2. Peleas
Sasuke sonrió y se encaminó hacia donde estaba ese rubio cabrón. Iba a acabar con él aquella misma noche, y tenía que darse prisa y hacerlo antes de que los pitufos(1) llegaran. Pero hubo mala suerte y un tío enorme se interpuso entre él y su presa. No tardó demasiado en deshacerse de él. El tío enseguida saltó para pegarle con un puño de acero pero lo esquivó y le pegó con el bate en la espalda, casi haciéndolo caer. Pero el muy cabrón se levantó y de poco le dio, aunque logró volver a esquivarlo y le dio con su puño en la cabeza, consiguiendo dejarlo inconsciente por el fuerte golpe y llenando el suelo de sangre.
Naruto, por su parte, disfrutaba viendo a su oponente librarse de los que le obstruían el camino. Le pegó a un skin que no conocía de nada, uno bajito pero sólido, que le dio en el estómago. El rubio se rió de Sasuke al ver como éste caía de rodillas, pero se levantó rápidamente y le dio al enano tan fuerte que lo tiró dos metros a la derecha. Por fin estaba cerca de la entrada.
–Te estás metiendo en la boca de lobo –le dijo Naruto, gesticulando para que le leyera los labios. Le sorprendió que Sasuke sonriera, pero no dejó que se le notara, y sonrió también.
Ahí estaba: "la boca del lobo". Se adentró con paso rápido en el local para que ningún otro idiota se le cruzase por el camino, pero no dio ni cinco pasos cuando sintió algo chocar contra su cabeza, hacerse añicos y un líquido cálido bajando por su mejilla izquierda. Miró hacia aquel mismo lado para toparse con un skin alto, delgado y feo que le sonreía de manera horripilante. No estaba muy seguro de si eso era una sonrisa o una mueca. No importaba, acabaría con él rápido.
Naruto también sabía que ese idiota no duraría, no porque no fuera fuerte sino porque el Uchiha lo era mucho más que él. Y así fue. Dos rápidos puñetazos y una llave lo dejaron inconsciente en menos que canta un gallo. Sasuke se volvió hacia el "gran" líder de los skinheads para mirarlo con un odio profundo.
–Al fin cara a cara –le dijo en un susurro–. Por fin vamos a pelear solos, tú y yo.
–Jejeje... Hacía mucho que esperaba esto.
Sasuke no contestó. Simplemente se dedicó a observarlo durante un buen rato. Shikamaru tenía razón, sólo parecía un niñato. Tendría su misma edad pero era algo más bajo, el pelo muy rubio y unos ojos impresionantes: azules cielo. Eran, con diferencia, los ojos más bonitos que había visto en toda su vida, pero pertenecían a alguien que estaba podrido. Estaba demasiado distraído y apenas se dio cuenta cuando el Uzumaki se acercó rápidamente a él y le dio de lleno en el estómago con su puño de hierro. Sasuke se echó hacia atrás. No se había esperado el golpe y le dolió bastante. Sintió como la sangre empezaba a brotar sobre la mano que tenía encima del lugar en el que lo había golpeado.
–Eres muy lento –le dijo Naruto para volver a ir hacia él y lanzarle otro puñetazo, pero esta vez a la cara.
Pero Sasuke fue más rápido y lo esquivó. El rubio se volvió rápidamente hacia él y le soltó otro golpe, que el Uchiha apenas logró evitar. Lo agarró del brazo y clavó el bate en su estómago, después lo soltó y le dio un puñetazo, con el puño americano, muy fuerte, que iba dirigido a la cara, pero le dio en el pecho, haciendo que sangrase. Después se giró rápidamente y le asestó una patada en el costado tirándolo al suelo.
–Ya veo –le contestó Sasuke.
El de ojos azules se levantó del suelo y se puso en guardia, para, seguidamente, volver a atacar y rozar con los pinchos del puño la cara de su oponente, haciéndole un pequeño corte. Se dio la vuelta veloz y le dio una patada que casi lo tiró al suelo. A Sasuke se le cayó el bate de la mano, pero no tuvo tiempo de ir a por él ya que el Uzumaki venía corriendo para darle otro puñetazo que iba dirigido a la cara, pero logró burlarlo y darle con el dorso de la mano en la nuca, haciendo que se tambalease, momento que aprovechó para recoger su bate del suelo y darle en la espalda, haciendo que, esta vez sí, cayese estrepitosamente al suelo.
–Puto cabrón –dijo en un gemido de dolor Naruto. Se puso a cuatro patas para intentar levantarse pero Sasuke le volvió a golpear con el bate haciendo que cayese nuevamente. Se dio la vuelta en el suelo, para tener un poco de ventaja y para que no le volviese a dar en la espalda o se la rompería.– Acabaré contigo –rugió, pero en ese momento ni él estaba seguro de poder conseguirlo.
