DISCLAIMER:

Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..

Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).

Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste

Peeta

El padre de Katniss me palmeó el hombro como si de su propio hijo se tratase, ese contacto me lastimó un poco, no quería encariñarme con nadie de esa familia pero para ser sincero este hombre se daba a querer.

Por segunda vez en ese día quise tener un padre como él. Me dijo que nos veríamos en la cena y que le diera un beso a Katniss de su parte. No creía que entre padre e hija fuera permitido el tipo de beso que quería darle a Katniss. Sonreí por lo bajo y me encaminé hacia la casa nuevamente. Caminaba con lentitud, inevitablemente estaba pensando en todo lo que me había contado el padre de Katniss, e inevitablemente también estaba pensando en ella.

Entré a la casa y subí a la habitación. No estaba allí así que supuse que ella y la señorita Underesee estaban alistándose para el acontecimiento.

Busqué entre mi ropa, la que había sacado de la maleta, algo decente que ponerme para ese día, di con la camisa blanca y el pantalón negro, pero no encontré una chaqueta compatible, recordé que la había dejado en la casa de Ambrosía. Sacudí la cabeza disgustado. En ese momento escuché unos pasos y segundos después Gale entró en la habitación. Miró al rededor y dijo:

– Hola Peeta – siguió buscando por la habitación y después me preguntó – ¿Has visto a Madge? –

– No, creo que debe estar con Katniss arreglándose ya sabes "cosas de mujeres" – Añadí pensando en la frase que había usado el señor Everdeen.

Él me miro luego dándose cuenta de que aun buscaba la chaqueta acorde con el resto de la ropa, pareció leerme el pensamiento.

– ¿No tienes chaqueta para completar el esmoquin?–

– Al parecer no – Dije contrariado – Creí que había traído lo necesario –

– Yo puedo ayudarte, traje conmigo dos , estoy seguro de que una te quedara bien–

Lo miré y luego asentí. A mí no me gustaba usar ropa de alguien más pero supuse que Katniss hubiera querido que todo saliera bien así que me encaminé a la habitación que él y la señorita Undersee compartían. Me la entregó y me la puse y debía decir que Gale tenía razón, me quedaba bien, no tenia imperfección y parecía ser nueva.

– Me la dio Madge–

– Gracias – dije secamente pero en verdad apreciaba el gesto, tal vez era la costumbre, yo nunca había tenido compañeros tampoco...Katniss tenia lo que yo no había tenido, y ella no tenia lo que yo si...si tan solo...

Definitivamente no.

– ¿Bajamos? – me preguntó Gale, miré por la ventana y ya era de noche, por las voces que se escuchaban abajo ya había personas ahí.

Seguí a Gale por la escalera y cuando estaba en medio de ella vi a dos mujeres cerca de ahí. Estaban de espaldas, reconocí a la pequeña Madge, me iba a tomar la confianza de llamarla así ahora, no fuera que la madre de Katniss me descubriese. A su lado había otra mujer con un vestido azul que dejaba la espalda a descubierto, en ese momento Madge miró hacia atrás y le dijo a la mujer algo y las dos se dieron la vuelta, en ese momento fui casi incapaz de reconocer a Katniss bajo la gruesa capa de maquillaje que tenia, pero ahí estaban sus ojos fijos en los míos y allí estaba ella, usado un vestido, rebelando lo que yo había querido descubrir bajo la ropa que usaba la primer vez que la vi. Estaba preciosa, y me gustó mucho lo que vi, eso acrecentó lo que sea que estuviera empezando a sentir por ella, sonreí de lado, si esa noche quería causar impresión estaba completamente seguro de que lo lograría.

