¡Hola de nuevo!
Gracias por continuar leyendo mis ocurrencias, y gracias por tomarse el tiempo de dejar sus comentarios.

Otra cosa que olvidé mencionar en el primer capítulo...
Me tomé la libertad de alterar algunas cosas en los personajes, como la diferencia de edad entre Gohan y Goten.
En mi historia, Goten tiene 6 años y Gohan 20. Mientras Rei tiene 18 años.

Bueno, aquí les dejo el siguiente capítulo.


II. ¿Nos volveremos a ver?

Terminó de secar la herida del pequeño con un pañuelo que traía en su bolso.

-¨Me llamo Goten¨- dijo tímidamente el pequeño, aún sentado cerca de los lavabos.

-¨Mucho gusto, Goten¨- sonrió la chica acariciando la cabellera del pequeño -¨yo me llamo Rei¨.

-¨Gracias, señorita Rei¨- dijo el pequeño mientras inspeccionaba su rodilla herida.

-¨No lo toques, espera a que cierre la herida¨- dijo suavemente la chica.

El pequeño hizo un gesto de dolor al alejar el dedo que tocó su herida segundos antes. A pesar de que le dijeron que no lo hiciera.

Al ver el rostro del pequeño, se lo ocurrió una idea -¨¿te gustaría comer un helado, Goten?¨- preguntó ayudándolo a bajar del mueble de los lavabos.

-¨¿De verdad?¨- preguntó con enormes ojos brillantes.

La chica sonrió y asintió suavemente con la cabeza.

Al cabo de unos minutos, que parecieron una eternidad, al fin los vió regresar del baño.

-¨Vamos a comer helado¨- dijo el pequeño con una enorme sonrisa mientras se acercaba al chico que estaba en la mesa -¨la señorita Rei prometió que me lo compraría¨.

-´¿Un golpe y helado?´- pensó para sí -´mamá me matará´- sintió una gota fría rodar por su nuca -¨Goten, tenemos que irnos a casa¨- dijo seriamente.

-¨Pero¨- hizo cara de puchero, y antes de que pudiera continuar, lo interrumpió..

-¨Goten¨- se cruzó de brazos mirándolo seriamente.

-¨Pero la señorita Rei dijo que…¨- volvió a hacer cara de puchero.

Era la segunda vez que lo decía, pero la primera vez que lo escuchaba. ¿La señorita Rei?
¿Sería el nombre de la chica desconocida?

Abrió la boca para reprenderlo una vez más.

-¨¿Goten?¨- llamó suavemente la chica de ojos violáceos acercándose a él con un helado de chocolate.

Los ojos del pequeño brillaron como dos enormes estrellas al ver el helado frente a él -¨muchas gracias, señorita Rei¨- sonrió ampliamente.

El chico se cruzó de brazos en desaprobación y dirigió su mirada a la chica.

Se sonrojó al sentir su mirada penetrante.

-¨Hermano¨- llamó el pequeño mientras disfrutaba de su helado con evidente emoción y se acercó a él -¨creo que deberías agradecerle a la señorita Rei¨- le dijo en voz baja al oído.

El chico rió y sacudió la cabeza. Volvió a fijar su mirada en ella y se levantó de su asiento -¨no debiste molestarte¨- le dijo de la manera más calmada posible, pues no intentaba reprenderla por su gesto tan amable.

Se encogió de hombros nerviosamente al encontrarse con su mirada. Solo que ahora no pudo apartar su mirada de la suya. Era bastante atractivo, y más alto que ella.

Se quedó en silencio tan solo admirando sus dulces ojos violáceos. La noche anterior le había parecido que era muy linda pero, ahora que la tenía tan cerca, podía percatarse de lo equivocado que estaba. La señorita Rei, era la chica más hermosa que hubiera visto en su vida. Casi estaba seguro que sería la más hermosa de la ciudad. Del mundo. Y probablemente de toda la galaxia.

Su cuerpo se negaba a reaccionar al sentir su penetrante mirada sobre ella; debía volver a escapar de ahí con alguna excusa, así que tomó su bolso -¨creo que debería irme¨- bajó la mirada tímidamente sin saber qué más decir.

-¨No, espera¨- dijo el chico tomándola suavemente del brazo para evitar que se diera la vuelta. Alejó su mano de ella rápidamente, al sentir una enorme cantidad de nervios apoderarse de él -¨¿por qué no nos acompañas?¨- preguntó llevándose una mano a la parte trasera de su cuello.

-¨No, yo…¨- decía nerviosamente.

-¨Por favor, señorita Rei¨- intervino el pequeño levantándose de su asiento y mirándola con ojos de súplica.

