Lo que no hay que hacer cuando todo el equipo está mirando.
8-Mirarse con ternura.
Daichi estaba dando un discurso importante. Uno de esos discursos motivacionales que a Hinata tanto le encantaban, porque su capitán era el mejor y siempre los animaba para que dieran el 120% en todo.
A Kageyama también le encantaban los discursos de Daichi para animarlos. Lo hacían reflexionar y le daban energía, muchísima, para esforzarse más y más haciendo lo que tanto amaba.
A ambos les encantaban los discursos de su capitán, pero en ese mismo momento no estaban escuchando una sola palabra de lo que decía.
Hinata miraba a su novio con la cabeza levemente inclinada, con una sonrisa tímida en los labios, y un tono rosa pálido en la piel. Lo miraba porque ¿cómo no mirarlo?. Su novio era lindo, fuerte, y arrugaba la nariz cuando se sonrojaba mucho, y eso era adorable.
Kageyama miraba a su novio, arrugando la nariz un poco involuntariamente, sonrojado, intentando no sonreír. Es que Hinata era tan brillante, como el sol, y estaba lleno de energía. De sólo mirarlo quería abrazarlo con todas sus-
—¡Kageyama, Hinata! ¡¿me están escuchando?!
Y oh, otra vez volvían a ser el centro de atención. Todos en el salón los miraban entre intrigados y divertidos, porque lo de las miradas cursis pasaba seguido.
Al unísono chillaron un "¡S..sí!", y Daichi los dejó en paz con un bufido.
Es que simplemente... no podían apartar los ojos del otro.
¡Feliz no-año nuevo!
[No voy a escribir para el 31, supongo] :c Pero por ahí, sólo por ahí escriba el 1 de enero. El 2 ya me voy a un campamento por una semana, así que voy a estar bastante ausente.
Muuuuuuchas gracias por sus comentarios, favs, por seguir esta historia y por leerla. Ya dos capítulos más y terminan estos momentos de amor -cursilería- xD
