MARTIN MISTERY NO ES DE MI PROPIEDAD, EN SI YO RESPETO TODO DEREDCHO DE AUTOR DE ESTA OBRA, MAS DEL CRADOR DEL COMIC, ALFREDO CASTELLI.

Este es un nuevo finc de Martin Mistery, como he dicho es mi personaje favorito y no lo suelto, para nada, así les presento este nuevo fic respecto a él,

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CAPITULO UNO.

Era una tarde de invierno en la cuidad de Torrington, Diana leía una de sus novelas favoritas, estaba tan concentrada que no vio llegar a Martin con dos tasas de chocolate caliente, ella estaba tan sumergida en recodar lo que avía leído que cuando ella se levanto Martin estaba por encima de ella, logrando hacer que derramara las tazas, por suerte Diana se aparto rápido para no ser quemada, pero no dijo lo mismo de su libro,

-¡Martin Mistery! Mira lo que has hecho, ¿Qué no puedes tener algo de cuidado? Bruto-

-hey, yo solo…-

-no, siempre eres un completo descuidado, mira mi libro y es una novela resiente del doctor de amor y su novela está completamente agotada-

-de igual forma Di, ese sujeto es un charlatán,-

-tu que sabes de charlatanes, señor no me pierdo la sección paranormal, ¿Cómo sabes que no hay charlatanes ahí?- ella empujo a su hermano salió de su vista,

-bueno, pero no deberías enojarte tanto hermanita- a esas palabras Diana se paro,

-no me llames hermana, tu y yo no somos de la misma sangre, - las palabras de Diana por un minuto se quedaron en el aire, pero Martin conocía el temperamento de Diana, avía que darle espacio, el tomo el libro del piso,

-no, esta tan estropeado- él lo seco con su sudadera, y lo llevo a su cuarto, ahí se sentó en su laboratorio, y comenzó a escanear cada página del libro,

-tal vez no pueda conseguir otra copia pero por lo menos tratar de reparar este, pero necesitare una nueva portada, tal vez usando una de un libro viejo,- Martin miro a todos lados pero los únicos libros que tenia eran puros de ciencia ficción o historietas,

-felicidades Martin acabas de darte cuenta que eres un inmaduro, humm, eso la tienda de antigüedades tendrá algún libro viejo que pueda usar- e rubio guardo su laboratorio y se dispuso a ir a la ciudad,

-solo espero que el tiempo que no esté Di se relaje un poco, aveces odio verla si-

Mientras tanto Diana estaba en su cuarto terminado en su ordenador una tarea, ella no entendía como su hermano podía ser tan inmaduro, infantil y descuidado, recordó la vez que su tía le regalo un hámster,

-hey Martin mira lo llamare esponjoso- dijo una niña castaña,

-suena a comida- dijo un niño rubio con un par de gafas, y cabello caído,

-no te lo vas a comer, es mío-

-por favor Di, quien come hámster- el rubio se acomodo la gafas,

-Martin tu vas a cuidarlo mientras voy al campamento- Diana le entrego la jaula,

-pero, yo también quería ir- dijo Martin,

-lo siento hijo, el doctor dijo que tu asma no te lo permite,- dijo su padre llevando una maleta,

-tranquilo Martin, te traeré un recuerdo- Diana salió de ahí,

Cuando la niña volvió encontró una jaula bacia,

-¿Dónde está?-pregunto a su hermano que estaba dormido muy temprano,

-¿Qué cosa?-

-el hámster dijiste que lo cuidarías-

-ahí estaba lo deje ahí en la noche-

-pues no está Martin Mistery, como te odio-

-odiar es una palabra tan fuerte, no lo odio- Diana se quedo pensado, al parecer el coraje se le avía bajado por una razón, pero la verdad era que a ella le avía costado encontrar ese libro,

-tal vez tenga que disculparme- pero al ir al cuarto de su hermano no lo encontró y extrañada fue a buscarlo a toda la escuela,

