DISCLAIMER:

Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..

Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).

Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste

Peeta

Cuando terminé mi ducha supe que ya lo había controlado, pero aun sentía el calor en mi pecho. Por unos instantes me dediqué a pensar en qué era lo que me había dado. Jamás había actuado así con una mujer antes y era algo que debía admitir, algo tenia esta Katniss Everdeen, algo oculto que para mí era un reto descubrir. Tal vez por eso, y sin pensar siquiera en que fuera a llegar a ser posible, me tenía digamos que atrapado.

Debía controlarme, desde muy pequeño había aprendido a no dejarme dominar por las emociones, porque eso me hacia débil, y la debilidad en mi campo de trabajo no era permitida. Pero aun así me autoricé pensar por un instante en cómo se sentiría estar con una persona que te apreciara por lo que eras y no por lo que hacías o dabas. Hacía mucho tiempo había perdido la esperanza de conocer a alguien así, pero mi instinto me decía que tenía a una persona diferente de las demás a mi lado. Una mujer lastimada e inocente que solo quería ser feliz, algo que yo siempre quise y no logre…

¡Ah, ya basta de sentimentalismos! Me prometí pensar en eso luego. Me vestí y me di cuenta de que ya era por la tarde. Debí haber tardado…me vestí y peiné mi desordenado cabello, aquel por donde Katniss había metido su dedos.

Katniss...

Me callé a mi mismo no fuera que corriera la mala suerte de entrar en el baño nuevamente en busca del consuelo del agua fría. Cuando me controlé decidí bajar a buscarla y tal vez pedirle excusas por mi comportamiento pero pensé en las justificaciones que le diría. Tal vez; "Perdóname Katniss , perdí el control". O que tal; "Lo siento Katniss pero te encuentro irremediablemente atractiva y quiero acostarme contigo".

Definitivamente no. ¡Bah! Ya pensaría…lo haría.

Con un poco de rabia y paranoia me di cuenta de que todo eso lo estaba dejando para pensar luego porque de alguna manera me iba a gustar hacerlo en el futuro… La verdad me estaba metiendo en terreno peligroso, ya vería la forma de salir.

Cuando iba por la mitad de la escalera escuché la risa cantarina de Katniss y su voz acompañada por la de un hombre, debía tratarse de su padre. Sentí que me agitaba un poco, como si se tratara de verdad de mi novia y estuviera a punto de conocer a su padre. Era lo que supuse que tenía que pasar así que compuse mi mejor sonrisa para darle una buena impresión a su padre. Noté que ella puso sus ojos en mí y me quedé mirándola por un momento, quería desafiarla a que me retirara la mirada y la verdad gané por muchos puntos. Para torearla añadí este comentario mientras no le quitaba ojos de encima:

– Me preguntaba dónde estabas, amor – Intentó retenerme la mirada pero me di cuenta de que no me miraba a mi sino a un punto situado cinco centímetros más arriba de donde estaba mi cabeza, o eso parecía.

– Papi – Dijo mirando a su padre con cariño – Él es Peeta Mellark, mi novio –

El señor tenía una mirada inquisitiva pero pragmática, tenía en sus ojos años de sabiduría, pero también leí amor y protección para con su hija. Me estaba escrutando y supuse que era para ver si me encontraba apto.

– Es un gusto conocerlo al fin, señor Everdeen, Katniss habla mucho de usted – Le dije esto para congraciarme. Mi mano permaneció extendida por unos segundos hasta que finalmente creí que el veredicto debía ser bueno ya que la estrechó con aprecio, mientras hacía esto me dijo:

– Un gusto conocerte a ti también Peeta, Katniss no me había dicho que tenía un nuevo novio –

– Nos conocimos hasta hace poco, tal vez por eso no sabía nada de mí – Dije para zafarme intentando ganar su confianza.

– Siéntate por favor – Ofreció señalando la silla de enfrente.

En esos momentos decidí iniciar un juego de miradas con Katniss porque sabía que la ponía nerviosa y como había admitido antes, eso me gustaba mucho. Habló un poco con su padre y luego se calló cuando escuchó descender por las escaleras a la señorita Undersee y a su novio Gale.

