Sadistic Eyes
Autora: Namida no YukaKyo
Serie: FullMetal Alchemist
Pareja: Roy x Pride-Ed, Roy x Ed.
Categoría: Angst, Yaoi (Situaciones Chico x Chico, si no te agrada la idea... fuera de aquí ¬¬ )
Beta por: No esta beteado por nadie. Así que, los errores corren por mi interminable cuenta xD
Justificación: En si toda la historia esta basada (un poco) en el videojuego Chino, Blue Brids Ilusion!. Las demás incoherencias son todas mías xD.
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4.- ¡Levántate!
Sentía el cuerpo insoportablemente adolorido y afiebrado. Casi podía decir que estaba conciente, pero tanto sus ojos como sus labios se negaban a obedecerle. La incansable sensación de náuseas y el metálico sabor en sus labios no hacían más que empeorar el malestar que le afligía. Tan solo podía quedarse ahí, echado contra suaves mantas soportando la espera de reponerse por menos lo suficiente para abrir los ojos o mover la boca.
En ocasiones rendirse en la inconciencia le ayudaba a soportar ligeramente el malestar de su cuerpo, pero podía decir también que no soportaba adentrarse mucho en la misma. Había mas dolor ahí, donde las búsquedas habían sido in fructíferas y no había encontrado mas que la respuesta indeseada para su desquebrajada esperanza. Dicha en crueles y mordaces palabras, bien intencionadas a destruirlo y desarmarlo. Haciéndole desear que sus heridas nunca más mejoraran.
Por ello en ocasiones optaba por obligarse a no dormir, aun y cuando los analgésicos que penetraban con rapidez en su cuerpo fueran irresistiblemente fuertes. Se obligaba a no caer rendido. Se quedaba ahí silenciosamente quieto en la oscuridad infinita en que lo recluían sus parpados fuertemente cerrados.
La intensa fiebre que desprendía su cuerpo, lo dejaba aun mas cansado de lo que deseaba, pero entonces podía sentirlo. Una ligera caricia fresca que le reconfortaba. Hábiles y firmes dedos fríos que recorrían su rostro, teniendo especial cuidado en no presionar demasiado sus heridas. Deteniéndose en ocasiones por más tiempo en alguna que otra facción de su rostro, dejándolo deleitarse con aquel gesto de la persona que lo atendía.
Casi como un ligero desliz, en más de una ocasión se dejo llevar por las atenciones de aquellos dedos. Podía decir que los había disfrutado y aunque el solo intentar mover su cuello para seguirlos le había costado casi un desmayo, había logrado llevar la punta de su nariz al fino dorso medio cubierto con alguna suave prenda. La delicada esencia que desprendía aquella piel le había robado toda la atención de sus sentidos y una dolorosa pero a la vez reconfortante nostalgia le recorrían en el pecho.
Pues era el metálico olor del acero.
Gimió entonces, dejándose llenar por el intenso cúmulo de sensaciones donde una muy fina y delgada paz que se rompía inmediatamente cuando se internaba en sus sueños.
Que no eran más que pútridos recuerdos que ahora volvían como pesadillas.
Odiaba cundo los pequeños resquicios de conciencia y recuerdos le llegaban tan vividos y azorantes. Uno tras otro, más atroz que el anterior y amenazante con aniquilar la débil y frágil cordura que le quedaba.
Aun después de todo aquello y sabiendo que estaba con vida, seguía pasmado con lo ocurrido. Edward se había perdido varias semanas atrás y la exhaustiva búsqueda que tanto su hermano, sus subordinados e incluso él mismo, los habían llevado hasta aquel lugar. Oculto en las profundidades de lo que bien al principio había parecido una abandonada mina que, mas tarde descubrieron, solo era una excelente pantalla para ocultar el extravagante pasadizo hacia un lugar que en esos momentos seguía siendo un misterio al menos para él.
