demonios, un niño pequeño que no puede dormir por los monstruos en su armario.

-¡Aléjate, ya entendí! –manosee mis manos hacia eso a unos metros, la luz apuntando directamente sobre el y su resplandor se alargaba justo hasta mis pies pero no quería que ni la luz me tocara, me estaba acostumbrando a la oscuridad para esconderme de todo lo demás, me dejaba devorar por la nada -¡lárgate!

-¿Oíste algo por allí? –de nuevo la voz de Kendall y no toma mucho para verlo al lado de ese maldito objeto, otra vez confundido por lo que había allí –de aquí venia el ruido, pero no hay nada, excepto…-

Esa persona se le suma y mi ex novio toma algo de la incubadora, es una pluma blanca, no hay bebe aunque yo puedo ver la punta de sus manitas apuntar hacia arriba y sus gimoteos. Luego recordé que no pueden ver mi pesadilla.

-¡No, debes irte, Kenny por favor, solo….mírame! ¡Aquí estoy!

Pedí demasiado, ya no tenía voz para continuar suplicando por atención. Me restaba llorar en silencio, abrazar mis piernas contra mi pecho y mojar mis jeans sucios y harapientos de compañía a la sombra y de la nada mientras ellos iban por allí, juntos sin poder sentirme.

Pasaron unos minutos cuando oí los pasos alejarse. ¿Qué es la esperanza ahora?

Adiós Kendall. Te amo. Solo quería que lo supieras.

POV Normal

-¿Una pluma? –Cuestiono Kendall sosteniendo el objeto en sus manos -¿Qué significara?

-Solo ese brujo lo sabe –Ken devolvió una respuesta rápida y brusca, aparentemente nervioso.

-Estas actuando de una forma muy rara desde que llegamos –el rubio de ojos verdes lo detuvo del brazo y lo confronta -¿Qué te sucede?

-No me sucede nada, ¿Por qué crees que pasa…?

-¡Solo con oírte hablar me doy cuenta que pasa algo, estas tan, tan a la defensiva que…me hace creer que sabes algo de este lugar!

-¡No estoy a la defensiva, eres tu el que está a la defensiva! –apunta Ken al pecho del otro rubio.

-¡Por dios, no me hagas discutir por una estupidez como esta! –Kendall se volteo masajeándose la sien, repentinamente sintiéndose estresado.

-Lo siento –se disculpo Ken bajando la cabeza.

-No hace falta que te disculpes. Ambos estamos alterados por todo esto… -apoyo sus manos en sus rodillas y respiro hondo –solo quiero irme de aquí, este lugar me da escalofríos.

Vaya que era cierto, demasiados recuerdos atormentados estaban atrapados allí que si pasaban una hora más, terminarían uniéndoseles.

Ken miro algo turbado a su alrededor.

-Demasiados recuerdos –murmuro sombrío.

-¿Dijiste algo? –pregunto casi sin aire Kendall.

-No, no dije nada –suspiro.

-Ah.

El rubio de ojos verdes enderezo la espalda y directamente miro hacia el suelo no muy lejos de él, por casualidad, y vio una nueva flecha roja dibujada en el suelo. Frunciendo el ceño se acerco a ella, hinco una rodilla en el suelo y paso la punta de sus dedos por la pintura que para su sorpresa esta aun fresca. Ken se paro detrás de él a observar también.

-Tiene un olor extraño –observo su amigo.

-Lo sé –afirmo Kendall, acerca sus dedos para oler la sustancia –huele como…metal…esto es sangre.

Miro en shock la flecha en el suelo y luego se volteo hacia Ken que también estaba en el mismo estado.

-Debe haber alguien más aquí.

-Hay alguien más aquí –rectifico Kendall.

-Tienen razón mis amigos.

Una voz conocida sonó a sus espaldas, ambos se voltearon con espadas en alto, listo para atacar y vieron que era el Brujo con las manos cruzadas tras su espalda.

-¿De qué estás hablando? –demando Ken.

-Hay alguien más aquí, solo que ustedes no pueden verlo, excepto por su sangre manchando el piso, las paredes, todo…-señalo su entorno con benevolencia –está atrapado en este sitio que no le queda otra que merodear con la esperanza de salir de aquí, de su pesadilla, de su propio infierno.

-¿Su propio infierno? –Kendall sonó desorientado.

-Así es, su pedacito de infierno donde pasara el resto de la eternidad sufriendo y perseguido por su mayor pecado. Cuando conoces este lugar prefieres ir y retorcerte en el mismo lugar que van todos los demás bastardos que no tiene ese privilegio de sufrir a solas.