–Madge mi pequeño y querido duende – Saludó el señor Everdeen a la señorita Undersee.

Solo hasta que él mencionó la analogía no me di cuenta de que tenía razón. La señorita Madge bajo las escaleras dando saltitos con las mejillas sonrojadas supuse que después de compartir un apasionado beso con Gale, tenía todas las señales de una mujer que acaba de ser besada con pasión; los labios rojos, hinchados, las mejillas coloradas y el cabello un poco revuelto.

– ¡TíoTom! –

Cuando se encontraron este la levantó del suelo para darle vueltas como si de una niña se tratara, miré a Katniss y supe que se sentía contenta al menos en eso momentos.

– Hacías falta en esta casa para alegrar el día, pequeña– dijo el señor Everdeen bajando a la risueña señorita Undersee y depositándola en el suelo.

– Mira, tío Tom– dijo Madge comenzando a avanzar hacia Gale dándole importancia – Él esGale Hawthorne , nuestro primo segundo...mi novio –

Ante la mirada que el señor Everdeen dirigió a Gale, muy parecida por cierto a la que usó conmigo supe que quería mucho a Madge y también la razón, estaba seguro de que el señor Everdeen querría a cualquier persona que quisiera a su hija. Sonreí meditando sobre qué pensaría de mi si supiera en qué manera quería yo a su pequeña.

La señorita Undersee comenzó a hablarle al señor Everdeen sobre las novedades de su vida y para ser sincero encontré el relato muy interesante. Luego se levantó y le dijo a Katniss algo sobre el vestido de la noche de la cena, vi que las orejas y mejillas de Katniss se ponían de un tono rosáceo.

– Vaya, Madge, no tenias…– dijo avergonzada, se veía adorable.

Ella dijo algo más pero estaba tan concentrado en el arrebolado rostro de Katniss que no me di cuenta.

– ¡Ah, mujeres! – dijo el señor Everdeen cerca de mi sacándome de mi concentración, casi se lo agradecí, no quería que mi cara de tonto saliera a flote en ese momento – Ven Peeta– Me convidó – Te enseñaré mis colecciones –

El resto de la tarde la gasté con el señor Everdeen hablándome de sus viajes y de Katniss cuando niña, era evidente el amor que sentía hacia ella. Sentí un poco de envidia por que tuviera un padre, yo nunca conocí al mío pero no me hizo falta. Súbitamente él se quedó en silencio cuando el nombre de Seneca Crane brotó por sus labios.

–Katniss no me ha dicho mucho, pero tengo entendido que su hermana… –

– ¡Hermanastra! – me corrigió él tan lleno de odio que retrocedí un paso – Perdóname Peeta, no tienes la culpa, no suelo ventilar la vida intima de mi hija, pero como novio suyo creo que tienes derecho a saberlo, creo que puedo confiar en que no la vas a lastimar –

La sinceridad de sus ojos casi me hizo derrumbarme a contarle lo que en realidad era pero me vi en la necesidad de prometerlo para que siquiera confiando en mi algo que ningún hombre había hecho jamás y menos uno con una apariencia de padre preocupado por el bienestar de su hija como el señorEverdeen.

Nos sentamos en el viñedo pequeño que había allí donde me estuvo contando de las adquisiciones de sus botellas, luego sin más comenzó a hablar del tema que, sin quererlo verdaderamente, mas me interesaba.

– Hace casi dos años Katniss conoció a Seneca en una carrera de caballos, lastimosamente para ella quedó enamorada de él ahí mismo. La invitó a salir claro…por ese entonces Delly no rondaba por acá porque estaba en el colegio. Se hicieron novios a pesar de que le advertí que no era bueno. Le robó dos años de su vida llenándola de promesas y mentiras. Y cuando conoció a Delly recién salida del instituto empezaron a verse a escondidas, yo lo supe por que los vi. Quise decírselo a Katniss…– Tragó en seco – Pero no me sentí capaz de ser portador de la noticia que seguramente le destrozaría la vida –

En ese momento fui mas consiente aun de su amor de padre, prefirió que Katniss viviera en la mentira que decirle la verdad y lastimarla, hacia mucho que no oía de un acto tan noble y a la vez tan equivocado.