Por Kami, su pequeño hermano era un odioso. Apretó los dientes incómodamente.
Pero siempre conseguía lo que quería.

La chica volvió a acariciar la cabellera del pequeño, incapaz de negarse a sus brillantes ojos -¨está bien, Goten¨- aceptó resignada. Aquel pequeño era encantador y bastante divertido.

El pequeño saltó de emoción y se abrazó de ella repentinamente.

-¨Cuidado, Goten¨- reprochó el chico temiendo que su hermano ensuciara la ropa de la chica con su descuidado helado de chocolate.

El pequeño rodó los ojos -¨mi hermano es muy aburrido¨- admitió tomando a la chica de la mano e indicándole que se sentara a su lado.

Rió divertida dejando que el pequeño la guiara. ¿Entonces eran hermanos?
Ahora tenía sentido que se llevaran de aquella manera. Aunque a decir verdad, sus rostros eran demasiado similares. Debió darse cuenta de eso antes.

El chico sintió como sus mejillas se sonrojaban un poco. Ese insolente Goten, ¿cómo se le ocurría decir algo así frente a una chica? Solo lo estaba haciendo quedar como un tonto.

-¨Señorita Rei ¿no vas a comer helado?¨- preguntó el pequeño mientras se sentaba a su lado.

La chica asintió suavemente. No podía decirle que no.

-¨¡Hermano!¨- le llamó desesperadamente -¨debes traerle un helado¨- dijo secamente, como si fuera una orden, y arrugó la nariz al voltear a verlo.

El chico alzó las cejas, su hermano sí que lo sorprendía. Se cruzó de brazos molesto -¨claro, su majestad ¿algo más?¨- bromeó.

La chica se llevó una mano a los labios y volvió a reír suavemente al presenciar aquella divertida escena.

-¨Sí¨- dijo el pequeño seguro de sí mismo, evitando la mirada del chico -¨y déjanos solos¨- terminó de decir cerrando los ojos.

Se pasó una mano por su alborotada cabellera, lleno de desesperación -´maldito Goten, te voy a matar´- dijo para sí apretando los dientes.

La chica se levantó de su asiento intentando contener la risa. Se acercó al chico y tocó suavemente su brazo para llamar su atención.

Sintió una descarga eléctrica recorrer sus venas al entrar en contacto con su piel. Aquello lo hizo sobresaltarse un poco, y despegó la mirada molesta que dirigía a su hermano para encontrarse con aquellos hermosos ojos violáceos a su lado. Sonrió nerviosamente mientras la chica alejaba su mano de él y le indicaba que la siguiera.

-¨Tu hermano es muy divertido¨- dijo tímidamente mientras caminaban hacia la vitrina de los helados,
desviando la mirada hacia la mesa donde segundos antes había estado sentada con su grupo de amigas. Oh, Deimos.. se había olvidado que Lita y Ami seguían ahí.

Rodó los ojos y rió sarcásticamente -¨en verdad no lo conoces¨- sacudió la cabeza mientras seguía a la chica.

Fingió que veía las vitrinas, solo para evitar su mirada y la de sus amigas que acababan de descubrirla -¨bueno, entonces parece un niño agradable¨- dijo.

-¨Eso creo¨- se encogió de hombros -¨pero cuando convives todos los días con él, creo que no puedo estar de acuerdo contigo¨- se llevó las manos a los bolsillos de su pantalón nerviosamente.

-¨Gracias de nuevo¨- dijo suavemente tras unos segundos de silencio entre ellos.

El chico arrugó la frente y se volvió a ella no muy seguro de saber qué le estaba agradeciendo.

-¨Nikolas es un idiota¨- sacudió la cabeza y se volvió a él, para encontrarse con sus ojos -¨gracias por intervenir¨- hizo una pausa mientras jugaba nerviosamente con un mechón de su cabello -¨yo…¨.

-¨No fue nada¨- dijo secamente mientras media sonrisa satisfecha se formaba en sus labios.

Oh, Deimos. Esa sonrisa de nuevo. Sintió sus mejillas tomar un suave tono carmín.

-¨¿De verdad estás bien?¨- preguntó con evidente preocupación en su voz. ¿Preocupación?

Asintió tímidamente sin poder apartar sus ojos de los suyos.
-¨Ahora lo estoy¨- dijo.

Aquella media sonrisa volvió a aparecer en sus labios -¨me da gusto, señorita Rei¨- pronunció lentamente las últimas palabras.

Sintió algo dentro de ella comenzar a derretirse. La forma en que sus labios se movían al pronunciar su nombre, y aquella explosión en su interior que… Oh, no.

