Gente, eh regresado para dejar este maravilloso capitulo en donde-bueno ya basta tanta formalidad, nuevo capitulo y cada vez menos para el final de esta historia!
En fin, respondere a los comentarios que dijeron (la mayoria sobre que me mataria) pero en fin solo hare una aclaracion: ¡¿Ustedes creen que me fue facil matar a Kendall?! D: ¡Claro que no y no es que se muera tan facilmente, es el prota y mucho menos esta no es una adaptacion de "Dos velas para el Diablo"! y este es un chiste para entendidos xD,si no lo hacen ¡vayan y lean el libro! Es genial :D
Volviendo a lo nuestro, como ya dije, esto se acerca su y con certeza les puede decir que son maximo 5 capitulos mas. Es duro lo se pero debe acabar alguna vez. Y les tengo una sorpresa pero eso lo sabran al final del capitulo, disfruten la lectura!
Ahora solo era un pedazo de carne y huesos tiesos que poco a poco se enfriaba por la falta de vida en sus entrañas. Sus hermosos ojos verdes dejaron de brillar y ahora solo eran como el moho que crece entre la carne putrefacta.
Que trágico final para el amante que había luchado un largo camino en búsqueda de aquella persona que le hizo sentir vivo una vez, el dueño de su corazón, ahora ya muerto.
-Y este es el final de Kendall Knight –el antes niño bonito, ahora trasformado de vuelta en su verdadera forma de hombre adulto de piel oscura, observaba imponente al cuerpo muerto bajo el.
Esta había sido el final más apropiado si se tratara de una retorcida obra de romance de Shakespeare pero muy lamentable para el amor y sus acreedores.
Es una suerte que a veces, la obra tome su curso natural por sí sola.
POV Kendall
¿Realmente estoy muerto?
Vaya fracasado patético soy. No lo logre, lo lamento para la persona que me oiga, lo lamento tanto. James, amor, no hayo palabras suficientes para expresar mi más sentido pésame por lo que tendrás que pasar por mi culpa, yo prometí que te llevaría de vuelta y no pude cumplirlo…me detestaras y estas en todo tu derecho al igual que Brooke y los demás, fui débil, lo era siempre desde el principio de nuestra relación.
Tal vez debí callar a mi corazón esa noche de sábado en tu cocina y así evitar esa dolorosa ruptura el día de tu cumpleaños, debería haber preferido morir cada día por no tenerte a mi lado, estando vivo, que ahora estar muerto y no saber donde estas porque estas sufriendo mil distintas torturas. Debería haber dicho "Escuche que le gustas a Jillian", no un "Tu me gustas".
Con mi muerte no arreglo mis desastres, mis equivocaciones ni mucho menos mis promesas y como siempre dije: Cuando rompes una promesa, rompes también un corazón. En este caso destroce tu vida, nuestra vida. Egoísta, eso yo era.
"Voy a traerlo, voy a traer a James, no me importa lo que deba hacer"
Me sorprende mi propia estupidez, ¿yo traerlo? Que buen mentiroso soy, uno convincente ya que su madre se lo creyó, yo me lo creí que es lo peor de todo el caso.
…Me importa lo que deba hacer…tal vez por eso dude muchas veces si quería continuar, tal vez en el fondo yo no te quería salvar luego de que rompieras mi corazón sin pensártelo dos veces en más de una forma. Esto en alguna medida es una venganza de mi parte para que entiendas el dolor que me causaste.
Lo repito de nuevo, soy un egoísta. Y si debo ir al infierno para pagar ese pecado, equivocados no estarán.
Porque te ame, te amo y te amare, ya lo dije una vez y lo repetiré cuantas malditas veces sea necesario.
Te amo James Diamond, de aquí a la eternidad, de aquí hasta el final de infierno y lo más alto del cielo.
Solo quería que lo supieras…
Alucino, es lo más probable, oigo la voz de James en mi cabeza…que triste…el sigue despidiéndose de mi...me dejas ir…
…Te amo Kendall.
No, no, el no se está despidiendo, no me está dejando ir, el se está alejando…se despide por él y no por mi…siento su dolor y resignación fusionados en esa despedida. Por favor, no digas esa palabra…no la digas.