Lo ultimo que recordaba era a si mismo, corriendo por pasillos húmedos y oscuros, la mayoría en ruinas, hacia un lugar indeterminado. Lejos y casi como un susurro aun podía escuchar los gritos desesperados de Hawkeye. Mismos que paulatinamente comenzaban a quedar tan atrás como los escasos resquicios de visibilidad que tenia.
Sabía de sobra que había caído en la trampa y que con cada pisada que sus gastadas botas daban se entregaba con mayor facilidad. Había dejado de pensar muchos metros atrás e incluso, la tal vez, futura reprimenda que la teniente le daría con su mágnum cargada había dejado de importarle. Porque justo ahora se concentraba en esa opresión que sufría en el pecho, donde el corazón le latía con mayor fuerza y casi lo sentía aplastándole las costillas. Edward estaba cerca, tan condenadamente cerca que casi podía tocarle con los dedos.
Y estaba vivo, justo como ambos habían creído. Como Alphonse y él creían.
Se detuvo en seco cuando el crujir de las piedras delante de él fue claro y fuerte. Impetuosos pasos donde se encajaba incluso con saña el talón del calzado o al menos eso le pareció. No dudo en prepararse teniendo ya listos el dedo índice y pulgar para soltar su peculiar chasquido, mas opto por echarse hacia atrás con un salto por guardar mera distancia cuando lo que parecía ser un violento puñetazo, termino demoliendo parte de lo que era aquel escabroso pasadizo en el que se encontraba.
Luz mortuoria amarillenta, ilumino apenas el reducido espacio. Dejándole ver la estela de polvo y la difusa imagen de aquel que ahora le impedía el paso. La oscura figura de alguien delgado y apenas unos cuantos centímetros mas bajo que él. Forzando los ojos y sin bajar la guardia, trato de encontrar alguna seña que lo identificara, mas lo único que obtuvo fue un brillo verdoso del estrafalario cabello largo que aquel desconocido llevaba.
— No eras a quien esperaba —
Oyó que le dijo aquel desconocido con un tono dolido y decepcionado haciendo que Roy frunciera en entrecejo y contuvo la respiración cuando el viento helado le golpeo la cara mostrándole de pronto que la sombra que estaba hasta aquellos momentos convenientemente lejos de él, ahora estaba casi a horcadas de su cuerpo.
Ni siquiera fue capaz de verlo llegar, cuando el puño dolorosamente se encajaba contra su mandíbula machacándole la piel y de paso mandándolo contra el suelo de un golpe seco. El metálico sabor de la sangre le lleno la boca, con premura término escupiéndola y después de hacerlo paso con rapidez el guante alquímico por sus labios deshaciéndose del molesto hilillo de la misma que empezaba a escurrirle por el firme mentón. Entonces al levantar la vista pudo encontrarse con los ojos violetas felinos y desquiciadamente inhumanos de aquel que ahora reconocía como homúnculo.
— De todas formas me divertiré contigo— musito aquel con voz ronca golpeando el puño contra su mano intentando con eso hacerle entender al caído lo que a continuación sucedería.
La mente de Roy comenzó entonces a maquilar un plan tras otro luciendo las dotes de estratega que poseía. Una y otra vez hacia nota mental de las posibilidades y desventajas a sus alrededores, descartando en cuestión de milésimas de segundos las acciones que no harían mas que estropear sus planes de pasar a ese desconocido y seguir con el camino directo hasta donde se encontrara Edward.
Por los pocos datos que tenia y a decir verdad los pocos que recordaba gracias a un dibujo mal hecho de el ser frente a él. Recordó que aquel, era el que se hacia llamar Envy. No tenia muy claros cuales eran sus habilidades inhumanas que tenía, pero hasta ahora le había dejado muy en claro que, era so suficientemente rápido y condenadamente fuerte, para molerlo a golpes en un simple pestañar de pestañas.
Era una suerte que Riza no estuviera cerca, pues a pesar de la lluvia de balas en que lo bañaría, estaría indefensa si aquel engendro era capaz de llegar a ella y desarmarla.
Tal vez él, con su alquimia del fuego tendría más oportunidades. Aunque estas solo fueran una mera posibilidad.
