Sadistic Eyes
Autora: Namida no YukaKyo
Serie: FullMetal Alchemist el pertenece a su Autora, Blue Brids Ilusion, pertenece a sus respectivos autores. La historia incoherente del fic es toda mía xD.
Pareja: Roy x Pride-Ed, Roy x Ed.
Categoría: Drama, Tragedy, Angst, Yaoi (Situaciones Chico/Chico, si no te agrada la idea... No leas... Abstente de estar jodiendo ¬¬ )
Justificación: El Personaje de Pride-Ed aparece en el videojuego Chino, Blue Brids Ilusion. El fic esta basado un poco en el mismo y en el anime. Aunque... da la impresión de no estar basado en ninguno de los dos y de hecho no lo esta xD... mou creo que no debí de haber dicho eso UoU
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3.- Completamente Muerto
Era la primera vez que pisaba aquel lugar. Al menos en la ciudad central. Y es que le había parecido mas adecuado que fuese en su adorado Rizenbol que en ese lugar. El cementerio de su pueblo era el lugar donde debían descansar sus restos y no ahí, en esa sección privada del ejercito.
Pero no, no podía ser verdad. Se negaba a creerlo.
No hacia mas de unas cuantas horas que le habían comunicado lo sucedido. Su hermano, su amado hermano había muerto en aquel incidente en el que no solo ambos habían estado en peligro de muerte sino también el general Mustang y toda una completa comitiva de soldados del cuartel.
Algunos cuantos habían sido agraciados con una segunda oportunidad en la vida. Contándose él mismo entre aquellos. Mas su hermano no había corrido con tanta suerte. Ni siquiera el general se había salvado de su destino y por la inútil esperanza de sus subordinados las búsquedas seguían presentes. Pero Alphonse sabia que de un momento a otro, tal y como lo habían hecho con su propio hermano.
Lo enterrarían en una tumba sin cuerpo en él, que representara su partida.
La suave brisa meció sus cortos cabellos rubios y una idea cruzo por su mente, peor de inmediato con todas las contras que esta le traía la desecho de la misma. Traerlo de vuelta con una transmutación. Por favor seria imposible hacerlo y esta vez el solo, no sobreviviría a ese error.
Incluso la vida misma le parecía imposible de vivir sin Edward.
Detuvo sus pasos cuando sus ojos encontraron la tumba fresca de su hermano. Esa misma que sin esperarle habían enterrado en un cajón fúnebre lo único que habían encontrado de él en el lugar del siniestro. Su nuevo uniforme militar, rasgado y cubierto de sangre y de una mezcla alquimica imposible de descifrar.
Y con ello todos lo habían dado por muerto.
Debía de hacer él lo mismo también
¿No?
Apretó el hermoso ramo de flores que llevaba entre sus manos. Las blancas flores de largos pétalos se movieron, desprendiendo de ellas un dulce y delicioso aroma a fresco. Estrujándolo con violencia sobre sus pecho mientras sus orbes grises miraban aun sin podérselo creer las frías palabras que estaban escritas en el obituario de la tumba.
Edward Elric
Respetable Coronel De La Milicia
Muerto En Acción
Amado Hermano Y Fiel Compañero
Casi podía aceptar que había sido la teniente Hawkeye quien había mandado poner aquello. Y no pudo evitar que las lagrimas le inundaran los ojos haciéndole borrosa la visión frente a ellos. Debía de ser fuerte, fuerte y aceptar lo que estaba pasando.
Ed estaba muerto y nunca mas regresaría.
Cayo de rodillas soltando el ramo de flores que de un sonido seco cayo al suelo donde de un momento a otro sus puños le alejaron. Termino echado contra la tumba, tomando entre sus dedos puñados de tierra oscura que no tardo en estrujar y apretar entre los mismos tratando con aquello de mitigar un poco su pena.
Y es que aunque debía de aceptarlo. Se negaba a hacerlo.
Su hermano no podía estar muerto.
No podía.
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Se sentían demasiado pesados su parpados, que hasta incluso las largas pestañas ya le molestaban para seguir observando como hasta ahora lo había hecho. Cerró los ojos un momento para descansarlos, aunque aquella fuese una mala idea. Ya que casi de forma inmediata cayo rendido en la inconciencia, refugiándose en el mundo de los sueños.
O seria mejor llamarlo el reino de las pesadillas
Las tormentosas visiones llegaron nuevamente a él. Pasajes borrosos, llenos de dolor y angustia. Que le hicieron mover los parpados aun cerrados de forma desesperada y sobre humana debido a su condición. Emitiendo uno que otro quejido ahogado de sus labios. Que no eran producto mas que de un profundo y aberrante miedo.
Siempre era igual.