Adiós.
Te fuiste y te perdí.
No.
No…no, yo no-no me puedes decir adiós, maldita sea James, siempre tuviste ese maldito don de hacerme sentir un huracán de emociones con pocas palabras pero esta vez te superaste a ti mismo utilizando una sola. Adiós. Un condenado adiós no me hará olvidar el primer momento en que mi corazón latió con fuerza por ti ni cuando suspiraba por ti, añorando entre sueños a que tú me dijeras "Te amo" ni muchos menos nuestra relación que soporto insultos, desprecio y miles de cosas más para que acabara en esto.
¡¿Adiós?!
Te conozco James y a la perfección, eso no fue un adiós, eso fue un -Ven por mí, te necesito- desesperado. Pues te diré algo: tú y tú bonito trasero tendrán que sentarse a esperar porque tengo a un brujo, una demonio y un loco pariente del pasado tuyo que matar primero, luego discutiremos de tu "Adiós".
Y luego prometerás que jamás pero jamás te alejaras de mi sin decirme "Te amo" porque eres mío, idiota.
POV Normal
-Incluso muerto te ves atractivo –susurro el Brujo contemplando el arriba abajo el cuerpo helado del rubio –una verdadera lástima pero bueno, yo no pongo las reglas aquí.
Sacudió la cabeza y distraídamente acaricio el cabello dorado y siguió con el contorno de su rostro, tomándose esos últimos momentos de tener a ese chico delante suyo, antes, de entregarle el cuerpo a su "jefa". Pero antes de levantarse y buscar su ropa noto algo raro en sus ojos, las pupilas dilatadas parecieran estar fijadas sobre el, como si lo observaran, como si fuese un tigre asechando a su presa antes de atacarla en el cuello.
Se suponía que algo debía suceder y no dejarse subestimar por un cuerpo muerto.
Pero era demasiado tarde para arrepentirse, una fuerza invisible y descomunal lo golpeo en el pecho mandándolo a volar hacia la pared en frente de la cama y dejándolo allí a casi metro y medio del suelo, con los brazos extendidos y sin poder mover las piernas.
-Maldito sea, Knight…aun estando muerto sabes cómo ser un fastidio –mascullo entre dientes, aguantando una expresión de dolor se dispersara por su rostro debido a la opresión dolorosa en su torso.
Y no paso ni 5 segundos cuando oyó una gran bocanada de aire venir del aparente cuerpo sin vida de Kendall y ver como su pecho se expandía al máximo para llenarlos del preciado oxigeno, sus ojos, con brillo otra vez, volvieron a moverse sorprendidos de poder volver a ver con claridad, el sentir de nuevo el hormigueo en sus extremidades. El sentirse vivo una vez más.
No explicaba cómo, solo que necesitaba salir de allí y ahora. Arqueo su cuello para ver mejor los grilletes en sus muñecas, las sacudió un poco desesperado por el agarre y las miro detenidamente, deseaba que se abrieran mágicamente. Las miro y las miro intensamente en un punto fijo, podía sentir el calor de su propia mirada y el dolor de cabeza que punzaba su sien al concentrarse tanto en una pequeña cosa.
Continuo hasta ver una pequeña línea roja a lo largo del anillo de metal en su muñeca, era caliente y brillaba cada vez más, como acero al rojo vivo y solo unos minutos después, el grillete se partió finalmente quedando libre no solo en sus manos, sino también sus pies.
-Te maldigo, muchacho –levanto la vista hasta el brujo que seguía pegado a la pared –a ti y a toda tu familia y a tu descendencia.
-¿Sabes qué? Me hartaste –respondió en repudio Kendall, frotándose las muñecas mientras se levantaba e iba por su camiseta y sus zapatos, ignorando los gruñidos del hombre a su espalda –y con esto…-
Tomo su espada y la apunto directo a este, con una mirada mortal bailando en sus ojos verdes.
-Juro que te matare de la forma más lenta, más dolorosa y más patética que un maldito y retorcido brujo como tú se merece pero que incluso merecería aun más castigo –recito sombrío que incluso le erizaba la piel al brujo.
