DISCLAIMER:

Holaaaa como están por hay?.. A qui les traigo una nueva adaptación por eso quiero aclarar que la historia es de MaraGaunt la cual me ha permitido usarla con estos personajes que a mi tanto me gustan ..

Como saben los personajes tampoco son mios son de Suzanne Collins(la cual mato a mi querido Finnick y a Prim y en fin mato a muchos la verdad).

Sin nada mas que decir les dejo la historia y espero que les guste

Peeta

Cuando llegué donde estaba Thom intenté serenarme un poco, estaba ardiendo y no era algo que me gustara admitir, ni que los demás notaran. Como cosa rara Katniss me había encendido, ahora que tenia este conocimiento de que tenia sentimientos para mi me hacia desearla aun mas.

Estaba poniendo un pesado carbón en el fuego cuando vi a Gale acercándose con el grandote que había alzado a Katniss momentos antes. Cuando estuvieron allí Gale me dijo:

– Peeta, él es Marvel Undersee, nuestro primo, el hermano de Madge –

Estreché la fuerte mano de Marvel, el gigante, que era un poco mas alto que yo, parecía un oso. Un rayo blanco cruzó por su cara cuando sonrió, se acercó y me dijo:

– Así que tu eres el nuevo novio de Katniss…– asentí y luego él me dijo – ten cuidado con ella, te pateare el trasero si le partes el corazón – Su voz era seria, estaba hablando en tono duro, tal vez puse cara de miedo o algo similar por que se me acercó y me dijo otra vez sonriente – Ahora viene el rito de iniciación de los novios de las primas –

Pensé que eso consistiría en un acto vergonzoso, pero luego él se me acercó y me puso un brazo por el hombro y me aprisionó la cabeza y sentí que sus nudillos me frotaron la coronilla fuertemente, como a un amigo, camarada.

No pude evitar reírme, en medio de mi pelo vi que Katniss nos estaba mirando. No pude ignorar la extraña y desconocida emoción que sentí en mi pecho. Cuando lo hice se encogió de hombros y me pidió excusas con la mirada, si había aprendido a leer el lenguaje de sus ojos eso era lo que me estaba diciendo, le hice un guiño y vi, con satisfacción, que la cara se le ponía colorada. Se dio la vuelta, admiré hasta su cabello, vi que Madge se le acercó y yo me dispuse a terminar de ayudar con la carne. Marvel se fue y yo me quedé con Johanna y con Gale. El señor Everdeen nos sirvió con una sonrisa en la cara, la carne y el resto de la comida que se antojaba deliciosa. También nos dio platos para que lleváramos a nuestras respectivas parejas, Tomé mi plato y el de Katniss, él puso una especial cantidad de papitas y guacamole.

– Era su favorito de niña – comentó vagamente, miré el también apetitoso platillo.

Secretamente siempre había añorado una familia que hiciera este tipo de cosas, asados los domingos, reuniones, ser unidos, pero nunca había tenido más familia que los chicos de mi "empresa" y ellos deseaban mucho la vida fácil como para preocuparse por conseguir una familia. Repentinamente el anillo que tenia en mi dedo meñique empezó a rascar curiosamente, lo miré, el anillo que me había dado mi madre.

"Dáselo a aquella que logré arrancarte emociones desconocidas" había dicho ella en uno de los días en que la neumonía la dejaba hablar "Da esto a la mujer que te robe la razón y el corazón, la mente y el cuerpo".

Recordaba que yo solo la miraba mientras sostenía su fría mano y escuchaban las últimas trabajosas respiraciones de su existencia, gastando sus energías en darme un regalo para otra persona, aquella que yo sabia que nunca existiría.

Miré hacia donde estaba Katniss, luego miré al anillo. "No…" pensé, definitivamente no podía tratarse de eso.

Había conocido a muchas personas en la vida pero no era Katniss Everdeen quien me había robado el corazón. No podía ser ella.

Caminé la distancia entre nosotros, a medida que me iba a acercando mi pecho comenzó a presionar, ignoraba la razón. Me senté al lado del Katniss y mi cuerpo eligió ese momento para redoblar su sensibilidad y sentir el aroma femenino de Katniss por duplicado, mi propio cuerpo eligió una manera de calmarse y fue acercándose a ella, para besarle la mejilla. La suavidad de su piel acarició mis labios y quise más, moví mi boca hacia su cuello y oído donde el olor era más pronunciado y se lo mordí, mordí la suavidad de esa carne en mis labios. Sentí el cuello de Katniss en tensión y también el incontrolable deseo de pasar mi lengua sobre esa tensión. Se nos unieron los demás. Johanna me miraba con los ojos brillantes.

