Pues no sé sí no les está gustando la historia o si no es muy popular esta pareja, pero ha tenido muy poco éxito...
De igual foma seguiré actualizando en cuanto pueda porque tengo algunas ideas que espero que les gusten.
Es mi primer intento en hacer una historia interesante e incluír demasiados personajes secundarios. Y creanme que estoy intentando mantener sus personalidades, pero es muy difícil. Igual espero que esté funcionando.
Una cosa más... creo que me dejé llevar un poco en este capítulo y fue más largo que los anteriores. Bien, eso es todo.
Aquí tienen otro capítulo...
III. Oportunidades
Esa mañana había estado muy distraído. Después de los incesantes comentarios de Goten sobre aquella chica, le había sido casi imposible apartarla de su mente.
-¨¡Concéntrate!¨- gruñó molesto el musculoso hombre de cabello negro, mientras le daba otro golpe en las costillas -¨así jamás terminaremos con el entrenamiento¨-agregó alejándose rápidamente, dándole tiempo de moverse.
-¨S-si¨- dijo llevándose una mano a las costillas. Tenía que concentrarse si quería ganarle. Elevó su ki y justo cuando su cabello se volvía dorado y sus ojos verdes, recibió un fuerte impacto luminoso que lo hizo caer y golpearse fuertemente contra el piso, antes de que pudiera hacer algo.
Sonrió complacido de ganar, como siempre lo hacía, pero muy en su interior se sentía molesto porque el chico no estaba usando todo su poder en el entrenamiento. Y era demasiado obvio que algo le ocurría -¨eres igual de inútil que Kakarotto¨- decía entre dientes mientras descendía a donde se encontraba el chico.
Gruñó con un poco de dolor mientras se levantaba, con la camiseta rasgada y algunas heridas a causa del impacto -¨lo siento, Vegeta¨- dijo torpemente intentando conservar el balance de su cuerpo al estar de pie.
-¨¿Qué demonios es lo que te pasa, chico?¨- renegó el hombre de cabello oscuro frunciendo el ceño, cruzándose de brazos frente a él -¨¿sigues llorando por esa mujer?¨- preguntó alzando una ceja, divertido por la estúpida debilidad de ese chico.
Negó con la cabeza -¨Videl se rehúsa a querer regresar conmigo y…¨- decía.
-¨No la culpo¨- interrumpió con un aire soberbio en su voz
-¨Además, conocí a otra chica y..¨- se pasó una mano por el cabello, con un poco de dificultad.
Un gruñido salió de su garganta, interrumpiéndolo antes de que pudiera seguir hablando -¨no tengo tiempo para tus problemas, chico¨- frunció aún más el ceño -¨¿crees poder concentrarte para seguir entrenando o me harás seguir perdiendo el tiempo?¨- preguntó secamente.
Sacudió un poco la cabeza -¨tienes razón¨- dijo llevándose una mano a su brazo derecho recién herido. A decir verdad, ¿cómo pudo siquiera imaginar que podía hablar con Vegeta sobre algo así?
-¨Por supuesto que tengo razón, chico¨- dijo en su clásico tono de voz altanero -¨yo siempre tengo la razón¨- cerró los ojos mientras se recargaba contra la pared -¨¿ya decidiste si podrás seguir entrenando?¨- preguntó fríamente.
-¨Creo que mejor regresaré otro día¨- dijo encogiéndose de hombros.
-¨Bien¨- dijo el hombre abriendo los ojos y alejándose de la pared -¨no regreses hasta que arregles tus problemas, chico¨- hizo una pausa y lo miró fijamente -¨la próxima vez no tendré tanta consideración contigo¨.
Sonrió para sí y caminó hacía la puerta. Sabía que Vegeta se preocupaba por él, muy en el fondo. Muy, muy en el fondo, pero jamás lo admitiría. O al menos le gustaba creer que lo hacía.
-¨Cierra la puerta cuando salgas¨- dijo fríamente el hombre, mientras se preparaba para reanudar su entrenamiento sin interrupciones.
Suspiró derrotado al salir de la cámara de gravedad y caminó de regreso a la casa para cambiarse de ropa. Había dejado sus cosas sobre el sillón, así que tomó el pantalón oscuro y la camiseta blanca que estaba dentro de su mochila y se dirigió al baño.