La misma pesadilla, cada vez que cerraba los ojos. Esa misma donde veía el fuego, polvo, sangre y la tenue silueta de dos cuerpos muertos cerca, demasiado cerca de él. Cuerpos que no mostraba un rostro o al menos que el mismo fuera reconocido por sus memorias.
Pero algo dentro de su ser le gritaba con fuerza que sabia con exactitud quienes eran.
La tibia calidez que desprendía uno.
El olor penetrante del fuego presente en el otro.
Y la desesperante y profunda angustia de no volverles a ver jamás.
Que incluso en ese mismo sueño se sentía morir tan solo para poder acompañarles a donde quiera que esos dos fueran a dar. Acompañarles, para estar una vez mas los tres juntos. En un mundo tan silencioso y oscuro, pero conciente de que en ese mundo no habría abuso, fuera de este mundo que solamente desgracias y penas les había brindado.
Auque en esta ocasión la pesadilla había cambiado, haciéndola mas desesperante de lo que normalmente era.
Hermano
Sus ojos dorados brillantes ese fijaron en una de las figuras que tendías en el suelo. Una de sus manos intento alcanzarlo, deseo acercarse, mas vio como la figura etéreamente desaparecía de su vista. Una sonrisa triste se dibujo en sus labios, pues a pesar de ver que la muerte no le esperaba a aquel que le había hablado, de su lado se tenia que marchar.
Cerro los ojos evitando mirar la transparente figura que desaparecía.
Suspiro, sin poder evitarlo, cuando unos dedos calidos trazaron su mejilla. Toco esa mano con sus propios dedos notándola húmeda de sangre. Aun así el metálico olor de la misma, no viciaba el profundo aroma a llamas impregnado en esos dedos que le tocaban con delicadeza.
Ladeo su cabeza hasta que su mejilla quedo recostada contra la palma abierta de esa mano, débiles lagrimas escaparon de sus ojos al notar que en aquella piel el calor rápidamente se perdía.
Siempre metiéndote en problemas
Abrió sus ojos al escuchar aquella voz, tan conocida, tan familiar. Los mismos se abrieron desmesurados al ver le rostro de Roy Mustang sonriéndole como despedida.
Jamás cambiaras enano
La mano que le tocaba cayo inerte junto al cuerpo de su dueño. Profundo cortes en su cuerpo y la sangre aun manando tibia en un hondo charco de sangre donde descansaba. Pero su semblante le parecía tan tranquilo y en cierta forma complacido. No importaban los espasmos que le recorrían, ni los hilillos de sangre que bajaban por sus mejillas, resbalando por su cuello, tan espesa, calida, muerta.
Las pupilas oscuras del hombre de dilataron, llevándose con las mismas el ultimo suspiro de su vida.
—Roy— le llamo sujetándole de los hombros moviéndolo despacio— Roy— volvió a llamarle estrujándolo con sobrada violencia.
— ROY—
Pride abrió los ojos respirando agitadamente, con la boca abierta tratando de capturar entre la misma violentas bocanadas de aire a sus pulmones. Miro con rapidez la habitación, moviendo de un lado a otro su cabeza sacudiendo sus largos cabellos rubios.
Aun era de noche, noto, al ver el paisaje oscuro de la ventana. Se alejo de la esquina en la que estaba hasta segundos atrás recargado y en la cual había sido preso de aquella pesadilla al quedarse dormido. Con pasos lentos y a tientas se acerco hasta la enorme cama. Sentándose con suma lentitud en la orilla de la misma.
Cerro los ojos intentado con ello el tranquilizarse aunque fuera un poco.
Pocas eran las ocasiones en las que dormía, mas que nada porque no era necesario para Pride hacerlo. Pero siempre que lo hacia, aquella misma vivida pesadilla a él regresaba.
Negó fuertemente con su cabeza tratando de que con eso, se alejaran de su mente algunos de los retazos de aquel sueño que aun presentes tenia. Alejo con sus dedos algunos de los mechones que con el movimiento se le habían desacomodado y minutos después fue girando le rostro hacia el lugar donde el pelinegro dormía, sonriendo al notarlo tranquilo.
Al menos en esa noche él era el único en esa habitación que no tenia pesadillas.
Se acerco a él hasta quedar tendido a un lado suyo en la enorme cama. Recostando su cabeza rubia contra su pecho vendado. Teniendo especial cuidado de no aplastarle las costillas rotas o bien en despertarle siquiera. Suspiro sin poder evitarlo cuando su piel sintió la tibia calidez que manaba de él y el lento ritmo de los latidos de su corazón, así como la pausada respiración de sus pulmones.
Tomo una de las manos que reposaba a su costado , llevándola a su rostro. Envuelta en vendajes y heridas que casi le llenaba por completo, pero que no eran capaces de ocultar la tibieza de la piel. La llevo a sus labios besando los dedos uno a uno deleitándose con el llamativo olor de fuego que se desprendían de ellos.
