¡Al fin una actualización!
Perdón por tardar tanto y gracias por su paciencia.
Aquí les dejo un nuevo capítulo, al fin, de esta historia. Espero que les guste :)
IX. Revelaciones
Abrió los ojos tan temprano como siempre lo hacía, al mismo tiempo que la salida del sol.
Lo primero que llamó su atención esa mañana fue su cálida y cómoda almohada tan inusual.
-¨¿Hmm?¨- alzó ambas cejas al separarse cuidadosamente del chico junto a ella al tiempo que sus mejillas se encendían al notar la desnudez de su bien marcado pecho. Gohan debía ejercitarse muy seguido y… guau, lucía muy bien..
Se levantó de la cama con mucho cuidado, evitando hacer ruido alguno para no despertar al chico junto a ella. Tomó su pantalón de entre la ropa que había doblado la noche anterior y salió rápidamente de la habitación.
Bajó las escaleras en silencio, sorprendida de ser la única despierta en la casa a esa hora.
Se dirigió a la cocina y tomó un vaso de agua antes de salir a la parte trasera que conducía al jardín.
Era un pequeño jardín, pero estaba muy bien cuidado. Parecía el lugar perfecto para meditar un poco antes de volver a casa. Pero había llovido toda la noche y sabía que sería casi imposible encontrar un lugar dónde hacerlo.
O al menos eso pensó, hasta que descubrió el pequeño espacio debajo de un árbol con algunas rocas y flores silvestres alrededor.
-´Aquí estará bien´- dijo para sí acercándose cuidadosamente a las rocas para elegir una dónde poder sentarse y relajarse. Cerró los ojos y cruzó sus piernas por debajo de su cuerpo, concentrándose en despejar su mente, respirando hondo y pausadamente. ¿Qué sería de Minako en esos momentos?
Gohan despertó con una extraña sensación en su interior, que desapareció inmediatamente al percatarse de que estaba solo en la cama. Pero aún más sorprendido de no haberse dado cuenta de cuándo se había ido Rei. O de porque le molestaba tanto aquello.
Se dio vuelta en la cama y cerró los ojos sintiéndose como un pervertido al notar que su almohada olía a ella, recordando lo bien que se había sentido la noche anterior al sostenerla tan cerca de él.
Después de prometerse a sí mismo que no volvería a lavar la cubierta de su almohada por las próximas semanas, se levantó de la cama y buscó la camisa que había usado el día anterior.
-¨¿Hmm?¨- sintió un cambio en el ki de Rei cerca de su habitación y se acercó a la ventana.
Y ahí estaba, bajo el viejo árbol en el que solía jugar cuando era niño.
Sonrió para sí, recargándose sobre un brazo en la ventana y sin despegar su mirada de la linda chica que meditaba de la misma forma en que su maestro solía hacerlo todo el tiempo. ¿Qué será de Piccolo? Tengo tiempo sin saber de él..
Estaba seguro que le agradaría Rei. Sí, quizá a simple vista no parecía ser tan fuerte, como Videl, pero definitivamente tenía más habilidades que ella y con un poco más de entrenamiento podría aprender cómo mejorar sus técnicas y combinarlas con las que ya tenía y… -´¿pero qué estoy diciendo?´- preguntó para sí sacudiendo la cabeza en un intento por alejar aquellos pensamientos.
Aún no estaba en una relación con ella y ya estaba pensando en presentarla con Piccolo y entrenarla para que aprendiera más técnicas.
Porque no estaba en una relación con ella, ¿cierto?
Es decir, apenas había conseguido besarla la noche anterior y, sí, ella le pidió que durmieran en la misma cama -´y sigue usando mi camiseta´- pensó al volver su atención hacía la ventana. Pero quizá eso no quería decir nada, ¿o sí?
Suspiró desanimado y se separó de la ventana para poder ir al baño.
Se lavó las manos al terminar, y bajó las escaleras en silencio para salir al jardín.
Se acercó lentamente al árbol donde estaba meditando, absorbiendo en silencio la tranquilidad que emitía y lo hermosa que lucía. Sintió unas ganas enormes de besarla en esos momentos, pero prefirió no hacerlo por temor a molestarla y optó tan solo por sentarse a su lado sin decir palabra alguna.
