Lamento mucho la demora, pero aquí dejo el segundo capitulo n.n pronto publicaré más pero por ahora tendré y tendrán que conformarse con esta u.u no me maten D:
Namikaze Hanoko fuera...
Capítulo 2
Las lágrimas en sus ojos le impedían ver claramente a la mujer que reposaba en aquella cama frente a ella. No sabía que la hacía sentir peor, si tener que alejarse de ella, o el hecho de que jamás la iba a poder volver a ver.
-Hinata… cariño, por favor no llores- pidió la mujer, secando las lágrimas con su pulgar.
-no puedo evitarlo, no quiero que te vayas- dijo la niña sin parar de llorar.
-yo tampoco quiero irme, pero es algo inevitable… por eso es que debes ir a buscarlo- le dijo la mujer de cabello negro-azulado.
-yo no quiero ir con "él", quiero quedarme contigo, mamá- suplicó pero la mujer solo negó con la cabeza, su muerte era inevitable, solo le quedaban unos días de vida, y no quería que su hija la viera agonizando.
-es necesario que te vayas, Hinata, siempre estarás en mi corazón- tomó la mano de la niña y la puso en su pecho. Los latidos eran lentos y pausados. A pesar de solo tener 7 años, Hinata sabía lo que eso significaba.
-y tú en el mío, mamá- susurró al oído de su madre mientras la abrazaba y se acurrucaba en su pecho, oyendo el agonizante sonido de su corazón.
Naruto.
Tantos años viviendo con esa duda carcomiendo su alma, y ahora por fin sabia su verdadero nombre. Desde que era pequeña siempre se había preguntado ¿Por qué? ¿Por qué ella tenía que compartir su vida con ella? Naruto no era nada agradable, siempre había sido callada, pero cuando hablaba era despiadada, mordaz y sanguinaria. Era un demonio, literalmente.
-¿por qué?- preguntó aun confundida, sintiendo la mirada azulada penetrándola.
-¿Por qué?-enarcó su ceja, sin entender a que se refería.
-sí- asintió con la cabeza -¿Por qué haces esto?- preguntó molestándose con la "inocencia" de la chica.
-¿esto?- si fuese posible, enarcó su ceja aun más, Hinata no sabía si fingía o en verdad no entendía lo que le preguntaba.
-¡si! ¡¿Por qué me has dejado libre?! ¡¿Por qué me dices tú verdadero nombre?! ¡¿Por qué?!- gritó harta de su actitud.
-no es algo que te importe- respondió tranquila y fríamente.
-¿Qué no me importa?- frunció el ceño molesta de lo que le respondía.
-¿no te parece que me lo debes? Pasé casi ocho años de mi vida en aquel lugar y ahora ¿dices que no me importa?- Naruto cerró los ojos un momento, sabía que ella debía saber la razón de lo que hizo, pero el decírselo dejaría al descubierto lo que sentía y un demonio de su nivel quedaría en ridículo si un humano cualquiera supiera que tiene sentimientos.
-lo hice- sus mejillas comenzaron a tornarse de un tono rosa, y su voz parecía querer quebrarse -porque…- la miró a los ojos, y justo cuando estaba por terminar de hablar, alguien la interrumpió entrando por la puerta.
Ambas chicas voltearon hacia la puerta, y ahí vieron a dos chicos, ambos eran de unos 19 años, el primero tenía el cabello negro oscuro, un par de ojos color ónix y una piel clara. El otro chico tenía el cabello castaño, ojos cafés que parecían rasgados, un par de marcas rojas en sus mejillas y un par de colmillos resaltaban en su dentadura. Ambos chicos se veían agitados, así que seguramente estuvieron corriendo pero, ¿Por qué?
-¿Hinata?- habló el peli-negro, con un tono que daba a entender que deseaba una respuesta positiva ante el llamado.
-¿Quién eres?- preguntó confundida.
El azabache solo sonrió y al parecer el castaño también, ambos se acercaron a la peli-azul, aunque nadie notó que Naruto estaba frunciendo el ceño.
-¿no me recuerdas? Soy Sasuke- dijo algo dolido por haber sido olvidado, aunque entendía, después de todo tenían casi 10 años sin verse.
-¿Sasuke….?- trato de recordarlo pero no podía –Sasuke…- hizo memoria más profunda, y recordó a un niño, callado, frio y egocéntrico -¡Sasuke!- saludo al fin recordándolo.
-¿y me recuerdas a mí?- preguntó ahora el castaño. Para Hinata esas marcas en las mejillas eran inconfundibles.
-¿Kiba?- el castaño le sonrió con superioridad al azabache.
-disculpen…- se oyó la molesta voz de Naruto –pero estábamos hablando- ambos chicos la voltearon a ver, y una expresión de terror invadió sus rostros.