– Tu si que no pierdes el tiempo ¿eh amigo?– no quería perder el tiempo, por que era lo que no teníamos.

– Por supuesto que no – reí y me aparté de Katniss. Me concentré en mi plato.

– ¿Que más da?– dijo Marvel – Mejor él que cabeza de verruga Seneca –

Reí ante el apodo de Seneca aunque no me importaría resecar a esa verruga con un método muy doloroso, como a un grano en el trasero. Comimos, charlamos, luego escuché nuevamente la voz de Marvel.

– La tarde de juegos va a estar interesante… Ya armé el equipo y Joha estuvo de acuerdo….estamos todos nosotros – nos abarcó con lo que di por entendido que me incluía, esa sensación cálida inundó mi pecho otra vez – Nos llamamos Los Primos –

– Un nombre bastante justo – apuntó Johanna – Peeta es como de la familia – y ahí seguía el calor…

– ¿Y que es lo que vamos a jugar? – escuché a Katniss decir con una curiosa nota discordante.

– Voleibol – dijo Marvel.

– Bien– dijo Katniss negando, un mechón de su peinado escapó de su nudo, sentí la necesidad de tocarla, pero al menos por el momento lo dejé estar – creo que los primos se acaba de quedar sin un integrante –

– ¿Por qué?– preguntó Marvel poniendo cara de tragedia.

– Marv – empezó Katniss con tono maternal – ¿De verdad, conociéndome como me conoces crees que entre el abanico de mis habilidades se encuentra la capacidad de jugar Voleibol? – cada una de sus palabras sonó clara y concisa, no quería jugar.

– ¡Ah vamos, Katniss! No nos puedes hacer esto, queremos poner en su sitio al menos por un momento a aquel par de desechos de película de terror – Marvel hizo un puchero nada propio de un adulto pero Katniss permaneció impasible.

– No Marv, no puedo– Katniss tenia miedo de enfrentar a su hermana hasta en el juego y yo no la iba a dejar tener miedo, ahora era casi de mi propiedad y yo protegía a mis cosas, a lo que consideraba mío, como la frágil mujercita a mi lado.

– Vamos a jugar todos – dije sin pensar– Yo jugaré por los dos, tus manos no van a tocar ese balón –

– Eso es estúpido– dijo ella contrariada – no seré mas que un estorbo –

Yo sonreí. Para mí más que un estrobo era una complicación pero para ser sincero las complicaciones que mas nos lastiman son las que siempre buscamos.

– Eso nunca – respondí a su afirmación – los primos estamos completos –

Madge gritó entusiasmada mientras Katniss bajaba la mirada rendida. El señor Everdeen se acercó cuando la comida se acabó. El imán que me atraía hacia Katniss hizo uso de mí durante todo el rato. Sencillamente mi cerebro repetía esas palabras a cada minuto como si de un disco rallado se tratara y cada vez que lo escuchaba me gustaba mas. Por eso no pude quitarle la vista de encima más de dos segundos. Me inclinaba hacia ella y la besaba porque necesitaba del contacto de su piel con mis labios o del roce de nuestras manos. Ella estaba extrañada de esto tal vez porque aun recordaba las palabras que yo le había dicho. El beso no había sido suficiente para aclarar un poco su mente y sus dudas. Me miraba y cuando nuestros ojos se conectaban me asombraba encontrar la extraña mezcla de alegría y desconcierto en sus abismos grises, sus ojos…

– ¡Es hora del juego! – gritó una mujer sacándome de mi ensoñación pero no del incontrolable deseo que sentía de saltar encima de Katniss.

Nos pusimos de pie y ofrecí mi mano para ayudarla. El contacto fue extremo y me olvidé de mis buenas intenciones de caballero, cuando ella quiso quitar su mano de la mía la halé hacia mi y le besé la mano saboreando su contacto, inexplicablemente dulce. Me miró otra vez y le devolví el gesto con fijeza intentando atraparla, intentando ver mas allá del miedo que había en ellos, pero ella interrumpió esa investigación cubriéndolos con los parpados aun rojos por el llanto de antes. Seguía tratando de liberar su mano pero no podía huir de mi, ni menos de la fiera necesidad que tenia de conocerla tanto dentro de la ropa como fuera de ella.