-No puedo creer que le llames un "privilegio" estar atrapado en un sitio como este sufriendo por toda la eternidad –repudio Kendall.

-Para nosotros, es un privilegio mandar alguien aquí.

-Todos ustedes están enfermos, si me dejas opinar.

El brujo solo guardo silencio pero una sonrisa plantada en su rostro, no se veía afectado por el comentario lo cual hizo enfurecer mas a Kendall quien no notaba que la mirada de ese hombre estaba puesta sobre su amigo, Ken. Este no decía nada, solo observaba al brujo también en silencio sepulcral, respiraba hondo tratando de controlarse, tensionando sus músculos para así no moverse y lanzarse sobre el otro atacándolo.

-¿Saben qué? Los noto muy confundidos sin mencionar que aun no completaron su prueba –comenzó a caminar lentamente hacia ambos rubios –y sé que no saldrán de aquí por medios propios-

Una espada cortó sus palabras, Ken no pudo resistirlo más y ataco al brujo que desapareció en el aire como humo.

-Como iba diciendo, antes de ser interrumpido –los chicos se volvieron una vez más al oírlo tras sus espaldas –como no podrán salir de aquí por sus propios medios y realmente quiero divertirme con ustedes, les mostrare la salida que los conducirá hasta mi verdadero yo…y allí veremos si pueden continuar hasta Morgiana, y por ende, a James.

Algo brillo en sus ojos cuando nombra al castaño, como si quisiera aguantar la risa, como si algo planeara en su retorcida y macabra cabeza, pero eso no era importante para Kendall ahora, necesitaba urgentemente continuar y terminar con todo de una vez.

-¿Cómo sabemos que podemos confiar en ti?

El brujo gruño fastidiado. Entonces extendió un poco uno de sus brazos y con su mano contrario dibujo una X en ella, quemando la piel y dejando carne viva para vista de todos.

-Prometo conducirte afuera de aquí –recito en el proceso –a ti y a tu amigo.

Creo que eso era suficiente para convencer a Kendall, a medias, sin embargo supo que lo tenía cuando este intercambio miradas con su sombra y casi podía oír la conversación inaudible que en ese momento tenían.

Una vez más se convencía del lazo que ambos tenían.

-Bien, esperemos que mantengas tu promesa.

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El tiempo se detuvo definitivamente cuando oyó los pasos alejarse. Todo había acabado en ese momento. No había esperanzas, ni sueños de salir de allí, eso jamás pasaría, solo le quedaba resignarse a sufrir cada segundo de cada día para siempre.

Después de todo se lo merecía, creía James.

James

Allí estaba de nuevo esa voz.

James

Presiono su frente contra sus rodillas y ahogo un quejido.

James

Junto aun más sus pies para evitar que algo invisible lo atrapara.

James, sigue tu sueño.

Levanto levemente su cabeza y sus ojos ardieron al ver la luz rebotar en el suelo, ya no tenía lagrimas que hidratara sus globos oculares lo cual hacia el dolor aun peor y ni se quería imaginar el aspecto que tendrían pero de inmediato vio algo escrito en el suelo justo delante suyo.

Era una flecha señalando hacia afuera y la frase "Sigue tu sueño" escrito con un liquido carmesí, no se sorprendía de que tal vez haya sido su propia sangre ni mucho menos del hecho de que tal vez la escribió en un momento de demencia.

James, sigue tu sueño.

¿Perdía algo por intentarlo? Ya no, porque ya no le quedaba ninguna mierda en su vida más perder.

James se levanto sin ganas, sus músculos se movían por si solos mientras su cabeza estaba en otro sitio perdido en la inmensidad de la nada que ahora era su mente.

Estaba muerto por dentro, el dolor ya no estaba…sin embargo la sensación de vacío no era tan agradable. Siguió la flecha hasta el pasillo y no vio a su fantasma, no le importo porque vio otra flecha y luego otra y otra, siguió a cada una de ellas hasta terminar de nuevo en el pasillo principal.

Oyó voces pero no quería ver rostro, estaba harto de recordar personas. Las palabras no tenían sentido porque realmente no estaba escuchando simplemente oía sonidos, se detuvo a observar el suelo, sintiéndose exhausto y pesado sobre todo sus parpados deseando darles un descanso a sus cansados ojos que ya no brillaban, ya no encandecían con su vida, ahora lo único que se podía apreciar era la muerte en ellos.

-Por aquí señores.