-¨¿Vegeta?¨- preguntó una voz femenina proveniente de la cocina, muy cerca de donde se encontraba -¨ah, eres tú Gohan¨- dijo la mujer de cabello aguamarina acercándose a él -¨¿acaso están tomando un descanso o…?¨- hizo una pausa al notar las heridas en el pecho y el brazo del chico -¨ese hombre es un…¨- hizo una pausa mientras lo maldecía mentalmente. Jamás se limitaba en nada.
-¨No es nada¨- dijo el chico con una suave sonrisa.
La mujer apretó los labios y le indicó que se sentara en el sillón -¨enseguida vuelvo¨- dijo mientras se alejaba. Al cabo de unos minutos regresó con un poco de alcohol y algunas vendas para curar sus heridas y le pidió que se quitara lo que quedaba de su camiseta azul marino.
-¨¿Por qué te ha hecho esto?¨- preguntó mientras inspeccionaba la herida del pecho.
Se encogió de hombros suavemente, extrañado por la pregunta -¨es parte del entrenamiento¨.
-¨Pero no entiendo porque Vegeta tiene que ser tan violento¨- reprochó.
-¨Supongo que es parte de su naturaleza¨- dijo sobresaltándose un poco al sentir el alcohol quemar una de sus heridas -¨además, me lo merecía¨- dijo desviando la mirada hacía el vacío.
-¨¿Qué quieres decir?¨- preguntó la mujer mientras comenzaba a limpiar otra de las heridas.
Sintió que sus mejillas se sonrojaron un poco -¨digamos que¨- hizo una pausa -¨estaba distraído¨- sonrió nerviosamente.
La mujer lo miró dulcemente -¨¿sigues teniendo problemas con Videl?¨- preguntó inquietada. Su madre le había contado algunas cosas al respecto la última vez que habló con ella; esa chica no era muy buena para él después de todo.
Asintió suavemente con la cabeza.
-¨¿Ya intentaste hablar con ella?¨- preguntó suavemente, cuidando de no hacerle creer que se estaba metiendo en sus asuntos personales.
Se pasó la mano libre por su oscura cabellera alborotada -¨más de lo que te imaginas¨- se volvió a la mujer que solo lo miraba en silencio -¨sigue sin querer hablar conmigo, o si quiera verme¨- cerró los ojos con desesperación y recargó su cabeza en el respaldo del sillón.
Bajó la mirada y siguió con su labor sin querer decir algo más.
Comenzó a inspeccionar las heridas del brazo del chico y tomó el alcohol para limpiarlas, no eran muy profundas pero seguían sangrando un poco -¨sé que no debería de meterme¨- dijo al fin, después de un largo silencio incomodo -¨pero quizá es tiempo de que te olvides de ella¨- terminó de decir cuidadosamente, viéndolo a los ojos con una preocupación maternal. Después de todo, era el hijo de su amigo de la infancia. Y le tenía mucho cariño.
Rió para sí -¨suenas igual a mi madre¨- dijo sacudiendo la cabeza.
-¨Gohan, sabes que todos queremos lo mejor para ti¨- sonrió suavemente -¨y si esa chica no quiere saber nada de ti, pues ella se lo pierde¨- se encogió de hombros divertida mientras tomaba una de las vendas de la caja con artículos de emergencia.
El chico sonrió ante su comentario -¨gracias¨.
-¨Además, no tiene sentido que sigas perdiendo el tiempo distrayéndote por cosas que no valen la pena¨- continuó mientras colocaba una de las vendas en su pecho -¨y hubieras evitado que Vegeta te hiciera daño¨- bromeó.
-¨En realidad no es nada, Bulma¨- sonrió -¨pero¨- hizo una pausa y sintió que sus mejillas tomaban un suave color rosado -¨esa no fue la razón por la que estaba distraído¨.
La mujer alzó la mirada y arrugó la nariz al ver el rostro del chico ligeramente sonrojado -¨¿entonces…?¨- comenzó a preguntar pero hizo una pausa antes de continuar. Una sonrisa divertida se formó en sus labios -¨¿conociste a alguien más?¨- preguntó intentando esconder la emoción en su voz y alzando una ceja.
El chico asintió con la cabeza suavemente y se llevó una mano a la parte trasera de su cuello, como solía hacerlo cuando se sentía nervioso -¨es gracioso, ¿sabes?¨- preguntó -¨la conocí hace dos días y..¨- se detuvo, sin poder continuar.
-¨¿Y no puedes sacarla de tus pensamientos?¨- preguntó acusadoramente la mujer mientras terminaba de colocar el vendaje en el brazo del chico -¨¿y es bonita?¨- preguntó divertida al ver las mejillas del chico sonrojarse cada vez más.
