Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino al genio Masashi Kishimoto y por eso no pude hacer nada para evitar que Neji muriera.

Hola! Aquí de nuevo dando lata. Tenía abandonado esta recopilación de momentos, pero no se me ocurría una buena historia hasta ahora. Sé que les prometí un momento NejiSaku, pero esta semana me pasó algo que aún no sé si fue afortunado o desafortunado, pero que sin duda fue de gran ayuda e inspiración para crear esto. Sin más que decir, les dejo con la lectura.


¿Adiós?

Se fue. Uchiha Sasuke se fue de nuevo.

Sakura caminaba por las bulliciosas calles de Konoha sin tener ni idea de a dónde se dirigía. ¿Qué más da? Eso no importaba. Su caótica, melancólica y deprimida mente estaba demasiado entretenida causando un gran revuelo en los pensamientos de la kunoichi como para fijarse en dónde caminaba y a dónde iba.

Por supuesto que la segunda partida de su amado azabache era totalmente diferente a la primera. Ya no era un niño cegado por el odio al que se le podía imponer un destino sin que se sentara a razonar en las implicaciones y en la veracidad de los argumentos del otro. Él ahora era todo un hombre. Un hombre al que no se le podía manipular ya más. Uno hombre arrepentido de los arrebatos de su infancia y de las acciones en contra de los seres que ahora quería.

Uchiha Sasuke estaba a salvo de la oscuridad.

No mal entiendan. Por supuesto que la hermosa ninja médico estaba feliz y orgullosa de su Sasuke querido. Ella, más que nadie, se sentía dichosa de la redención del azabache. Su corazón saltaba de alegría al recordar que el último de los Uchiha buscaba enmendar sus errores alrededor del mundo.

Pero hoy no.

Ya saben, a veces a una mujer le llega ese día de desgane y melancolía total que dan ganas de no salir de la cama en todo el día. Pero su departamento, habitado por ella solamente, estaba vacío y aquello le deprimía aún más, por lo que decidió dar una vuelta por las calles de su amada Aldea.

Niños jugando, adultos atareados en sus deberes, adolescentes en bola riendo y haciendo bromas. Mujeres con sus pequeños en mano caminando apresuradamente, parejas tomadas de la mano derrochando amor, personas amables atendiendo sus negocios, ninjas saltando de tejado en tejado, etc. Esas eran personas que habitaban la Aldea de Konoha, todos ellos dispuestos a hacer de aquel sitio un lugar mejor con su trabajo y dedicación.

A lo lejos, en medio de todo ese mar de gente, pudo divisar una figura femenina muy conocida pero poco apegada ella que sostenía un vistoso y hermoso ramo de girasoles. Esa chica pudo llamar su atención indudablemente por una aparentemente simple razón: ella portaba una radiante y deslumbrante sonrisa.

-Hola, Sakura –saludó cálidamente Tenten.

-Hola, Tenten –devolvió el saludo la pelirrosa.

-Qué gusto verte.

-Sí, a mí también me da gusto verte –sonrió fingidamente, tratando de pasar por aquel momento sin mayores preámbulos y regresar al caos en su mente.

-Sí, como no. Si tanto te desagrado solo tienes que ser directa conmigo –le dijo molesta. Tenten era una kunoichi partidaria de la sinceridad. Si a ella no le agradaba alguien no se andaba con miramientos, lo decía y evitaba a toda costa el contacto con el sujeto en la medida de lo posible. Lo mínimo que ella esperaba era reciprocidad.

La ninja médico bajó la cabeza y sus ojos se nublaron a causa de un líquido salado que amenazaba con salir a la luz.

-Oye, no… no es para que te pongas así –trató de evitar que las lágrimas de su compañera salieran -¿Te ocurre algo? –se acercó poniendo una mano sobre el hombro de Sakura en señal de empatía.

-Lo siento, Tenten –se limpió las escasas lágrimas que lograron salir de sus verdes ojos con el dorso de su mano –No me desagradas, es solo que no he tenido un buen día –la kunoichi de nuevo levantó la vista y le sonrió a la de los chonguitos de la manera más sincera que su tristeza le permitiese –Pero ya estoy mucho mejor, no te preocupes.