Gale se me adelantó y llego primero a donde estaba Madge y le dio un ardoroso abrazo. Cuando llegué a donde ellos alcancé a distinguir algo que le dijo acerca de que la extrañaba, me acerqué a Katniss y el perfume que usaba penetró por mi nariz, era delicioso. Le di un suave beso en los labios aunque quería hacer algo más que eso, ella miró fugazmente a su madre y supuse que pensaba que la había besado para que ella nos viera, pero no podía decirle que había sido mi voluntad, y no mi obligación, que me había llevado a hacer ese acto, tan normal entre novios.

Madge y Gale se fueron a buscar bebidas. Repentinamente Katniss me tomó de la mano y me llevó unos pasos aparte, algo le pasaba pero no podía saber que era, aparte de los nervios, no sabía de qué podía tratarse su actitud.

– Ya falta muy poco– dijo con la voz entrecortada y agitada, sí, eso ya lo sabía, pero en el momento en que me miró a los ojos había tal grado de tristeza y desesperación que me dieron ganas de abrazarla y besarla – Por favor Peeta...haz de esto algo creíble, por favor no te enamores de mi hermana. Haz lo que quieras pero si te enamoras de ella que no se te note – ¿Estaba preocupada porque me enamorara de su hermana? ¿Acaso podía pensar en su hermana cuando lo único que deseaba en ese momento, y no sabía por cuánto tiempo más, era hacerle el amor a ella sin detenerme a pensar?

No supe cómo expresarlo, para mí en esos momentos fue la criatura más hermosa que había visto en mi vida. Algo muy serio me estaba pasando con esta mujer, algo que iba más allá de mi control, algo que me gustaba y a la vez me desconcertaba, hasta ese momento nada había logrado captar mi atención tan rápidamente.

– Haz que nos crean...por favor promételo – En ese momento le prometería el cielo si me lo hubiera pedido, miré nuestras manos y las subí a mi boca para rozarla lentamente, sentí que su mano en la mía vibraba. La miré a los ojos para darle la verdad y la promesa con ellos por si no bastaba con mis palabras.

– Lo juro –

Nos volvimos y ella me condujo hacia la puerta donde sus padres estaban esperando para seguir recibiendo a los invitados. Esperamos por unos minutos, Katniss pareció perturbada por algo, dio un paso y su hombro rozó mi brazo, al percibirla tan cerca sentí el impulso de tocar la piel que tenía tan cerca de mis manos. Levanté mi brazo y lo apoyé sin peso sobre sus hombros, aprovechando que mi mano estaba tan cerca acaricié la piel de sus hombros pecosos. En ese momento cruzaron el umbral dos personas, dos desconocidos pero tenían un aura especialmente incomodadora. No era que fuera un experto pero despedían con su sola presencia una sensación de ser personas desagradables, era una mujer bajita, rechoncha de piel rojiza envuelta en un abrigo de visón que la hacía parecer más grande de lo que ya era, caminaba de laditos y se acercó a la madre de Katniss y la besó dos veces en cada mejilla comentando que se encontraba encantadora. El hombre a su lado era más alto pero igual de desagradable, tenía un chaquetón azul y dirigió una mirada evaluadora y morbosa a Katniss que se puso rígida en mis brazos como alguien que se acuerda de algo desagradable. También él saludó a la madre de Katniss a y al padre que tenía una expresión de desagrado en su rostro, la misma que tenia Katniss, eran misteriosamente parecidos en muchas cosas.

La madre de Katniss nos presentó, la mujer me miró con la física lujuria pintada en su redonda cara, me dio asco en seguida. Me las arreglé para componer una sonrisa, no fuera que le creara problemas innecesarios a Katniss. Se presentaron, eran los padres del ex prometido. Sentí un odio manifiesto hacia ellos, aun más del que sentía con su sola presencia y sentí aun más aversión cuando la mujer miró a Katniss como si la considerara poco menos que un zancudo.

– ¡Ah Katniss!... ¿Qué tal?– la llamó por su nombre, sentí que Katniss se ponía aun más rígida a mi lado y lanzaba un gruñido de mal genio, me las arreglé para no sonreír, el genio inocente de Katniss me causaba gracia, la mujer después de verla a ella se dedicó a mirarme a mí.

