Lamento la tardanza para subir este capítulo, en fin espero lo sigan disfrutando, y cualquier queja o sugerencia tengo los oídos bien abiertos, agradezco sus ánimos para continuar este finc, y así lo hare, solo les pido algo de paciencia,

MARTIN MISTERY NO ES DE MI PROPIEDAD, EN SI YO RESPETO TODO DERECHO DE AUTOR DE ESTA OBRA, AS DEL CREADOR DEL COMIC, ALFREDO CASTELLI.

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"la soledad, era lo que primero se sintió, al caminar por una academia solo y sin sonido, el lugar era tétrico, a pesar de que esa mañana avía más de una docena de estudiantes, entonces, se pregunto el por qué, esa mañana no avía nadie en aquel lugar, sus pasos se apresuraron al notar los primeros rayos de sol, aparecer por los ventanales, más que una escuela, parecía más una mansión, pronto se encontró deambulando por los pasillos principales donde se encontró con un rubio, que subía las escaleras hacia la biblioteca,

-Martin- exclamo, pero era como si su voz no sonara en aquel lugar, muerta de miedo porque su hermano no la viera, se echo a correr hacia el, subiendo las mismas escaleras que para ese momento, se le hicieron eternas, estando en la cima de la Biblioteca, ella vio a su hermano parado en las ventanas del fondo, viendo el amanecer,

-Martin- se acerco, pero el solo dio una pequeña vista hasia ella, pronunciando unas palabras que nunca se escucharon, eso la asusto, el rostro de su hermano era triste y su expresión irreconocible,

-Martin, ven conmigo- ella quería decir, pero el rubio solo volteo la mirada a la ventana de nuevo donde una luz apareció, y pronto una mujer de aspecto angelical apareció, dio una sonrisa a la castaña, y puso una mano en el hombro de Martin, el dio una vuelta para mirar a la que había sido su hermana por ese tiempo, y después le dio una sonrisa, de esas que fingía cuando las cosas estaban irremediablemente mal,

-por favor- ella extendió su brazo, para que él lo tomara, pero en eso una luz invadió a las dos figuras en frente de ella, y comenzaron a desaparecer, la desesperación obligo a la castaña a correr hasia ellos, pero simplemente desaparecieron,

-¿Martin?- ella se petrifico, y al sentir en su corazón que no volvería verlo, ella no aguanto más,

-¡Martin!-"

El amanecer en Torrington, era un espectáculo hermoso, en días de invierno era lo que las parejas disfrutaban mas, Diana era la única en ir a verlo sola, disfrutaba de ese hermoso espectáculo, pero esa mañana de sábado, era algo que no iría a ver, se sentía atormentada, avía sido un sueño el cual ella no deseaba volver a tener, pero…

-solo un sueño- ella miro a su hermano, a su lado, dormido tranquilamente, ante el calor de las cobijas, ella sonrió, era dulce e inocente, una lagrimas escaparon de sus ojos,

-Diana esta ahí- la voz de su mejor amiga sonó detrás de su puerta,

-a si Jenny, dame un minuto- ella salió de la cama, algo apurada despertando al niño rubio, y se limpio las lagrimas de los ojos, y fue abrir la puerta, dejando solo a Martin en la cama, las voces fuera de la habitación resonaban como eco, algo curioso para un niño, el bajo sus pies al piso, y dio un bostezo, cuando algo curioso apareció en la ventana, el niño corrió a ver qué era lo que se movía fura, una especie de peluche negro, y feo, que emitió un sonido horrible, pero eso no pareció asustarlo, solo le llamo más la atención,

-feo- dijo el niño, tratando de de llamar la atención del ser, fuera de la ventana, el cual, recibió respuesta un graznido,

-ya veo- Jenny sintió algo de pena por su amiga,

-bueno, así que tengo un par de cosas que hacer, esta mañana,- Diana, comenzó a querer alegar a su amiga,

-bien, pero, llámame si necesitas algo, y tranquila cuando Martin entre en razón el regresara, por lo regulas los hombres tienen esa costumbre cuando se sienten presionados-

