Sadistic Eyes
Autora: Namida no YukaKyo
Serie: FullMetal Alchemist el pertenece a su Autora, Blue Brids
Ilusion, pertenece a sus respectivos autores. La historia incoherente
del fic es toda mía xD.
Pareja: Roy x Pride-Ed, Roy x Ed.
Categoría: Drama, Tragedy, Angst, Yaoi (Situaciones Chico/Chico, si no te agrada la idea... No leas... Abstente de estar jodiendo ¬¬ )
Justificación: El Personaje de Pride-Ed aparece en el videojuego Chino, Blue Brids Ilusion. Basado un poco en el mismo y en el anime. Aunque... da la impresión de no estar basado en ninguno de los dos y de hecho no lo esta xD... mou creo que no debí de haber dicho eso UoU
oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo-o-oo
2.- Recuerdos
Los cálidos rayos dorados entraban por la ventana, colándose entre las cortinas abiertas, que ondeaban levemente por la suave brisa que traía la mañana. Las cortinas brillaban por los brillantes rayos reflejados en las mismas, tiñendo las blancas telas del mismo color bermejo del sol.
Camino despacio hasta que sus muslos golpearon el alfeizar de la misma, para luego sentarse sobre el mismo. Sus cabellos se movieron con suavidad, ondeando lentamente por la cálida brisa, dejando que sus manos se tendieran sobre sus muslos, el viento soplo un poco mas haciendo que los mechones de su flequillo le molestaran, impidiéndole ver con claridad la inmensa cama que se encontraba justo frente de él.
Las sabanas blancas estaban revueltas, cubriendo sutilmente el cuerpo de aquel hombre que podría decirse descansaba placidamente o al menos eso se podía apreciar con la vista, pero que en ocasiones gemía, expresando el dolor de las heridas internas que le atormentaban.
Pride se sujeto con ambas manos los mechones dorados, permitiéndose así contemplar aquel joven, las gruesas vendas sobresalían de las sabanas, algunas ya manchadas de sangre y otras mas holgadas, por los constantes movimientos del pelinegro que inconscientemente se movía con fuerza.
Durante toda la noche lo había hecho, sus movimientos eran violentos y susurraba frases entrecortadas, aunque sin significado alguno. O al menos Pride no le había encontrado alguno. Aun no despertaba y con forme avanzaban las horas parecía no estar dispuesto a hacerlo.
o-o-o-o-o-o-o-o-o
Las fuertes detonaciones de aquella arma eran constantes, sus disparos eran perfectos, solo en contadas ocasiones había perdido una o dos balas, por falta de concentración, justo como en aquellos minutos se encontraba. Todos sus disparos habían fallado, sin dar en el blanco papel, donde se dibujaba una silueta humana, con marcados puntos mortales para disparar.
Solo cuando se encontraba así fallaba, ni siquiera la herida en su hombro le había temblar el pulso, no era nada, a comparación de la desesperación que sentía.
Hawkeye se quito los protectores, tanto de los ojos como de los oídos, dejándolos sobre la pequeña mesita caoba cerca de ella, su arma no tardo en acompañarlos, mientras se dejaba caer en una de las sillas. Llevo sus manos al rostro cubriéndolo con las mismas. Había sido su culpa. Todo desde el principio lo había sido.
Si no se hubiera separado de Mustang nada de esto hubiera sucedido. Si tan solo hubiese hecho caso mudo a aquellas personas que gritaban y lo hubiera seguido, él no estaría.
El fuerte rechinido de la puerta la saco de sus pensamientos y a regañadientes levanto la vista para encontrarse con unos ojos azules que la miraban preocupados. Lo miro sentarse a su lado, justo donde otra silla se encontraba, un suave ladrido llamo su atención después, encontrando los brillantes ojos negros de Black Hayate mirándola, esperando una familiar caricia sobre su cabeza. Misma que no tardo en presentarse.
.-Sabia que estarías aquí.-
.-Havoc.-Susurro quedamente mirándolo extrañada.- ¿Cómo lo supiste?.-
.-Jean, Riza recuerda nada de formalismos.- las palabras del rubio eran alegres pero contagiadas con un poco de enfado, el cigarrillo en sus labios se movía con cada una de las frases que soltaba.