-¨La más hermosa¨- dijo sin pensarlo, con una gran sonrisa en sus labios.
La mujer se levantó del sillón y se llevó una mano a la cadera -¨creo que tenemos un problema¨- bromeó alzando las cejas, y después se alejó.
El chico sintió como sus mejillas volvían a encenderse un poco. En verdad no sabía sí debía seguir hablando o no, suficiente mal le había hecho pensar en ella toda la mañana como para seguir haciéndolo por el resto del día.
-¨¿Y bien?¨- preguntó la mujer regresando a la sala -¨cuéntame sobre esta chica¨- dijo sentándose junto a él, como lo había hecho segundos antes.
-¨Bueno¨- hizo una pausa y se llevó una mano detrás del cuello -¨en realidad no sé nada sobre ella¨- rió nerviosamente -¨solo sé que es la chica más hermosa que he conocido en mi vida y parece ser muy dulce¨- sonrió para sí recordando la tarde anterior en el Crown -¨o al menos lo fue con el odioso de Goten¨- sacudió la cabeza.
La mujer sonrió -¨¿Goten también la conoce?¨- preguntó intentando averiguar más al respecto.
Asintió con la cabeza -¨ayer que fui por él a la escuela, tropezó con ella¨- se encogió de hombros -¨y de alguna forma Goten consiguió que pasáramos gran parte de la tarde con ella¨ - sonrió para sí, imaginando sus hermosos ojos violáceos -¨aunque estoy seguro que Goten se enamoró perdidamente de ella¨- rodó los ojos y se llevó una mano a la frente, sintiendo una gran gota de sudor correr por su cuello.
La mujer rió ante su comentario -¨bueno, pero Goten es un encanto¨- hizo una pausa -¨creo que tendrás un poco de competencia¨- bromeó.
-¨Eso creo¨- sonrió y se pasó una mano por su oscura cabellera.
-¨¿Por qué no la invitas a salir?¨- sugirió repentinamente la mujer, con una dulce sonrisa.
-¨No lo sé¨- dijo encogiéndose de hombros -¨creo que es muy pronto para eso¨- hizo una pausa -¨parece que ella también está saliendo de una mala relación, aunque su ex novio es un imbécil¨- dijo apretando los puños.
La mujer alzó una ceja al ver su reacción -¨creí que no sabías mucho sobre ella¨- bromeó -¨pero no tiene que ser una cita¨- se encogió de hombros -¨si dices que fue muy dulce con Goten, podrías intentar invitarla a algún lugar con la excusa de que fue idea de él¨- sonrió.
El chico se volvió a ella con una gran sonrisa en los labios. Kami, ¿cómo no se le había ocurrido eso?
-¨Es una buena idea¨- dijo alegremente.
-¨Solo ten cuidado de que no termine enamorándose de Goten antes que de tí¨- bromeó.
Se llevó un mano a la frente -¨Goten juró casarse con ella cuando sea mayor¨- rodó los ojos al recordarlo.
La mujer rió divertida -¨entonces debe ser una chica muy linda¨- sonrió -¨ojalá pueda conocerla¨.
El chico asintió y se levantó del sillón -¨gracias por todo, Bulma¨- dijo sonriente mientras tomaba su cambio de ropa y entraba al baño para quitarse el resto de su ropa de entrenamiento.
Salió del baño con un pantalón oscuro y una sencilla camiseta blanca. Guardó su ropa de entrenamiento dentro de su mochila y la cerró.
-¨¿Quieres comer algo antes de irte?¨- preguntó la mujer desde la cocina.
-¨Estoy bien, gracias¨- dijo tomando la mochila.
-¨¿Eh?¨- la mujer se asomó sorprendida. Era la primera vez que le rechazaba una oferta de comida -¨¿estás seguro?¨- insistió.
El chico se volvió a ella y asintió con la cabeza -¨gracias de nuevo¨- sonrió.
-¨Mmmm¨- lo miró extrañada y de pronto se sobresaltó un poco -¨es cierto¨- pensó en voz alta y fijó la mirada en el chico -¨espérame ahí, no tardo¨- dijo caminando a prisa para salir de la habitación.
-´¿A dónde iría?´- se preguntó confundido. Caminó hacia la cocina y se sentó en una de las sillas altas de la barra, frente al refrigerador. Dejó su mochila en la silla que estaba a su lado y recargó sus codos sobre la mesa. Dejó salir un suspiro de resignación y sostuvo su rostro con ambas manos. Y de pronto vino a su mente aquella hermosa chica que acababa de conocer -´me pregunto si Bulma tiene razón´- pensó para sí. ¿Sería buena idea invitarla a salir? ¿O mejor intentaba lo que dijo Bulma, y esperaba a que Goten le diera alguna idea para usarla como excusa?