El ceño de la castaña se frunció de molestia.

-No tienes por qué fingir conmigo. Me molesta la gente que no es sincera, lo sabes –dicho esto, puso su mano en la barbilla como si tratase de pensar en algo –Ya sé, vamos un rato a caminar junto al río para que me cuentes todo.

Sakura permaneció de pie por unos segundos. La maestra de las armas no era una amiga demasiado cercana a ella. Para ser precisa, Tenten era la compañera del primo de la novia de su mejor amigo, así de simple.

-Por supuesto que estás en todo tu derecho de negarte a contarme lo que te ocurre, no pasa nada –le dijo con una sonrisa gentil, como diciendo que entendía perfecto si no deseaba hablar.

-Eres muy amable, Tenten. Ahora comprendo por qué Hinata te considera su mejor amiga –le devolvió esa sonrisa que la castaña le dedicó, esta vez de forma sincera.

-Bueno, tú sabes por qué surgió esa amistad de la que ahora disfruto –rió la maestra de armas de forma sonora, tiñendo tenuemente sus mejillas de un sonrosado que a Sakura le pareció sumamente tierno.

-Sí, lo sé –dijo recordando el afortunado evento que marcó la vida de la castaña ahí presente. Ese día en el que Hyuuga Neji le pidió a Tenten que comenzaran una relación de noviazgo.

-Entonces, vamos –comenzó a caminar Tenten.

-Ah, pero… -interrumpió la pelirrosa al observar que su acompañante llevaba consigo aquel ramo de girasoles –Creo que tienes algo más importante que hacer, ¿o me equivoco? –dijo apuntando con su fino dedo el ramo.

-Ah, esto –respondió como restándole importancia –Esto puede esperar un momento. No creo que Neji vaya a moverse de ahí –guiñó su ojo para después reírse jovialmente. La ninja médico se congeló ante las palabras de la kunoichi que se reía de su propio cruel chiste. Sin embargo, verla reírse de esa manera la relajó en pocos segundos, invitándola a reír tímidamente.

Ambas comenzaron a caminar juntas en dirección al lugar propuesto por la alumna de Gay. Sakura escuchaba atentamente lo que la parlanchina ninja le decía en cuanto a su trabajo como maestra en la Academia Ninja. Era admirable cómo aquella mujer había salido adelante a pesar de todo lo que vivió en la Cuarta Guerra Ninja.

-Y es así como Iruka me propuso ser parte de la docencia –sonrió y elevó su mirada al cielo –Me da gusto ser parte de ese grupo de ninjas que le transmitirá la Voluntad de Fuego del Tercer Hokage a las generaciones venideras.

-Eres asombrosa, Tenten. Me alegra verte tan feliz y realizada.

-Gracias, Sakura. Pero ya basta de hablar de mí, vinimos a hablar de ti –ante el comentario de la castaña, la pelirrosa bajó la mirada.

-Yo no soy feliz ni me siento realizada. Me gusta mi trabajo, pero… eso no me llena por completo.

-Uchiha Sasuke, ¿verdad? –soltó sin más.

La Haruno agrandó sus ya de por sí grandes ojos jade y su corazón se aceleró desbocadamente ante la mención de ese nombre que tantas emociones a la vez le provocaba.

No supo qué decir. Su mente se puso completamente en blanco y ya no pensó.

-Sí, lo imaginé. Te sientes triste ahora que Sasuke decidió marcharse nuevamente de Konoha. Creías que se quedaría en la Aldea y estaría contigo, ¿o me equivoco?

Haruno solamente pudo afirmar con un movimiento leve de su cabeza mientras miraba con insistencia la tierra bajo sus pies.

-Bueno, la realidad nunca es como quisiéramos que fuese –dijo en tono amable.

Un silencio profundo se formó en ese instante. Ambas detuvieron su andar al divisar el agradable río que dejaba fluir pacíficamente el agua en él. El agradable sonido del agua chocar contra las rocas se había vuelto el fondo musical de aquel momento. El viento soplaba tranquilamente y mezclaba dulcemente los aromas de la naturaleza alrededor de ellas. Tenten aspiró una gran bocanada de aire, llenando hasta el tope sus pulmones de ese delicado aroma.