– No tiene sentido que te apartes, preciosa, de todos modos te atraparía –

Ella se estremeció y lo sentí tanto por la cercanía de su cuerpo como por el temblor de su mano, quise besarla y tomarla para mí pero me obligué a apartarme porque nuestra ayuda era requerida. Acomodamos la maya entre dos árboles convenientemente situados en medio del campo, perfectamente situados para el tamaño de una cancha pequeña de Voleibol. Hacia mucho tiempo que no compartía juegos con nadie y como también me gustaba esa sensación, arrancaba sonrisas de mi rostro constantemente, aunque tal vez se debiera a que uno de los cauchos le pegó en la cabeza a Marvel y el gesto de dolor mezclado con el de la burla hacia lucir su cara especialmente risible.

"Los primos" se acercaron cuando todo estuvo listo. Katniss se quedó en el centro y yo me hice inmediatamente a uno de sus lados para protegerla. Al otro lado de la improvisada cancha estaba Delly, que se había puesto una apretada camisa y unos shorts, cuando accidentalmente se dio cuenta de que la miraba me sonrió de lado moviéndose para que la viera, era evidente que aun no había entendido que lo único que quería de ella era que me dejara en paz.

Era la primera en sacar y lanzó el balón con fuerza con la clara intención de lastimar a Katniss con este y marcar el punto. No contaba con mi reacción ni con la promesa que había hecho a Katniss. Haciendo uso de mis reflejos me acerqué a ella rápidamente y le dije con doble intención:

– Mía – ella entendió la primera intención, era mi pelota, así que se apartó medio centímetro, lo suficiente para que la bola la contestara yo. Se quedó en el aire, Madge la salvó levantándola una vez más y luego Gale la azotó para clavarla en el centro del otro lado, fue un buen punto.

El juego se siguió desarrollando con normalidad, y tal como prometí Katniss no tocó el bacón para nada más que para marcar el graciosamente débil punto que nos dio la victoria. Madge, Johanna y ella gritaron cuando terminó, yo choqué las palmas con Marvel y con Gale vanagloriándonos al estilo masculino. Luego me acerqué a Katniss por detrás para apretar su estrecha cintura y levantarla del suelo para celebrar a nuestra manera, escuché su risa cantarina. "Vaya" pensé, solo me bastaba escuchar su risa para que se despertaran en mí todos esos prohibidos deseos por ella. Cuando la puse sobre sus pies me quedé tras de ella aferrándola todavía. Al tenerla tan cerca sentí su calor y su olor de mujer intensificado por el clima, suave y efímero. La apreté más y sentí cada curva de su cuerpo con el mío, aspiré con fuerza sobre su cabello y sentí que temblaba, le susurré al oído:

– Me encanta como hueles –

El temblor se hizo más fuerte, yo también me sentía temblar por la cercanía de su cuerpo y por mi imposibilidad de tomarlo en ese momento, se dio la vuelta y me miró con ojos de mujer enamorada.

– Quiero besarte – le dije sinceramente porque eso era lo que deseaba mas que su cuerpo en ese momento, saborear su boca.

Ella no hizo nada, no reaccionó, pero tampoco se apartó de mí, seguía mirándome de esa manera que me gustaba, eso fue suficiente, la besé con pasión, como un animal y lo más maravilloso era que correspondía a ese beso. La abracé con tal fuerza que otra vez la levanté del suelo, sentí que sus manos presionaban mi cabeza instándome a acercarme más de lo que ya estaba. Yo solo quería complacerla, apreté más mi brazo y ella se separó de mi boca para soltar un gemido suave de dolor. Debí lastimarla con mi pasión así que finalmente la aparté para que sus pies tocaran el suelo, la miré y le dije, confesando algo que para mi era igual de desconcertante:

– Lo siento, no sé que me pasa contigo –

Acaricié su perfecto y angelical rostro y la volví a besar sin agarrarla, estos besos eran iguales o peor de enardecedores que los apasionados, igual me hacían desearla con locura, con una intensidad abrumadora. La dejé y fui hacia donde los chicos, ahorrándonos otra abochornante horda de miradas.

No me acerqué mucho a Katniss en el resto de la tarde porque sabia que era lo que implicaba estar cerca de ella en esos momentos, mas después de lo que sabia desde la mañana.