Sonrió nerviosamente haciendo una pequeña reverencia -¨Rei Hino¨.

Su nombre hizo eco dentro de su cabeza, como una melodía que quería repetir una y otra vez.
Devolvió la pequeña reverencia -¨Gohan Son¨- dijo con una de sus mejores sonrisas.

Deimos, si esa no era la sonrisa más encantadora del mundo….
-¨Mucho gusto, Gohan Son¨- sonrió tímidamente.

Sintió como su corazón daba un vuelco. Jamás había imaginado que algo tan insignificante y mundano como su nombre, podía tener un sonido tan sensual al ser pronunciado por un ángel. ¡¿Sensual?!
De acuerdo, estaba perdiendo la razón. Pasó una mano nerviosamente por su cabellera alborotada.

Dos chicas se acercaron a ellos.
-¨Adiós Rei¨- dijo con una gran sonrisa la castaña, mientras la tomaba suavemente del brazo para llamar su atención.

Se volvió a ellas confundido, suponiendo que se conocían pero extrañado por la molesta mirada que les dedicó la chica de ojos violáceos.

-¨Nos vemos mañana¨- sonrió la chica de cabello azulado, caminando junto a la castaña.

La chica se sonrojó un poco al verlas alejarse de ahí. Estaba segura del interrogatorio que le esperaba al siguiente día -¨son unas amigas¨- dijo tímidamente sin voltear a verlo -¨estaba con ellas antes de… encontrarme bruscamente con ustedes¨- sonrió.

El chico asintió mirándola a los ojos detenidamente.

Desvió la mirada de vuelta a la vitrina de los helados.
-¨¿Ya sabes lo que quieres?¨- preguntó la chica cambiando el tema.

A ti. Dijo salvajemente la voz en su interior.
Kami, ¿qué me está pasando?´- preguntó para sí sorprendido -¨no había venido a este lugar antes¨- dijo sin voltear a verla.

-¨¿Hmm?¨- se volvió a él sorprendida. Siempre creyó que el Crown era un lugar muy popular.

Sonrió nerviosamente y rascó la parte de atrás de su cabeza -¨¿algo que me recomiendes?¨- preguntó.

La chica se encogió de hombros -¨depende de lo que te guste¨- dijo sonriendo suavemente.

Se sonrojó de la infinidad de cosas que pasaron por su mente en una fracción de segundo.
No era el momento para pensar en esas cosas. Mucho menos de involucrarla.
-¨No lo sé¨- rió nerviosamente -¨casi no me gustan los dulces¨- admitió tímidamente.

-¨A mí tampoco¨- sonrió la chica. Se quedó pensativa unos instantes y se llevó un dedo a la barbilla hasta que al fin tuvo una idea -¨¿qué tal un float?¨.

-¨Un… ¿qué?¨- preguntó confundido.

La chica le dedicó la sonrisa más dulce que había visto en su vida.
-¨Ya lo verás¨- dijo antes de darse la vuelta.

Entre más segundos pasaba con ella, más encantadora le parecía. Y al menos ahora sabía su nombre.
Se acercó a donde estaba la chica y sacó unos billetes de su bolsillo para extendérselos a la chica de cabello rojizo que sonreía amablemente detrás del mostrador.

-¨Oh, no hace falta¨- dijo la chica de ojos violáceos negando con la cabeza.

-¨Es lo menos que puedo hacer¨- dijo el chico con aquella media sonrisa que le parecía tan encantadora -¨además aún te debo el dinero del helado de Goten¨- se encogió de hombros.

Sus mejillas volvieron a sonrojarse un poco mientras la chica de cabello rojizo le dedicaba una mirada acusadora, como esperando una explicación. Después de todo, eran compañeras en el colegio y se llevaba muy bien con ella.

-¨Gracias¨- dijo la chica de cabello rojizo con una sutil sonrisa mientras le devolvía la diferencia de lo que habían costado sus floats.

El chico tomó ambos vasos largos en sus manos y se dio la vuelta.

La chica de cabello rojizo aprovechó ese momento para mirarlo de arriba abajo, encantada con lo que había apreciado y le dedicó otra mirada acusadora a su acompañante.

Negó rápidamente con la cabeza antes de que la chica dijera algo. Sabía que no debía quedarse ahí, la hermana de Andrew era muy linda pero se llevaba bastante bien con sus amigas. Ahora sería una más que la sometería al intenso interrogatorio.

-¨¿Vamos?¨- preguntó el chico, haciendo que se sobresaltara un poco.