Rei pudo notar su presencia, y agradeció mentalmente que permaneciera en silencio y, así, poder continuar con su meditación. Llevaba algunos minutos ahí afuera y por más que estuviera disfrutando de estar sola, no podía negar que disfrutaba aún más de su compañía.
-¨Buenos días¨- dijo después de unos minutos, aún con los ojos cerrados.
-¨Buenos días¨- respondió en voz baja, no muy seguro de querer interrumpirla.
-¨¿También vienes a meditar?¨- preguntó abriendo los ojos lentamente, para volverse a él.
Negó con la cabeza -¨jamás he podido hacerlo¨- se encogió de hombros -¨me siento más tranquilo cuando escucho todo lo que hay en mi cabeza¨.
Rei arrugó la frente extrañada -¨¿qué quieres decir?¨- preguntó.
-¨No me gusta el silencio¨- dijo suavemente -¨para mí no representa tranquilidad, sino ausencia¨- hizo una pausa -¨y prefiero escuchar ruido antes que silencio¨.
La chica sonrió un poco -¨debiste pasar por muchas pérdidas para poder decir eso¨.
Gohan asintió con la cabeza y bajó la mirada. La verdad no le gustaba hablar de eso.
Rei sabía cómo se sentía, esa sensación de vacío que queda después del silencio. Ese silencio después de una batalla, después de una pérdida… después de Minako.
-¨¿Qué tal dormiste anoche?¨- preguntó el chico intentando cambiar el tema, notando la pesadez en su energía.
-¨Tenía mucho tiempo que no dormía bien¨- admitió en voz baja, evitando su mirada.
-¨Yo igual¨- suspiró levantando la mirada hacia el cielo -¨qué clima tan extraño tuvimos anoche, hoy se ve que será un día muy soleado¨.
Rei permaneció en silencio y pasó un mechón de su cabello por detrás de su oreja al sentir que el viento lo movía.
Volvió su mirada a la chica y suspiró agotado -¨¿te gustaría quedarte a desayunar?¨- preguntó, esperando en secreto que quisiera quedarse más tiempo.
-¨Preferiría regresar al templo, si es posible. Mi abuelo debe estar muy preocupado¨- apretó los labios sin levantar la mirada del piso.
-¨Está bien¨- asintió con la cabeza. Tenía la impresión de que Rei se sentía incomoda con él, quizá se había arrepentido por lo que ocurrió la noche anterior. Quizá tan solo quería alejarse de ahí y olvidar todo lo que ocurrió. Entonces, tuvo una brillante idea..
-¨Puedo llevarte ahora mismo¨- sonrió -¨si nos apresuramos, mamá no se dará cuenta y estaré de vuelta antes de que despierte¨.
-¨¿Qué quieres decir?¨- arrugó las cejas. ¿A qué hora se levantaba su madre entonces?
-¨¿Confías en mí?¨- preguntó poniéndose de pie.
Rei arrugó aún más las cejas y lo veía con evidente confusión.
-¨Vamos, ¿confías en mí?¨- insistió y le ofreció su mano tranquilamente.
-¨¿Qué es lo que estás haciendo?¨- preguntó poniéndose de pie, tomando su mano.
Gohan tan solo sonrió dulcemente y la tomó por la cintura para acercarla a él -¨sujétate bien¨- dijo antes de agacharse un poco para sujetarla en sus brazos, tomándola por la espalda y detrás de sus rodillas mientras comenzaba a elevarse en el aire.
-¨¿Pero qu-¡GOHAAAAAN!¨- chilló cuando comenzaron a alejarse del piso, elevándose rápidamente, y se aferró al cuello del chico con todas sus fuerzas.
No pudo evitar sonreír satisfecho, acercándola más a su pecho y sosteniéndola en sus brazos con delicadeza -¨descuida, no dejaré que nada te ocurra¨- le aseguró tranquilamente y sonrió aún más al sentir que Rei se derretía en sus brazos lentamente.
No sabía cómo, ni sabía por qué pero aquella manera en que prometía su seguridad la hacía sentirse plena. O quizá era la forma en que la sostenía, o la forma en que se aferraba a él cómo si su vida dependiera de ello. ¡Pero sí dependía de ello!
Se atrevió a mirar hacia abajo y se arrepintió inmediatamente, apretando sus ojos con fuerza y enterrando su rostro en el cuello del chico.