¡Cristo! Mi estado era deplorable.

Estaba terminando de doblar unos manteles (n/a:¿se imaginan que lindo se vería Eddy doblando manteles, con lo perfecto que hace todo? :s ya, ya, estoy divagando, nada paso continuemos, aun no estoy de camisa de fuerza) cuando Madge me cogió del brazo y me llevó junto con ellos, miré a Katniss quien seguía con las mejillas rojas pero al haberla vigilado me di cuenta de que su sonrojo aparte de tener que ver conmigo tenia que ver con la cantidad de cerveza que Marvel le había obligado a beber.

– Vamos a irnos a un bar– dijo Madge – A una celebración nosotros los primos ¿si? ¿Sisisisi? –

Todos la secundaron menos Katniss que negó con la cabeza, Madge la vio y le dijo:

– Vamos ¿Si? Les aseguro que se van a divertir –

No podía negarle nada a ese pequeño monstruo pero me incomodaba la negativa de Katniss. Mas después ella accedió así que deje de sentirme incomodo.

El resto de las personas se fue con todo, obviamente Madge no los había invitado a todos, subimos al auto y nos fuimos a ver adonde Madge nos llevara. Marvel parqueó en la entrada, las luces daban a entender que era un bar para aquellos riquillos pero la música pintaba bien. Entramos. Era un sitio vistoso y luminoso, nos sentamos en una mesa que estaba muy bien situada. Marvel pidió tres tipos diferentes de alcohol, quería divertirse, pero yo no quería más así que le dije a Marvel que me encargaría de conducir y que no iba a beber, me cedió gustoso las llaves, luego él comenzó a beber como un verdadero garganta de lata.

Miré a Katniss que por una vez en ese día fue inconsciente de mi mirada. Ni se miraba con la bebida iba por la quinta copa y parecía querer mas. Súbitamente se acercó y me beso la punta de la nariz con una sonrisa en la cara. El contacto de sus fríos y húmedos labios me encendió, se apartó con su sonrisa y se volvió hacia la mesa donde todos charlaban.

– Creo que cabeza de verruga y cerdo con halitosis querían unírsenos – apuntó Marvel.

– Ja – exclamo Johanna– Ya hubiera querido tener a esa perra acá – hablaba con una saña como si prepara una serie de torturas.

– Esto es una reunión de familia– dijo Madge besando a Gale– Ellos no eran bienvenidos además, seguramente todo el mundo huiría ante la presencia del verrugoso –

Todos reímos alegremente, di un sorbo a la soda que había pedido a cambio del alcohol, Marvel se fue a bailar con Johanna y Gale y Madge los siguieron. Me quedé solo con Katniss y la idea me sobrecogió. La miré que se iba a servir su sexta copa pero yo quería evitarle la posible resaca que sentiría al día siguiente así que atrapé sus nudillos en mi mano y la miré, ella me devolvió la mirada brillantemente extrañada.

– Creo que no deberías beber mas Katniss –

– ¡Ah vamos! – el sonido de su voz, suave y sensual, me erizó todo – No seas aguafiestas Peeta –

No dije mas esperando que me entendiera, sabia que, como sonaría mi voz en esos momentos, era mejor dejarlo así. Pero no contaba con que se me acercara y acurrucara su cuerpo contra el mío, no me estaba ayudando para nada.

– ¿Que me das si no la tomo?– para colmo preguntó eso. Casi salto de la mesa cuando sentí su mano sobre mi muslo derecho, subiendo. Era como un tipo inocente de acoso y jamás había sentido tantos deseos de ser acosado por alguien como en ese momento. La halé de los hombros y la besé cuando no pude contenerme mas, gruñí lentamente ante ese placer que solo ella podía darme. Profundizamos el beso de común acuerdo, nuestras bocas buscaban la intensidad de la otra. Sentí sus manos sobre mi pecho mientras las mías se perdían en su oloroso cabello, percibí que tiraba de la camisa hacia arriba y que tocaba mi piel desnuda. Gemí ante la suavidad de su palma sobre mi abdomen y luego mas arriba, el gemido de ella me hizo eco en la garganta. Apartó sus manos luego para poder apoyarse casi encima de mí, sentí sus formas aun a través de mi camisa y su ropa y mis sentidos se alteraron. Quería tocarla íntimamente. Quería sentirla bajo mis caricias y mi cuerpo. Sentí una de sus piernas sobre las mías, tenia toda la intención de sentarse sobre mi regazo y eso no podía pasar, al menos no acá, no con toda la gente mirando. La aparté de mi antes de hacerle algo mas y me puse de pie, a esa distancia, al menos, la gente no pensaría que nos íbamos a comer el uno al otro

