¡Oh si, nene! ¡Hemos vuelto! :D o eh vuelto... e.e es dificil decir, en fin un nuevo capitulo y desde aqui no le doy mas de diez capitulo mas.
Así es, esta historia no tendrá una vida mas extensa de 10 capítulos. Es una aproximación en realidad así que no se asusten.
Y lo mas chistoso es que estaba escribiendola y llegue justo al final, el cual pensaba extenderlo un poco mas pero lo re-lei y me dije "este seria un buen final para el cpaitulo... seria una pena que lo dejara asi como esta y no le agregara mas cosas jajaja...muajajajajaj! *risa diabolica mientras caen truenos*" xD
Sin mas estupideces mias sin sentido, lean y disfruten!
-¡Solo juega con nosotros! –grito Kendall, volviéndose hacia Ken.
-Dime algo que no sepa, pero no nos queda otra, debemos seguir su juego para conseguir a James.
-¡Maldita sea!
Golpeo brutalmente un árbol a sus espaldas con su puño, no sintió el dolor de inmediato pero tampoco le importaba, cada cosa que hacían, cada pista falsa era una perdida innecesaria de tiempo y estaba comenzando a consumir la poca paciencia que acarreaba Kendall.
¿Por qué demonios debían dar tantas vueltas, porque tantos misterios y acertijos? ¡Solo quería a su amigo de vuelta!
-¡Estoy harto! – Su voz salió con potencia -¡harto de seguir esto, de ser un idiota dando vueltas dentro del mismo lugar…! –pero la fuerza lo iba abandonando, sus ojos se cristalizaron y su garganta no aguanto la tensión –e-estoy hartándome de esta situación, ¡me oíste!
Grito a la nada del aire de ese pantano, el primer sitio donde estuvieron y donde fueron a parar esta vez, frustrando al rubio de ojos verdes por sentirse como una marioneta que se mueve acorde a los deseos de una mente cerrada.
-¡Te hablo a ti, maldito brujo, que te esmeras en verme caer, que solo te diviertes torturando a un pobre bastardo con la ilusión de una persona que podría estar muerta!
Ken noto como grandes lágrimas caían de los ojos de su amigo pero no lo detuvo, dejo que se desahogara.
-¿¡Esto te divierte!? –siguió con su discurso, ahora derrochando frustración por todo sus poros, tanto que un momento dado tomo su espada que de inmediato ardió en llamas -¡tanto es la ansia de verme muerto!
-¡No! –Exclamo Ken horrorizado al ver la siguiente acción de Kendall, acercar el filo hacia su cuello -¡detente!
En menos de un segundo fue hacia Kendall y trato de arrebatarla, forcejearon pero no fue suficiente, este logro apartarlo de su camino sin antes rozar la punta de la espada en su cuello, dejando una pequeña cicatriz.
-Ken, no te acerques –advirtió Kendall, silbando por la forma en que sus dientes se tocaban entre sí.
-¿Qué estás haciendo? –Cuestiono la sombra, atemorizado por lo que el rubio de ojos verdes podría llegar a hacer con esa arma –estamos tan cerca de-
-¡Deja de mentir!
Ken cayó ante el llamado.
-¿Qué no te das cuenta? Jamás saldremos de aquí –Kendall exclamaba desesperado, las lagrimas se asomaban en sus ojos –jamás encontraremos al brujo o a Morgiana….mucho menos a James.
Esta no era una escena muy agradable, Kendall volvía a quebrarse, otra vez sus ojos se enrojecieron por la angustia de aceptar la realidad de nuevo, su garganta quemaba por las suplicas que ahogaba y los gemidos de agonía por la gran pérdida que conllevaba James.
-No, Kendall…por favor –imploro su amigo –encontraremos a James.
-¡Para de decir mentiras!
Con un grito se lanzo sobre Ken, la espada antes que él, en un arranque de ira buscando una descarga inmediata pero él no anticipaba el próximo movimiento de su acompañante.
Algo frio y duro golpeo su pecho, Kendall se detuvo y miro hacia abajo, ahogando un grito al ver la espada de su amigo introducida en su pecho y bañada en su sangre. Levanto la mirada a él y su rostro estaba tan neutral y serio como una roca.
-Tienes razón, dejemos de mentiras –dijo Ken, monótono –no encontraremos a James o al menos tu, porque no eres Kendall.
Retiro bruscamente la espada de interior de la persona delante de él, solo se quedo allí admirando la abertura en su pecho que sangraba sin parar.
-K-ken … ¿Qué estas…?
-Deja de fingir, brujo, se lo que intentas hacer.