-Java-

-¿Diana, hambre?- el cavernícola el ofreció,

-no, Java solo quería saber si has vista a Martin-

-si Jaba ver todos los días- al responder Diana supuso que tenía que encontrar una manera más adecuada de preguntar por su hermano al cavernícola,

-si, pero no ha pasado hoy por aquí-

-Java, no ver Martin desde que llevar tazas de chocolate para ti y el-

-ha así que llevaba una para mí-

-Martin suponer que Diana tener frio, grados ser más bajo- Diana sonrió nerviosa, a donde avía ido Martin entonces,

-Gracias Java, iré a buscarlo-

-avisar si verlo- dijo el cavernícola y Diana le sonrió para asentir,

Martin llego a la tienda de antigüedades en busca del libro, encontró varios con algunas portadas en mal uso,

-¿puedo ayudarte?- la mujer que atendía se acerco a él,

-busco un libro al que pueda usar su portada, necesito arreglar otro- dijo Martin,

-son los únicos que tengo, ¿Qué libro quieres arreglar?-

-el de ese autor al que llaman "el doctor de amor"-

-ha ese charlatán-

-si, pero el libro es de mi hermana- Martin se rasco la nuca, la mujer sonrió,

-quieres arreglar el libro de tu hermana-

-sí, yo bueno fue mi culpa, eso es todo-

-puede que tenga alguno menos desgastado abajo, solo espera aquí- dijo la mujer bajando, Martin se dio cuenta que era algo vieja, pero parecía moverse como una joven, el curioso por la tienda encontrando algunos amuletos, y reliquias que parecía reconocer, la mujer llego despacio y vio al adolecente revisar una piedra antigua, ella se acerco y Martin pego un brinco del susto tirando la piedra, y cayendo en el suelo,

-no era mi intención asustarte- la mujer lo ayudo a levantarse,

-yo, la pagare lo siento- dijo el rubio,

-tranquilo esta fue un obsequio, no costaba mucho, no es gran perdida, - ella le entrego el libro,

-genial, la portada está intacta-

-si, es de mi colección personal, uno que ya no leía, te servirá para arreglar el libro de tu hermana,- la mujer sonrió,

-gracias, -

Diana ya no encontrando as u hermano, pensó que estaría enojado porque le dijo cosas terribles, y decidió ir a su cuarto a terminas sus deberes, ella se disculparía en el desayuno o en alguna de las clases,

Martin entro a su cuarto, y siguió con la reparación del libro, las hojas del libro estaban como nuevas gracias a la tecnología del centro, y tal vez la portada no sería la misma pero el libro estaría bien,

-bien, termine, mañana le entregare el libro, y tal vez eso haga que me disculpe- Martin sintió demasiado sueño, miro la hora, y no era tan tarde, creyó que sería el hecho de que camino hasta casi el final de la ciudad, y se cambio y se metió a la cama, el rubio se quedo dormido de inmediato,

En la mañana Diana imagino ver a su hermano, pero he no estaba ahí, y decidió que tal vez lo vería en alguna clase,

-Señorita Lombard, ¿alguna idea de por qué su hermanastro no está en la clase?- le pregunto el maestro de geografía, y Diana negó con la cabeza y el maestro solo hiso una mueca, al terminar la clase, Diana se dirigió directamente al cuarto de su hermano, sintió un nudo en su estomago, si por el frio se avía enfermado, o seguía enojada con ella, era lo único que pasaba por su mente, al llegar al cuarto la puerta estaba con seguro, así que uso uno de sus prendedores, y la puerta se abrió, ella sintió un silencio profundo, solo una respiración leve debajo de las cobijas, Diana observo bien el bulto debajo de las sabanas, lentamente jalo las cobijas para revelar a su hermano, pero al tenerlo completamente a la vista, sus ojos se ensancharon,

-¿Martin?-