– ¡Ah! Estoy muy bien, muchas gracias – Dijo Katniss a mi lado sonriendo encantadoramente, pero para alguien que la mirara de cerca como yo lo estaba haciendo en ese momento, se daría cuenta de que la sonrisa no hacia juego con el frío odio de sus ojos – Déjenme presentares a mi novio,Peeta Mellark–

La mujer rió ampliamente cuando Katniss dijo esa palabra, era evidente que no la creía suficiente mujer para tener un novio que no se tratara del tal Seneca. ¡Argh! Cuanto odié a esta mujer, al ver la expresión de su rostro y mirada casi sentí que Katniss roía entre sus dientes mordiéndose la lengua para no insultarla.

– Creí que era un amigo, no sabía que tus habilidades fueran tan buenas – Al pronunciar la palabra "habilidades" pareció que le estaba diciendo algo más o menos decente como "Perra en Celo", sonó mas a eso que a un elogio, miró a su marido y luego a Katniss otra vez sonriendo cruelmente – No es tu tipo de hombre –

A mí me hubiese gustado ser el tipo de hombre para Katniss, no un cobarde que le había prometido el cielo y luego la había rechazado dejándola lastimada, cuando lo viera lo iba a matar...

Katniss estaba incomoda y al parecer ya no lo podía seguir disimulando, pero dijo esto antes de desfallecer:

– Creo que Peeta es mucho mejor que la escoria que ronda por ahí – Si, yo también me creía mejor que Seneca en muchos aspectos, y un rugido de mi conciencia escondida aprobó esta afirmación, había veracidad en las palabras de Katniss como si en serio pensara cosas buenas de mí, como si en realidad no le importara lo que era. En ese momento, contrario a lo que me sucedió en el avión con ella, deseé contarle mi vida, deseé por primera vez que una mujer me conociera y no solo en el aspecto físico, sino lo que guardaba celosamente dentro de mí, lo que me había visto obligado a ocultar para ganarme la vida.

– Katniss…– Dijo su madre, incluso ella quería mortificarla.

La madre de Seneca decidió ignorar definitivamente a Katniss y entró a la casa seguida por su marido que no quitó ojo de encima a Katniss cuando paso cerca de ella "Maldito viejo verde". Esa noche el único que tenía derecho a mirarla de esa forma era yo, le dirigí una mirada de desprecio esperando transmitir el mensaje de que Katniss era mía.

– No me siento bien, creo que iré al lavabo – dijo ella repentinamente, la miré de cerca y vi que se había puesto casi verde.

– ¿Estás bien,Kat? – el tono preocupado de Tom me alteró – Estas muy pálida – Si, definitivamente lo estaba.

– Si, papi – Dijo ella intentando tranquilizarlo – No es nada, creo que iré a retocarme –

Había algo mas detrás de esa afirmación, temí por su estado de salud, no sabía si este era tan frágil como toda ella, temí que rodara por las escaleras.

– Te acompaño –

Caminamos hacia la escalera, aun sostenía la mano de Katniss en las mías, su madre nos miraba

– Vaya personajes de los que te rodeas – Dije intentando aligerar su tensión, ella sonrió levemente y dijo:

– No es por voluntad, sino por necesidad –

– Es bastante justificable –

Se quedó callada un instante pero luego me dijo:

– Realmente debo ir al lavabo, creo que voy a vomitar, te veré después – Yo estaba seguro de que si fuera mujer me sentiría de la misma manera, manifestaría mi odio y aversión no con la profunda sensación de asco que tenía sino dándole la vuelta a mí estomago. Claro que si fuera mujer no tendría derecho a sentir esta sensación de protección para con Katniss, ni todo lo demás que me producía, nos considerarían lesbianas... Me reí para mis adentros sin poder evitar, como si de un niño se tratara, imaginarme vestido de mujer. La vi subir rápidamente las escaleras, sus movimientos me produjeron fuego en las venas, aparté la mirada antes de que me delatara y me alejé rumbo hacia el bar para sacar una bebida.