Sin razón en especifica levanto la mirada hacia el final topándose con 3 figuras allí, dos le daba la espalda y la otra estaba de frente a él pero parecía no notarlo, perfecto, podía observar tranquilo.

Presencio tranquilo como la figura de frente caminaba hacia la puerta de salida que estaba barricada y con cadenas que la mantenían cerradas…en un chasquido de dedos estos desaparecieron permitiendo que esta se abriera. Había una luz blanca aguardando del otro lado

-Los espero al otro lado –y así sin más ese hombre de piel oscura atravesó el umbral, desapareciendo en la luz.

Los otros dos se quedaron unos segundos y se miraron, ambos eran rubios e idénticos, a James le tomo un poco reconocerlos, entonces una pequeña parte reservada en lo profundo de él lo hizo.

Kendall, el amor de su vida.

Su corazón se sacudió por la revelación y el dolor volvió, todo volvió y era agonizante.

-¿Estás listo? –oyó a Kendall decir hacia la otra persona que finalmente asintió.

-No… ¡NO! –James grito al verlos caminar hacia allí pero sus pies no se movieron con suficiente rapidez ya que cuando este tomo velocidad, ya habían desaparecido.

Paro abruptamente, visualizando detalladamente esa puerta, esa puerta por la que había pasado de frente miles de veces, mirando hacia arriba al letrero de "Salida" esperanzado de poder pasarlo algún día… temía que ese momento fuese ahora, ya que en el fondo creía que era una broma.

Pero tantas eran sus ansias de salir que no noto cuando sus pies se volvieron a mover solos, hacia la salida. Cada paso lo acercaba a su libertad, su corazón latía ahora de regocijo por primera vez en mucho tiempo.

Excepto que, nada dura para siempre.

Su felicidad fue arracada cuando algo lo atrapo por detrás, tapando su boca el segundo en que el decidió gritar. Sus pies dejaron de tocar el suelo y el forcejeo contra lo que sea que lo atrapo.

-Ni lo creas James, tu no saldrás de aquí –reconoció la voz de su captor, era Howard y el castaño chillo aterrado.

Howard tenia a James en sus brazos, uno por la cintura mientras lo callaba con el otro, retrocediendo y alejándolo de esa puerta. Era más alto y más fuerte que el joven por lo que era imposible para este el poder ganarle pero lo intentaba dando golpes en el brazo en su estomago.

-Lucha por tu vida –siseo ansioso el hombre contra el oído de James –me gusta cuando los animales que agonizan luchan antes del final.

Sin más lanzo a James al suelo y se paro en medio del chico y su camino a la puerta. El joven castaño se apoyo sobre sus codos observando con terror a su antepasado sonreír victorioso y siniestro hacia él.

-¿Realmente pensaste en que te irías? Pues déjame decirte una cosa, nieto, tú debes pagar por tu pecado para siempre.

La mandíbula de James cayó sin poder decir algo y simplemente se quedo allí a ver como Howard caminaba ahora hacia esa puerta. Una vez más algo lo impulso y se puso de pie para correr hacia el pero una pared de fuego lo detuvo.

-Que tengas una buena estancia aquí –oyó murmurar al hombre el último instante de poder verlo antes de atravesar la puerta y que de inmediato este se cerrara y las tablas y las cadenas regresaran a su lugar inicial.

Inclusive el fuego desapareció. Como así el último avistamiento de salir de allí.

-No, no, no, no –decía el chico perturbado precipitándose sobre la puerta y golpeando con sus puños la madera -¡déjenme salir de aquí, por favor!

Forzó a su garganta a gritar siendo inútil, el simplemente lo hacía.

-¡Por favor, maldita sea, escúchenme…!

Repentinamente algo jalo de el por los pies, tumbándolo al suelo sobre su estomago y comenzando a ser arrastrado. Miro por sobre su hombro y grito de terror ante la figura parada varios metros y hacia la misma donde una fuerza invisible lo arrastraba.

Intento clavar las uñas en el suelo pero la fuerza era tan descomunal que solo lograba causar rechinidos molestos y rasguñas en el suelo, sus dedos sangraban por la desesperación.

En tanto la figura que lo observaba era alta, un chico de cabello rubio, piel blanca, ojos verdes y muertos como la mala hierba y tenia puesto una camiseta azul verdoso y pantalones sueltos del mismo color. Ropa de hospital.

-¡NO, déjame ir! –suplico James, el chico a sus espaldas simplemente sonrió.


Creo que es un poco tarde para decirlo pero en las partes donde James habla, me la pase llorando, no pregunten porque ;_;