Asintió con la cabeza y caminó de vuelta a su mesa.

-¨¿Qué es eso, señorita Rei?¨- preguntó el pequeño que esperaba impaciente en la mesa.

-¨¿Quieres probarlo?¨- preguntó la chica sentándose a su lado, después de recibir su vaso.

-¨Ya estás comiendo helado, Goten¨- reprendió suavemente su hermano sentándose frente a la chica.

-¨Eres un aburrido¨- dijo el pequeño haciendo cara de puchero.

-¨Si, eres un aburrido¨- bromeó la chica imitando al pequeño. Parecía divertido lo que hacía, así que también hizo una pequeña cara de puchero y después rió tímidamente.

-¨Eso no es justo¨- dijo el chico rascando su cabeza nerviosamente.
Kami, esa chica era demasiado hermosa.

El pequeño se volvió a la chica -¨¿lo ves? La señorita Rei está de acuerdo conmigo¨- dijo con los ojos brillantes, llenos de emoción.

Si no lo conociera, diría que su pequeño hermano se había enamorado de Rei en ese instante.
Aunque la verdad, no podría culparlo…

La chica sonrió y vió la hora en su reloj -¨oh, no¨- dijo levantándose rápidamente de su asiento. Se olvidó que tenía que regresar al templo a ayudar a su abuelo. ¿Cómo pudo olvidarse de algo tan importante?

-¨¿Ocurre algo?¨- preguntó Gohan preocupado por la reacción de la chica, mientras revolvía el helado que quedaba en su vaso.

-¨No¨- dijo nerviosamente tomando su bolso que colgaba del asiento -¨pero en verdad tengo que irme¨.

-¨¿Puedo… acompañarte?¨- preguntó tímidamente, llevándose la mano a la parte trasera de su cuello.

-¨No, no hace falta¨- bajó la mirada, sintiendo sus mejillas sonrojarse suavemente.

-¨Señorita Rei¨- dijo el pequeño jalando un poco uno de los pliegues de la falda de la chica -¨nosotros la acompañamos, por favor¨- suplicó con sus enormes ojos brillantes.

Sintió como el pequeño volvía a jalar la tela de su falda, insistiendo con su linda carita de niño bueno -¨está bien¨- dijo resignada, llevándose una mano a la frente.

El chico sonrió divertido al ver la emoción de su pequeño hermano.

-¨¿Siempre consigue lo que quiere?¨- preguntó la chica volviéndose a él.

Se encogió de hombros -¨no tienes ni idea¨- sacudió la cabeza, sonriéndole dulcemente.

La chica sacudió la cabeza y les indicó el camino que debía tomar, una vez afuera del Crown.

Caminaron en silencio unos instantes, mientras Goten se distraía con todos los lugares que estaban frente a él. Parecía que era la primera vez que veía a una ardilla subir a un árbol, o una mujer cuidar de las plantas al frente de su casa.

-¨¿Siempre es así de distraído?¨- preguntó la chica en voz baja, acercándose al chico junto a ella.

-¨¿Hmm?¨- se volvió a ella -¨si, es muy distraído¨- respondió desviando la mirada hacia su pequeño hermano que se acercaba a acariciar a un perro que caminaba junto a su dueño.

Ambos se quedaron en silencio, dedicándose tan solo a ver al pequeño.

El chico se volvió a ella. Era aún más linda cuando sonreía de aquella forma tan relajada.
Sonrió para sí y sacudió la cabeza suavemente, ¿por qué seguía pensando que cada vez era más linda?

-¨¿Te encuentras bien?¨- preguntó la chica tomándolo suavemente del brazo y sonrojándose inmediatamente al sentir sus bien formados músculos. Retiró su mano una vez que sus ojos violáceos se encontraron con los de él. Por Deimos…

Asintió con la cabeza, perdiéndose en sus ojos. Incapaz de apartar su mirada de la de ella.
Deseando poder acercarse más a ella.

Una extraña sensación se apoderó de ella, haciéndola acercarse un poco más a él..

-¨La señorita Rei es muy bonita, ¿verdad hermano?¨- interrumpió el pequeño cruzado de brazos frente a ellos.

Ambos se sobresaltaron y bajaron la mirada sonrojados, ante la abrupta interrupción.

Se llevó una mano a la parte trasera de su cabeza -¨si¨- dijo mirando a la chica de reojo -¨lo es¨- admitió.
Kami, que buen momento para interrumpir…

Sintió como sus mejillas se encendieron aún más. ¿Por qué le estaba pasando esto?
En otras ocasiones hubiera aprovechado este momento como una buena oportunidad para hacerle saber que estaba interesada o que…. ¡Oh Deimos! ¿Estaba interesada en él?