– Ya casi no la invitaba a salir y cuando lo hacia se demoraba muy poco, pero ella estaba demasiado ciega para darse cuenta de la verdad. Un día no soporté mas, los encontré besándose en el cobertizo a la vista de todos y no pude evitar que Katniss llegara en ese momento y los viera….no ha sido la misma desde entonces. Cuando eso pasó y terminó el compromiso ella se fue a vivir sola, y luego una semana después anunciaron que estaban juntos y después que se iban a casar, una semana nada más –

Quise partir la cara de Seneca una vez más, el maldito las tendría que ver conmigo. La sensación de incomodidad en mi pecho aumentó, la pena ajena por Katniss, esa era la parte de la historia que había guardado celosamente.

– La visité dos veces y luego me pidió que no volviera por un tiempo…en fin….pero ahora esta aquí contigo, y te mira de una forma que nunca miró a Seneca–

No sabía si eso lo estaba diciendo para darme ánimos, pero sin saberlo lo consiguió, sentí que mi pecho se henchía y me encontré repentinamente deseando que todo esto fuera verdad. Cuando nos dimos cuenta el tiempo ya se había pasado, ya era hora de vestirse para la cena de esa noche, finalmente conocería al tal Seneca ese y vería por qué fue por lo que cambio a alguien tan puro y noble como Katniss Everdeen.

Katniss

Sentía con todo aquel maquillaje que Madge me había puesto que pesaba al menos dos kilos más de lo normal. Casi no podía parpadear con todo el rímel que me había puesto encima pero ella me dijo que era la falta de costumbre, supuse que era así ya que a mí esto no me gustaba en absoluto, igual ella era la experta en modas y esas cosas, así que me deje en sus manos una vez más.

Ella me tomó del brazo en el momento en que mi mirada estaba en la ventana y en el anochecer de este, abajo ya se escuchaban las voces de mis tías, sentí que mis manos comenzaron a sudar.

–Madge… – dije con voz desesperada cuando sentí que ella estaba tirando de mi brazo, ella me miró y vio mi expresión, me tomó la cara y me dio un beso en la mejilla.

– Tu vas a brillar esta nocheKatniss, te lo juro, más que tu odiosa hermana –

– ¡Oh, Dios! – Suspiré pensando en cómo iba a ser eso posible, ella era mil veces más hermosa que yo, tuve miedo pero luego identifiqué el origen de este, tenía miedo de que Peeta se enamorara de la belleza de mi hermana, hacían la pareja perfecta, ambos eran perfectos… Abracé a Madge con el loco impulso de echarme a llorar.

– No te atrevas a llorar – Dijo ella con voz temblorosa como si estuviera conteniendo el llanto también – No esta noche –

Me besó otra vez y ambas salimos al pasillo y luego a las escaleras. Tenía la esperanza de que uno de mis tacones se enredara y yo rodara por las ellas y tal vez me tuviera que quedar en un claustro toda la vida, pero nada de eso pasó. Cuando llegamos al comedor y al recibidor vimos que mi madre habia contratado un servicio completo de bufetes y que en ese momento los meseros acomodaban la comida en la mesa del comedor que había sido prudentemente alejada a un lado para que quien quisiera tomara lo que fuera. Sentí mis mejillas arder. Mi madre nunca había contratado servicio de banquete, ni siquiera cuando cumplí mis quince años. Otra vez las estúpidas ganas de llorar se apoderaron de mí, al recordar mis quince… Mi papi no había podido estar porque tenía un viaje de negocios ese día. Me regalo mi primer auto, pero yo hubiera cambiado todo eso por que hubiese estado conmigo.

Mi madre preparó una sencilla torta e invitó a todas las amigas de Delly porque yo no tenía. Entre todas me arruinaron mi fiesta. Nunca iba a olvidar ese día, lo único positivo había sido que mi papi volvió de su viaje a los dos días y me llevó a comer a un restaurante fino. Sacudí la cabeza de mis recuerdos y caminé hacia la puerta donde estaban ya los dos, papá y mamá, vestidos de gala para recibir a las personas en la entrada.

Levanté mi cuello en dos oportunidades para buscar a Peeta pero no lo vi, esperaba que no tardara, no quería enfrentar el primer encuentro sola.