La expresión del rubio de ojos verdes cambio a una más molesta y fastidiada, lanzo la espada a un lado y sin importarle la herida en medio de su pecho continuo:
-Vaya, vaya…te tomo un poco de tiempo adivinar quién soy, pero como dice el dicho: mejor tarde que nunca.
Chasqueo sus dedos y su cuerpo se distorsiono hasta que no quedo vistazo del rubio alto de ojos verdes, si no el de un hombre maduro de piel oscura y cicatrices de sutura en sus labios. Sonreía complacido.
-Era imposible que Kendall pensara en suicidarse ahora –planteo Ken con seriedad.
-Uno nunca sabe –respondió el brujo –después de todo, aquí todo es posible.
Dejo la frase flotar en el aire mientras caminaba alrededor de Ken, quien no le sacaba los ojos de encima por si intentaba hacer algo.
-Sabes –aspiro el brujo –aun no entiendo como Morgiana puede pasarte por alto, porque eres peligroso…muy peligroso para ella.
EL chico no dijo nada, solo levanto su espada y lo apunto con la misma.
-Yo sé lo que eres realmente, y es una lástima que debas ocultárselo a Kendall –dijo con un puchero, solo para enfadar a Ken.
-0-0-0-0-0-0-0-
¿Qué era ese lugar? ¿Por qué ahora estaba en un castillo, otra vez? ¿Había regresado al suyo? Le sonaba extraño decirlo suyo, después de todo Ken fue quien le gano a ese demonio, no él…debía centrarse en el ahora.
Vio su alrededor y no le fue difícil analizarlo: un gran salón de piedra con un largo pasillo en frente y una alfombra bordo en su frente. La gran puerta de madera antigua a sus espaldas y estaba solo. No había rastro de Ken y eso le preocupo porque hasta hace un segundo estaban juntos.
Kendall debía seguir el camino por su cuenta y no estaba seguro, sin Ken a su lado estaba a la deriva y perdido, sin alguien que le cuide la espalda o lo salve cuando esté en peligro.
Completamente solo, ese era su estado ahora.
Que impotencia la que corrió por sus venas con velocidad. El brujo había prometido sacarlos a ambos de allí, sabía que no debía confiar en él. Cuan estúpido había sido.
Los minutos pasaban y mas perdido se veía dentro de esa estructura de piedra, los mismos corredores, los mismo tapetes y horribles cuadros de rostros desfigurados y agonizantes de personas atrapadas a causa de sus propios males y pecados. Kendall pensaba que era muy atroz el quedarse mirándolas por mucho tiempo, a pesar de que se merecían ese sufrimiento, en cada rostro veía a James y en la potencia tortura de que debe estar pasando.
Debía encontrarlo cuanto antes.
Sin importar cuán perdido se hallaba, continuo merodeando el castillo por si encontraba algo, solo se topaba con cuartos vacíos, salones decrépitos y el himno silencioso de las almas que gritaron horrorizados allí. Podía sentir algo palpitar en su cabeza pero intentaba no darle importancia, tal vez era el estrés, se le pasaría cuando todo acabe sin embargo, los minutos pasaban y los demás indicios de que algo andaba mal se hacían presentes: su vista se oscurecía cada tanto, sus manos sudaban y sus movimientos eran cada vez más erráticos y torpes. La garganta se sentía tan áspera como lija al igual que su lengua.
Extrañamente comenzó a sentirse pesado, tanto, que termino apoyándose contra voluntad en un pilar mientras bajaba unas escaleras que lo dirigían a lo más profundo de allí, donde apenas iluminaban las débiles llamas de unas antorchas. Kendall cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir para encontrarse con que ahora su vista estaba completamente borrosa, sentía el suelo girar estrambóticamente a sus pies, se sentía mareado y exhausto, cada poro de su cuerpo expulsaba sudor frio y su cuerpo temblaba.
La fiebre debía hacerlo estar viendo alucinaciones porque notaba algo moverse en su retina, una forma extraña y oscura se acercaba con lentitud hacia él, Kendall intentaba moverse pero su cuerpo no respondía, el pánico lo había inmovilizado mientras la presencia extraña en el lugar se aproximaba cada vez más a él.
No tuvo tiempo de reaccionar, solo sintió algo fuerte presionar su sien y era el frio suelo de piedra.
Sintió un peso sobre él, intento abrir los ojos lentamente para saber el origen de esa opresión sobre sus caderas. Aun veía colores borrosos y formas extrañas pero lo intento, parpadeo y su vista se enderezo un poco, para su mala suerte.