Cerró los ojos y hundió la cabeza entre sus brazos, recargándose sobre la mesa. ¿Por qué le era tan difícil hablar con las chicas? Las cosas no salieron muy bien con Videl, pero ella siempre fue muy agresiva con él desde el principio… probablemente porque no confiaba en él. Pero le ayudó a entrenar y hasta le enseñó a volar. Siempre estuvo ahí para ella y parecía que todo lo que hacía estaba mal. Al menos para Videl, porque él nunca sintió que estaba haciendo algo mal.
Gruñó un poco con evidente resignación. Bien, si Videl no quería hablar con él, dejaría de intentarlo.
Salió de sus pensamientos al escuchar unos pasos que se acercaban.
La mujer de cabellera aguamarina se acercaba a él con una gran sonrisa en los labios -¨toma¨- dijo extendiendo la mano al detenerse frente al chico.
-¨¿Hmm?¨- la miró sin comprender y extendió su mano para tomar aquella extraña cosa que le ofrecía -¨¿aún tienes esto?¨- preguntó al distinguir el reloj metálico con dos botones del lado derecho; uno plateado y justo debajo, uno color rojo.
Bulma sonrió alegremente -¨si¨- dijo cruzándose de brazos -¨lo encontré en el laboratorio hace unos días entre algunas cajas, debí olvidarme de entregártelo para que tuvieras uno de repuesto¨.
El chico sonreía en silencio al recordar todo lo que vivió con el primer ¨reloj¨ que tuvo como ese -¨hace mucho tiempo que dejé eso¨- dijo con un poco de nostalgia.
-¨Si, lo sé¨- dijo la mujer manteniendo su sonrisa -¨pero igual me gustaría que lo conservaras¨- se encogió de hombros -¨como un recuerdo, supongo¨.
-¨Gracias¨- asintió con la cabeza volviéndose a ella -¨¿aún funciona?¨- preguntó volviendo la mirada al reloj y presionando el botón rojo. PUM. De pronto cambió repentinamente el atuendo del chico por uno un poco más…. Interesante.
-¨¡Mujer!¨- llamó desde la puerta una voz alterada que se acercaba rápidamente -¨¿dónde está mi comida? Sabes muy bien que no puedo perder tiempo de mí..¨- se detuvo en seco al entrar a la cocina. Frunció el ceño molesto pero sus labios comenzaron a temblar, conteniendo las ganas de reír -¨¿no me digas que volverás a hacer esa estupidez?¨- preguntó cruzándose de brazos.
El chico se llevó la mano detrás de la nuca y negó con la cabeza -¨no, yo..¨.
-¨Vegeta, no seas así¨- interrumpió la mujer con una sonrisa -¨solo le decía a Gohan que encontré el otro reloj que hice para él y tenía curiosidad por saber si funcionaba¨- le guiñó el ojo.
El hombre de mediana estatura arrugó aún más la frente -¨y yo tengo curiosidad por saber dónde está mi comida¨- gruñó un poco al ver a su esposa rodar los ojos.
-¨Bueno¨- dijo el chico presionando el botón en su reloj de nueva cuenta -¨al menos ya sabemos que sigue funcionando¨- decía mientras desaparecía el extraño traje verde con capa roja y volvía a su ropa casual -¨creo que debería irme¨- sonrió dirigiendo la mirada hacia la mujer.
-¨Salúdame a tu madre¨- dijo la mujer acercándose a él -¨y dile que Trunks está ansioso por volver a jugar con Goten¨- se llevó una mano a la frente -¨me está volviendo loca y necesito un descanso¨- sacudió la cabeza.
-¨Claro que si¨- sonrió -¨a Goten le encantaría, no hace falta que le diga nada a mamá¨- se encogió de hombros.
-¨Bueno, ¿por qué no les dices a tus padres que vengan a cenar uno de estos días?¨- preguntó tomando al chico suavemente de los brazos.
-¨¡¿Qué?!¨- preguntó el hombre de mediana estatura mientras acomodaba la toalla que colgaba alrededor de su cuello -¨¿acaso crees que voy a recibir a Kakarotto en MI casa?¨- arrugó la frente molesto.