–Ya veo –sonrió Sasuke con prepotencia. Después se abalanzó contra él, lo cogió de la camiseta y se puso a darle puñetazos. Naruto se defendía como podía, hasta que logró darle una patada y quitárselo de encima. Se levantó temblando de pies a cabeza y trató de recuperarse mientras su adversario también se levantaba.
–¿NO SABES DECIR OTRA COSA, JODIDO ANARQUISTA DE MIERDA? –gritó el rubio lo más fuerte que sus agotados pulmones le permitieron y se abalanzó sobre Sasuke. Pero estaba agotado y fue muy lento, por lo que el otro chico lo esquivó y de poco se comió el suelo.
Sasuke fue hacia él, lo cogió de un brazo y se lo retorció haciéndolo chillar de dolor. No iba a permitirle que le llamara anarquista de mierda, y mucho menos dejaría que un niñato mimado y malcriado como aquel lo venciera.
–Aquí el único mierdas eres tu, majo, y te demostraré que no eres el ombligo del mundo –le dijo con rabia contenida, tratando de que su voz sonara lo más suave y tranquila posible.
–¡SUÉLTAME!
Pero lo que hizo fue retorcer más el brazo del rubio. Oyó sirenas de la policía fuera, entre el ruido. Habían tardado casi 10 minutos en llegar, lo cual era extraño. Tenía que darse prisa, pero con tan poco tiempo no podría hacer gran cosa. Estiró más el brazo del rubio, y con un fiero tirón le desencajó el codo y le rompió la muñeca. Lo soltó y vio como caía de rodillas y gemía de dolor. Seguía temblando.
–¡Sasuke! –oyó que lo llamaban. Giró hacia la entrada de aquel lugar y vio a Kakashi con Hinata en brazos, la cual sangraba mucho de la cabeza y un costado.– Ya han llegado los maderos, tenemos que irnos o acabarán con nosotros.
El joven se volvió otra vez hacia el rubio y lo miró con odio. Posteriormente levantó un brazo y le dio un fuerte golpe en la nuca haciendo que cayera al suelo inconsciente. Lo levantó y lo subió a su espalda. No le dio más vueltas y salió de allí con él sobre sus hombros.
Fuera todo era puro caos. Había humo por doquier y apenas podía distinguir las figuras de sus colegas.
–Por aquí –le indicó Kakashi, que no se había parado a preguntarle qué cojones estaba haciendo; no tenían tiempo para eso.
Lo siguió y pudo ver como Shikamaru se estaba defendiendo de una chica rubia, le pareció, y vió como ésta le gritaba algo, pero no lo pudo oír. Lo que sí oyó fue una fuerte explosión, no muy lejos. Le pareció un cóctel Molotov. Dos segundos después un policía le dio con una porra a la chica que estaba con Shikamaru, haciéndola caer al suelo. El chico salió por patas aprovechando la oportunidad. Logró ver como Sai y Konohamaru, más adelante, huyendo por un callejón llevaban a Kiba y a Moegui, que no parecían estar lúcidos.
No pudo ver más, ya que se habían alejado bastante del centro de todo aquel lío. Sólo había gente pirándose de allí a toda pastilla.
…
–¡¿Acaso estás loco?! –lo regañaba Sakura–. ¿Cómo diablos se te ocurre traerlo? ¡Y encima pedirme que le cure! ¿Qué crees que harán ahora sus amiguitos? Lo buscarán, y si se enteran de que está aquí moriremos. ¿Qué coño tienes en la cabeza? ¿Hollín?
–Tranquilízate, ¿quieres? No van a venir, y si lo hacen os protegeré con mi vida, ¿vale?
–¿Que me tranquilice? ¿Estás loco? ¿Cómo mierdas quieres que me tranquilice sabiendo que cabe la posibilidad de que esos mamones vengan aquí? ¡Joder, Sasuke!
–¿OS QUEREIS CALLAR DE UNA JODIDA VEZ? –gritó Sai, al que Ino estaba desinfectando una herida en la espalda–. ¡Sakura, déjalo ya! Esto es la puta guerra. Aunque no se lo hubiese llevado habrían venido buscando venganza, les hemos dejado hechos papilla. ¡Uchiha, deja de decir gilipolleces! Si lucharas contra todos esos de mandarían al otro barrio en dos minutos, son demasiados. ¡JODER, INO, DUELE!
–¿Y QUÉ QUIERES QUE LE HAGA YO? ¡Si dejaras de moverte a lo mejor podría curarte bien! – protestó la rubia.