.- Y de.. ¿cómo saberlo?, fue fácil, a estas insanas horas de la mañana la única que viene aquí, eres tu.- Riza desvió su mirada castaña de la azulada de su compañero, fijándose en el pelaje oscuro de Black Hayate, esparciendo algunas sutiles caricias sobre el mismo, que movía la cola en señal de que aquellas atenciones que su dueña le brindaba.
Un suave bufido abandono los labios de la rubia. Después de todo las palabras de Jean eran tan ciertas, nadie mas que ella llegaba tan temprano a aquellas instalaciones especiales, aunque solo eran en pocas y contadas ocasiones cuando lo hacia. Y siempre era cuando había fallado en alguna misión, estaba demasiado distraída o bien, se sentía culpable justo como ahora.
Se había separado del general, dirigiéndose hacia donde los gritos de angustia y terror de algunas personas se habían escuchado, aunque ahora todo lucia terriblemente silencioso y pacifico. Su arma estaba lista y cargada, las lámparas que debían alumbrar aquellos corredores de esa calle estaban destruidos y las que quedaban apenas y alumbraban.
Pudo distinguir a lo lejos una sombra, alguien de complexión delgada y de baja estatura, los largos cabellos ondeaban suavemente con el frió viento, suspiro aliviada, al parece era una de aquellas personas que había escuchado y afortunadamente se encontraba bien, mas esto no era suficiente para hacerla bajar la guardia.
Aun con el arma preparada y entre sus manos, cerca de su rostro, se detuvo a algunos pasos atrás de esa persona, notando las extrañas ropas oscuras que vestía, sus ojos recorrieron con rapidez uno de los brazos desnudos donde una serie de tatuajes rojizos dibujados estaban y entre sus manos el mango largo y plateado de lo que parecía ser una hoz.
Por instinto se había hecho para atrás, no sin apuntar directo a la cabeza de aquel, la filosa arma de aquel, que llevaba en sus manos goteaba de sangre y solo al estar cerca pudo ver los numerosos cuerpos de personas que muertos se encontraban a los pies de aquel ser. Vio como se giraba lentamente, el viento movía furiosamente los sueltos mechones rubios de su cabello y fue solo hasta que el mismo se detuvo que pudo verlo con claridad.
El cabello rubio, aquel rostro, los ojos dorados inertes, sin vida...
.-Eduarwd-Kun.- apenas y había susurrado quedamente aquel nombre, cuando unas filosas garras se clavaron en su hombro, dañándola y goleándola de tal forma que fue arrastrada demasiados metros atrás, dejándola a considerable distancia, alejada del rubio.
.-Lo siento... pero no puedo dejar que te le acerques.-
Riza había abierto los ojos que tenia levemente entrecerrados, tratando de ignorar el intenso dolor en su hombro, la caliente sangre broto del mismo, manchando y empapando la azulada tela del traje militar. Buscaba a la dueña de aquella voz, esa misma que le había proferido aquella lesión sobre su cuerpo.
De entre las sobras salió la mujer, vestida enteramente de negro, moviendo cadenciosamente su cuerpo, jugueteando con un mechón oscuro de su cabello, su guante estaba húmedo, la rubia entrecerró sus ojos comprendiendo, habían sido sus uñas las que había utilizado para dañarla. Debía ser una de aquellos que llamaban homúnculos. Fijo sus ojos castaños en el tatuaje rojo en medio de sus clavículas, para después hacerlo sobre la sonrisa burlesca que se dibujaba en sus labios pintados de un oscuro rojo.
.-Pride es una persona muy importante para nosotros.-murmuro descuidadamente la mujer, arrojando de sus dedos el mechón de cabello que cayo unto a los demás, tras de su espalda, sus oscuros ojos miraron a la rubia, que lentamente trataba de levantarse del suelo.-Y no me gustaría perderlo si llega a tener recuerdos de ustedes.-
¿Pride? Ed ahora se llamaba así...
¿Y a que se refería con aquello de recuerdos?...
No dudo en disparar el gatillo de su arma al ver a aquella mujer acercarse peligrosamente a ella, el disparo había sido perfecto, directo al corazón de la misma. Vio como la mujer se doblaba, la sangre manando de su herida, pero aun así no cayo al suelo. Abrió los ojos confundida, volviendo a preparar el arma. Mas la fina risa de la mujer la estremecía.
