Hola a todos. Primero los personajes son del autor Masashi Kishimoto, yo sólo los uso para hacer este fanfic de YugiNaru que me encantan como pareja. Acá la segunda parte.

CAPÍTULO 2. RANMARU, EL JOVEN ABANDONADO

Al otro día, la Aldea de la Nube se encontraba agitada, todos comentaban la tragedia de la familia Suzuki y sobre todo por los asesinatos cometidos. Sólo el Raikage parecía tener la cabeza en otro lado.

– "¿Dónde estará Yugito? Espero que se encuentre bien" –pensaba el viejo.

El único que se percato de la extrañeza del Raikage fue su hermano Killerbee.

– ¿En que estás pensando? –dijo firme con la mirada seria.

–… No veo a Yugito en ningún lado –finalmente respondió.

– Quizás el asesino se la llevo

– Eso es lo que me preocupa

– ¿¡Porque deberíamos preocuparnos por ella, quizás este muerta, nuestra prioridad es Raiga!?

– Es uno de los nuestros y tu deber es rescatarla

– ¿Por qué tanto interés por esa niña? –susurró Killerbee con odio.

– No tengo porque responder esa pregunta

Ante tal respuesta a Killerbee le hirvió mas sangre pero supo contenerse, el que estaba a su lado no era solamente su hermano sino también el kage de la aldea. Su ataque hacia el mismo kage seria visto como traición, pero no dejaba de pensar el porque de tal preocupación. ¿Sentía envidia, celos, odio por Yugito? Seguramente todo junto.

– Bien, me encargare personalmente –dijo riendo maliciosamente y retirándose.

El Raikage permaneció observando como su hermano se alejaba. Le extrañaba el comportamiento de Killerbee y más siendo un jōnin. La actitud de éste no lo dejaba tranquilo y decidió enviar un comunicado a Konoha sobre el asesino que buscaban.

Mientras tanto en otro lugar, Raiga entrenaba duramente a la joven quien a pesar de tener severas heridas, no se rendía ante nada. El espadachín provenía de la Aldea Oculta entre la Niebla, que también era denominada la niebla sangrienta por los exámenes ninjas, sus métodos son duros.

– Será mejor descansar. Vas progresando muy rápido – dijo Raiga satisfecho, la joven solo sonrío.

Yugito decidió ir al lago a curar sus heridas y volver a entrenar después de descansar un poco. Su meta es ser una kunoichi muy fuerte para demostrar lo valerosa que es, y ante tal pensamiento sus ojos brillaron como nunca.

– Le demostrare a todos quien es Yugito Nii y que jamás lo olviden –dijo con seguridad y dureza.

Después de limpiarse las heridas en el lago y vendarse volvió al lado de su sensei.

– Bien. Sigamos con el entrenamiento –dijo el espadachín. – Ahora comenzarás con el Raikyū, empieza formando una esfera de luz. Y diciendo esto Raiga le demuestra como debe hacerlo, lanzando la técnica contra un árbol quemándolo por completo hasta hacerlo cenizas. Yugito intenta imitarlo pero su esfera de luz es muchísimo más pequeña y poco efectiva, ya que solo logra causar una ligera quemadura al tronco del árbol.

– ¡¡Con más fuerza y concentración!!

– Si, sensei

Cada día que pasaba Yugito se hacia más fuerte, como también se volvía mas despiadada. Su sensei reía maliciosamente viendo el gran avance de su alumna, Raiga sólo tenía una cosa en su mente, la venganza contra los ninjas de Konoha.

– Recuerda pequeña, un ninja no tiene compasión de su oponente si quieres vivir

– Lo se, sensei. Un ninja debe estar siempre atento a su entorno, también debe pensar en varias estrategias y hacer ataques sorpresivo sin dar tiempo al oponente de leer los movimientos.

– Muy bien. Vamos a poner a prueba todo lo aprendido.

– ¿Luchare contra Ud., sensei?

– Aun no. Buscaremos presas fáciles para tu entrenamiento. Cerca se encuentra la Aldea oculta del Humo, un perfecto lugar para comenzar.

Y ambos se dirigieron hacia la Aldea que no se esperaba ser atacada por dos individuos totalmente desconocidos.