-Lo que tú digas, primor –tembló la voz del hombre en una mueca de superioridad.
-Púdrete, imbécil.
Terminado el insulto, el rubio dejo caer su espada y extendió su mano, de inmediato el brujo comenzó a arder en llamar y gritar de agonía mientras su cuerpo se calcinaba. Kendall solo observaba sereno y callado hasta que la ultima mota de ceniza cayó al suelo, reuniéndose en el montón de polvo negro que descansaba.
Algo le decía que ese no era el verdadero bastardo pero al menos se había descargado un poco de su desprecio por este con una de sus copias. Era mejor que nada.
Tomo sus cosas, se vistió y salió de allí decidido hacia donde debía ir ahora. Salio de la habitación y vio escaleras que bajaban en caracol, maldijo su suerte porque estaba en una torre con unos cuantos cientos de metros, que corroboro al bajar escalón tras escalón que parecía que nunca acababan. Solo un tiempo después que no supo predecir cuánto, finalmente pisaba suelo firme y estaba de nuevo en una gran sala que se dividía en distintos caminos.
Sabía cual tomar porque todos conducían al mismo sitio: Ken.
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El cuerpo del chico golpeo ferozmente contra el árbol y cayó al suelo con pesadez. La herida en su frente derramaba sangre sin contener la hemorragia y la pérdida del valioso líquido vital comenzaba a nublar su vista y a entorpecer sus movimientos.
-¿Te das cuenta lo patético que te ves? –la risa burlona del brujo, que caminaba bamboneándose hacia él, lo obligo a levantar la cabeza.
-T-tu es-tas m-muer-to –Ken mascullo entre dientes, la ira y el dolor se mezclaban en un solo sentimiento.
-No si tú mueres primero, chico.
Un segundo después Ken fue levantado del suelo por una fuerte fuerza invisible y lo acorralo contra el mismo árbol que acababa de golpear, no podía mover ninguna parte de su cuerpo, solo podía apretar la mandíbula debido al extremo dolor que recorría cada nervio de su cuerpo al tiempo que el brujo lo observaba meticulosamente de arriba abajo, complacido por las heridas provocadas por el sobre el chico.
-Bien, esto es algo irónico, ¿no lo pensaste? –dijo el brujo, vacilante –tu viniste aquí, al Infierno para proteger a Kendall pero al parecer el que realmente necesitaba más protección fuiste tú.
Ken respondió con un forcejeo y una risa broto de la garganta de su captor.
-Por cierto, debo decirte que tu amiguito está muerto.
-¡¿Cómo sabes eso?! –escupió iracundo el rubio.
-Porque estas mismas manos le quitaron sus últimos suspiros por James –levanto sus manos y descaradamente sonrió.
-¡Mientes! ¡Kendall jamás…el jamás-!
Las palabras se evaporaron en su boca y los ojos se dilataron, asustados por algo en particular pero que el hombre desconocía, incluso pensó que estaba engañándolo. No le daría la oportunidad de burlarse de él.
-No caeré en lo que creas que intentas hacer –dio un paso y aprisiono el cuello de Ken en su mano, haciendo presión al igual que lo había hecho con Kendall –eres igual de fastidioso que el chico Knight.
-Gracias por el cumplido.
Una voz demasiado familiar sonó a sus espaldas y antes de voltear a confirmar sus sospechas algo golpeo su espalda y salió por su abdomen, era una sensación extraña de frialdad y rechazo. El hombre bajo la mirada y vio la punta de una espada ensangrentada con su sangre. Podía sentir en su hombro la respiración agitada de Kendall Knight sosteniendo con firmeza el arma y sin aflojar la mirada feroz sobre su persona.
De inmediato el brujo se convirtió en humo y desapareció haciendo perder el encanto en Ken que cayó en brazos de Kendall por falta de fuerzas en su cuerpo, cerro sus brazos en el cuello de su amigo y descanso su cabeza en el hombro del mismo tratando de recuperar el aliento.