-¿Cómo… -la maestra de armas giró su cabeza en dirección a la pelirrosa, la cual permanecía de pie sin apartar su vista del suelo, cubriendo con su flequillo sus ojos, pero sin poder ocultar las lágrimas que de ellos resbalaban hasta chocar y empapar la tierra -¿Cómo lograste superarlo? –dijo serenamente, para luego dar paso a la desesperación -¡¿Cómo pudiste olvidar a Neji y seguir con tu vida?! ¡Dímelo! –Sakura ya no pudo contenerse más y estalló.

Tenten pudo entender el dolor que su compañera estaba sintiendo. La miró cariñosamente y le sonrió de la misma manera.

-Yo no he olvidado a Neji, Sakura. Nunca lo voy a olvidar –dijo finalmente.

-Entonces cómo…

-¿Cómo es que he podido seguir con mi vida? ¿Eso quieres saber?

La discípula de Tsunade asintió sin apartar sus enrojecidos ojos de la kunoichi.

-No sabes el infierno que pasé cuando vi a Neji con esas barras negras atravesando su cuerpo. Me embargó el dolor y la desesperación de no poder hacer absolutamente nada para salvarlo –la voz de la ninja era serena, pero firme –Los siguientes días, semanas, incluso meses fueron los más duros de mi vida. No quería salir, no quería comer, no quería ver a nadie, ni siquiera tenía ánimos de levantarme de mi cama, pero… en medio de mi depresión, pude verlo.

Sakura hizo un gesto de desconcierto ante las últimas palabras de la chica.

Sí, sé que suena raro e imposible, pero te aseguro que no estoy loca –y ahí estaba nuevamente esa cálida risa –No sé si fue producto de mi desesperada imaginación o si lo que vi fue verdaderamente una visión, pero pude verlo, sentirlo, escucharlo y hasta olerlo –sus labios formaron una amplia sonrisa al recordar lo ocurrido.

-Ya veo, ¿y qué te dijo? –comprendió la pelirrosa que quizá lo que decía su compañera pudiera ser verdad.

-Me dijo que era una tonta por dejarme vencer así.

-Sí, tan típico de él –dijo Sakura recordando la fría actitud del ahora difunto.

-De hecho -ambas rieron –Me dijo que la razón por la cual me había elegido como su novia y más adelante como su esposa era porque mostraba una fortaleza como ninguna otra kunoichi que él conociera. Me impulsó a seguir adelante y me dijo que siempre estaría conmigo –finalizó con una expresión de reconfort.

-En eso tuvo razón. Eres muy fuerte, Tenten. En cambio, yo soy una…

-¡No digas eso, Sakura! –interrumpió tajante –No sé si lo que ocurrió fue verdad o fue una ilusión, pero yo creí en las palabras de Neji, creí en mí misma. Si uno no cree en sí mismo, entonces todo está perdido.

-¡¿Y qué hago?! ¡Sasuke no está en Konoha y no sé cuánto tiempo estará lejos! Lo amo tanto que me duele saber que él no piensa en mí y no le duele estar lejos de mí –su voz sonaba desesperada y sus lágrimas caían con más fuerza –¡Me duele pensar que todo lo que he hecho por él no ha servido de nada y no se ha dado cuenta de todo lo que me hace sufrir su indiferencia! ¡¿Cómo lo olvido, Tenten?!

-¿Realmente quieres olvidarlo?

Sakura dejó de sollozar y contuvo la respiración levemente conmocionada. Tenten tenía razón, ella no quería olvidarse de Sasuke, de lo contrario ya lo habría hecho.

-Tranquilízate, Sakura. Dime algo, ¿recuerdas cuáles fueron las últimas palabras que te dedicó antes de partir?

-"Te veré pronto" –le respondió apenas con un hilo de voz.

-¿Qué más te puedo decir? Él te lo prometió. No esperarás que llegue con un ramo gigante de rosas y se te declare a media Aldea, ¿verdad? –hizo la broma y en seguida volvió a reír. La pelirrosa sonrió levemente ante el comentario.