-¨¿Te encuentras bien?¨- preguntó suavemente, disminuyendo la velocidad con la que volaba sobre la ciudad.
Rei negó con la cabeza frenéticamente.
-¨¿Prefieres caminar?¨- preguntó.
-¨NO¨- respondió rápidamente, haciendo que el chico se detuviera y tan solo flotara en el aire -¨es solo la impresión, lo lamento¨- dijo tímidamente.
Gohan sonrió dulcemente -¨no quise asustarte¨.
-¨No fue eso, descuida¨- levantó la mirada y se encontró con sus calmantes ojos negros.
-¨Ten por seguro que no te soltaré¨- sonrió un poco -¨pero si no quieres volar, entonces dime qué prefieres y con gusto lo haré¨.
Las mejillas de Rei tomaron un suave tono rosa -¨podemos seguir volando¨- dijo tímidamente, sin despegar su mirada de la suya -¨sé que no me soltaras¨.
-¨Por supuesto que no¨- le aseguró dándole un pequeño beso en la frente -¨jamás permitiré que algo malo te ocurra¨- terminó de decir, continuando con su trayecto por los cielos. Cuidando de mantener una velocidad considerada, para evitar que Rei se sintiera incomoda.
Durante el resto del camino, Rei no dijo palabra alguna. De hecho mantuvo los ojos cerrados, admitiendo en silencio cuánto disfrutaba de estar en sus brazos una vez más. Aunque jamás lo diría en voz alta, y jamás se enteraría de ello porque ni siquiera sabía por qué lo estaba sintiendo.
Sabía que algo le ocurría a Rei, podía sentirlo, pero prefirió no decir nada por el momento. Ya le preguntaría cuando llegaran al templo y pudiera relajarse un poco más. Bajó la mirada hacia la hermosa chica en sus brazos y sonrió torpemente. Por supuesto que no permitiría que algo malo le ocurriera, jamás.
Respiró hondo, hundiendo su nariz en su cuello y embriagándose del olor de su piel casi sin darse cuenta.
Gohan tragó saliva nerviosamente al sentir un cosquilleo en su cuello, y sujeto a la chica en sus brazos con un poco más de fuerza. Kami, no sabía lo que le estaba haciendo..
Abrió los ojos y separó su rostro de su cuello y recargó suavemente su cabeza cerca de su hombro y se quedó en silencio estudiando sus facciones -´¿de dónde saliste?´- se preguntó mentalmente recorriendo su rostro con la mirada -´¿por qué me siento así?´.
-¨Ahí está el templo de tu abuelo¨- le informó suavemente, sacándola de sus pensamientos mientras comenzaba a descender a su destino.
-¨¿Hmm?¨- bajó la mirada y se percató de que habían llegado más rápido de lo que pensó.
-¨¿No fue tan malo, o sí?¨- preguntó el chico con una tímida sonrisa, bajando con cuidado a Rei.
Negó con la cabeza, alejando sus brazos de su cuello.
Una parte de ella sintiéndose tranquila por poder estar de pie de nueva cuenta, y otra deseando no tener que separarse de él.
-¨Bien¨- dijo bajando la mirada, llevándose una mano detrás de la cabeza.
-¨Gracias por traerme¨- dijo Rei.
-¨No fue nada¨- levantó la mirada, encontrándose con sus ojos violáceos.
-¨La pasé bien anoche¨- dijo en voz baja, sintiendo sus mejillas volver a tomar un suave tono carmín -¨gracias por todo¨.
Gohan asintió con la cabeza -¨yo también¨- dijo mojando sus labios, inconscientemente acercándose un poco a ella -¨¿puedo volver a verte?¨- preguntó en voz baja.
Rei asintió tímidamente con la cabeza y una pequeña y encantadora sonrisa se formó en sus labios.
-¨Excelente¨- dijo el chico con una de sus sonrisas desarmadoras -¨¿te parece esta noche?¨- preguntó y se llevó una mano detrás de la cabeza nerviosamente -¨quizá es muy pronto, ¿qué tal mañana?¨- rascó la parte trasera de cabeza sintiéndose cada vez más torpe.