– Vámonos, vámonos a bailar –

Ella me siguió arrebatada, eso me gustaba, ella me gustaba mucho. Cuanto estuvimos prudentemente escondidos entre las parejas la empujé hacia mí para sentir nuevamente su cálido y curvilíneo contacto. La apreté con fuerza para que la distancia fuera nula, ella no hizo nada para detenerme.

Sentí sus brazos en mi cuello y la rocé a ella contra mí cuando empezó la música a la que sentía tan apasionada como a mi mismo. Un tango.

Tenía su mirada atrapada en la mía otra vez intentando encontrar su interior pero ahora trataba de mirar a través del velo de pasión y deseo virgen que había en esos ojos, aquellos que, sin proponérselo y a su vez, me habían atrapado. Ella me empujó la cabeza hacia su boca y la acepté gustoso, esta vez quería pasión y yo también así que el beso fue húmedo, delicioso y caliente como los otros. Quería mas de ella, quería probarla y besar todo su cuerpo, saborear una y otra vez el dulce interior de su boca, perderme en el éxtasis del sabor de su piel y del alcohol que ahora saboreaba en sus labios, una mezcla letal pero cautivante, el sabor de su inocencia con el del alcohol.

– Peeta – dijo ella, mi nombre sonó a gloria en sus labios – Peeta…– gemía y yo me sentía en el cielo, nadie nunca había apretado mi nombre entre los dientes de esa manera tan especial – Peeta...– seguía diciendo y yo la seguía besando para recompensarla cada vez que lo decía, cada vez que sentía mi cuerpo palpitar. Cuando gimió otra vez me separé y la adulé con una verdad tan básica como mí deseo.

– Amo tu boca – la besé para seguir desgastando su sabor y la toqué, ya basta de retrocesos, mi deseo nunca había sido tan intenso pero curiosamente me gustaba sentirme así. Sentí la forma de su cuerpo con mis manos, ese cuerpo que aun sin haberlo conocido realmente ya veneraba, como el de una diosa, igual de inocente, cubierto con esa perfección que iba a ser mía tarde o temprano, de muchas maneras.

Sus manos me rozaban con menos atrevimiento que yo y supuse que era por eso mismo, por su inocencia, pero sus caricias me encendían igual que si estuviera tocando otras partes de mi cuerpo. La canción dio fin pero ella no se apartó y yo tampoco. Cuando hablo lo hizo desesperadamente, como si su vida dependiera de ello, tragué su aliento y sus suspiros como agua para el sediento.

– Tienes que llevarme a casa ahora….tienes que llevarme –

Traducía que deseaba esto y lo que iba a venir tanto como yo, miré su pecho agitado por su respiración, su cuello tenso, sentí sus labios en mi frente. Asentí porque eso era lo que debía pasar, el destino, en el que nunca había creído, ahora me mostraba esta faceta animal en mí que desconocía pero que me gustaba, tanto como me gustaba la persona que la había desatado. Pero había algo no tan importante pero igual de incomodo:

– Debemos esperarlos – dije ya con la voz un poco serena pero con el cuerpo enfebrecido.

Ella asintió un poco disgustada y me reí de su poca premura, era encantadora. Nos sentamos en la mesa nuevamente.

– Entonces… – dijo ella otra vez con su voz, esta vez se sentó en mi regazo y sentí su calidez, me besó y la besé pero luego volvimos a nuestros sitios cuando ellos se nos unieron, habían bailado pero ahora estaban cansados porque se había sumado el gasto de energía y el del juego. Se los agradecí infinitamente en mi mente, mi cuerpo estaba siendo torturado y necesitaba liberarse cuanto antes.