.-Puedes disparar cuanto quieras, pero no moriré por ello.- Lust alejo con sus dedos algo de aquel rojizo liquido de su cuerpo, llevándolo entre sus dedos hacia su labios, probando su propia sangre.
.-En cambio.-Lust fijo sus ojos en ella sonriendo con malicia .-Tu si lo harás.- Riza la miro con odio, apuntando directamente a la cabeza de esta, tal vez no podría matarla, pero tampoco se dejaría morir como la otra mujer deseaba. Mas no esperaba las palabras de la pelinegra con ironía murmuraría.
.-Acompañaras a tu general, seguramente Envy lo ha matado ya.-
Y fueron justo aquellas palabras las que hicieron que de sus manos, el arma al suelo y haciendo un sonido sordo al impactar contra el suelo, cayera.
La sonrisa en los labios de Lust fue mayor y con un sutil movimiento las uñas en sus dedos crecieron, multiplicando considerablemente su tamaño. Estaba segura que ni siquiera la rubia levantaría la mirada para verla acercarse, vamos ni siquiera tendría que hacerlo simplemente era cuestión de arrojar por así decirlo sus garras.
Tres, no, cuatro detonaciones rompieron el silencio, dirigidos exactamente hacia ella, quien por reflejo, había guardado sus garras y dado algunos pasos atrás alejándose de la rubia. Miro a un hombre acercarse a toda prisa, rubio, con una escopeta en sus manos, tratando de darles alcance para proteger a la rubia. Una mueca fastidiada se dibujo en sus labios, mas recordó que Pride se encontraba atrás de ella. O la menos eso creía, pero al girar el rostro levemente, tras de si solo encontró cuerpos muertos y la fría oscuridad de la noche.
Pride...
Maldita sea...
¿Adonde se había ido?
Havoc vio como la mujer que hasta segundos antes había estado a punto de matar a Riza se desvanecía entre las sombras. No tardo en llegar hasta Hawkeye, arrodillándose a un lado de la misma, sus manos la sujetaron de los hombros, teniendo cuidado en no lastimarla demasiado del que se encontraba herido.
.-Riza... ¿Estas bien?.-
Aun se repetía aquella pregunta hecha por su compañero.
¿Estar bien?
No, no lo estaba, mucho menos ahora que después de aquello ya había pasado mas de tres días, sin poder encontrar ninguna pista sobre el paradero de Mustang.
.-Yo tenia que seguirle, era mi obligación protegerle, yo debía de estar a su lado, él era mas importante...-un nudo demasiado fuerte se formo en su garganta, impidiéndole seguir con su frase, no pudo evitarlo, así como tampoco algunas traicioneras lagrimas escaparan de sus ojos.
.-No te culpes, no siempre estarías ahí para protegerlo.- Murmuro suavemente Havoc, alejando con sus dedos algunas de aquellas lagrimas de las mejillas de la rubia.
.-Además... el general no es de esas personas que se dejen morir tan fácilmente, lo encontraremos.- termino sonriendo con amabilidad, tratando de hacer sentir mejor a la rubia y que efectivamente fue así, ya que pudo comprobarlo con la suave sonrisa que esta le regresaba.
Si era verdad...
Roy Mustang no era de esas personas que se dejaban morir con facilidad...
o-o-o-o-o-o-o-o-o
Una suave sonrisa se dibujo en su labios. Se estaba cansando de estar ahí, simplemente sentado, observándolo, así como de esperar a que despertara por su propia cuenta. No estaría mal despertarlo, después de todo, había sido el quien en primer lugar lo había salvado de morir. Él curo con esmero sus heridas y estuvo ahí, durante las noches en que la intensa fiebre, no le había dejado dormir tranquilo.
¡Oh! Claro que no estaba mal despertarlo.
Mucho menos cuando había sido tan amable con él...
Pride se levanto despacio del alfeizar, encaminado sus pasos hacia la cama, donde las blancas sabanas resplandecían de limpias, cubriendo entre las mismas el maltrecho cuerpo de aquel hombre. Sus cabellos dorados se agitaron suavemente con su movimiento, pero no fue nada que sus dedos no pudieran controlar.