-¨Lastima que mi hermano es muy feo¨- bromeó el pequeño dándose la vuelta y comenzando a caminar de nueva cuenta.

-¨¿Pero qué dijiste, Goten?¨- gruñó el chico ante el inesperado comentario del pequeño y comenzó a caminar detrás de él.

El pequeño se volvió a él y le sacó la lengua para después comenzar a correr.

-´Maldito Goten´- apretó los puños, ese niño se había empeñado en hacerlo quedar como un tonto frente a Rei. Y ya estaba cruzando la línea…

-¨Goten es muy divertido¨- dijo la chica después de reír un poco al ver cómo se alejaba el pequeño.

Media sonrisa se formó en sus labios mientras se volvía a ella -¨pero tiene razón¨- hizo una pausa esperando a que la chica se volviera a él -¨eres muy bonita, Rei¨.

Se llevó una mano a sus mejillas que comenzaban a sonrojarse y sonrió tímidamente -¨gracias¨- bajó la mirada y continuó caminando en dirección al templo, sin saber qué decir.

Por suerte para ella, el pequeño Goten volvió a acercarse…
-¨¿Ya casi llegamos a tu casa?¨- preguntó.

-¨Si¨- dijo la chica señalando un extraño lugar al final de la calle, rodeado de árboles.

-¨¿Esa es tu casa?¨- preguntó el pequeño arrugando las cejas, analizando el lugar conforme se acercaban a él.

La chica solo asintió con la cabeza y continuó caminando.

-¨Te-templo Hi-Hik-Hika-ah-wah¨- leyó el letrero de la entrada el pequeño, cuando se detuvieron frente a las escaleras.

-¨Hikawa¨- corrigió la chica dulcemente y volvió a desviar su mirada hacia las escaleras frente a ella -¨aquí es donde vivo con mi abuelo, es un sacerdote¨.

-¨¿Por qué no vives con tus papás?¨- preguntó el pequeño arrugando la nariz.

La chica bajó la mirada un poco nostálgica, mientras jugaba nerviosamente con un mechón de su larga cabellera oscura.

Entendiendo lo que eso podía significar, tomó el brazo de su pequeño hermano -¨Goten¨- lo llamó suavemente -¨debemos dejar que Rei descanse¨.

-¨Pero¨- estuvo por reprochar cuando vio la cara de seriedad de su hermano y optó por quedarse callado. ¿Había dicho algo malo?

-¨Gracias por acompañarme¨- dijo la chica sin levantar la mirada.

-¨Buenas noches, señorita Rei¨- dijo el pequeño con una gran sonrisa.

La chica se agachó para quedar a la altura de Goten y le dio un pequeño beso en la mejilla, haciendo que sus mejillas ardieran como un enorme tomate -¨adiós, Goten¨- dijo.

Los ojos del pequeño volvieron a brillar como estrellitas.

Se levantó y volvió su mirada a Gohan. Hizo una pequeña reverencia -¨adiós¨- sonrió encantadoramente nerviosa antes de separar sus ojos de los suyos, y comenzó a subir las escaleras del templo.

-¨Buenas noches¨- dijo Gohan llevándose las manos a los bolsillos de su pantalón mientras la veía alejarse.

-¨¿Lo ves, hermano?¨- decía el pequeño -¨eres muy feo, por eso a ti no te dio un beso la señorita Rei¨- bromeó mientras sonreía lleno de emoción, con su carita aún como tomate.

Rió ante las ocurrencias de su hermano menor y sacudió la cabeza -¨vamos a casa¨- dijo dando otro vistazo hacia el templo. Sus ojos volvieron a encontrarse con Rei, quien hizo una señal de despedida con la mano antes de desaparecer. Sonrió satisfecho, y se dio la vuelta para comenzar a caminar.

El pequeño lo seguía dando pequeños brincos, jugando con las piedras que había en el camino -¨cuando sea grande, me casaré con la señorita Rei¨- dijo seguro de sí mismo.

Gohan rió y se volvió a él -¨eres mucho más joven que ella¨- sacudió la cabeza.

-¨No importa¨- dijo con una gran sonrisa y continuó su camino de vuelta a casa.

Rodó los ojos y volvió a sacudir la cabeza. Se giró para echar otro rápido vistazo hacia el templo y creyó ver una figura cerca del pilar de la entrada.
-´Rei Hino´- dijo para sí, disfrutando del sonido que dejaba su nombre dentro de él.
Definitivamente, tenía que volver a verla.


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