Vi que en una esquina estaban los padres de Seneca, la mujer recorría la sala con sus ojitos seguramente presta a criticar en cuanto estuvieran lejos de ahí. Nunca pensé en cuan hipócrita podía llegar a ser una mujer. Escuché fuera un carro estacionándose, tomé una copa de vino y estuve de pie esperando a que Katniss volviera a hacerse presente. Unos momentos después su padre se me acercó e inicié una entretenida charla con él, nos estábamos llevando bien. Cuando me di la vuelta y miré hacia la puerta vi que entraban dos personas cogidas de la mano, el padre de Katniss se puso muy serio cuando ellos entraron y por fin pude mirar a la famosa pareja que había destruido la felicidad de Katniss.

Ella era alta, esbelta, en realidad era una mujer atractiva, rubia de piel clara y ojos esmeraldas, revoloteaba al lado de un hombre alto de pelo castaño, al cual a pesar del sweater sentaba la pronunciación de un esférico abdomen. La chica buscó por la sala precavidamente y presentí que estaba fijándose donde estaba Katniss para restregar todo eso sobre ella. Era bonita pero no para mí. Katniss no tenía razones para haberme hecho jurar lo que me hizo jurar, yo nunca hubiera caído en la red de una mujer como la que en ese momento conectaba sus ojos con los míos y entreabría los labios en muda provocación. La única manera en la que hubiera encontrado atractiva a esa mujer era en la billetera, cuando pagara por mis servicios, cosa que le habría podido darle aunque no realmente a gusto.

Aparté mi mirada de ella con asco y recordé las palabras de Katniss. No era justificada, yo no podía sentir por Delly lo que en esos momentos, y desde antes, sentí por Katniss, fue ese algo lo que empezó a controlarme ahí mismo.

Nunca supe la razón, pero deseé tan profundamente verla en ese momento que no me hubiera importado subir a buscarla al lavabo, estuviera en la posición en que se encontrara. Me contuve y decidí esperarla al pie de la escalera para huir de la mirada lasciva de la amorosa y fiel novia. En ese momento escuché el repiqueteo de los tacones de Katniss sobre el madero de la escalera, imprudentemente para su torpeza, iba mirando hacia el frente, mientras descendía vi que se extendía repentinamente una sonrisa que, en ella, me pareció fría y sin piedad. Había trasformado su rostro y deseé a Katniss de vuelta, a la que se sonrojaba, a la insegura y frágil, pero no, tampoco podía negar que me gustaba aun más la que bajaba en esos momentos, una que parecía ser segura de sí misma, completamente inmune a lo que estaba pasando. El calor en mi pecho me estaba revelando lo que me estaba negando a aceptar, pero no tenía la fuerza necesaria para admitirlo, no mientras no estuviera seguro. Katniss se detuvo a los pocos escalones y siguió mirando a sus enemigos con aquella sonrisa fría y calculadora. No lo pude soportar más, sin importarme lo que su padre me dijera la tome de la cintura y la empujé hacia mi haciendo que se saltara sobre los últimos escalones, sentí el roce de su cuerpo y eso fue suficiente, no pude detenerme y la besé, porque quería hacerlo, porque sentí que moriría si no lo hacía, porque de alguna manera quería a la otra Katniss de vuelta, la hermosa que se ocultaba bajo ese maquillaje, la suave que se ocultaba bajo la ligera tela de ese vestido, a la virgen que mi cuerpo inevitablemente estaba reclamando en ese momento.