-Gracias a Dios estas bien –suspiraba aliviado Kendall, acariciando el cabello de su sombra.
-¿Cómo es posible que sigas vivo? –ambos rubios se volvieron hacia la voz del brujo que estaba delante de ellos con una gran herida en su estomago pero sin un rastro de sangre.
-Simple, para fastidiarte.
Apremio Kendall sonriendo vilmente, el brujo resoplo tratando de disimular su fastidio.
-Ojala no encuentres a James –reprocho en medio de su enfado –y pierdas a tu amiguito aquí presente.
-Vete de una vez, te voy a dar ventaja.
-Púdrete, Knight.
Un último insulto y desapareció en el aire. Kendall respiro hondo y centro su atención en Ken quien estaba herido. Paso el brazo de él sobre sus hombros y deslizo su otro brazo en su cintura para que se sostuviera en su cuerpo.
-No debes hacer esto –se repuso Ken pero hizo una mueca de dolor que dejo totalmente en ridículo su petición.
-Yo quiero hacerlo además sería un mal compañero dejarte así como estas, regresaremos a mi castillo y descansaras allí mientras yo-
-No vayas tu solo por el –dijo Ken.
-No me queda otra, tu estas herido y no te dejare luchar de esta forma.
Sus ojos se encontraron y se sostuvieron la mirada unos segundos antes de continuar el camino, Kendall siendo el soporte de Ken, no tomo más de 10 minutos de caminata por ese aterrador bosque hasta encontrar un portal que el líder había utilizado para llegar hasta allí.
Lo atravesaron y volvieron a encontrarse con el vestíbulo destruido luego de la visita inoportuna de Howard unas semanas atrás. ¿Seguro que eran semanas o meses? Kendall había perdido la cuenta, estaba seguro que el tiempo era corto pero su percepción del mismo estaba alterada así que no podía asegurar el tiempo exacto.
Sacudió esos pensamientos estúpidos de su cabeza al llevar a Ken a la habitación ignorando miradas ciegas de los demonios que vagaban por allí y se detenían al sentir de regreso la presencia de su señor, algunas gemían en saludo respetuoso, otras solo se quedaban allí con las cabeza bajas. Eso no le importaba, solo quería llegar a la habitación y encerrarse allí.
Su ansiedad aumento su pulso al llegar al umbral y cumplir su cometido de guiar a su amigo a la cama y recostarlo con sumo cuidado para ir a empapar parte de su capa en un cuenco de agua que misteriosamente estaba en la mesa no muy lejos de su cama e invertir los próximos minutos de su vida en limpiar y curar las heridas de su amigo. En silencio, frente a frente solo interceptándose miradas fugaces.
-Pensé que realmente lo estabas –la voz diminuta y frágil de Ken interrumpió el silencio.
-¿Qué cosa? –respondió Kendall sin prestarle mucha atención, aun ocupándose de limpiar la herida de su frente.
-Muerto.
Kendall se detuvo y bajo el brazo, soltando un sonoro suspiro, vacilando unos momentos su respuesta.
-Por un momento creo que lo estuve –confeso mirando a Ken a los ojos –pude sentir lo que es, ser nada y recordar cada pequeño momento e instante que te llevo hasta donde estas: muerto. Yo recordé a James que es lo peor de todo, recordé porque me enamore de él y porque aun lo sigo amando por más estúpido y desorientado me que me encuentre por todo este asunto –rio con pena, apoyando los codos en sus rodillas –también lo oí, claro debe haber sido demencia-cercana a la muerte o algo así pero el se despedía de mi. No sé porque se estaba alejando, sentí culpa, se culpaba de algo.
-¿Sobre qué? –inquirió su amigo.
-Desearía saberlo. James ha sido un misterio para mí en algunas cosas, me gusta que lo siga poniendo en práctica incluso en este horrible agujero del demonio.
La puerta retumbo a golpes en ese preciso momento, sobresaltándolo a ambos.
-Creo que se ofendieron –opino Ken con humor.
-¡Lo siento! –Exclamo el rubio de ojos verdes, apenado –debo cuidar mejor mis palabras.