Cuando llegamos a la casa subí rápidamente las escaleras para huir del poderoso deseo, para huir de la presencia de Katniss al menos por unos momentos antes de que lo que sentía por ella me tragara entero. Entré a su dormitorio, aquel que habíamos compartido la noche anterior, la noche en que la rechacé. Parecía imposible que 24 horas atrás hubiera rechazado a Katniss por celos a Seneca Newton, hacia 24 horas no sabía que me amaba… Ni que yo la amaba a ella

Esa verdad me cayó como hielo en la garganta pero quemándome igual que mis sentimientos, como un hielo seco. Nada mas que el amor podía explicar que nunca, por nadie, por ninguna mujer hubiera sentido todo este deseo, toda aquella pasión, y todo esto sin nombre que IsaKatniss Everdeen me producía, tocar su piel, su aire, su boca, tocarla…. sentirla… Era como estar en el cielo, su inocencia era tentadora, su timidez, hasta su carencia de autoestima me afectaba, no podía dejar de pensar en ella y estaba seguro de que nunca lo haría a partir de ahora, esa era la verdad.

Sentí unos pasos tras de mi y escuché nuevamente mi nombre en su voz.

– Peeta…–

En el golpe que sentí en mi pecho se confirmó lo que acababa de aceptar. Me había enamorado de esta mujer. Me di la vuelta para contemplarla sonriendo, por primera vez como un hombre enamorado. Ella caminó rápidamente y la recibí en mis brazos, estaba temblando y tenía miedo, pero quería que yo fuera el primero. Me sentí poderoso y grande, lo suficiente para protegerla.

Cuando nos separamos tomé su precioso rostro entre mis manos y la besé con pasión tratando de trasmitirle, con ese beso, y con los muchos que estaban por venir cuanto mi corazón la adoraba.

Sentí sus dedos en mi ropa, la ayudé a lo último ya que sus manos temblaban tanto que se vio en dificultades para finalmente sacármela. Sentí sus ojos sobre mí. Yo quería verla, moría por verla aun en esa mortecina luz lunar.

Desabroché los botones de su blusa y mis manos acariciaron su cuello. Gimió entrecortadamente y cerró los ojos cuando, lentamente, fui descubriendo su blanca piel a la vez que cada botón cedía. Retiré la camisa y observé su tez blanca casi en contraste con el sostén que usaba, tomé sus manos temblorosas y las besé, luego las hice rodearme.

– Pon tus brazos alrededor de mi cuello Katniss – envolví su nombre en mi boca tal como ella hacia con el mío, me hizo caso. Tomé su cintura y la llevé hacia mi otra vez levantando su peso del suelo. Clavé mi nariz en la dulce piel de su cuello aspirando su olor, que era como un afrodisíaco para mi libido, solo ella tenía este poder.

Sentí que sus brazos me empujaban hacia ella y probé su cuello con deleite saboreando la esencia de mi perdición. Lentamente la llevé hacia la cama y la posé en ella. La miré de cerca mientras ella acariciaba mi espalda, me ericé como un gato ante su roce, luego miré su cintura donde había marcas en las costillas. Yo era el causante ya que la había apretado con fuerza, tomé esa cintura en mis manos y la acaricié con suavidad. Besé su abdomen en donde la piel era igual de suave y deliciosa, quería tenerla para mí.

Le saqué el sostén por delante y la miré tragando en seco. ¡Señor! Era preciosa, era única, la noche anterior no había sido verdaderamente consiente de lo perfecta que era, y mía. Jamás había sentido este instinto de posesión y me gustaba, sonreí porque era mía, porque era la primera y la única virgen que iba a tomar.

– Bésame – me pidió en un susurro. "Si, Katniss, pero aun no. Besare tu cuerpo antes de besar tu boca".

Me acerqué a su seno y deslicé mis labios por su suavidad deleitándome en todo, escuché un gemido de su garganta y la besé más profundamente. Su olor, su sabor, eran inigualables, no recordaba que una mujer supiera tan bien como ella. Seguí probándola mientras me hundía en la profunda necesidad de tenerla desnuda sobra esa cama. Bajé mis manos hasta rozar la tela del pantalón, los desabroché y los saqué con cuidado. Me aparté de ella para finalmente contemplarla como había soñado y querido desde que la conocí, era mucho mejor de lo que había imaginado. Cada centímetro de su cuerpo era perfección ante mis ojos ávidos, cada lunar, cada curva era magnánimo, adorable, inocente de la cabeza a los pies y todo el camino de regreso. Ella se intimidó y comenzó a usar la protección de sus manos para cubrirse, tal vez pensando que no era lo que yo quería. ¡Que equivocada estaba!