Mi boca estaba sobre la de ella y la llené con un beso cálido, imprimiendo toda la pasión que en ese momento sentía, la pasión que solo ella, en mis años de vida, había despertado. Sentí su cintura en mis manos, su cuerpo en mi cuerpo y anhelé más, mucho más. En ese momento no me importaba si creía que esto lo hacía para cumplir con mi parte del trabajo, en algún momento de nuestras vidas le tendría que explicar que todo esto lo hacía porque me lo provocaba ella y solo ella, y que no tendría ojos ni para su hermana porque era ella a quien deseaba…

Katniss

Las manos de Peeta me apretaron la cintura casi cerrándose por completo entre ellas, me levantó como si no pesara más que una pluma y cuando me bajó me apoyó de manera sinuosa contra su pecho. Sabía que Delly y Seneca estaban mirando, pensé que Peeta lo sabía también y se trataba de ficción pero en ese momento no tenía tiempo para pensar en eso porque mi cabeza estaba centrada solo en una cosa "No está mirando a Delly, no está prendado de su belleza aun" .

Al parecer Delly tenía bastante tiempo ahí, así que ya tendría que haber tenido su propio tiempo para mirarla, pero no lo estaba haciendo, tenía sus ojos puestos en mí, solo en mí, sentí su mano en mi cuello y sentí como me empujaba hacia él, para besarme deliciosamente. Tal vez, pensé, eso era parte del show pero no me importaba porque nada era mejor que la sensación que me producía su beso. Sin temor abrí mi boca y traté de seguir su ritmo. Me hubiera gustado estar a solas con él por qué así hubiera podido tocarlo de la manera en que mis manos me estaban clamando que lo hiciera. En ese momento alguien tosió disimuladamente cerca de nosotros y me obligué a separarme de Peeta para recuperar mi aliento, por un instante mis ojos lo miraron y lo que vi me dejó pasmada, había verdad en ellos, había crudo y físico deseo, satisfacción. Miré hacia el lado y vi que era mi padre quien había tosido, nos dirigió una sonrisa que me hizo sentir avergonzada, la pulsación en mi pecho me hizo mirar a Peeta de nuevo solo para corroborar esa señal, esa que me advertía sin remedio que iba a quedar lastimada de alguna manera u otra.

– Hola, papá – Dije en voz baja, traté de disculparme y él negó con la cabeza, me dio un beso en la mejilla y me paso un vaso con alcohol.

– No es pecado mostrar sentimientos tan nobles en público –

Mi conciencia soltó una carcajada ante la nobleza de mis pensamientos sobre Peeta en ese momento. Compartí con mi padre una sonrisa picara y me sorprendió darme cuenta de lo poco que esto me estaba afectando, no había sentido más que profundo asco al verlos juntos, odio pero ningún otro sentimiento. No sabía si eso significaba que no sentía nada pero era mucho mejor que las ganas de llorar se hubieran pasado y las hubiera sustituido esta fría venganza de la que quería hacerlos participes. En ese momento mi madre estaba al lado de Dell y nos estaba haciendo señas para que nos acercáramos. No sé por qué mi madre se empeñaba en que Delly y yo fuéramos o tuviéramos amistad cuando era evidente que ella me odiaba y yo a ella, además porque mi madre la quería mas a ella que a mí, ¿Que otras razones más?, ¡Ah, sí!, que se robara mi novio como una vil perra, lo que era.

Aun así decidí actuar, decidí hacer lo mejor de esto. Caminé cogida de la mano de Peeta hacia ellos. Sorpresivamente con cada paso que daba se iba yendo un pedacito de mi anterior inseguridad, y la sustituía un deseo de que al menos entre ellos, los dos demonios, fueran felices. No sé si lo que en realidad me movía eran los celos, pero no me importaba, no realmente. Ellos tenían la mirada clavada en nosotros cuando avanzábamos hacia ellos, ambos con la idéntica expresión de sorpresa e incredulidad. Cuando llegamos ahí seguí con mi sonrisa, la de Delly había desaparecido, pero la había sustituido una peor, su cara de perra que en ese momento miraba a Peeta sin disimular su impresión. Seneca me estaba mirando a mí, la verdad yo nunca me había arreglado de esa manera así que supuse que sentía curiosidad, y tal vez algo de sorpresa al ver el cambio que producía el maquillaje.