– ¡Ah, ahí están!– afirmó Madge mirando hacia la escalera, yo hice lo mismo, tragué saliva en cuanto lo vi. Si con ropa normal quitaba el aliento, vestido de gala parecía un príncipe, tan irreal como los de los cuentos pero en ese momento tan presente como para permitirse soñar, tenía un frac negro con corbata que le quedaba espectacular, parecía un actor de cine. Cuando nuestras miradas se encontraron no pude evitar recordar el momento en que nos habíamos visto por última vez, me sonrió de lado y yo le devolví la sonrisa. Ellos terminaron de bajar la escalera y Gale llegó primero donde Madgey la estrechó con fuerza.

– Ya te estaba echando de menos – ella río sonrojada y le dijo:

– – Si…yo también –

Peeta fue menos efusivo y me dio un beso en la boca, un ligero roce pero lo suficientemente perturbante, como todo él. Tuve la satisfacción de ver que mi madre nos miraba desde la entrada.

– Ya falta muy poco – le dije. Le tomé la mano y lo miré a los ojos suplicando porque me entendiera, por un instante quise fundirme con él – Por favor Peeta – le rogué, y una vez más me entraron las estúpidas ganas de llorar – Haz de esto algo creíble, por favor no te enamores de mi hermana, haz lo que quieras pero si te enamoras de ella que no se te note – Eso me salió tan de prisa que no tuve tiempo de arrepentirme, solo era consciente de sus ojos sobre los míos – Haz que nos crean, por favor prométemelo – Ya no me sentía tan segura conforme la hora se acercaba, él agacho la vista y la fijó en nuestras manos, luego las levantó para darme un suave beso en el raso de la mía, ese contacto me puso los pelos de punta, con la otra mano me acarició la mejilla y me dijo:

– Lo juro – y lo dijo con tal seguridad que no tuve más remedio que creerle, que confiar en él a sabiendas de que era lo último que debía hacer.

Seguimos tomados de la mano cuando caminamos hacia la entrada a reunirnos con mi mamá y mi papá para recibir a los invitados como los anfitriones y la familia de la novia. Unos minutos después entró en el parqueadero el carro de los papas de Seneca, el estomago se me encogió al recordarlos. Me acerqué más a Peeta y él me paso la mano por los hombros acariciando la piel desnuda de estos. Cuando el señor y la señora Crane cruzaron la puerta, ella con un tono afectado y fingido se acercó a mi madre y le dijo:

– ¡AhMery, siempre tan radiante! Tienes que decirme cuál es tu secreto – Ella era demasiado pomposa y medio educada algo que nunca fue conmigo, yo nunca le gusté y ella a mi tampoco. Mi padre dejó que lo besara dos veces en cada mejilla pero entre los dos nos dirigimos una mirada de comprensión de esas que solo los dos sabíamos.

El padre de Seneca tampoco era de mi agrado ya que tuvo el descaro de hacerme una proposición amorosa cuando salía con su hijo, lo puse en su sitio pero aún me daba asco. Ella se acercó a mí como si no me reconociera, y cuando lo hizo la expresión de su cara cambió a una expresión de burla pero cuando vio quien estaba a mi lado se quedó de piedra como si no acabara de entenderlo. Peeta le sonrió educadamente pero supe que ella estaba teniendo pensamientos impropios con él, ¡Ew! Ambos vejestorios eran la mar de asquerosos, claro que ¿Quien no tendría ese tipo de pensamientos al ver a Peeta?

– ¡Ah, Katniss!… ¿Qué tal?– gruñí cuando dijo mi nombre y vi que Peeta estaba sofocando una risita, ¿Tan pendiente había estado de mi que se había dado cuenta de eso? Intenté componer una sonrisa a la odiosa madre de Seneca a pesar de que lo que deseaba era arrancarle cada cabello suyo de todas las partes de su cuerpo con cera hirviendo, lenta y dolorosamente. Tuve que dejar de imaginarme eso para seguir con el teatro.