-¨Por supuesto que si¨- dijo la mujer volviéndose a él seriamente -¨a menos que prefieras que deje de arreglar tu cámara de gravedad cada que la arruines¨- alzó las cejas desafiante.
Sus ojos se encendieron de coraje y apretó los dientes molesto -¨¡ay como te detesto, mujer!¨- gruñó apretando el puño delante de él -¨está bien, haz lo que quieras¨- y se dio la vuelta murmurando cosas que nadie logró escuchar.
La mujer sonrió triunfante y volvió su mirada al chico que se rascaba la mejilla nerviosamente -¨el señor malgenio piensa que puede decirme lo que puedo hacer¨- bromeó.
-¨Solo tú eres la única que puede soportarlo¨- se encogió de hombros fingiendo una pequeña sonrisa nerviosa.
-¨No es tan difícil¨- le guiñó un ojo mientras caminaba hasta la puerta para dejar que el chico se retirara -¨no te olvides de decirle a tus padres que deben venir a visitarnos¨- insistió.
-¨Si¨- sonrió -¨gracias por todo, Bulma¨.
-¨Suerte con la chica¨- sonrió dulcemente.
Sintió como sus mejillas se tornaron de un suave tono rosa y asintió con la cabeza -¨gracias, la necesitaré¨- hizo una seña con la mano para despedirse y salió de la casa.
En otra parte, lejos de ahí…
Respiró hondo de nueva cuenta, justo como lo había hecho los últimos 5 minutos desde que salió del colegio. Sabía lo que le esperaba, y tenía que estar calmada para evitar todo tipo de malentendidos.
Se llevó una mano a la frente -´pero conociendo a Mina y a Serena, ya tienen al menos 3 conclusiones´- pensó para sí sacudiendo la cabeza mientras cruzaba la calle con cuidado.
¿Cómo iba a solucionar ese problema? Bueno, en realidad no era un problema. Aún.
Se detuvo frente a la entrada del Crown, donde se reuniría con sus amigas como lo hacía todos los días. Respiró hondo -´bien, aquí voy´- dijo para sí mientras dejaba el aire salir por su boca.
-¨Ahí viene¨- dijo en voz baja la chica de larga cabellera rubia con moño color rojo sujetando la mitad de su cabello, dirigiendo su mirada hacia la entrada, haciendo que el resto guardara silencio.
-¨Hola chicas¨- dijo sonriente acercándose a ellas, sin extrañarse de que la pelirroja estuviera ahí, después de todo ella trabajaba ahí. Y aunque hizo lo posible por evitarla todo el día en el colegio al que asistían juntas, era de esperarse que también quisiera hacerle algunas preguntas.
-¨Hola Rei¨- saludaron alegremente el grupo de chicas.
-¨Siéntate aquí¨- ofreció la rubia de coletas, con brillantes ojos azules al señalar el asiento libre a su lado.
Fingió una pequeña sonrisa intentando esconder su nerviosismo lo mejor que pudo. Bien, estaba lista para las preguntas. Veía en sus ojos que todas morían por saberlo de una buena vez.
Se sentó en el asiento junto a la rubia y acomodó su bolso junto a ella.
-¨¿Quieres que te traiga algo?¨- preguntó la pelirroja con una sonrisa acusadora, justo como la que uso el día anterior.
-¨Un té helado, por favor¨- dijo tranquilamente con una sonrisa.
-¨Claro¨- sonrió la chica.
-¨Gracias, Unazuki¨- dijo antes de que la chica se alejara y volviera su atención al grupo de chicas que la miraba atentamente. Aclaró un poco su garganta y puso su mejor sonrisa -¨¿cómo están?¨- preguntó.
La castaña alzó las cejas -¨no tan ocupadas como tú¨- sonrió ampliamente.
-¨Si¨- agregó la rubia de moño rojo -¨ya nos enteramos de que ayer estuviste muuuy ocupada ayudando a tu abuelo en el templo¨- se cruzó de brazos mirándola de reojo.
Bien, habían sido un poco directas.
Asintió con la cabeza -¨pero después de que tú y Serena se fueran, me quedé aquí con Lita y Ami¨- comenzó a decir -¨tenía que irme a ayudar a mi abuelo en el templo, pero..¨- decía cuando fue interrumpida abruptamente.
-¨Pero nos mentiste porque tenías una cita en secreto con un chico muy guapo¨- dijo la rubia del moño acusándola con un dedo, para luego cruzarse de brazos y fingir que se había ofendido por la falta de confianza entre ellas.