– Delly, Seneca, este es Peeta Mellark, el novio de Katniss– presentó mi madre.

Peeta estiró la mano y estrechó la de Seneca, este hizo una mueca con la boca como si el apretón de Peeta se hubiera dado con fuerza excesiva, apartó la mano de inmediato y Peeta sonrió seductoramente.

–Seneca Crane… – dijo Peeta –Katniss me ha hablado mucho de usted, debo reconocer que tenía cierta curiosidad –

– Espero que Katniss no haya dicho cosas malas de mi – dijo él ufanamente, quise abofetearlo, era un cabrón, maldito, supuse que su ego creía que yo podría haberle dicho cosas buenas a Peeta de él, ¿Cosas que prometió tener y que evidentemente no supo llevar a cabo?

– Creo que sería muy estúpido de mi parte si me atreviera a revelar lo que Katniss me ha dicho de usted Seneca, con todo respeto –

Lo miró duramente, por unos segundos luego se volvió hacia Delly que se había quedado de piedra con ese comentario, me sorprendió que su diminuto cerebro hubiera sido capaz de asimilar el sarcasmo de esa frase, miraba a Peeta otra vez, este se volvió hacia ella mientras yo estaba petrificada en mi sitio dejando que él llevara la situación, cosa que estaba haciendo a las mil maravillas. Mi madre se quedó callada y mi padre soltó una leve risita.

– ¡Ah!, señorita Cartwright , un gusto también, aunque debo decir que Kat casi no habla de usted, el día que nos conocimos solo hizo una pequeña referencia a una hermana – ella descaradamente sonrió, me sorprendió que el lento de Seneca no se diera cuenta del abierto coqueteo que tenia con Peeta y del que dolorosamente estaba haciendo parte yo.

– ¿Decepcionado? – Pregunto ella lenta y provocativamente.

– Un poco...– Ella soltó un grito ahogado – Debiste decirme que tu hermana era tan hermosa Kat, estoy decepcionado de tu falta de confianza en mi – Ya veía que con su sola presencia había alterado nuestra supuesta relación, bajé la cabeza aun sin pronunciar nada, él se rió y la reverberación de su risa me rebotó en la cabeza.

– Pero sin faltar al respeto, evidentemente, las prefiero morenas. A mi Katniss mil veces antes que a una cualquiera, perdón, a cualquiera, y ella lo sabe ¿verdad? –

¡Oh Dios! lo miré sorprendida y él bajó la cabeza para darme un cariñoso beso, yo asentí mientras él me mordía sensualmente el labio inferior, sonreí y le dije:

– No tengo más secretos... –

– Oh si...Creo que tienes uno muy particular que me muero de ganas de redescubrir – siguió mordisqueándome el labio luego se apartó y los miro sonrientes – ¡Ah...el amor...! ¿No creen que es lo mejor de este mundo? Estar enamorado y cumplir con las promesas, si nos disculpan –

Me dio la vuelta y caminamos en silencio hacia el bar a llenar nuestras copas yo solo pude decir:

– Gracias... –

El rió suavemente y yo me sentí violenta, aun faltaba mucho para que esta cena terminara pero este primer instante lo había disfrutado plenamente...

LO SIENTO EN VERDAD LO SIENTO, antes de que me manden a los mutos déjenme decirles porque no he podido actualizar, mi compu ha muerto, ahora mismo estoy en una prestada y por eso es que no he podido actualizar además que esta semana entro a exámenes y estoy con nervios, por esa razón es que no pude, Lo siento.

Díganme que les pareció este capítulo tratare de encontrar otra computadora para la próxima semana .Si la suerte está de mi lado y la encuentro pues subiré 2 capítulos.

Que les pareció el capítulo?

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;) xoxoxoxoxoxoxoxoxo