Inconscientemente se encontró deslizando una de sus botas por el arenoso suelo, contando de hito a hito los breves segundos mientras su respiración casi se detenía. De un momento a otro la adrenalina explotaría en su interior y el primer movimiento, tal vez osado, vendría de su parte. Sus dedos ya dentro de los guantes sudaban ansioso por frotarse contra la áspera tela que los cubría.
Un frío escalofrío lo recorrió cuando de improviso aquel ser emitió una fuerte carcajada que hizo vibrar el pequeño pasillo que los rodeaba. Vio con mala gana la sonrisa de desprecio y burla en que este había curvado sus delgados labios y lo vio acercarse peligrosamente a él.
No dudo en levantar su mano y chasquear sus dedos, envolviendo el cuerpo de Envy en una poderosa llama que, en breves segundos consumió su cuerpo con una rapidez excesiva, ardiendo en incontrolables llamaradas que cubrieron el pasadizo hasta el techo mismo humeándolo con cada lamida de fuego.
El circulo pulcramente bordado en su guante brillo, controlando la intensidad de aquel incendio privado que había creado, manteniendo un fluido constante de energía, solo hasta que la masa negruzca a la que se había reducido Envy, terminara de consumirse. Suspiro aliviado y se atrevió a bajar la mirada un breve segundo, uno que no duro absolutamente nada, no cuando el crujir de las llamas se volvió persistente, como si una vez mas intentaras consumir la carne vivía.
La incredulidad plasmada en su rostro, era poco justificativa con lo que en presencia de los mismos ocurría. De entre los funestos restos, las reacciones químicas con monstruosa rapidez volvían a producirse, dando nacimiento una vez mas a la composición exacta del homúnculo. Cada hueso, cada músculo u órgano volvía a regenerarse.
El nauseabundo aroma de la sangre quemada provoco repentinas nauseas en el pelinegro. Que por mero acto de reflejo llevo una de sus manos a la nariz tratando de evitar aquello. Clavando su oscura mirada en la figura intacta de Envy que de entre las llamas "ileso" resurgía.
— Eso ha sido peligroso — le aseguro moviendo levemente la cabeza, mientras la regeneración espontánea de los largos mechones verdosos retomaban una vez mas su largo característico. — Pero inofensivo— añadió después mordaz.
No pudo evitarlo, justo como tampoco logro hacerlo al principio. Aunque esta vez, no fue lanzado de un golpe al suelo, sino que muy al contrario, le había apresado el cuello enterrándole los dedos tensados mientras lo arrastraba contra la otra lateral, golpeándole sin consideración alguna la espalda y aplastándole las costillas con su otro brazo contra la pared irregular. Si el golpe le había sacado el poco aire que aun llevaba en los pulmones, el firme agarre le impedía entre otras cosas hasta mirarle a la cara. Los huesos de su nuca se arqueaban en una postura antinatural y estaba seguro que si lo echaba un poco mas hacia atrás lo rompería sin ninguna duda.
Apenas y pudo girar levemente su rostro y con el rabillo del ojo pudo notar la tenue luz al final del pasillo a donde se dirigía. Edward estaba ahí. Era ahí donde le esperaba, donde Alphonse por separado también se dirigía, donde se encontrarían y saldrían de aquel lugar infernal en el que se habían metido.
La falta de aire comenzaba a hacer estragos en su cuerpo, pues sus ojos se negaban a dejarle ver con claridad aquella brillante luz que ahora comenzaba difuminarse hasta confundirse en las sombras antes su ojo. Un leve crujido en su cuello se escucho antes de que la presión en su cuello cediera, cayo al suelo y no tardo en devolver la sangre que se le había concentrado en la boca, manchando parte de sus ropas al escupirla descuidadamente.
Envy seguía ahí, pero no le veía, al contrario con sus propios ojos había seguido la dirección a donde segundos antes el militar había visto y ajeno al conocimiento de Roy una mueca burlona se dibujo en su rostro.