La chica no pudo evitar sonreír -¨a mí también me gustaría verte esta noche¨- admitió a la vez que sus mejillas se encendían cada vez más -¨pero estoy segura que me esperan muchas actividades en el templo¨- se encogió de hombros -¨después de todo no regresé en toda la noche¨- mordió su labio tímidamente.
-¨Lo siento¨- sonrió torpemente -¨espero no haberte metido en problemas con tu abuelo¨.
Rei negó con la cabeza suavemente -¨nada que un poco de actividades extras no pueda arreglar¨- bromeó.
-¨Bueno, eh¨- hizo una pausa y volvió a llevarse la mano detrás de la cabeza -¨si quieres puedo venir a ayudarte¨.
Rei arrugó las cejas -¨no hace falta, no quisiera molestarte¨.
-¨No me molesta¨- sonrió -¨además, así podría verte y pasar un poco de tiempo contigo¨.
Rei sonrió tímidamente -¨¿en verdad no te molesta?¨.
-¨Para nada¨- se encogió de hombros.
Sacudió la cabeza divertida -¨eres muy mal mentiroso¨- bromeó -¨pero si en verdad quieres venir a ayudar, entonces acepto tu amabilidad¨.
-¨No estoy mintiendo¨- rió un poco -¨y al menos conseguí que lo aceptaras¨- le guiñó un ojo.
Re se llevó las manos a la cintura -¨¿aceptar qué?¨- preguntó fingiendo seriedad.
-¨Que volviera aquí esta tarde¨- sonrió de esa forma que solo él sabía y dio un paso hacia ella -¨y que quisieras verme, aunque fuera para limpiar el templo o qué sé yo¨.
La chica volvió a sacudir la cabeza y no pudo evitar reír un poco -¨y no sabes lo que te espera¨- sonrió divertida -¨mi abuelo es muy creativo para darme actividades extras¨.
-¨No será ningún problema para mí¨- se encogió de hombros.
Rei le dio un suave golpe en el brazo -¨no estés tan confiado¨.
-¨¿Y por qué no?¨- preguntó mirándola a los ojos, con una pequeña sonrisa en los labios.
Se encogió de hombros tímidamente, sintiéndose cada vez más pequeña bajo su penetrante y encantadora mirada. ¿Por qué la veía de aquella forma?
-¨Entonces te veré esta noche¨- dijo mojando sus labios lentamente, y dio otro paso hacia ella.
Rei tan solo asintió con la cabeza, sintiendo su corazón acelerarse un poco por la cercanía entre ellos.
-¨Hasta entonces¨- dijo en voz baja, tomándola suavemente por la cintura para acercarla a él sujetando su rostro delicadamente con su mano izquierda para levantar su barbilla, solo lo necesario, y acortó la distancia entre ellos posando sus labios sobre los suyos lentamente.
Aquello le tomó por sorpresa, pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió sus labios moverse un poco sobre los suyos y, en un instante de debilidad, cerró los ojos y se dejó llevar.
Lentamente acarició el rostro de la chica con su pulgar, y llevó su mano hasta el cuello de la chica para sujetarla suavemente y tener mejor acceso a sus labios.
Instintivamente, llevó sus manos al pecho de Gohan y subió lentamente hasta llegar a su cuello para rodearlo suavemente y acercar su cuerpo más al suyo.
Continuó besándola suavemente, y pasó la punta de su lengua algunas veces por sus dulces labios, buscando acceso tímidamente. Sorprendiéndose instantáneamente, cuando Rei separó sus labios y su lengua buscó a la suya.
Su respiración comenzó a agitarse un poco, y sus manos, sujetadas a su cuello, se aferraron a él con más fuerza. Acercando su cuerpo más al suyo, mientras sus lenguas intercambiaban suaves caricias.
Gohan cerró el puño que sujetaba su nuca dejando que el cabello de Rei se enredara entre sus dedos y, así, profundizar un poco más aquel beso tan deseado. Aceleró un poco el ritmo en que movía sus labios, embriagándose en el sabor de sus besos y sintiéndose ligeramente orgulloso de sí mismo al escuchar un suave gemido que escapó de los labios de Rei.
Fue entonces cuando Rei se separó bruscamente de él, alejando sus manos que comenzaban a jugar con su cabello alborotado. Lo miró a los ojos confundida, intentando recuperar el aliento -¨G-Gohan¨- susurró con dificultad y mojó sus labios hinchados por la intensidad de aquel beso -¨¿qué … qué estamos haciendo?¨- preguntó con la respiración entrecortada.