– ¡Ah! Estoy muy bien, muchas gracias – Vi que seguía mirando a mi "novio" y le dije – Déjenme presentarles a mi novio Peeta Mellark–

Ella me miró intensamente como desafiándome a que revelara a verdad del secreto, estuve a punto de gritarle "¡Si, vieja decrepita, este es mi novio, un gigoló al que me tiro y me jode como nunca fue capaz de hacerlo tu maldito hijo de perra! Y sí, ¡la perra eres tú!" y luego en mi fantasía yo me reía descaradamente, pero se esfumó mi nubecita cuando volví a la realidad.

– Creí que era un amigo, no sabía que tus habilidades fueran tan buenas – Lo miraba descaradamente aun en presencia de su marido, ella no nos creía – No es tu tipo de hombre –

Cuando dijo esto la bilis me hirvió. ¿Y quien, según ella, era mi tipo? ¿Perdedores como Seneca?

– Creo que Peeta es, por mucho, mejor que la escoria que ronda por ahí – Arreglé mi sonrisa de modo que quedara brillante.

– Katniss… – dijo mi madre en un susurro, pero ya estaba dicho y no me arrepentía de nada.

La mujer pasó derecho y entró sin mirarme más, pero yo desee que se enredara con su suave y caro abrigo de visón. Me entraron las ganas de vomitar y de gritar así que dije a mi madre:

– No me siento bien, creo que iré al lavabo –

– ¿Estás bien Katniss? Estas pálida…– Dijo mi padre preocupado.

– Si, papi, no es nada. Iré a retocarme –

– Te acompaño – Dijo inmediatamente Peeta, era evidente que no quería quedarse recibiendo a los invitados imprudentes.

Mi madre nos siguió con la mirada, yo me detuve al pie de la escalera y miré a Peeta.

– Vaya personajes de los que te rodeas – Dijo.

– No es por voluntad, sino por necesidad – Dije intentando no mirar a mi madre que seguía vigilando todos nuestros movimientos.

– Es bastante justificable – reí por lo bajo y le dije:

– Realmente debo ir al lavabo. Creo que voy a vomitar, te veré después –

Corrí hacia mi cuarto antes de que pudiera decirme nada, saqué una almohada del closet, me encerré en el baño, me la puse en la cara y grité hasta que mis pulmones se quedaron sin aire, afortunadamente ya habían pasado las nauseas, nunca supe de un caso en el que ver a una persona te diera nauseas pero solo pensar en la madre de Seneca se me hacia todo de revés. Intenté tranquilizarme ya que la función apenas estaba empezando. Me miré al espejo por primera vez desde que Madge me maquillara y milagrosamente me sorprendió. Me veía casi bonita y eso me gustaba, no era más bonita que Delly pero por lo menos esta noche no se notaria tanto, estaba conforme, muy conforme.

No supe por cuando tiempo estuve ahí sentada mirando hacia la nada, pero cuando fui otra vez consiente de los ruidos me di cuenta de que había más voces que antes, la gente ya debía haber llegado, arreglé mi vestido y me dediqué a bajar.

Lo hice lentamente cuidando cada escalón, realmente parecía a cámara lenta de una película, cada rostro conocido se iba revelando conforme la escalera descendía, me acordé de mi fiesta de compromiso a la cual asistieron las mismas personas menos Peeta. Era igual, seguía en cámara lenta identificando cada rostro cuando los vi, finalmente ahí estaban, las dos larvas, chisas (lombrices) de papa que odiaba más que a mí misma, ella del brazo de él dándose aires de gran señora y él como un estúpido mirándola.

En el momento en que mi tacón se detuvo en el penúltimo escalón ambos se dieron la vuelta y me vieron, y yo a ellos, no supe de donde salió pero les dirigí una sonrisa de desprecio. Repentinamente sentí que un par de fuertes manos me tomaban de la cintura y antes de que lo pudiera pensar me levantaron para bajarme los dos escalones en brazos…

Era Peeta, estaba ahí conmigo y no estaba mirando a Delly. Yo era quien estaba en sus brazos, era yo quien lo tenía, y en las caras de ambas lombrices vi distintos matices de una expresión de sorpresa.

Holaaaaaaaa…

Les esta gustando?,díganmelo es importante para mi saber que es lo que piensan de esta historia….

Los veo el próximo viernes …

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;) XOXOXOXOXOXOXOXOXOXOX…