Me recosté en la cama casi sobre ella y tomé delicadamente la mano con la que intentaba cubrirse, negué con la cabeza mirándola.

– Que te cubras no impedirá que te vea – besé uno de sus pequeños dedos – no impedirá que te desee – besé el otro dedo y lo probé levemente con la lengua – no impedirá que te tome como quiero hacerlo – metí en mi boca el ultimo dedo catando el perfecto y asombroso sabor y suavidad, ella gimió otra vez cerrando los ojos. Me incliné y la abracé para hacer real nuestro contacto, toqué su espalda desnuda y su cintura pequeña, la deseaba ansiosamente. Bajé hacia sus caderas y luego hacia su pierna, el contacto era abrasador y quería más calidez, quería sentirla en mi mano, quería comprobar la magnitud de su deseo. Seguí ascendiendo después por su muslo buscándola.

Cuando sentí su férvida intimidad casi exploté, estaba ardiente como su piel y me ansiaba tanto como yo a ella. Volvió a gemir con más fuerza ayudada por su inocencia. Mi conocimiento de que nadie la había tocado me hizo sentir un placer indescriptible, toqué su interior mientras la seguía besando y seguía sintiendo la conocida sensación de amor en mi pecho.

Movía mi mano con lentitud para no dañarla pero ella lo estaba disfrutando como yo. Sentí luego que su mano me tocaba la muñeca suavemente con la intención de apartar mi mano de su intimidad, la miré e los ojos y ella me dijo, cuando alcanzó la hebilla del cinturón.

– Te necesito –

Tanto como yo a ella. Quería gritarle que la amaba y que amaba esa manera en que me hacia sentir, pero quería preguntarlo una vez más y para solo encontrar la confirmación me acerque a su oído y le dije:

– ¿Esto es lo que de verdad deseas? – por un segundo me permití dudar pero algo mas profundo en mi, esta conexión que tenia con ella, me decía que no debía hacerlo, y me sorprendí internamente cuando, con determinación dijo:

– Tu lo sabes – su mano encontró el cierre del pantalón pero me toco sobre la ropa, su contacto ligero fue devastador – Te dije que te necesito – necesidad, tan fácil como el deseo, su amor….ese amor brotando de su cuerpo y de sus labios.

– Quiero mas– dije terminando de desvestirme, su mirada cargada de curiosidad me hizo reír un poco, me acosté sobre ella procurando no aplastarla con mi peso y la abracé. Mordí y saboreé su oído, ella soltó un agudo gruñido que me perforó la piel – Dime que me amas – le pedí abruptamente tocándole las piernas y las caderas crudamente – Dímelo en voz alta –

Ella temblaba, no me dijo nada, necesitaba ayuda para admitirlo delante de mí, pero no me incomodaba ayudarla, me complacía dolorosamente. Besé su cuello y luego su pecho, iba a probar a Katniss de un modo diferente, mas profundo, pero esta vez lo hacia por voluntad, necesitaba conocer cada matiz de su ser, cada color, cada sabor de cada parte de su cuerpo y no por obligación sino por liberación personal, por acostarme con la única mujer a la que realmente deseaba, a la única que había deseado hacer el amor por voluntad.

La besé en el vientre y seguí descendiendo hasta llegar a su sexo. Finalmente la sentí en mis labios y me olvidé de todo menos de su sabor y de mi misión de darle placer, ella estaba vencida, temblando mientras se adaptaba a lo que yo le hacia.

Su temblor se hizo acuciante y supe que había llegado el momento, su placer era el mío, subí hacia su cuerpo y me recosté sobre ella. La besé y la toqué marcando cada línea de su cuerpo como mi propiedad. Ahora venia lo difícil, pero necesitaba estar dentro de su cuerpo, necesitaba sentirla rodeándome.

Cuando entré en ese templo en seguida sentí como se resistía, era demasiado cerrada pero era hermosa. Sentí que me apretaba con fuerza mientras seguía avanzando despacio procurando causarle el menor dolor posible, me sentí miserable al hacerle daño, después de todo ella era lo único que había amado después de mi madre. Sentí sus uñas en mi espalda y la estrujé contra mi.

– Peeta… – murmuro otra vez, ahí estaba mi nombre con una leve nota de dolor en él, vi las brillantes lagrimas que se escaparon de sus ojos, mi sensación de miserableza me atrapó otra vez. Si quería que me detuviera lo iba a hacer, pero ella no hizo nada, no dijo nada.