Intentando respirar normalmente, se encogió de hombros -¨¿siguiendo nuestros instintos?¨- dijo a falta de una mejor respuesta.
Rei pasó ambas manos por los lados de su cabello, intentando acomodarlo un poco.
-¨Rei…¨.
-¨Debería irme, mi abuelo no tardará en despertarse y..¨- hizo una pausa y retrocedió unos pasos -¨gracias por traerme¨- añadió nerviosamente.
-¨Espera, Rei…¨- insistió, pero la chica se alejó rápidamente.
Suspiró exasperado y pasó una mano por su cabellera alborotada, seguro de que lo había arruinado. Había echado a perder todo.
Apretó ambos puños molesto consigo mismo y se elevó por el aire rápidamente, en dirección de vuelta a su casa. Ya tendría tiempo de seguir reprochándose por su estupidez.
Le tomó pocos minutos estar de vuelta en casa, y subió a su habitación sin hacer ruido.
-´Vaya, por suerte mamá sigue dormida´- dijo para sí antes de dejarse caer bruscamente sobre la cama.
Esa mañana había sido muy extraña, y ahora solo le quedaba esperar..
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-¨¿Hermano?¨- escuchó una voz distante -¨despierta¨.
-¨¿Hmm?¨- comenzó a reaccionar lentamente -¨¿qué ocurre?¨- abrió los ojos pesadamente sin poder recordar en qué momento se quedó dormido.
-¨Ya es hora del desayuno y no encuentro a la señorita Rei¨- dijo sujetando su brazo con ambas manos para sacudirlo.
-¨¿Qué?¨- preguntó pasándose su mano libre por el rostro -¨ya no está aquí, la he llevado a su casa esta mañana¨- bostezó.
El pequeño se quedó quieto manteniendo sus manos sobre el brazo de su hermano y arrugó la frente molesto -¨¿por qué?¨- preguntó en voz baja.
-¨Hey, ¿qué ocurre?¨- preguntó al notar el extraño cambio en el pequeño -¨¿Goten?¨- insistió.
-¨Quería que la señorita Rei se sentara a desayunar conmigo¨- bajó la mirada tímidamente.
Gohan sonrió y sacudió la cabeza -¨en verdad te agrada, ¿no?¨- pasó su mano por la alborotada cabellera de su pequeño hermano, quien asintió con la cabeza alegremente.
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Tomó su chaqueta y salió de su habitación cerrando la puerta detrás de él. Sería una larga noche -´pero al menos podré volver a verla´- dijo para sí. Sonrió un poco mientras acomodaba las mangas de su chaqueta y bajó las escaleras.
-¨¿Gohan?¨- llamó una voz desde la cocina.
-¨¿Si?¨- preguntó el chico entrando a la cocina.
Su madre estaba preparando la cena y parecía tener algunas sartenes sobre la estufa -¨¿podrías ayudarle a tu hermano con su tarea?¨- preguntó cerrando la puertita del horno y volviéndose a él continuó -¨últimamente ha tenido al- ¿a dónde crees que vas?¨- sus ojos se abrieron bien grandes al percatarse que estaba listo para salir.
El chico sonrió nerviosamente -¨el abuelo de Rei necesita ayuda con algunas cosas en el templo y, bueno, eh¨- hizo una pausa llevándose la mano detrás de la nuca -¨prometí ayudar¨.
La mujer cerró los ojos mientras respiraba hondo y se cruzó de brazos con evidente molestia -¨¿de nuevo con esa chica?¨- preguntó intentando conservar la calma. Recordándose mentalmente que esa chica venía de buena familia; una familia con dinero, que era más importante. Y si su Gohan quería pasar más tiempo con ella, podría beneficiar a su familia -´todo sea por salir adelante´- decía la voz en su interior mientras dejaba un largo suspiro salir de sus labios.
-¨¿Está bien que salga un par de horas?¨- preguntó con una sonrisa nerviosa.
Kami, quizá debí consultarlo con mamá primero..
-¨Gohan¨- dijo la mujer en un suave tono de voz -¨solo asegúrate de regresar a casa temprano¨- sonrió dulcemente y pasó una mano por la mejilla del chico.