Los dedos de Roy se habían empapado por completo de su propia sangre y convenientemente los había llevado hacia su espalda simulando que se recargaba en la pared, mientras dibujaba con el vital líquido un círculo aparte y tal vez con este lograría contenerlo entre las llamas hasta que todo residuo de lo que él fuera desapareciera. Solo esperaba no confundir ningún trazo o equivocarse en la figura. Después de todo aquella seria la primera vez que, al conjugar varios trazos en su cabeza, improvisaría sin un estudio previo un círculo de transmutación.
— Él se dejará morir para salvarlos — siseo de pronto el homúnculo haciendo que el ligero roce de los dedos de Roy se detuviera en seco. — Ese jodido enano hasta en sus últimos momentos se las dará de héroe — completo Envy con una peculiar voz. Como si lo que estaba dispuesto ha hacer Edward el no lo comprendiera.
— Pero¿sabes?. Yo estoy dispuesto a hacer un cambio — La oscura mirada de Roy lo siguió en el lento movimiento de su cuerpo al girarse una vez mas hacia donde estaba — ¿Estarías dispuesto a dar tu vida por salvarle? —
Roy no articulo palabra alguna, su decisión ya mucho tiempo antes había sido tomada, mucho antes de que aquella pregunta en si fuera formulada. Dejo a un lado la lastimosa pose que a duras penas había logrado colocarse y tenido sus brazos inertes a cada costado de su cuerpo.
Ya no le era necesario absolutamente nada.
Y simplemente dejo caer su cabeza hacia el frente cayendo sin evitarlo de rodillas al suelo.
Daría su vida, tan solo para que tan solo a él se la devolvieran.
Cada uno de los golpes no era sentido en absoluto. Uno a unos sus huesos cedieron y su piel se partió manado sangre calida y espesa.
Lo odiaba, odiaba recordar todo aquello, vivido tanto en sus pesadillas como en sus limitados momentos de cordura. Cada ve que respiraba o que su corazón latía presionado su pecho, el vivido dolor le golpeaba, recordándole que muy a su propio pesar, seguía con vida.
Seguía vivo, aun y cuando él mismo había decidido entregar su vida.
Soltó un suspiro y se lamento de hacerlo cuando sus costillas le recordaron la precaria condición de su cuerpo y maldijo apretando dolorosamente los dientes. Y como si lo acabara de recordar la fría sensación de pesadez le lleno por completo. Seguía con vida, seguía con vida.
Entonces aquello significaba que…
"¡Edward!"
Grito con fuerza, o al menos eso le pareció escuchar en su propia mente. Su garganta seguramente aun afectada se negaba a emitir sonido alguno.
Sus ojos que segundos antes habían estado cerrados, ahora trataban de identificar de alguna forma el lugar donde se encontraba. La tenue luz de un próximo amanecer apenas y se colaba por las ligeras ventanas cubiertas de fino encaje. Sus doloridos músculos de igual manera rechazaban sus órdenes y el mínimo impulso por moverlos producía en su interior miles de descargas dolorosas a sus sentidos.
Más no importaba.
Debía levantarse, como fuera.
Necesitaba saber que había pasado. No con él, ni con el escuadrón de combate que había movilizado. Deseaba desesperadamente conocer la situación en la que se encontraba Edward.
"¡Levántate!. ¡Maldita sea!"
Se ordeno una vez mas con fuerza y esta vez estuvo seguro que lo había escuchado, tanto su orden como su propio y desgarrado grito cuando en un despliegue de desesperación movió su cuerpo sin consideración alguna.
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Continúa…
N de la Y: Quiero pedirles una disculpa a todos, hay mucho que explicar y poco tiempo para ello. Asi que solo me limitare a decirles que, pronto actualizare y prometo dar la contestacion de sus reviews en el proximo capitulo. Muchisimas gracias a
Zei Kinomiya-Ivanov.Zeiriyu, Seihi, PoLlO-yAsHa, Mireya Humbolt, Danybel. Un beso a todas y hasta luego.
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"Los recuerdos no son mas… que una dolorosa ilusión"