Sabían que aquella pelea contra los nazis sólo traería problemas, pero la vida es así: a veces las cosas van bien, y a veces mal. Después de las peleas no había lugar para el buen humor. Sólo al día siguiente empezarían las bromas tontas, pero aquella noche ya no había ganas de nada que no fuera descansar. Sasuke se levantó, cogió a su "invitado" en brazos y se lo llevó a su habitación.
–Sasuke –lo llamó Sakura. El aludido volteó la cabeza para verla.– Ten cuidado –le dijo con cara de preocupación.
–Buenas noches –pronunció él, y se fue.
Ya en su habitación tumbó a Uzumaki sobre su cama y se sentó abatido en un sillón del que tiró al suelo toda la ropa y tonterías que había. Recostó la cabeza sobre el respaldo. Le había comenzado a doler la herida que le habían hecho con la botella. Cerró los ojos y trató de relajarse.
Naruto abrió los suyos. Llevaba bastante rato despierto y había oído la "amistosa conversación" entre los sucios. Giró un poco la cabeza, que le daba vueltas, para ver a su oponente. Tenía los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás. Viéndolo así parecía inofensivo.
–¿Por qué me has traído? –preguntó tratando de que su voz pareciera serena, pero no lo consiguió demasiado.
Sasuke abrió los ojos sobresaltado y lo miró con el entrecejo fruncido. El chico que tenía enfrente parecía tan inofensivo como un niño pequeño. Pero no podía darle lástima verlo así. Era el enemigo. Era un cabrón, un hijo de...
–No sé –dijo sin más. Ni se había parado a pensar el porqué.– Supongo que porque los maderos no nos dejaron terminar con lo nuestro y aún no te he dado tu merecido.
–Capullo.
Sasuke sonrió. Le hacía gracia verlo en ese estado. Y pensar que a ese tío muchos le tenían miedo. ¿Cómo era posible? ¿Quién era en realidad? ¿Por qué tenía la sensación de que quería cambiarlo, tirar sus ideales racistas a la basura, hacerle ver que no hay razas superiores o inferiores? No quería tenerlo de enemigo: le hacía gracia.
–¿Por qué me miras así? ¿No será que te gusto? –preguntó el rubio con tono burlesco–. Si es que sois todos maricones perdidos. Por eso me dais tanto asco, putos sucios –lo insultó.
Extrañamente Sasuke sonrió, se levantó con pereza y fue hacia la cama.
–¿Y tú qué? –preguntó. Se sentó sobre la litera y se acercó un poco al rubio.– ¿Tu qué eres? –Se acercó más.– ¿Eh, zorrito? –le preguntó sonriendo. Sus caras estaban a escasos centímetros la una de la otra. Sasuke estaba dispuesto a jugar, a no picarse, a tratar de tomarse la actitud de su nuevo "colega" a broma, a hacerlo rabiar. Para su sorpresa Naruto comenzó a negar con la cabeza.
–No, no, no... ¡NO! –gritó espantado. Sasuke se apartó de él de golpe–. No, por favor. No, no, no... no quiero, no. Déjame, por favor... –suplicaba con ojos llorosos.
Eso era algo que el moreno no se había esperado en absoluto.
"Repasemos", pensó. "El líder de una de las bandas nazis más famosas de la ciudad suplicando que no haga... ¿el qué?", se extrañaba. No entendía por qué actuaba así. No creía que fuese simple teatro, era demasiado realista. Y además no le había hecho nada.
–¿No, qué? –le preguntó levantándose de la cama. Naruto no contestó, simplemente seguía negando con la cabeza y lo miraba con temor. Se encogió sobre sí mismo y se volvió hacia la pared. Es verdad que le dolía todo el cuerpo, y que apenas podía moverse, pero eso era lo que menos lo preocupaba en aquellos instantes. Sintió como una lágrima que ya tardaba en hacer acto de presencia le resbalaba por la cara, recorriéndole aquellas odiosas marcas.– Como quieras... –pronunció Sasuke, y salió de la habitación echándole una última ojeada.
Naruto pudo oír una llave entrando en la cerradura y unos pasos que se alejaban sumados a las voces que aún llegaban de abajo. Se encogió más sobre sí mismo y entre tristes recuerdos se durmió. No pudo evitar que los fantasmas de su pasado entraran en sus sueños. Últimamente habían dejado de hacerlo, pero con los recuerdos también llegaron aquellos espectros que le habían hecho pasar muchas noches en vela.
…
1.Pitufos: Policías.
Un poco de información: La esvástica no es un símbolo nazi. De hecho es un símbolo religioso que gran parte de las culturas han utilizado. Los mismos judíos, a los que los nazis tanto odian, alguna vez lo utilizaron.
Para más info Google estará encantado de ayudar.