Algo frio y firme en sus muñecas le advirtió que estaba inmovilizado, al igual que los pies, la textura suave del terciopelo bajo su espalda desnuda le advertía que estaba en una cama, sin camiseta y solo con sus jeans puestos. El calor a su costado, cálido y acogedor, que una chimenea ardía a su derecha.
Pero solo tenía la mirada puesta en la persona sentada sobre sus caderas que lo miraba enigmático y a la espera de que el despertara, de inmediato la piel en su nuca se erizo y un fuerte escalofrió escalo su columna. El brujo ladeo la cabeza ante los ojos desorbitados de Kendall, se veía tan atrapado e indefenso, justo lo que él quería.
-Es un placer volver a vernos, Knight –saludo sin emoción, recorriendo el pecho del rubio con su mano.
El tacto le daba repulsión a Kendall pero no podía moverse y no tenía oportunidad de defenderse, solo podía retorcerse en las cadenas que aprisionaba sus extremidades.
-Shhh, está bien –poso su dedo índice en los labios de Kendall –todo estará bien.
-¿Dónde está Ken? –siseo el rubio, conteniendo el coraje.
-Está vivo, si es lo que quieres saber…solo que muy lejos de aquí, lidiando con sus propios problemas.
Ese tono lascivo estaba desesperando a Kendall, el sentir la piel oscura de ese hombre tocar y rozar la suya indiscriminadamente no era agradable, solo quería levantarse y descuartizarlo con su espada que descansaba no muy lejos allí, apoyada contra la piedra de la chimenea que ardía.
-Prometiste que nos sacarías a ambos.
-Y cumplí pero aquí viene la parte graciosa –desvió la mirada y medito unos segundo, jugando con la paciencia del rubio –tu nunca especificaste que los trajera a los dos al mismo lugar.
-¡Te arrancare la cabeza cuando salga de esto! –bramo colérico, tirando de las cadenas en sus muñecas provocándole dolor pero no le importaba, solo quería matar al maldita que tenia encima suyo.
El brujo rio más que entretenido por la reacción y eso hizo enfadar aun más a Kendall que ahora tenía carne viva en sus muñecas por el forcejeo.
-Es cierto lo que dicen por allí, eres muy divertido, Knight y déjame decirte algo –lentamente se acerco al oído del menor –eso es algo muy atractivo.
-Púdrete.
-Oh vamos, Kendall -el brujo se alejo y poso sus manos a ambos lados de las caderas del rubio –estoy de acuerdo con lo que Howard y Morgiana dicen de James, que tiene buen gusto a la hora de elegir pareja…-
Kendall cerró los ojos con fuerza al sentir ese par de sucios y asquerosos labios sobre su pecho, regando besos en un pequeño camino que descendía hasta su abdomen y finalmente sus caderas. Una corriente recorrió su cuerpo y una vez más, no era placentero, no disfrutaba de esos besos ni de esa compañía sin mencionar que estar encadenado a una cama no era una experiencia buena.
-Vamos, no te resistas –depósito otro beso, esta vez en la clavícula –estas tenso… -beso su hombro -…necesitas relajarte y yo sé cómo hacerlo.
Finalmente Kendall abrió los ojos y se sorprendió con lo que su vista se topaba, unos hermosos ojos avellanas lo miraban con inocencia y su increíble trabajado pecho desnudo obtuvo su atención. Sin duda era James…no, ese no era James, volvió a cerrar los ojos diciéndose que ese no era su James, que solo era una ilusión creada por el brujo para jugar con él.
-Kenny –la voz temblorosa tan conocida para los oídos del rubio lo hicieron desistir, se atrevió a mirarlo –estoy bien, tu también podrías estarlo.
El aliento se quedo atorado en su garganta cuando sintió los suaves labios del moreno en su cuello, besando y mordiendo su piel dejando marcas más que visibles de su paso por allí aunque Kendall se negaba a sucumbir por más que esos besos dejaran caliente su piel o que sus manos viajaran por su cuerpo erizando su tersa y blanca piel, aguardando agonizante por caricias mas "provocativas"...antes de darse cuenta soltó un gemido ronco al sentir las manos del moreno en su entrepierna, frotando su miembro que ya estaba comenzando a acumular sangre.
Mordió su labio inferior y su acompañante desabrocho el botón de sus pantalones para proseguir en bajar el cierre con suma lentitud.
-Jamie…-suspiro Kendall y de nuevo el moreno se posiciono dominante sobre él, apoyando las manos por sobre su cabeza.
-Dilo Kendall…solo dilo –movió sus caderas contra las del rubio que una vez más volvió a gemir extasiado por la oleada de placer que su cuerpo recibía.