– Mata todo aquel que se interponga en tu camino, no tengas piedad

Con las palabras de apoyo de su sensei, Yugito agarro sus katanas y comenzó a asesinar con la velocidad de un relámpago, dejando totalmente indefenso a sus aldeanos. Ellos trataban de defenderse pero la joven era más rápida y no les daba oportunidad ni de moverse.

Ocho hombres armados con picos y palas rodearon a la joven, pero ésta levantando sus katanas y clavándolas en el suelo uso su técnica Raizo Ikazuchi Wo Utte, sin poder moverse para defenderse los ochos perecieron electrocutados. Terminada dicha técnica los cuerpos quemados caían como moscas.

– Eso fue muy fácil, sensei

– No te confíes, esto apenas comienza

Dos poblados más cayeron en manos de la joven Yugito quien destruía familias y aldeas hasta exterminarlas. Siguieron caminando y se tomaron con el País de las Montañas cuyo poblado era la Aldea Oculta de la Libélula.

– Descansaremos en este lugar, ya sabes que hacer

– Si, sensei.

Yugito dio un salto y quedo en el centro a la vista de las sorprendidas miradas. Amenazo a los lugareños con matarlos sino hacían lo que su sensei le decía. Raiga para que vieran que su amenaza era verdad, agarro a dos hombres y los degolló frente a todos. Los aldeanos quedaron aterrorizados por ese acto tan cruel y no opusieron resistencia. A partir de ese día las cosas cambiarían rotundamente, los aldeanos trabajaban para él, las mujeres les cocinaba y las chicas jóvenes se convertían en novia esclavas de Raiga quien hacia con ellas lo que quisiera y las que se rehusaban caigan bajo el filo de la katana.

El espadachín ocupo un viejo palacio que había en la aldea, para descansar. La joven decidió explorar el territorio donde se hallaban y una colina llamo su atención donde se veía una pequeña y abandonada cabaña.

Yugito subió y abrió la puerta pero lo único que encontró fue un bulto. Con su espada envainada toco el bulto y éste se movió.

– ¿¡Quién eres!? –pregunto sobresaltada.

– Sólo mátame –se escucho debajo del bulto de sábanas.

Yugito alzó un poco las sábanas y debajo de ellas se encontraba un joven de extraños ojos rojos y cabello azul. La joven quedó boquiabierta al ver tan lindo chico.

– ¿Estas solo? –pregunto Yugito.

– Sí, a nadie le importo –contesto el joven. – Todos se olvidaron de mí.

– ¿Y porque se olvidaron de ti?

– Porque soy débil, me creen un estorbo y me odian... así que mátame.

– Tú y yo no somos tan diferentes, también era odiada en mi aldea y hasta desee la muerte en varias ocasiones –decía Yugito mirando el techo como recordando. – Pero ahora estoy con Raiga-sensei…. ¿Cómo te llamas?

– Soy Ranmaru –contesto tímidamente.

– Mi nombre es Yugito –dijo la joven. – ¿Por qué tienes los ojos rojos?

– Es una habilidad que tengo para ver através de objetos sólidos y creando ilusiones para eludir a los ninjas.

– Ya veo. ¿Te gustaría venir con nosotros? Raiga-sensei me esta enseñando muchas técnicas nuevas y con eso me fortalezco.

El joven asistió contento con la cabeza por no ser rechazado y siguió a Yugito hacia el centro de la aldea donde se encontraba el espadachín muy relajado en su nuevo palacio.

– Raiga-sensei, le presento a Ranmaru. Él también quiere volverse fuerte.

– Posees un dōjutsu, una técnica ocular que rara vez se ve –dijo Raiga pensando en la suerte que tenía. – Puedo enseñarte a desarrollarla si quieres.

– Suena bien.

Un nuevo miembro se unía al grupo. Mientras en Konoha, el mensaje del Raikage era leído por la Quinta atentamente.

– Shizune prepara todo…

CONTINUARÁ…

Bien por ahora lo termine acá y cuando pueda subiré la tercera parte. Espero que les haya gustado porque a partir de ahora la historia se tornara más interesante, y con más personajes que irán apareciendo. Jajajaja ahhhh!! Hasta yo misma quiero saber como lo voy a continuar aunque tengo algo en mente muy pervertido jijijiji. Besitos y nos leemos. Bye bye.-