Sacudió la cabeza y levanto ambos manos -¨no fue así¨- sonrió tranquilamente.
-¨¿Entonces por qué estabas con ese chico?¨- preguntó ahora la castaña.
-¨Rei¨- llamó la rubia de coletas -¨¿por qué no nos dijiste que tenías una cita?¨- hizo cara de puchero -¨¿ya no nos tienes confianza?¨.
Oh, Hades… necesito paciencia.
Se llevó una mano a la frente y respiró hondo -¨Serena, por supuesto que les tengo confianza¨- dijo alejando la mano de su frente -¨no fue ninguna cita, ese chico con el que me vieron Lita y Ami ayer fue el que les dije que conocí cuando Nikolas me siguió¨- terminó de decir justo cuando la pelirroja regresó con su bebida.
-¨¿Y cómo podemos creerte que no era una cita secreta?¨- preguntó Minako luego de unos segundos de procesar la información recién obtenida. Su instinto de Sailor Scout le decía que no debía confiarse de toda información que recibía a la primera. Sin importar de quién proviniera.
-¨Cuando me despedí de Lita y Ami, salí del Crown y me tropecé con un niño que venía corriendo y los dos caímos al piso¨- se encogió de hombros -¨resultó ser el hermano menor de Gohan y pues, no lo sé, me quedé a ayudarle a limpiarse la herida de su rodilla¨.
-¨Unazuki¨- dijo la rubia volviendo a ella -¨¿había un niño aquí ayer?¨- preguntó desconfiadamente -¨necesito que me digas si Rei está diciendo la verdad¨- entrecerró un poco los ojos, intentando verla amenazadoramente.
La pelirroja sonrió ante aquella divertida reacción y asintió con la cabeza -¨de hecho Rei le compró un helado por no haber llorado¨- sonrió encogiéndose de hombros y después se alejó para evitar más problemas.
-¨¡Oye!¨- dijo la chica de cabello oscuro levantándose de su asiento y golpeando la mesa -¨te estoy diciendo lo que ocurrió ayer Minako, no tienes porqué preguntarle a alguien más¨.
Ahora fue el turno de la castaña de reír ante las típicas reacciones de sus amigas -¨vamos chicas, cálmense¨- sonrió -¨no hace falta que armen un alboroto¨.
-¨Si¨- dijo la chica de cabello azulado -¨además, Rei tiene todo su derecho de decidir si quiere hablarnos sobre su chico misterioso o no¨- hizo una pausa al sentir todas las miradas sobre ella -¨a todas nos gusta tener un poco de privacidad¨.
La chica de ojos violáceos volvió a sentarse en su asiento, retomando la calma.
-¨¿Entonces tú también estás saliendo con alguien?¨- preguntó acusatoriamente la rubia de moño rojo, volviéndose a la chica de cabello azul -¨tienes que contarnos todo, Ami¨- entrecerró los ojos de nueva cuenta.
-¨No, y-yo no estoy saliendo con nadie¨- respondió la chica sonrojándose levemente -¨solo estoy diciendo que no deberíamos presionar a Rei¨.
-¨Gracias, Ami¨- dijo tranquilamente la chica -¨además, ya les dije qué fue lo que pasó¨.
-¨¿Entonces ese era el chico del que nos contaste el otro día?¨- preguntó la castaña llevándose una mano a la barbilla.
-¨Si¨- dijo sintiendo como sus mejillas se encendían suavemente -¨su nombre es Gohan¨.
-¨¿Gohan?¨- preguntó la rubia de coletas haciendo una cara graciosa -¨que nombre tan extraño¨- sonrió rascando su mejilla.
-¨Si, eso creo¨- dijo Rei con una suave sonrisa -¨pero me pareció un chico muy agradable¨.
-¨Lita dijo que era muy guapo¨- dijo la rubia de coletas, entrelazando sus manos frente a su pecho -¨debe ser muy emocionante que un chico lindo te cuide¨- terminó de decir, como si corazones aparecieran en sus brillantes ojos azules.
La otra rubia se cruzó de brazos -¨Serena, tú tienes a Darien¨- dijo mirándola de reojo -¨no te quejes¨- agregó molesta.
-¨Ay, es cierto¨- rió nerviosamente mientras sus mejillas se encendían y los corazones en sus ojos se destrozaban repentinamente -¨bueno, pero es diferente¨.
La castaña sacudió la cabeza divertida y volvió su atención a la chica de cabello oscuro -¨¿y lo volverás a ver?¨- preguntó.