Y fue más que suficiente para hacer que la racionalidad desapareciera de Kendall. Tenía a James semi desnudo encima suyo, una terrible erección en sus pantalones y la posibilidad de poder tener a su moreno en la cama, servido en una bandeja de plata. ¿Recordaba que estaba en medio de una misión y en un castillo, buscando al cómplice de un demonio que quería matar? En esos momentos solo quería poseer a James como si no hubiera un mañana.
-Hazme el amor, James –suplico casi sin aire.
Por arte de magia sintió sus muñecas ligeras, al igual que sus tobillos pero en ese instante no recordaba haber estado encadenado, simplemente se levanto y choco sus labios contra los de James con desesperación, ambos se movían con sincronía siendo algo ya natural para ambos, Kendall se aferro a la espalda de James mientras este seguía rozando su erección contra la del rubio. Todos los recuerdos placenteros de sus experiencias juntos retornaban, y la abstinencia entre ellos y el ahora lograba movimientos y acciones más rudos, mas pasionales en búsqueda de ese placer perdido que tanto ansiaban volver a experimentar.
James tomo el cabello rubio entre sus manos y profundizo el beso que ahora era mezcla de lenguas y saliva. (¿) Pero se separaron por la falta de aire sin alejarse mucho y se miraron a los ojos, nublados por la lujuria y el deseo.
-Oh dios James…no sabes cuánto te extraño –confeso Kendall con pequeñas lágrimas en la comisura de sus ojos y beso con pasión al moreno –no sabes lo cuanto que te amo.
-Lo sé Kendall –ahora el devolvía al beso –porque también te amo.
Una vez más volvieron a unir sus labios por largo tiempo hasta separarse y mirarse a los ojos.
-Nos quedemos aquí –se le escapaba el aire en esas palabras, Kendall miro confundido a James –acá estamos a salvo, nadie nos puede dañar ni separar de nuevo…ni Morgiana, ni Howard, nadie.
-P-pero Jamie…prometí a tu madre que te llevaría de vuelta-
-No me importa –se distancio del rubio y puso sus manos en el pecho de este –solo nos quieren ver separados, ellos jamás aceptaron lo nuestro del todo o, ¿no lo recuerdas?
-Eso fue hace mucho tiempo atrás –dijo Kendall, estupefacto tomando las manos de James entre las suyas y besándolas –ahora nos aceptan y quieren nuestra felicidad, juntos.
-Ellos mienten, Kenny, solo lo dicen para así atacarnos por la espalda y destruir nuestro amor –decía el moreno entre lagrimas que el rubio se encargo de limpiar con sus pulgares, no soportaba ver lagrimas en la persona que amaba –por favor, te lo suplico…nos quedemos aquí y no regresemos jamás.
-Jamie…-
-Por favor –interrumpió el otro, suplicando.
El rubio no sabía cómo contestar a esa petición alocada por parte de su novio. Solo tenía la certeza en ese momento de que no quería ver a James llorar, su corazón se parte en miles de pedazos de verlo sufrir y más si se trababa sobre ellos lo que le causaba ese dolor.
Estaba a punto de decir que sí, que se quedaría con el allí para siempre, pero algo golpeo su cabeza, un fuerte zumbido lo aturdió y una punzada lo ataco. Varias imágenes se dispararon, como fotografías viejas, recuerdos de hace muchos años volvía a él.
Flashback
Kendall suspiro sin dejar de dibujar círculos con su índice en la espalda desnuda de James, ambos estaban boca abajo mirándose a las caras, cubriendo su desnudez con las sabanas y las evidencias de un encuentro intimo entre ambos amantes.
-¿Sucede algo? –pregunto James por el suspiro de su novio.
-Tengo miedo –confeso Kendall.
-¿De qué?
-De decirle a todos lo que somos… -se detuvo y alejo su mano, ocultándola bajo la almohada -¿Qué haremos si no nos aceptan?
-¿Eso es lo que te asusta? –el rubio asintió con pesar –Kenny, si ellos no nos aceptan, haremos que lo hagan.
-¿y si no?
-Que se jodan, no dejare que ellos nos separen, jamás.
Deslizo su mano hacia la del rubio bajo la almohada y la tomo con fuerza, miro fijamente a Kendall a los ojos con dedicación.
-Desearía poder quedarme aquí para siempre contigo, encerrados en nuestro pequeño y perfecto mundo –murmuro el menor de ambos, esperanzado.
-Es lo que más deseo, te lo puedo asegurar –James se movió quedando encima de Kendall antes de depositar un dulce beso en sus labios –pero no podemos, con más razón debemos salir y luchar por nosotros.
