Capítulo 4
Un golpe llegó por su costado izquierdo, luego por el derecho. Intentó defenderse de su contrincante, pero era demasiado veloz. Un último golpe en la boca del estómago la hizo perder el equilibrio. ¿Por qué le pasaba eso a ella? Sabía que el haber ido a pedir ayuda a Hiashi significaría ser tratada más bajo que la basura, pero jamás esperó que la hicieran pelear.
-¡Vamos, levántate!- gritó uno de los adultos que presenciaban el combate -¡No dejes a Hanabi-sama esperando!-
Hanabi volvió a ponerse en pose de batalla, esperando movimiento enemigo. Hinata apenas y logro ponerse de pie, pero antes de recobrar el equilibrio un golpe en el mentón la hizo perder la consciencia. Cuando despertó, estaba en el mismo lugar en la misma posición. Todos se habían ido y ya era de noche.
-¿Por qué me hacen ser su compañera de entrenamiento?- se preguntó mentalmente –no sé nada de su "estilo de pelea", ni siquiera me gusta pelear- se abrazó a sí misma. Intentó ponerse de pie, pero fue inútil ya que sus piernas no respondían.
Una botella de agua cayó frente a ella, dirigió su mirada hacia la persona que la había arrojado viendo a Hanabi parada frente a ella. Su hermanastra.
-haz estado ahí todo el día, debes tener sed- su voz se oía neutra, pero su mirada estaba cargada de ternura.
Hinata bebió con desesperación. Cuando intentó ponerse de pie de nuevo volvió a caer, Hanabi tuvo el impulso de ayudarla pero se detuvo cuando Hinata la evitó.
-no te acerques a mi… o te meterás en problemas- por fin pudo ponerse de pie –si alguien de aquí te ve ayudándome… te regañaran y me castigaran- Hanabi asintió, al darse cuenta que tenía razón. Hinata le sonrió de forma orgullosa, tratando de aparentar como si la forma en que la trataban no fuera nada. –Te veré luego, Hyuga- se despidió.
-y yo a ti, Yake- de todas las personas del clan, Hanabi era la única con quien podía soportar ese apellido.
El cuerpo le tembló al verla de frente nuevamente, ya no era aquella niña de hace diez años, ya no tenía seis años.
-¿Yake?- cuando la nombró su piel se enchinó, su voz ya era la de una sensual mujer, tal y como era.
-Hyuuga- le sonrió con orgullo, justo como en los viejos tiempos. Pero Hanabi no reaccionó como antes, sus facciones se endurecieron.
-¡¿Cómo te atreves a llamar de esa forma tan simple a Hanabi-sama?!- una chica que parecía de la edad de Hanabi la reprendió, sorprendiendo a Hinata.
-¿Qué haces aquí?- soltó la castaña con frustración.
-estoy de paso- mintió. Iba a seguir avanzando cuando otro Hyuuga se interpuso en su camino.
-¿A dónde crees que vas, Yake?- soltó con veneno el chico que acompañaba a Hanabi.
-¿Qué es lo que quieren exactamente?- les preguntó Hinata viendo fijamente a Hanabi.
-no creas que podrás irte tan fácilmente, Yake. Al menos no sin el sello- Hinata frunció el ceño ante la declaración.
Sin decir nada intentó avanzar de nuevo, pero fue empujada por el chico. Por un segundo Hanabi estuvo a punto de detenerlo pero se abstuvo.
-deja de llamarme Yake- su mirada aperlada reflejaba enojo, algo que nunca había mostrado a nadie que no fueran Naruto y… el solo pensarlo la hizo enfurecer más.
-¡¿Qué significa esa mirada, mocosa?!-
Esa voz aún estaba en su cabeza ¿Cuántas veces se había repetido esa frase dentro de su mente? ¿Cuántas veces esos recuerdos no habían vuelto?
-¡¿Qué creen que hacen?!- Hinata volteó a sus espaldas, sorprendiéndose de ver a Sasuke.
-Uchiha- nombró el chico, más las chicas no dijeron nada más.
-¿Sasuke-kun?- lo nombró inconscientemente. Un dolor en el abdomen la hizo doblarse.
Hanabi acababa de asentarle un puño suave en el vientre bajo. Cuando buscó su mirada, esta estaba cargada de enojo y odio.
-no lo llames con tanta familiaridad, recuerda tu lugar, Yake- le habló de la misma forma que todos los habitantes del barrio Hyuuga.
-he preguntado, ¿Qué creen que están haciendo?- Hinata percibió temor en la mirada de los tres chicos, cuando volvió a ver al Uchiha, este mantenía el sharingan activo.
-te meterás en problemas, y más si le haces algo a Hanabi-sama- Sasuke se sonrió con burla, dando a entender lo poco que le importaba todo eso.
-¿saben cuánto daño cerebral puede hacer un ataque de sharingan?- preguntó burlón.
-esto no ha terminado, Yake- los tres chicos se alejaron a un ritmo casi apresurado.
-¿estás bien, Hinata?- le preguntó el Uchiha, ella asintió –no es justo lo que te hacen- opinó.
-a veces me arrepiento de haber venido aquí- volteó a ver a otro lado. No se refería al hecho de que la llevaran al hospital, hablaba de su más remoto recuerdo de la aldea, cuando su madre le había dicho que fuera.
-lamento haberte traído- por lo que parecía, Sasuke no había entendido de lo que hablaba.
-tu… ¿me trajiste?- le preguntó, aun confundida.
-a ti y a tu amiga- instantáneamente su ceño se frunció.
-no es mi amiga- cuando giró para caminar en otra dirección chocó contra el pecho de alguien, cayendo al suelo.
-disculpe- el sujeto extendió su mano, ofreciendo ayudarla a levantarse.
Hinata la aceptó sin pensar. El extraño la levantó aplicando demasiada fuerza, por lo que, terminó estampándola contra su pecho. Ella pensó que fue un accidente, por lo que le restó importancia, lo que no esperó fue que los labios del extraño se estamparan contra los suyos. Sólo fue por un segundo, ya que Sasuke lo separó de ella con un golpe en el rostro.
-¿Qué crees que estás haciendo?- el sujeto se tambaleo hacia atrás.
-sólo un recordatorio- respondió.
Hinata lo vio fijamente. Era un chico, quizás un poco mayor que ella, su estatura era igual a la de Sasuke, su cabello era de un color amarillo, cercano al dorado con el sol pegándole totalmente, sus ojos parecían de un azul celeste, en su rostro se podían ver tres marcas en cada mejilla, simulando los bigotes de un gato. Lo vio y se le hizo conocido ¿podía ser…? No, no era posible ¿o sí?
-¿recordatorio de qué?- preguntó Sasuke mientras Hinata aún seguía pensando.
El chico volvió a verla a los ojos, e ignorando la presencia de Sasuke, se acercó hasta rozar el rostro femenino con su mano.
-de que aun eres mía- inmediatamente lo identifico. Sólo una persona podía decir eso manteniéndole esa mirada. Pero, ¿Qué hacía haciéndose pasar por un hombre?
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Namikaze Hanoko fuera...