Cuando la penetré completamente deje que se adaptara a mí. Sentía su fuego rodeándome completamente.

– Vas a estar bien, lo prometo – sentí que me iba a decir que me apartara, que ya era suficiente pero cuando me dijo lo que me dijo casi me voy de cabeza contra ella.

– Te… amo…– por fin, esas palabras. Mi pecho y en realidad todo mi cuerpo se contrajo de la emoción, sentía que me palpitaban las sienes y todas las venas de mi cuerpo. Era mía, finalmente mía.

Me moví contra ella lentamente. Cuando su calor me aceptó gimió. Me moví otra vez, volvió a gemir. Apretó sus piernas en mi cintura y yo seguí envistiéndola con suavidad controlando su dolor y a la vez mi pasión. Volví a sentir esas uñas en mis hombros y no me importó que doliera cuando me arañó, yo le estaba causando mas dolor aun. La toqué grabando con fuego en mi memoria cada parte de su cuerpo entregado al mío, la besaba mientras el roce de nuestros cuerpos hacia el momento más mágico que la existencia misma. Seguía moviéndome contra ella, sintiendo que con cada envite mi realidad superaba cualquier otra cosa que jamás hubiera experimentado, estaba siendo una experiencia larga, destructora, devastadora y apasionante. Su cálido interior era demasiado dulce para ser real. Me preguntaba si estaba profanando a algún tipo de misterioso ángel, ese ángel llamado IsaKatniss

Cuando sentí que me volvía a apretar supe que estaba cerca. Dejé de besarla y le dije mientras sentía que mi propio cuerpo detonaba en llamas.

– ¡Dime que me amas! – necesitaba de eso para ser completo y libre – ¡Dímelo! – la presión en mi pecho, el roce de su piel, sus manos ahora en mis manos y a ambos lados de su cabeza, sus gemidos, sus ojos…estaba perdido, ella era mi perdición…todo esto tenia el sentido del amor para mi, quería tenerla a mi lado toda la vida, estaba dispuesto.

– Te amo…– dijo ella en voz clara.

Volamos al mismo tiempo, cada caricia genuina, cada pequeño sentimiento, cada mirada, cada todo… todo sentido se quedaba en la tierra ahora que el cielo descendía para recibirnos con la primera culminación verdadera que había sentido en mi vida con las mujeres. Perder el control nunca había sido tan placentero y no lo seria nunca. Jamás olvidaría a esta mujer, mi mujer.

– Eres maravillosa – le dije corroborando lo que sentía, la besé y acaricié con la lengua. Ella me miró aun embelesada ya que tenía los ojos pesados.

Sueño. Debía estar agotada, la abracé experimentando una ternura más allá del entendimiento, con deseo de protegerla y tenerla para mí ya que nunca antes había tenida a nadie.

Mi niña.

Mi mujer.

Ella se estrechó contra mí y me encerró con los brazos y las piernas, sentí cada parte de su delicado y frágil cuerpo contra el mío. La abracé aún más.

– No voy a huir – le dije en broma para molestarla, ella apretó mas sus piernas y respiró sobre mi cuello.

– Mejor me aseguro –

Al poco rato se quedo dormida.

Acaricié sus cabellos repasando su forma y su tacto. Miré nuestros cuerpos como uno solo, el uno para el otro.

Había caído en sus brazos, me había atado como nadie, no había ni quería que hubiera escapatoria, besé su coronilla y acaricié su cintura lentamente. Escuché que suspiraba y luego entre sueños dijo:

– Peeta…. no me dejes…– había miedo en sus palabras y su sueño, sentí tal enardecimiento que me entraron ganas de arrancarla de ese sueño y hacerle el amor mil veces mas.

– Aquí me tienes…– susurré en el oído sintiéndome cobarde por no decírselo cuando estaba consiente…– y te amo…– miré el anillo de mi mano…

Finalmente y tal como mi madre había predicho, tenia una dueña ahora. Era mía y yo era suyo se lo diría apenas tuviera oportunidad.

Holaaa yyy que es parecio? Les gusto,lo odiaron? Jajaja déjenme un comentario y háganme saberlos porfas gracias a las que me dejaron un comentario me hace muuuy feliz enserio, debo decirle que he estado pensando y subiré capitulo un dia si y otro no, les gusta la idea? Espero que si….

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