Asintió con la cabeza sintiendo su cuerpo entero relajarse -¨adiós, regresaré pronto¨- dijo dándose la vuelta.
-¨Pobre de mí¨- suspiró la mujer volviéndose a la estufa para revolver el contenido de una de las sartenes -¨nadie me ayuda en esta casa y mi propio hijo prefiere ir a ayudar en casas ajenas¨- se llevó las manos a la cadera -¨¿acaso estaré haciendo algo mal?¨- se preguntó apretando los labios y suspirando nostálgicamente.
Gohan alcanzó a escuchar a su madre lamentarse, y salió de la casa sintiéndose culpable. Tenía razón, quizá debería aprender a ayudar en casa antes de ofrecerse a ayudar a alguien más. Se pasó una mano por el cabello -´pero no puedo dejar pasar esta oportunidad con Rei´- se recordó y sacudió la cabeza.
Ya tendría tiempo de decidir cómo ayudar a su madre cuando regresara. Por ahora debía enfocarse en otras cosas. Sonrió y comenzó a elevarse en el aire para volar hasta el templo Hikawa.
Descendió lentamente antes de llegar a los enormes escalones que conducían al templo y continuó caminando. Al llegar a la cima de las escaleras, tuvo un extraño presentimiento. Volteó a su alrededor intentando descifrar de dónde provenía aquella energía que había sentido. No estaba seguro de lo que había sido o si se trataba de alguna persona. O algo parecido.
Lo extraño era que había desaparecido en segundos, cómo si no quisiera ser descubierta -´y eso no debe ser nada bueno´- apretó los puños.
-¨El templo está cerrado, joven¨- dijo un pequeño hombre acercándose lentamente a él -¨tendrá que volver mañana¨.
Gohan dirigió su atención al hombre -¨buenas noches, busco a Rei Hino¨ - comenzó a acercarse.
La mirada del hombre se oscureció y levantó la cabeza, inflando su pecho y enderezando su espalda amenazadoramente -¨¿y por qué buscas a mi nieta?¨- preguntó seriamente.
Oh Kami. Hizo un esfuerzo muy grande por no reír ante la pose que adquirió el hombre, pero debía al menos darle crédito por intentar parecer peligroso. Además, este no era el mismo abuelo Hino que había conocido -¨soy amigo de su nieta, ¿me recuerda? He venid-¨
El hombre lo interrumpió bruscamente -¨Rei está muy ocupada, no tiene tiempo para visitas¨- se cruzó de brazos.
Se llevó una mano detrás de la nuca y rió nerviosamente, consciente de que él había sido la razón por la que estuviera ocupada a estas horas -¨lo sé, señor¨- comenzó a decir -¨por eso he venido a ayudarle¨.
El monje de corta estatura lo miró de arriba abajo detenidamente -¨¿y por qué quieres ayudar?¨- alzó ambas cejas.
Kami, no puedo simplemente decirle mis motivos, ¿o si?
-¨Solo quiero ayudarle¨- se llevó ambas manos a los bolsillos del pantalón.
El monje continuó dirigiéndole aquella extraña mirada y se acercó un poco a él -¨tu nombre es Gohan, ¿no es así?¨- preguntó seriamente.
El chico asintió con la cabeza nerviosamente, no sabía por qué el hombre actuaba así.
-¨¿Sigues haciendo lo que te dije?¨- preguntó.
Aquella pregunta le tomó por sorpresa y ladeó un poco la cabeza confundido -¨¿señor?¨.
-¨¿Estás siendo paciente con ella?¨- alzó una ceja -¨¿crees poder hacerla feliz?¨.
Asintió suavemente con la cabeza -¨por supuesto, señor¨.
Lentamente fue desapareciendo aquel semblante serio en el rostro del monje -¨veo que has conseguido ganarte la confianza de Rei¨- una pícara sonrisa comenzó a formarse en sus labios -¨de lo contrario no estarías aquí, después de regresarla a casa tan tarde¨- le dirigió una mirada acusatoria.
Sintió sus mejillas sonrojarse rápidamente y se llevó la mano detrás de la nuca nerviosamente -¨si, lo lamento, no ha sido mi intención, es solo qu-¨
-¨No hace falta¨- le interrumpió manteniendo aquella pícara sonrisa -¨Rei está limpiando el piso del templo¨- señaló con un ligero movimiento de la cabeza -¨¿por qué no le ayudas?¨- le guiñó un ojo y se dio la vuelta.