No sabia exactamente si sus sueños era únicamente horrendas pesadillas
O bien premoniciones de un futuro tal vez no distante
Pero…
— No te dejare morir— le aseguro colocando esa mano en su mejilla una vez mas, aferrándose con cuidado a su cintura. — Nunca—
o-o-o-o-o-o-o-o-o
Había querido jadear mas de su boca no salio sonido alguno. A duras penas pudo pasar la saliva que se le había acumulado en la boca y le supo amarga. Su saliva estaba mezclada con fiebre, sal y la amarga sensación de los fármacos, todo en una mezcla que por unos momentos creyó que le haría vomitar sin poder hacer el esfuerzo por evitarlo siquiera.
Sentía los ojos pesados y el solo deseo de querer abrirlos le parecía una imposible presa. Pero cuando el leve estupor de los fármacos le había pasado ya el efecto, los dolores empezaban ha hacerse mas nítidos, fuertes, insoportables para sus cuerpo. Nuevo sudor inundo el ya afiebrado cuerpo. Haciendo una nueva capa de agua salada sobre el mismo. Empapando una vez mas las sabanas.
El escozor de las vendas y el roce de las sabanas le parecía insoportablemente doloroso. Pero incluso el peso que sentía sobre su cuerpo le consideraba casi efímero y sumamente ligero. Y aunque sus parpados se negaban a abrirse podía decir con claridad que lo que tenia sobre su pecho era el grácil cuerpo de una persona.
Casi podía sentir las leves formas de su anatomía. Los largos cabellos que descansaban sobre su cuerpo y el pausado respirar del ser. Y era extraño, porque no pensaba volver a despertarse. No después de haber estado demasiado conciente de que moriría. Ahora estaba ahí, echado contra las mullidas mantas de una cama. Vendado en todas sus heridas que fueron cuidadosamente tratadas y con la calidez de un cuerpo sobre el suyo que al parecer era quien le había salvado la vida.
Vida.
La misma que había estado dispuesta a pagar para que se lo devolvieran.
Se movió levemente, despertando quizás al que estaba sobre él. Arrepintiéndose de inmediato de aquello al sentir como el dolor le golpeaba hasta nublarle los sentidos con crueldad. Casi podía sentir como la leve cicatrización de las heridas mas graves nuevamente se abrían y sin poderlo evitar manchaban los vendajes y tal vez las sabanas. Sus costillas dolían y no descarto la idea de que estuvieran rotas.
Pero gracias al mismo dolor. Sus parpados se habían abierto.
No había visto absolutamente nada mas que una mancha borrosa apenas los abrió. A su parecer y debido a ello, seguramente llevaba demasiados días con una inconciencia demasiado profunda. Mas bastaron unos cuantos minutos para que la mancha borrosa se desapareciera y frente a sus ojos se formaran matices y sombras.
Parpadeo aun sin creérselo cuando vio directo al rostro que se había acercado hasta el suyo.
Era tan idéntico a él y a la vez muy diferente. Noto sus cabellos rubios sueltos y el inconfundible tono negro de sus ropas. Pero era ese mismo rostro. Con algo de esfuerzo levanto una de sus manos y la dirigió hacia la mejilla tocando la calida piel tersa. Los mismos pómulos, las cejas idénticas. Esos finos labios que se curvaban en una socarrona sonrisa.
¿Cómo podía ser posible? Juraría que él estaba muerto. Aunque podía caber la ligera posibilidad. Después de todo él mismo creía que estaba muerto. Pero ahí estaba ahora respirando con dificultad gracias a sus costillas rotas mientras tocaba sin despegar las yemas de sus dedos, la cara de ese rubio.
Pero algo dentro de él se lo dijo
Él no era Edward.
Lo supo en el instante en que su rostro se vio reflejado en aquellos ojos dorados que le observaban…
Completamente muertos
o-o-o-o-o-o-o-o-o
Continua…
Disculpa los malos pensamientos
Reviews:
Anna K: Hola! Y esta continuado Saludos!
Mireya Humbolt: Hola! Muchísimas gracias por tu apoyo. No solo en este fic sino en todos los demas en los que me has hecho el honor de leer, gracias, gracias. Espero y te guste este capitulo. Saludos.
Alia.Asakura: Hola! Pues ya vez recuerda un poco como pesadilla XD. Lo del álbum me parece bueno, oh sie! Gracias y saludos!
AlquimistaFlama: Hola! Y muchas gracias por amar este fic - saluditos!
Alyssa Black: Hola! Continuado! Espero y esto que escribí también te haya gustado. Saludos!
Nákusa: Hola! El sentimiento de desconocimiento es mutuo XD. Lo continuo que es masa facil que terminarlo XD Saludos!
PoLlO-yAsHa: Holaaa! Un capitulo mas para ti XD saludos!
VittoriaD'Lenfent: Hola! Espero te guste esta continuación, saludos!