-No pueden matarte aunque quisieran, eres su "Señor", deben obedecerte y respetarte…o la definición de respeto para los demonios.
-Déjame buscarla en el diccionario humano-demoniaco –Kendall bromeo y ambos se rieron, alivianando la carga emocional de las últimas horas.
Sin embargo seguía sintiéndose un extraño, esa pequeña parte de él aun seguía vacía aguardando fielmente el regreso de la pieza del rompecabezas que falta. James. Por supuesto.
-¿Estarás bien sin mi? –dijo a media voz levantándose y lanzando el pedazo de ropa húmedo a Ken.
-Supongo porque no puedo detenerte como estoy ahora –la sobra sonaba desanimada al siguiente segundo –solo promete que no harás algo estúpido.
-Yo no soy tan idiota –se volvió sobre sus pasos y busco su espada.
-Este lugar tiene sus sorpresas.
-Gracias por decirme lo obvio.
-Hablo enserio Kendall. Si te ofrece-
-¿Qué? ¿Mi alma a cambio de traer de vuelta a James? –Kendall se volvió a la defensiva – no soy idiota, lo eh dicho, traeré a James y nos largaremos de este sitio sin ponernos en riesgo.
-Pero si aunque sea lo último que hagas.
-Pero no le daré mi alma a ese sucio y maldito brujo –le dio la espalda, dirigiéndose a la puerta.
-Eso espero, sigo teniendo esperanzas en ti.
Con esas palabras resonando a sus espaldas, Kendall salió y cerró la puerta tras su cuerpo. La soledad predominaba en pasillo, antes percibió la presencia de los demonios pero al parecer desaparecieron cuanto sintieron que este saldría de la habitación. Ahora era consciente del poder que tenía en ese lugar pero no lo hacía sentir mejor, pero si con poder.
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La tierra crujió bajo sus pies con cada paso, sabía donde estaba el castillo, se había memorizado el entorno con poca dificultad gracias a la nueva perspectiva que ahora poseía. Su nueva forma de pensar le sorprendía y aterrorizaba, estar cerca de la muerte cambio a uno. Cada paso es distinto, cada respiro, cada sensación y cada sentimiento es mucho mas especifico, detallista y profundo, valoras mas lo que tienes y tus objetivos, en este caso buscar a Morgiana para así llegar a James.
Y luego, ir por Howard. Ese era su objetivo final.
Caminaba con cierta soberanía por ese bosque, tomando los senderos correctos y evitando los caminos muertos, encontrándose con Pájaros de mal Agüero cada tanto pero máximo unos 4, los ignoro a ellos y sus gritos anunciantes de pestes que le erizaría la piel detrás de las orejas a alguien. A él no, definitivamente ya no le causaban tanto pavor.
Se detuvo a observar la estructura delante de sus ojos, un gran castillo en devastadoras condiciones, paredes destrozadas, mala hierba trepando por todos lados, raíces retorciéndose entre las grietas y el mismo apesto olor a azufre pululando en el aire.
Subía las escaleras cuando sonidos fugaces vinieron a él, primero risas y música; luego fueron imágenes algo tardías que acompañaban los anteriores sonidos: James riendo y la música provenía una guitarra que el mismo estaba tocando. Continuo su camino hacia el interior, ignorando los recuerdos que seguían apareciendo y podía anticipar la migraña que estaba por presentarse.
Los minutos pasaron y siguió el camino ya indicado dentro de su cabeza, ¿Cómo lo sabía? No sabía, solo sabía qué camino tomar y esos eran pasillos largos, escaleras de caracol tan largas que nunca sabrías donde terminaban, solitarias habitaciones que solo servían para acumular motas de polvo y lamentos de quienes alguna vez estuvieron con vida.
Finalmente llego a donde quería llegar: una gran puerta de madera de más de 3 metros de altura se erguía delante de sus narices, por la ranura podía ver una extraña mezcla de luces de colores: verde, rojo azul y continuaba. El mismo hedor a azufre se asomaba.