Gohan permaneció en silencio viendo cómo el hombre se alejaba. El abuelo Hino era un hombre muy extraño, pero al menos parecía seguir teniendo su bendición para acercarse a Rei -´y eso tiene sus ventajas´- admitió para sí mientras comenzaba a caminar hacia el templo.
Entró con mucho cuidado, prestando atención a sus alrededores. Si Rei estaba limpiando los pisos, no quería ser la razón por la que tuviera que volver a hacerlo. Se quitó los zapatos y los dejó cerca de la puerta, el abuelo le había dado permiso de entrar así que no desaprovecharía esa oportunidad -¨¿Rei?¨- llamó suavemente.
Al cabo de unos segundos, la chica apareció detrás de una puerta vistiendo su traje de sacerdotisa; camisa blanca con mangas holgadas y una larga y sencilla falda color roja sujetada alrededor de su cintura, amarrada al frente con un sencillo moño -¨¿Gohan?¨- preguntó sorprendida.
-¨Prometí que vendría a ayudarte y aquí estoy¨- se encogió de hombros.
Rei parpadeó sorprendida un par de veces, y pasó un mechón de su cabello detrás de su oreja nerviosamente -¨hola, vaya¨- hizo una pausa acercándose a él -¨no creí que hablaras en serio¨.
-¨¿Cómo no iba a hacerlo si así puedo volver a verte?¨- sonrió encantadoramente.
La chica bajó la mirada tímidamente -¨¿estás seguro que quieres ayudarme a limpiar?¨- preguntó en voz baja.
Me gustaría más ayudarte a ensuciarte, antes de poder limpiar… Kami, ¿de dónde había salido eso?
Sacudió la cabeza un poco -¨por supuesto, ¿en qué puedo ayudar?¨- preguntó alejando aquellos pensamientos.
-¨Pues, estoy limpiando los pisos¨- se encogió de hombros -¨estaba por terminar pero, me falta esta habitación y la cocina¨.
-¨De acuerdo, yo puedo hacerlo¨- asintió con la cabeza.
Rei negó con la cabeza y caminó en dirección a la cocina, señalándole que la acompañara -¨no puedo creer que en verdad estés haciendo esto¨- rió.
-¨¿Y por qué no?¨- preguntó divertido.
La chica continuó su camino sin voltear a verlo -¨no lo sé, simplemente no tiene sentido¨- dijo deteniéndose frente a una puerta que parecía ser un pequeño closet -¨¿qué esperas ganar con ayudarme en mis actividades?¨- preguntó alzando una ceja y dirigiendo su atención hacia él.
Gohan se encogió de hombros -¨¿tu confianza?¨- preguntó.
-¨¿Mi confianza?¨- rió llevándose ambas manos a la cintura y alzando la cabeza para mirarlo a los ojos desafiante -¨¿y eso de qué te va a servir?¨.
Rei era una chica muy linda, pero estaba convencido de que lo era aún más cuando se molestaba. Sobre todo después de verla en ese uniforme de marinero color rojo, pero esa era otra historia. La forma en que lo veía en estos momentos y ese brillo en su mirada terminaron de convencerlo de que cada segundo que pasaba, se volvía cada vez más hermosa. Y entonces sonrió sin darse cuenta.
-¨¿Y bien?¨- insistió.
Aquella sonrisa se formó en sus labios y se acercó rápidamente a ella -¨para muchas cosas¨- dijo, y pasó su mano por detrás de su cuello y la acercó a él para posar sus labios sobre los suyos.
Sus ojos se abrieron como dos enormes platos, pero su sorpresa desapareció rápidamente dejándose llevar por la dulce sensación de sus labios.
Se separó de ella después de unos instantes, recuperando el aliento y con la mirada encendida le dijo -¨cómo ésto, por ejemplo¨- sonrió satisfecho.
La chica mojó sus labios nerviosamente, sintiendo sus mejillas sonrojarse y su cuerpo entero derretirse bajo su intensa mirada. Su corazón amenazaba con salir por su garganta en cualquier momento y una tímida sonrisa se formó en sus labios -¨¿ah si?¨- preguntó -¨¿y para qué más?¨.