-¨No lo sé¨- bajó la mirada al sentir que sus mejillas se encendían de nueva cuenta -¨ayer me acompañaron hasta el templo¨- dijo mientras jugaba nerviosamente con el vaso frente a ella.
-¨¡Que romántico!¨- chilló la rubia de coletas, teniendo la misma reacción que tuvo momentos antes. Entrelazó sus manos frente a su pecho y sus ojos brillaban llenos de emoción -¨que un chico te acompañe hasta tu casa solo por querer pasar más tiempo contigo¨- suspiró. Poco faltaba para que aparecieran corazones flotando a su alrededor.
-¨Serena, no digas esas cosas¨- le reprochó Rei -¨además, tú tienes a Darien¨- rodó los ojos.
-¨Ya lo sé¨- salió de su trance y se cruzó de brazos -¨pero Darien está muy ocupado con la universidad y casi no tiene tiempo para mi¨- dijo con cara de puchero.
El resto de las chicas solo guardó silencio, prefirieron no decir nada más en ese tema delicado. No querían que Serena reaccionara mal o la hicieran sentirse más triste.
Convivieron un poco más y cambiaron el tema. Hablaron sobre cómo había ido su día en la escuela y cómo Serena casi se cae de las escaleras en la mañana, por llegar tarde como siempre. Mencionaron algo que Luna había dicho sobre una sospecha de un posible enemigo que se acercaba, pero nada confirmado aún. Insistió en que no debían preocuparse aún, pero que debían mantenerse alerta de cualquier forma. Si el enemigo decidía regresar, no les tomaría por sorpresa.
Ami se ofreció para investigar más al respecto y mantenerlas informadas si encontraba algo en su computador, y Minako investigaría los alrededores junto con su fiel gato, Artemis.
-¨Debo irme, tengo que terminar esos ensayos para la clase de Inglés¨- dijo la chica de cabello azulado levantándose de su asiento.
-¨Pero Ami¨- dijo la rubia de coletas volviéndose a ella -¨faltan más de dos semanas para que se entreguen¨.
-¨Ya lo sé¨- dijo tranquilamente -¨pero me gusta hacer mis deberes con tiempo de anticipación¨- sonrió tomando su maletín escolar -¨deberías hacer lo mismo, Serena. Así tienes más tiempo de corregir algún error¨- añadió con un poco de esperanza de convencerla, aunque sabía que nunca lo lograría.
-¨Yo también debo irme¨- dijo Rei levantándose de su asiento -¨ayer llegué tarde al templo y no tuve tiempo suficiente de terminar mis deberes¨- se sonrojó levemente y tomó su bolso antes de despedirse de su grupo de amigas.
Salió del Crown junto con Ami.
-¨Gracias por no dejarlas que me bombardearan de preguntas¨- sonrió nerviosamente la chica de cabello oscuro.
Negó con la cabeza -¨no es nada. Si estuviera en una situación como la tuya también me gustaría que me dieran un poco de privacidad¨- sonrió dulcemente mientras comenzaban a caminar.
Asintió con la cabeza, agradecida de que alguien la comprendiera.
-¨Además, me preocupa lo que dijo Luna¨- bajó la mirada apretando fuertemente su maletín escolar -¨¿crees que el enemigo puedo regresar?¨- preguntó nerviosamente.
La chica levantó la mirada hacia el cielo -¨todo puede ser posible¨- dijo seriamente y después fijó su mirada en la de Ami -¨pero no debes de preocuparte de nada¨- sonrió de lado -¨estaremos preparadas para cuando lleguen y no podrán vencernos¨- le aseguró.
Ami sonrió aliviada ante sus palabras -¨tienes razón, no debería preocuparme antes de estar segura sí es verdad¨.
Asintió con la cabeza y se despidió de su amiga al llegar a la esquina de la calle, donde cada una tomaría un camino diferente.
Caminaba en silencio, repasando en su mente la posibilidad de tener que volver a enfrentarse con algún enemigo. Había disfrutado estos últimos meses de tranquilidad, pero sabía que en cualquier momento algo así pasaría. Y estaba lista para cualquier cosa. Aunque en realidad, tenía que aceptar que le faltaba un poco de práctica; tendría que retomar sus clases de tiro con arco. Era muy buena y hábil en ello, pero no podía tomar ningún riesgo.