-Dame un poco de tu valor.
Hizo soltar una risita de James a pesar de verse serio.
-Es enserio…realmente quiero esto más que a nada pero estoy aterrado sobre que dirán nuestros amigos y nuestras familias –abrazo la espalda de James –te amo, pero vivir con el dolor de que no nos quieran por quienes somos es mucho para mí.
-Entonces, si eso llega a pasar, te enseñare a que vivas solo conmigo –aseguro James y beso a Kendall.
Ambos se quedaron atrapados en ese beso que duro largos momentos que solo decía una cosa: que se amaban y les demostrarían al mundo que no les importaba lo que dijeran.
-Por cierto, también te amo –respondió a la pregunta de Kendall al separarse de este.
Ahora su novio finalmente se rio, aligerando la tensión del instante.
-Bien vamos –anuncio el moreno levantándose y buscando su ropa regada en el suelo.
-¿A dónde? –Kendall se sentó en la cama un tanto confundido por la orden.
-¿Estas bromeando? No quiero quedarme aquí escondiéndome de no poder besarte o decirte te amo en público, vamos afuera a luchar y por luchar me refiero a decirles la verdad a todos, ahora.
Se inclino tomando su rostro y plantando un beso en sus labios.
-El mundo debe saber que amo a Kendall Knight…-comenzó James.
-Y que yo amo a James Diamond –completo Kendall.
Fin Flashback
-¿K-kenny? –la voz de James lo devolvió a la realidad.
Levanto la mirada hacia este y entonces todo se aclaro.
-Tú no eres James.
Apenas dijo eso, una sombra de duda cruzo su mente solo por un segundo, el chico delante de él con los ojos llenos de inocencia y amor se tornaba en alguien de ojos oscuros, malignos y sedientos del dolor de alguien más. Supo que tenía razón.
Excepto que a veces tener la razón no es lo mejor. Antes de poder hacer algo mas una fuerza volvió a empujarlo contra la cama, inmovilizando sus piernas y sus muñecas sintiendo de nuevo el metal abrazándolas.
James lo miraba con la cabeza ligeramente echada a un lado, intrigado pero completamente furioso. Pero como claro lo había dicho Kendall: ese no era James.
-Tú y tu estúpido enamoramiento de James es algo total y absurdamente fastidioso, Kendall Knight –discutía el moreno –pero ¿sabes una cosa? Ahora no tendré mas obstáculos que me detengan de matarte.
-Pues hazlo de una vez –dijo Kendall, retando al brujo a que lo hiciera.
-Eso tengo pensado hacer.
De nuevo algo empujo con brutal fuerza a Kendall al colchón sobretodo en su garganta porque sentía que se quedaban sin aire, se estaba asfixiando y el hombre sobre el observaba entretenido como este moría lenta y dolorosamente, sacudiendo sus manos encadenadas en busca de quedar libre pero era inútil, cada parte de él se sentía pesada y adormecida, el mundo giraba psicodélicamente a su alrededor.
Kendall sabia que moriría pronto si no hacia algo, aun tenía mucho camino que andar, tenía que encontrar a James y llevárselo…tenia…su cabeza solo era vapor a falta de aire que la ayudara a maquinar, su tráquea dolía y sentía como se resquebrajaba bajo tanta fuerza.
-Es inútil luchar…-el brujo se relamió los labios, excitado al ver al rubio bajo el intentar respirar a bocanadas.
Igual era inútil, como decía, el aire no entraba a sus pulmones y su cerebro estaba colapsando, pronto perdería la conciencia, de ahí, la vida.
Ya no distinguía formas, ya no recordaba donde estaba o para que, no sentía el terciopelo bajo su espalda ni el peso del brujo sobre él; su cuerpo ya se había desconectado y luchaba para no cerrar los ojos o seria el final.
-Muérete de una vez, maldito bastardo –siseo entre dientes su acompañante por ver que estaba tardando demasiado –muere, así no volverás a tener a James nunca más.
Mentía si decía que había oído la frase completa pero si lo necesario: James.
Oyó su nombre en el último instante en que sus brazos se relajaban, sus piernas se detenían de moverse y su pecho se detenía. Ya no veía nada, solo la oscuridad, sin embargo tuvo el privilegio de poder oír el último latido de su corazón antes de que este se detuviera.
Ahora solo era un pedazo de carne y huesos tieso que poco a poco se enfriaba por la falta de vida en sus entrañas. Sus hermosos ojos verdes dejaron de brillar y ahora solo eran como el moho que crece entre la carne putrefacta.
¿Saben que? Estan en su derecho de decirme lo que quieran ...me lo merezco e_e