-No, por supuesto que no. Él no es así –dijo en voz baja.

-Claro que no es así. Apenas Neji logró articular esas palabras –dio un pequeño suspiro antes de continuar –Verás, lo que busco decir con esto es que tengas paciencia. Solo tú tienes la decisión de esperarlo u olvidarte de él y buscar a alguien más, pero al menos dale el beneficio de la duda. Si él dijo que te verá pronto, es porque hizo una promesa y las promesas se cumplen.

-Tienes razón, Tenten –dijo animada y decidida –Muchas gracias.

-No hay de qué. Puedes hablar claramente con él en cuanto vuelva y en base a eso decidir qué opción tomar.

-¡Eso haré!

-Me alegra haber ayudado –dijo regalándole una vez más una de sus cálidas sonrisas.

-Ahora que te veo detenidamente, noto algo diferente en ti, ¿qué es?

La castaña sonrió grandemente, cerró los ojos y una lágrima apareció en uno de sus ojos, resbaló por su mejilla y otra más en el otro ojo dio aviso de su existencia.

-¡¿Qué ocurre?! –se alarmó la pelirrosa ante la extraña reacción de la alumna de Gay.

-No te preocupes, Sakura. Todo está bien –limpió sus mejillas con el dorso de su mano y abrió sus párpados, dejando ver sus iluminados y destellantes ojos chocolate. Sakura pudo ver cómo la maestra de la Academia llevaba sus manos al vientre y mantenía su mirada en su propia barriga.

-¡No me digas que estás… -ni siquiera pudo terminar la oración ante la sorpresa que eso le generaba.

-Así es –afirmó gentilmente.

-¡Vaya! Con razón luces más hermosa que de costumbre. Tu sonrisa y tus ojos son distintos. ¡Muchas felicidades, Tenten! –se alegró la médico -¿Cuándo lo supiste?

-Hoy fui a un chequeo de rutina y me lo dijeron. Parece mentira que estuve en la Guerra sin saberlo –se encogió de hombros ante la ignorancia de su embarazo.

-Y Neji… supongo que no lo sabía –dijo en tono melancólico.

-No, él se fue sin saberlo. Por eso es que te digo que nunca lo olvidaré. Tengo en mi vientre un recordatorio viviente del amor que le tuve a Neji y él a mí. Este niño es la razón de mi vida.

-¡No te preocupes, yo misma me haré cargo de que todo lo relacionado a tu embarazo se lleve de la mejor manera! ¡Los chequeos los haré personalmente!

-Gracias, Sakura, pero no tienes que tomarte ninguna molestia –le dijo con una sonrisita nerviosa ante la efusividad de la pelirrosa.

-No es ninguna molestia, de verdad.

-De acuerdo, pues muchas gracias. Ahora, si me disculpas, iré a darle la noticia a Neji –le dijo mientras se agachaba y tomaba el ramo de girasoles que había puesto cuidadosamente en el suelo.

-Por supuesto. Yo iré al hospital a revisar unos pendientes. Te agendaré una cita lo antes posible para monitorear tu embarazo –le hizo saber la pelirrosa visiblemente animada.

-Gracias, Sakura.

La ninja médico mantuvo su vista en la castaña que se retiraba en dirección al cementerio de Konoha. Se preguntaba por qué nunca antes había entablado conversación con aquella alegre y carismática chica.

-No importa. Me alegra haberlo hecho hoy.


Qué tal? Qué les pareció? En lo personal, me sentí melancólica al escribir esto, porque habla de una persona que ha partido de tu vida. En mi caso no sé si será como Neji, que jamás volverá al lado de Tenten, o si será como Sasuke, que después de un tiempo volverá al lado de Sakura. Solo el tiempo dirá qué pasará. En fin, alguna vez les ha pasado? Les ha sido difícil dejar ir a alguien? Si es así, por fa déjame saber tu opinión.

Sin más por el momento, me queda agradecerles la visita a esta historia y espero que sea de su agrado. Dejen sus reviews, que siempre me animan a continuar con este proyecto.

Nos leemos muy pronto. Sayo...