No se lo pensó dos veces; empujo las puertas que se abrieron y observo asombrado pero oculto tras una expresión de serenidad la gran sala que acababa de entrar. Desde el suelo hasta el techo cubierto de cráneos, ocupando hasta el mas mínimo espacio inclusive las columnas que lo guiaban hacia el fondo, una alfombra andrajosa de un desteñido rojo se extendía a sus pies, en recibimiento cálido a su visita.
Fijo la mirada en la persona al final de la habitación y camino hacia esta, con cautela e ignorando los montones de huesos humanos y animales a sus lados, el pútrido olor se mezclaba en su saliva. Muerte y decadencia. Sintió el aire caliente de unos bufidos de dos bestias del tamaño de un caballo que descansaban pero estaban alertas por su presencia, dos grandes canes de ojos rojos, dientes y garras que tensaban sus músculos y levantaban con rigidez sus 3 colas. Podía ver las suturas en sus labios y bajo sus ojos al igual que en sus orejas y algunas partes de su cuerpo que podía verse a través del pelaje oscuro.
Kendall avanzo sin dudar pero se aferraba a su espada, por las dudas, hasta quedar a unos metros del ocupante del trono de madera, musgo y cráneos: el Brujo. Descansando perezosamente allí, con su índice chocando con su ceja en una mirada aburrida y cínica.
-Vaya –dijo Kendall intentando sonar sorprendido –la primera vez que te presentaste eras un payaso sin grandes trucos inofensivo, ahora luces como un todo un tirano dictador.
-Gracias por el cumplido –respondió benevolente el hombre de piel oscura –pero ya sabes, uno no debe mostrar todo en la primera cita, hay que dejar al otro a la expectativa, dejándolo deseoso de saber más.
-Buen consejo pero no vine a eso, tenemos asuntos pendientes.
Sus ojos verdes miraron desafiantes a los blancos del hombre por minutos.
-Knight, ¿estás seguro de lo que quieres? –dijo el brujo al romper el silencio.
-Mas que seguro –respondió el chico con repudio, saco su espada y apunto a este –ahora ven y pelea como un hombre.
El brujo carcajeo divertido y chasqueo un dedo, uno de los canes se levanto y salto hacia Kendall con las garras listas para desgarrar y sus fauces abiertas para dar un bocado mortal pero gracias a sus reflejos el rubio se lanzo y rodo por el suelo evitando así el ataque y al incorporarse el animal estaba delante suyo gruñendo, ladrando y dando patadas al suelo dejando marcas con sus garras. Kendall se puso en posición defensiva con su espada en alto al empezar a rodear a su agresor que también seguía sus movimientos atentamente pero lo que este no advertía era que la bestia restante se acercaba sigilosamente detrás de él.
Disparo la cabeza al sentir su aliento en su nuca, ahora debía procurar que ninguna de las dos lo matara, cada ojo lo tenía para uno de ellos mientras el Brujo observaba tranquilo desde su trono.
-Vamos Kendall, no puedes dudar, son solos unos perros, grandes perros. Si no puedes con esto, jamás podrás contra Howard.
Se dijo a si mismo dentro de cabeza y tenía razón, este era un obstáculo menor a comparación de Howard. No perdería, saldría victorioso y así iría tras él.
Con solo pensarlo, su espada se encendió en llamas y las bestias retrocedieron un paso algo asustadas pero con la ferocidad brillando en sus ojos rubís.
Su corazón bombeaba con demasiada fuerza, sentía sus venas vibrar por el rápido torrente de sangre que atravesaba por ellas, las palpitaciones en sus sienes lo estaban distrayendo de la situación difícil que tenía entre sus manos, debía hacer algo rápido.
-Venga –murmuro para alentarse –denme con todo lo que tengan.
Y su petición se cumplió, ambas bestia se abalanzaron sobre él.
Jeje, llegaron hasta aqui, me alegro :3 en fin, la sorpresa es:
Les dire el nombre del ultimo capitulo y ese es...*redoble de tambores* "Descansa tranquilo"
Esta basada en una cancion de Nightwish (Rest Calm en english) que me encanta y me parecia perfecta, ahora saquen sus conclusiones si es que buscan la letra de la cancion!
Nos vemos, SMILE!