Termino cerca de la cama, para después subirse a la misma, hundiendo con su peso el mullido colchón, que estaba mas que suave para su gusto, pero que adoraría por la facilidad que este le brindaba al acercarlo mas, si es que esto era posible al mayor que aun dormía. Termino quedando justo como aquella noche, una vez mas sobre él. Pero sin el metálico olor de la sangre rodeándolos, ni las violentas y frías ráfagas de viento. Sino todo lo contrario.
La suave brisa era cálida, no había oscuras sombras, así como tampoco aquel molesto aroma a sangre, solo el delicado y delicioso aroma que provenía de la piel de aquel joven, misma que parecía estar tatuada sobre la misma. Pride se inclino un poco mas sobre él, volviendo a dejar sus rostro s demasiado cerca. En aquella ocasión, esa noche, había hecho exactamente lo mismo,
Sus rostros habían quedado demasiado cerca, sus alientos se habían entremezclado y los labios de aquel sujeto habían sido demasiado atrayentes para no probarlos, lo habían provocado hasta tal extremo, que Pride, tuvo la extrema necesidad de saborearlos. Y su sabor le había enloquecido, a pesar de que el mismo hubiese estado tan lleno de sangre y sin ser correspondido por el humano.
Aunque tal vez y en esta ocasión, saborearía solamente el sabor del pelinegro.
Y seguramente también, le correspondería...
Llevo sus manos al rostro del hombre, acariciando con suavidad las pálidas mejillas del mismo, uno de sus pulgares se entretuvo dibujando la suave comisura de sus labios, entreabriéndolos despacio, descubriendo la sonrosada lengua que dentro de aquella cálida boca se escondía.
Se inclino un poco mas, tocando con su nariz, la punta de la del otro, antes de ladear un poco su cabeza, recorriendo con sus labios las finas comisuras del otro, apenas y tocándolas, podía sentir sus alientos mezclándose, sus cuerpos demasiado próximos en uno del otro y el aroma del pelinegro, inundándole una vez mas, haciéndole perder los sentidos.
Y finalmente los labios de ambos se encontraron.
.-Así que aquí es donde estas la mayor parte de tu tiempo... Pride.-
Aquella voz...
El rubio tuvo que romper el contacto que unía sus labios y su cuerpo se alejo del suyo, con excesiva rapidez, encarando a la poseedora de aquella inconfundible voz femenina. La encontró sentada justo donde minutos atrás él estaba, los largos mechones oscuros ondeaban suavemente con la cálida brisa que entraba por la ventana abierta.
Una sonrisa divertida se dibujo en los labios de Lust, los dorados ojos de Pride la observaban, mas no había sentimiento alguno en los mismos, pero las cejas fuertemente fruncidas le hacían ver que estaba mas que molesto por haberlo interrumpido de aquella forma. Mas bien por haberlo privado de lo que hacia.
Desvió su mirada de Pride, dirigiéndola hacia la persona que estaba recostada sobre la cama. Sus ojos volvieron a mirar a Pride, extrañada y confusa. Ese hombre era una de las personas que él había estimado. O al menos tolerado. Entonces eso significaba que Pride.
¿Había vuelto a tener sus recuerdos? Los recuerdos de su vida pasada.
Justo lo que ella había querido evitarle.
.-Así que Roy Mustang.- susurro quedamente, desviando su vista una vez mas hacia el pelinegro.
.-Roy Mustang, con que ese es su nombre.- Pride murmuro aquello, volviéndose a acercar al pelinegro, acariciando con suavidad la frente del mismo, alejando algunos mechones oscuros de la misma.
Lust lo miro escéptica, mas pudo darse cuenta que, las acciones de Pride eran dulces y demasiado tiernas, incluso al pronunciar el nombre de aquel hombre, lo había hecho como si fuese la primera vez que lo hiciera. Y entonces fue que lo comprendio todo. Una sonrisa confiada se dibujo en sus delgados y carnosos labios.
Pride no recordaba absolutamente nada...
Ni siquiera teniendo a Roy Mustang cerca...
Eso era mucho mas que inesperado, pero al mismo tiempo...
Interesante...
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Continua...
Pedir perdón es inecesario... Ni siquiera esa rosa en tu mano repara el daño hecho...