Continuó su camino sumida en sus pensamientos. Las cosas no habían salido como esperaba con sus amigas; habían sido menos preguntas y menos suposiciones de las que esperó encontrar. Sonrió para sí. En realidad estaba agradecida de que Ami hubiera dicho que le dieran su privacidad. No le molestaba que supieran sobre Gohan, aunque en realidad no había mucho qué decir al respecto.
Al cabo de unos minutos, llegó hasta las escaleras del templo. Sonrió tranquilamente al subir los escalones y ver a su abuelo charlando con una pareja justo en la entrada. Probablemente estaba convenciéndolos de comprar algún tipo de amuleto, como siempre solía hacer.
-¨Gracias por todo, abuelo Hino¨- dijo la pareja haciendo una pequeña reverencia en agradecimiento y después se alejaron.
-¨Hola Rei¨- sonrió el hombre al percatarse de que su nieta se acercaba -¨llegaste temprano¨.
Bajó la mirada un poco sonrojada -¨quería tener suficiente tiempo para ayudarte, abuelo¨- admitió.
El pequeño hombre sonrió dulcemente -¨no te preocupes tanto por mí¨- sonrió -¨pero ahora que estás aquí, ayúdame a guardar los amuletos¨.
La chica asintió con la cabeza suavemente. ¡Lo sabía! Estaba vendiendo amuletos, y seguramente convenció a esa pareja de que comprara más de los que necesitaban. Pero así era su abuelo. Y prefería que se entretuviera vendiendo los amuletos, en vez de ponerse a ver a las mujeres de aquella manera tan vergonzosa como solía hacerlo en repetidas ocasiones.
Terminó de hacer lo que su abuelo le pidió y entró a su habitación a cambiarse para poder comenzar con el resto de sus obligaciones. Guardó con cuidado su elegante uniforme escolar y lo remplazó por una holgada blusa blanca con mangas que colgaban más debajo de sus manos y una larga y sencilla falda roja, sujetada a la cintura con un moño al frente. Era su traje típico de sacerdotisa, y a decir verdad le era bastante cómodo para hacer sus ocupaciones en el templo.
Salió de su habitación y entró a la cocina. Puso a calentar un poco de agua para un té y preparó la cena para ella y su abuelo.
Las cosas marchaban bien en el templo, aunque su abuelo intentaba ocultarle que su salud no estaba tan bien como solía hacerlo, pero se mantenía bien con su medicina tradicional. Eso le bastaba, mientras él fuera feliz y todo marchara bien, ella también sería feliz. Y mientras su padre no se olvidara de pagar por sus gastos, no tendría más de qué preocuparse. Además, así podía seguir ayudando en el templo.
Llevó la jarra de té a la mesa y le hizo saber a su abuelo que la cena estaba lista mientras regresaba con dos platos. Cenaron tranquilamente, teniendo una pequeña conversación sobre los últimos eventos en el templo y sobre los pedidos que habían tenido para amuletos y alguna que otra persona que insistía en pedirle una lectura de las llamas. La verdad no le gustaba hacer eso cuando no era algo en verdad importante. Interpretar el futuro de una decisión no era precisamente lo que quería hacer al sentarse frente a las llamas y utilizar su habilidad extrasensorial. Aunque era de bastante ayuda para descubrir cosas del enemigo. Y le vendría bien ponerlo en práctica para averiguar si Luna tenía razón.
Lavó los platos sucios después de que cenaron y su abuelo se fue a acostar, disculpándose por tener un dolor de cabeza muy fuerte. Secó la jarra del té y la guardó en su lugar para después comenzar a limpiar el piso del templo. Sacudió los escalones y el jardín alrededor, aunque sabía que era inútil intentar mantenerlo limpio. Pero al menos lo intentaría.
Sintió una energía muy fuerte acercarse al templo con gran velocidad y su cuerpo se tensó al percatarse de que sus amados cuervos, Phobos y Deimos, comenzaban a agitarse. Algo andaba mal, podía sentirlo.
Se giró a su alrededor, intentando localizar la dirección de la que provenía aquella energía. Y determinar si era una energía maligna o sí se trataba del enemigo, pero se movía demasiado rápido y no le daba tiempo de concentrarse.
Aquella energía se acercaba cada vez más a ella, con una velocidad impresionante.
Sintió un nudo en su estómago al distinguir una figura subiendo las escaleras del templo, con una energía que jamás había sentido antes.
¿El enemigo está cerca? ¿Estarán listas para enfrentarlo?
Gracias por su tiempo y por favor, no se olviden de dejar un review, criticas positivas y negativas, o cualquier tipo de comentario y/o sugerencia.
Saludos! :)