Honestamente, esa chica tenía un rostro hermoso, hermoso cabello rubio, piel levemente quemada, nariz pequeña, hermosos labios, de no ser por la mirada asesina que transmitía sus azulados ojos, sería una princesa.
-n-no nos hemos presentado… ¿tú eres?- habló Sasuke, aun con algo de temor impregnado en la voz.
-no te interesa- Naruto frunció mas el ceño haciendo que un escalofrió recorriera la espalada de ambos chicos con el simple contacto visual y el tono de muerte que tenia.
-Na…- Hinata fue interrumpida.
-¡no les interesa he dicho!- gritó molesta.
-¿Por qué?- Hinata también frunció el ceño, y Naruto se dio cuenta de que era una molestia para ella.
-haz lo que quieras- al pronunciar esas palabras por un segundo su voz se quebró. Volteo a ver a otro lado, de tal forma que ninguno de los tres chicos viera su rostro, el cual parecía congestionado.
Ella no podía llorar, trató de convencerse una y otra vez, pero entre mas repetia esas palabras mas ganas tenia de hacerlo. La forma en la que Hinata la veía, que le hablaba, era más fría que cualquier demonio que hubiera existido, y eso le dolía, dolía demasiado. Pero que iba a saber ella sobre dolor. Solo era un demonio.
-ella es Naruto- presentó Hinata con voz más alegre.
-¿Naruto?- dijo pensativo Kiba –no es nombre de comida- a Naruto le cayó una piedra imaginaria que decía "comida" –o en todo caso… ¿no sería de chico?- otra piedra cayó sobre la anterior, solo que esta decía "chico" aunque honestamente… ¡qué va!, no les interesaba.
-¿Qué has dicho, pequeño bastardo?- su escalofriante tono volvió y Kiba supo que si no se disculpaba moriría.
-lo lamento- se arrodillo inclinando la cabeza contra el piso lo más rápido que pudo, incluso Naruto se sorprendió por la velocidad.
Pero eso no importó, ya que la peli-azul le envió una mirada de muerte, y ahora era ella quien sentía escalofríos. Odiaba admitirlo, pero el único humano con el que podía mostrar emociones o cambiar de opinión era ella.
-ya no importa- Naruto forzó una sonrisa, tratando de sonar calmada aunque por dentro estaba nerviosa y asustada, no tanto por la mirada de Hinata, sino porque pudiera odiarla más, si es que era posible.
-¡¿Qué hacen ustedes dos aquí?!- una firme voz se oyó en la puerta de la habitación, y de nuevo la mirada de temor apareció en los ojos de los chicos.
Ambas chicas voltearon hacia la puerta, y en el marco de esta, había una mujer, de cabello rubio y ojos chocolate, con un semblante de molestia.
-lo sentimos, Tsunade-sama- Sasuke y Kiba hicieron una reverencia incluso mas rápida que con Naruto, por lo que parecía esa mujer era de temer.
-salgan ahora, tengo cosas que hacer- ambos dieron un rápido "si" y se fueron corriendo por su propia seguridad.
-disculpe, ¿Quién es usted?- preguntó Hinata, la última vez que estuvo ahí, no había visto a aquella mujer.
-soy la Hokage, Senju Tsunade- cuando pronunció su título Hinata sintió un frio recorrerle la espalda.
-odio a los Hokage…- dijo Hinata agachando la mirada.
-¿mmmh?- Tsunade no entendía porque lo decía, si el Hokage era la mejor persona que podía existir. Dirigió su vista hacia la rubia y esta solo apretaba los dientes y empuñaba las manos.
-y yo igual- Hinata volteo a verla sorprendida –pero bueno, prácticamente odio a todo el mundo- Hinata dio una leve risilla, Naruto también sonrió, había conseguido lo que quería.
-bien, ahora poniéndonos serios…- ambas chicas dejaron de reir e hicieron lo que dijo la oji-café.
-ahora que lo pienso… ¿Por qué nos han traido aquí?- preguntó Naruto.
-tienen suerte de estar en el hospital y no en prisión, especialmente tu Hinata- respondió seriamente.
-hmp… ni siquiera soy de esta aldea- dijo sarcástica.
-tal vez no seas una habitante, pero eres… eras un ninja de aquí, por lo que lo hiciste se considera traición-.
Hinata frunció el ceño.
-ademas eres miembro del clan Hyuga…-
-¡no vuelva a decir eso!- grito histérica, solo había dos cosas que no podían decir dos cosas frente a ella, mencionarlo a "él" y decir que era una Hyuga –para ellos jamás fui una hyuga-
-Hinata… no es necesario que lo digas…- Naruto trató de calmarla, pero parecía imposible, ella no la escucho.
-para ellos siempre fui… solo la bastarda de Hiashi- respondió con dolor Hinata.