-gracias, Jenny, - Diana se sentía la peor amiga del mundo, pero el centro era un secreto entre Martin y ella, debía serlo, si Jenny se enterara de que el fanatismo de su hermano si existía viviría aterrada el resto de su vida, con miedo,

-¿miedo?- ella entro a su cuarto nuevamente, el miedo no era algo que ella no hubiera sentido, todo el tiempo ella tenía miedo, ese miedo que ahora parecía hacerse realidad poco a poco, un graznido la saco de sus pensamientos, y encontró a el pequeño Martin parado en la ventana, jugando con el cuervo,

¿Quién es tu amigo?- ella abrió la ventana, y el pájaro no se movió, Diana se aterro, avía tenido una misión terrorífica con unos cuantos cuervos hace unos meses,

-chu, chu- ella trato de alejarlo, pero a pesar de eso el cuervo no se movió,

-pajarraco- Diana se enojo y cerró la ventana, Martin dio una pequeña risita,

-her...mana- dijo el pequeño con el rostro iluminado, Diana lo miro extrañada, el niño se rio y corrió hasia la cama a agarrar su oso,

-Martin- ella se acerco al niño, y lo miro profundamente a los ojos, pero el pequeño solo siguió jugando,

-te extraño mucho, hermano- Diana dio un suspiro, y se dirigió al baño, el cuervo que avía estado observando desde la ventana, dio un graznido y salió volando lejos de la ventana, Diana decidió que tal vez debía ir a buscar respuestas a la ciudad, ella salió de la academia con el pequeño en brazos, decidida a ir sola a buscar respuestas a la ciudad, pero todo era extremadamente tranquilo, nadie avía visto nada extraño, y ningún reporte de hechos paranormales, ella después de recorrer varias tiendas de a donde seguro su hermano se pudo haber metido, decidió sentarse un poco en el parque, donde varios niños jugaban, ella sentó a su lado a Martin, quien quedo hipnotizado por el jugar de los demás niños,

-¿Por qué no vas a jugar con ellos Martin?- Diana sonrió, y el rubio solo corrió hasia donde los demás jugaban,

-que lindo niño,- una mujer de aspecto joven y con un vestido negro y corto se sentó al lado de Diana,

-a gracias- Diana no sabía que responder,

-pero eres demasiado joven, para ser su madre- la mujer le sonrió,

-a él es mi hermano- Diana dijo más tranquila,

-eso imagine,- la mujer observo al niño jugar con otros en la resbaladilla, y después volteo a un árbol a ver un cuervo negro, que grazno ante la mirada,

-¿usted tiene hijos?- Diana al fin pregunto, tratando de no ser grosera,

-tenia, dos hijos, pero el destino fue cruel y me los arrebato- a mujer dijo sin una expresión de tristeza, se veía tranquila, a Diana le pareció extraño,

-bueno, eso fue hace mucho,- la mujer volteo a ver a Diana y ambas sonrieron,

-debió ser difícil-

-lo fue, pero el tiempo es el mejor remedio para todo mal del corazón, - la mujer se levanto, para irse,

-pero el tiempo ahora se agota, debes encontrar la fuente y ser fuerte, sino lo perderás, y ni niño ni hombre será- Diana se quedo helada, pero cuando busco a la mujer no la encontró en ningún lado, se levanto para ver a donde se avía ido, pero al voltear a ver a la banca en la que estaba sentada, solo vio al cuervo parado,

-¿la fuente?- la confusión la invadió más, ella fue adonde Martin estaba, y decidió regresar a la escuela,

-vamos Martin, empieza a hacer frio- ella lo cargo en sus brazos, y después de un tiempo noto al cuervo nuevamente en los arboles d Torrington,

-definitivamente, esto es algo muy extraño,- la castaña entro al edificio rápidamente, chocando con algunos alumnos que la miraban extraño, pero a pesar de eso ella corrió a su cuarto, la mujer de negro observaba mas lejos entre los arboles del bosque.

-aquí te espero, Soraya, sé que no estás muy lejos- el día comenzaba a llegar a su fin y las primeras sombras en el bosque aparecieron rápidamente, y la mujer desapareció en ellas.