-¨Por ahora, creo que con esto está bien¨- sonrió con esa encantadora sonrisa que tanto le gustaba y volvió a acercar su rostro al suyo para posar sus labios sobre los suyos.
Continuó besándola lentamente, disfrutando del sabor de sus dulces labios. Apretó su puño por detrás de su nuca, enredando su larga cabellera entre sus dedos y acercándola aún más a él.
Un grito se escuchó fuera del templo.
Dejó que su cabello se desenredara de sus dedos y sujeto su cadera con fuerza, obligando a su espalda a pegarse contra la pared mientras continuaba devorando sus labios.
Rei pasó sus manos por su pecho lentamente, hasta llegar a su cuello y después a su cabello. Pasando sus dedos entre su alborotada cabellera.
Algo parecido a una explosión hizo que las paredes del templo se sacudieran un poco, y otro grito volvió a escucharse.
-¨Gohan¨- dijo con la respiración entre cortada, sujetándose con fuerza de él y acercándolo más a ella.
-¨Creo que¨- decía entre pausas -¨algo anda mal¨- rodeó su cintura con sus brazos y la alzó un poco para que su rostro quedara a la altura del suyo.
La chica asintió con la cabeza y se aferró a él aún más, pero volviendo a la realidad al percatarse de que la pared del templo seguía vibrando. Y con un esfuerzo sobrenatural, posó sus manos sobre el pecho del chico y se alejó un poco de él -¨es-espera¨- decía con dificultad.
-¨¿Qué ocurre?¨- preguntó con la respiración entre cortada.
Otro grito se escuchó afuera del templo.
Ambos arrugaron la frente y dirigieron su atención hacia la puerta.
-¨Es tu abuelo¨- dijo Gohan ayudándola a sostenerse en el piso de nuevo cuenta.
La chica apretó los puños y se alejó de él rápidamente para salir a ver qué estaba ocurriendo.
-¨¿Abuelo?¨- preguntó al salir. Sus ojos se abrieron ampliamente al ver una figura oscura sosteniendo al pequeño monje del cuello violentamente, su rostro comenzando a sangrar de diversas partes.
-¨Maldita sea¨- gruñó el chico corriendo hacia la figura, para golpear su espalda con todas sus fuerzas.
Aquello debió tomarle por sorpresa, porque perdió el equilibrio, haciendo que el monje cayera al piso violentamente.
-¨¡Abuelo!¨- gritó la chica corriendo hacia él, para asegurarse que estuviera bien.
-¨Nos volvemos a ver¨- comenzó a reír la sombra, acercándose a la luz y revelando su rostro. Sus ojos tenían un oscuro tono azul y extrañas líneas en tonos rojos por encima de sus cejas, su larga cabellera plateada brillante y ceniza a la vez, y su ropa oscura, como la noche, y una extraña tela abultada color dorada alrededor de sus hombros y su pecho.
-¨¿Por qué estás aquí?¨- gruñó el chico elevando su energía. Un aura dorada rodeando su cuerpo, y su cabello cambiando de oscuro a brillante en cuestión de segundos.
El hombre de larga cabellera se cruzó de brazos y comenzó a reír, formando una esfera de energía color negra y, de ella…
-¨¡Mina!¨- chilló la sacerdotisa, sin poder creer lo que veían sus ojos.
¿Alguien sabe de quién se trata?
Bueno, pues como siempre, gracias por tiempo. No se olviden de dejar un review y ya saben que todos sus comentarios y sugerencias son bienvenidos y agradecidos. Lo mismo va para las quejas, no duden en decirme cualquier cosa que les moleste o que crean que necesito para mejor la historia.
Como comentario extra, empecé a escribir historias nuevas y no sé sí termine primero esas, porque son historias cortas, o me dedique a actualizar mis otras historias. Sé que debería terminar con ellas antes de empezar nuevas, pero en mi cabeza hay como un hamster que funciona mejor con ideas nuevas que con las viejas :( lo siento, pero PROMETO dedicarle más tiempo a estas historias primero. ¿O les gustaría leer otra de SM/DBZ? Pero ahora sería con una pareja nueva, o quizá más de una. Aún no me decido, jaja.
Bueno, es todo por hoy. Saludos a todos, nos leemos pronto.
